¡Descubre Cómo la Inflación Proyectada a 5 Años Impactará tu Bolsillo en México!post-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Las expectativas de inflación indican que los especialistas del sector privado no creen que se alcanzará el objetivo puntual del Banco de México (Banxico) ni en el año 2026.

Expectativas de Inflación: Perspectivas del Sector Privado

De acuerdo con la encuesta levantada por Banxico, entre 41 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado nacional y extranjero, el mercado anticipa que al terminar 2024, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registrará una variación de 4.14 por ciento. Esta es la previsión más alta recabada en 11 meses, e incorpora una tercera corrección mensual al alza.

Los especialistas consultados esperan una fluctuación de 3.70% en la inflación esperada para el año próximo, desde el 3.73% previsto en enero. Y para el 2026, anticipan que estará en 3.67 por ciento, con lo que se registra un segundo mes consecutivo de correcciones al alza. Las expectativas de inflación, para 2024, 2025 y todavía para 2026 se encuentran arriba de la meta puntual del 3%, aunque para los años 2025 y 2026, prevén que ya se encontraría dentro del intervalo permisible de +/-1 punto porcentual.

Analistas de Franklin Templeton, Banco Base y Finamex explican que desde que el Banco de México determinó que el objetivo de inflación de largo plazo sea de 3%, en el año 2002, se ha tocado en muy pocas ocasiones el objetivo puntual. Regularmente fluctúa alrededor del 4.3%, y ahora mismo, al haber llegado a esta variación, el riesgo está en los factores volátiles que han ayudado a moderarla.

El subgobernador Jonathan Heath subrayó en la presentación del Informe Trimestral que, al leer las expectativas se puede ver que “el mercado no cree que podamos bajar la inflación y que pudiera llegar a 3.5% a fines de 2024 y están pensando que ni siquiera la vamos a bajar a 4%”. Esto le hizo advertir que “sería un error enorme bajar prematuramente la tasa de referencia si no tenemos claro que podemos ganar la batalla a la inflación en el tiempo estimado”.

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Inflación Subyacente

Según la información recabada por la encuesta, para la inflación subyacente, que incorpora solo los bienes y servicios cuyos precios no están sujetos a ningún tipo de volatilidad estacional, prevén que promediará 4.08% al terminar el año. Una proyección que incorpora una segunda corrección al alza desde el 4.04% estimado por ellos mismos al iniciar diciembre y es la estimación más baja recabada en lo que va del año. La inflación subyacente es reconocida como la inflación más pura pues descuenta los precios más volátiles de la medición y funciona como guía para las decisiones monetarias del Banxico.

Moderación del Ritmo de Crecimiento

En la encuesta de febrero, se observan ajustes en las previsiones para la actividad económica, medidas por el Producto Interno Bruto (PIB). Ahora estiman un crecimiento de 2.39% en el PIB de este año, que muestra un ajuste a la baja desde el estimado en la encuesta de enero, que estaba en 2.37 por ciento. Resulta la previsión más alta recabada en 12 meses.

El nuevo pronóstico promedio del PIB que tienen los especialistas del sector privado está debajo de las expectativas recién divulgadas por organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), de 2.5%; el Fondo Monetario Internacional (FMI) que es de 2.7%, y está dentro del rango estimado por Banco de México que está entre 2.2% y 3.4 por ciento. Para el PIB del año entrante, proyectan que la actividad seguirá moderando el crecimiento hasta llegar a 1.94%.

Comportamiento de la Inflación en 2025

En mayo de 2025 la inflación general fue de 4.42% anual, mostrando un incremento desde 3.93% en abril. Después de cuatro meses de encontrarse en amarillo, el semáforo económico de inflación se encuentra nuevamente en rojo. La inflación subyacente tuvo un aumento, llegando a 4.06% anual, desde 3.93% en el mes anterior, impulsado por el repunte del componente de mercancías. La inflación subyacente fue de 4.06% anual, mayor que en el mes anterior (3.93%). Al interior del índice subyacente, los precios de las mercancías tuvieron un incremento de 3.67% anual, mientras que los de servicios muestran un incremento de 4.49% anual.

En enero de 2025 la inflación general fue de 3.59% anual, mostrando una disminución desde 4.21% en diciembre. La inflación anual de enero de 2024 disminuyó, ubicándose por debajo del 4.21% registrado en diciembre. La inflación subyacente fue de 3.66% anual, mayor que en el mes anterior (3.65%).

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Acciones del Banco de México

Ante el escenario de alta inflación tras la pandemia de COVID-19, el banco central implementó una serie de 15 incrementos en la tasa de interés de referencia, desde junio de 2021 hasta marzo de 2023, cuando la tasa alcanzó el 11.25%. En marzo de 2024, Banxico realizó su primer recorte a la tasa de interés, reduciéndola a 11.00%. En las primeras tres decisiones de política monetaria de 2025, en febrero, marzo y mayo, Banxico aplicó recortes de 50 puntos base, ubicando la tasa de interés de referencia en 8.50%. En la primera decisión de política monetaria de 2025, Banxico aplicó un recorte de 50 puntos base, el ajuste más pronunciado desde la pandemia de COVID-19 en 2020.

El precio del pollo tuvo una variación de 10.6% en el último mes y registra un incremento anual de 12.0%. La caída en electricidad se debe al inicio del programa de tarifas eléctricas de temporada cálida en Mérida, Monterrey, Acapulco, Torreón, Veracruz, Villahermosa, Tampico, Monclova, Chetumal, Iguala, Tepic, San Andrés Tuxtla, Campeche, Tehuantepec, Cd.

Protección del Capital ante la Inflación

La inflación en México ha comenzado a moderarse, pero eso no significa que tu bolsillo esté completamente a salvo. Los próximos 10 años estarán marcados por decisiones clave en política monetaria, riesgos internacionales y tu capacidad de anticiparte financieramente. La inflación es el aumento sostenido del precio de los bienes y servicios. Aunque pueda parecer un fenómeno lejano o técnico, tiene consecuencias muy concretas: reduce el poder adquisitivo de tu dinero. Lo que hoy compras con mil pesos, probablemente costará más el próximo año. Si no haces algo para contrarrestarlo, estás perdiendo valor todos los días.

Proyecciones de Inflación de 2025 a 2035

Después de los picos inflacionarios de 2021 y 2022, provocados por la pandemia y el encarecimiento global de insumos, México ha retomado el control. El Banco de México y el Fondo Monetario Internacional coinciden en que la inflación se moderará gradualmente, convergiendo hacia la meta del 3% anual.

Año Inflación estimada
2025 3.2% - 3.7%
2026 3.5%
2027-2030 3.5% - 3.6%
2031-2035 3.5% aprox.

Estas cifras parecen estables, pero están sujetas a múltiples factores: política monetaria, tipo de cambio, precios energéticos, y entorno geopolítico. El Banco de México ha advertido que el balance de riesgos aún está sesgado al alza.

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Impacto Cotidiano de la Inflación

Aunque la inflación baje, sigue impactando tu vida. Esto es lo que ocurre si no la tienes en cuenta:

  • Tu salario puede dejar de rendir igual.
  • Tu ahorro pierde valor si no genera intereses.
  • Tus planes a largo plazo, como retiro o educación, se vuelven más costosos.

Por ejemplo, si guardas 100 mil pesos en efectivo y la inflación anual es del 4%, en cinco años ese dinero valdrá lo mismo que hoy valen 81,500 pesos. Es decir, habrás perdido casi una quinta parte de su valor.

Estrategias para Proteger el Dinero de la Inflación

  1. Inversiones que superen la inflación

    Una de las recomendaciones más frecuentes es diversificar y buscar instrumentos que generen un rendimiento real, es decir, por encima de la inflación. Entre los más utilizados están:

    • UDIBonos: bonos del gobierno indexados a la inflación.
    • CETES: especialmente atractivos cuando las tasas de interés están altas.
    • Fondos de inversión: con exposición a renta fija o activos reales.

    Este tipo de instrumentos permiten que tus ahorros no solo se mantengan, sino que crezcan.

  2. Seguros de vida con ahorro: protección e inversión

    Una estrategia poco explorada pero muy efectiva es la contratación de un seguro de vida con componente de ahorro. Este tipo de producto tiene una doble función:

    • Te protege a ti y a tu familia en caso de fallecimiento, enfermedad o accidente.
    • Al mismo tiempo, acumula un fondo de ahorro a largo plazo, con rendimiento garantizado.

    Cuando estos seguros están denominados en UDIS (Unidades de Inversión), el ahorro acumulado crece conforme a la inflación. Es decir, el valor real de tu dinero no se pierde, incluso en escenarios donde los precios suben más de lo previsto. Además, algunos seguros pueden ser utilizados como planes personales de retiro, con beneficios fiscales incluidos, permitiendo deducciones anuales en tu declaración de impuestos.

Beneficios de Contratar un Seguro con Ahorro

Estos seguros no solo te dan protección: también te ayudan a ahorrar de forma sistemática y con disciplina. Al estar indexados, son una de las pocas herramientas que protegen el valor de tu dinero sin que tengas que vigilar los mercados financieros todos los días. Un ejemplo concreto: si empiezas a aportar dos mil pesos mensuales desde hoy, en quince años puedes tener un fondo superior a 500 mil pesos, ajustado a la inflación, más la cobertura asegurada. Y si algo te ocurre, tu familia contará con un respaldo económico inmediato.

Expectativas de Inflación y su Medición

En contraste con otros países, en México no existe una encuesta para medir numéricamente las expectativas de inflación de los consumidores. En este trabajo se reportan los resultados de la aplicación de un cuestionario simple que pretende obtener una primera aproximación de dichas perspectivas. El ejercicio también busca conseguir información sobre el proceso de formación de expectativas mediante una intervención controlada, así como indagar qué productos influyen más en éstas. Se formaron cuatro grupos de manera aleatoria: tres que recibían información sobre la inflación pasada, presente o esperada, y un grupo de control sin información adicional. En consistencia con la literatura, los resultados muestran que las personas tienen una expectativa de inflación mayor que los especialistas. El experimento también revela que otorgar información sí las afecta y reduce.

Las expectativas sobre las variables macroeconómicas tienen un papel esencial en la teoría económica y en la formulación de políticas públicas. En particular, las expectativas de inflación de los agentes económicos son clave para la toma de decisiones de consumo e inversión. Adicionalmente, son muy importantes para el diseño y la implementación de la política monetaria. De hecho, los bancos centrales le dan cada vez más importancia al canal de las expectativas como uno de los principales mecanismos de transmisión de dicha política. Aunque éstos buscan influir sobre aquéllas, no hay un consenso establecido en la literatura empírica sobre cómo se forman o qué peso pueden tener diferentes categorías de precios sobre las expectativas de inflación de los hogares.

En teoría, las expectativas de inflación afectan las decisiones de los hogares mediante la tasa de interés real percibida. Ésta depende no sólo de las tasas de interés nominales que enfrentan los agentes, sino también de las expectativas de inflación futura. Si todos los agentes tuvieran la misma información y la procesaran de la misma forma, la expectativa de inflación debería converger a un número particular. Sin embargo, los agentes económicos pueden sufrir de inatención, tener límites en su capacidad de procesamiento de la información (por ejemplo, fatiga para procesar o conseguir información), inercia en enfocarse en ciertos productos, entre otros.

Por estos sesgos, la mayoría de los bancos centrales limita la medición de expectativas de inflación sólo a especialistas del sector financiero. En el Banco de México, por ejemplo, se obtiene una medición mensual de estas expectativas a partir de la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado. Sin embargo, por la importancia de esta variable, algunos bancos centrales o agencias estadísticas también miden las expectativas de inflación al preguntar directamente en hogares o empresas.

Debido a los sesgos comentados, los resultados de investigaciones previas muestran que las expectativas de los consumidores se desvían sistemáticamente (normalmente por encima) de las de los expertos, y que, además, se caracterizan por una mayor heterogeneidad que las de éstos. A pesar de esos resultados, tales encuestas son importantes por diferentes motivos. Primero, el comportamiento de los consumidores tiene un papel fundamental en la determinación de la inflación. Segundo, los bancos centrales requieren entender cómo se forman las expectativas de inflación para que la política monetaria tenga un impacto más efectivo.

El presente trabajo tiene tres objetivos distintos. El primero es desarrollar una encuesta de expectativas de inflación para consumidores en México con las encuestas existentes empleadas para otros países como base. Si bien en México ya se tiene una pregunta sobre expectativas de inflación en la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor recabada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), ésta tiene un carácter cualitativo y no puntual, como se propone aquí. El segundo objetivo de este trabajo consiste en analizar si las expectativas de inflación son afectadas por información contextual de la inflación mediante una intervención controlada y aleatorizada. El tercer objetivo es analizar qué categorías de productos afectan más tales expectativas.

La encuesta que desarrollamos contiene 13 preguntas (algunas con varios reactivos) y se responde en cuatro a ocho minutos. Nuestros resultados son relevantes, pero deben interpretarse con cautela. La encuesta que implementamos no tiene una representatividad nacional, por lo que los resultados no pueden generalizarse a toda la población. Sin embargo, son significativos, pues son consistentes con los reportados en la literatura, lo que resalta la importancia de incluir una pregunta de estimación numérica en una encuesta con mayor alcance y representatividad de la población, como la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor del INEGI. Esto permitiría realizar más investigación y estudiar con mayor precisión las expectativas de inflación de los consumidores mexicanos.

En las últimas décadas, el uso de encuestas para medir las expectativas sobre diferentes variables económicas se ha vuelto una herramienta importante tanto para investigadores como para quienes hacen la política. En particular, las encuestas sobre expectativas de inflación muestran que es importante hacer una distinción entre las respuestas de expertos y las del público en general. Las de los consumidores tienden a sobreestimar la inflación y muestran una mayor dispersión que las estimaciones de los expertos.

Para México, el único estudio previo que analiza las expectativas de los consumidores es el de Murillo Garza y Sánchez-Romeu (2014). Los autores usan la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor realizada por el INEGI y explotan una pregunta de carácter cualitativo sobre las expectativas de inflación (la cual plantea si la inflación aumentará, quedará igual o disminuirá). Los autores encuentran que esta pregunta tiene poco poder predictivo para la inflación, especialmente antes de 2010.

En general, las expectativas de los expertos siguen de cerca otras variables macroeconómicas y responden relativamente rápido a los choques de política, mientras que las de los hogares no parecen seguir estos mismos patrones. La literatura ofrece dos posibles explicaciones no excluyentes para esta diferencia. La primera, conocida como hipótesis de inatención racional, argumenta que las personas sólo incorporan una parte de la información disponible sobre la inflación, ya que adquirir esos datos es costoso (en relación con las ganancias potenciales de obtener y emplear tal información). Esta explicación parece ser adecuada en países que históricamente han experimentado bajas tasas de inflación durante largos periodos, donde el costo de no seguir de cerca la información disponible sobre la inflación es pequeño.

Diversos investigadores han evaluado cuál de estas hipótesis podría ser más relevante. Cavallo et al. (2017) buscan arrojar luz sobre esta discusión: primero, al poner a prueba la hipótesis de inatención racional mediante una encuesta en un contexto de baja inflación (los Estados Unidos) y uno de alta inflación (Argentina); segundo, al comparar cómo los individuos incorporaron dos tipos de información sobre la inflación -estadísticas de inflación y precios históricos de algunos productos de supermercado seleccionados al azar-.

El primer resultado importante es que los individuos en el contexto de baja inflación asignaban un menor peso a sus creencias iniciales sobre la tasa de inflación en comparación con los encuestados en el contexto donde era alta, lo que coincide con la hipótesis de inatención racional. Consistente con este último resultado, D’Acunto, Malmendier, Ospina y Weber (2021a) analizan una muestra de consumidores en la que tienen acceso no sólo al gasto sino también a la cantidad y los precios de los productos. En contraste con la estructura del Índice Nacional de Precios al Consumidor, donde la inflación es un promedio ponderado del aumento de precios de los bienes y la ponderación está dada por la proporción de gasto en tales bienes, los consumidores parecen darles más importancia a los productos que compran y aumentan de precio, especialmente aquellos en que éste cambia más frecuentemente. Con un resultado similar, Malmendier y Nagel (2016) encuentran que las personas forman sus expectativas de inflación de acuerdo con su experiencia de vida y, por lo tanto, dependen del contexto.

Otras investigaciones han realizado intervenciones controladas y aleatorizadas para medir qué tanto las expectativas de inflación son sensibles a la información provista. Armantier et al. (2016) realizan un experimento mediante una encuesta en línea -The Survey of Consumer Expectations, de la FRBNY (2021)-. Hay dos grupos de intervención más un grupo de control: se informa sobre la inflación promedio de los precios de los alimentos en los 12 meses anteriores o la mediana del pronóstico de economistas profesionales sobre la inflación de los siguientes 12 meses.

Galashin et al. (2020)) utilizan un experimento de campo en el que combinan, de manera novedosa, información de una encuesta telefónica con datos administrativos detallados sobre las transacciones y los saldos de las tarjetas de crédito de los usuarios de un banco comercial en Malasia. La encuesta se realiza para medir las expectativas de los consumidores sobre la inflación y la depreciación cambiaria futuras. Durante ésta se proporciona información sobre el pronóstico de expertos respecto de la inflación, la depreciación del tipo de cambio o ambas, de forma que genere una variación exógena en estas expectativas. Los participantes sí cambiaron sus expectativas de inflación y de depreciación al recibir la información adicional. La teoría tradicional indicaría que mayores expectativas de inflación (al mantener constante la tasa de interés) conducirían a más endeudamiento, y que mayores expectativas de depreciación fomentarían más gasto en bienes importados.

Finalmente, Coibion, Gorodnichenko y Weber (2021b) realizan un experimento aleatorizado en hogares de los Estados Unidos, con el fin de analizar cómo la información sobre las condiciones fiscales afecta sus expectativas económicas. La intervención consistió en informar sobre el déficit fiscal, así como de los niveles de deuda actuales y futuros. El estudio arroja dos resultados importantes: la información reciente (el tamaño del déficit en 2018 o el de la deuda del gobierno) no tiene ningún efecto sobre las expectativas de inflación de los hogares ni afecta sus expectativas sobre las perspectivas fiscales, mientras que información sobre los resultados futuros esperados (el aumento proyectado de la deuda pública para 2028 o el nivel esperado de deuda pública futura) aumenta las expectativas del nivel de deuda futura y las expectativas de inflación, tanto en el corto plazo como en la próxima década.

Esta naciente bibliografía encuentra que hay información que sí toma en cuenta a las personas y otra que no. Los resultados de Coibion et al. (2021b) sugieren que las variables exógenas, en este caso el tipo de información proporcionada, pueden tanto dejar las expectativas intactas (información reciente) como modificar las expectativas de corto y largo plazos (información sobre resultados esperados).

El Cuadro 1 muestra un resumen de algunas de las encuestas sobre expectativas de inflación en hogares que se utilizan en varios países. Murillo Garza y Sánchez-Romeu (2014) realizan una comparación similar e incluyen otros países como Japón, Indonesia, la India y Polonia, entre otros. Finalmente, la Encuesta Nacional sobre Confianza del Consumidor que se lleva a cabo en México incluye una pregunta sobre expectativas de inflación: “Comparando con los 12 meses anteriores, ¿cómo cree usted que se comporten los precios en los siguientes 12 meses?”. La respuesta es cualitativa de si van a disminuir o aumentar (mucho o poco), o bien permanecerán iguales.

La escala de precios en México dio una tregua durante las fiestas decembrinas. La inflación general en el país se ubicó en 4,21%, a tasa anual, en diciembre pasado. Esta caída sitúa al indicador en su menor nivel desde febrero de 2021, de acuerdo con el Inegi. El resultado ha sido mejor del proyectado por los analistas, quienes esperaban una inflación del 4,3%. Los productos que más redujeron su precio el último mes de 2024 fueron la papaya, el tomate verde y la cebolla, el huevo y el chile serrano.

Por otra parte, los mayores incrementos se reportaron en el pollo, el transporte aéreo, las fondas, loncherías y taquerías. Con este dato, México suma dos meses consecutivos de desaceleración en su inflación. No obstante, en el desglose del indicador, aún existen señales de preocupación sobre el futuro de los precios. La inflación subyacente -el mejor parámetro para medir la escalada de precios porque excluye los productos más volátiles -se elevó en diciembre un 3,65%, después de 22 meses continuos en descenso. Solo en diciembre, los precios crecieron un 0,38% respecto al mes previo, mientras que el índice subyacente arrojó una tasa del 0,51%, de acuerdo con el Inegi.

La variación mensual se explicó principalmente por los mayores precios de vivienda y servicios de alimentación y turismo, compensados parcialmente por la caída en precios de frutas y verduras como la papaya, el tomate verde, la cebolla, el chile serrano, los nopales, entre otros. En México, el proceso desinflacionario continúa, pero aún se encuentra lejos de la meta del Banco de México de ubicar la inflación en un rango del 3%. Pese a ello, esta tendencia a la baja aumenta las posibilidades de que el banco central mantenga sus recortes a la tasa de interés durante los próximos meses. En su última decisión de política monetaria, a fines de 2024, la Junta de Gobierno de la institución redujo 25 puntos base la tasa de referencia, para ubicarla en 10%.

Tras la publicación de las cifras, Citi Banamex pronostica que la inflación seguirá bajando en los próximos meses. “Mantenemos nuestras estimaciones para la inflación general y subyacente al cierre de 2025 en 3,8% y 3,7%, respectivamente, y para 2026 proyectamos que ambas repuntarían ligeramente a 4%”, indicó el grupo financiero. Sin embargo, la directora de Análisis de Banco Base, Gabriela Siller, advierte de que aún es muy pronto para echar las campanas al vuelo, dados los riesgos que se ciernen sobre la economía mexicana como la postura proteccionista de Donald Trump, la depreciación del peso mexicano y el elevado déficit presupuestal del país.

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