La Verdadera Batalla Económica: Descubre Cómo la Inflación y el Desempleo Impactan tu Vidapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Dentro de la problemática de la inflación, la disyuntiva entre inflación y desempleo es una de las principales preocupaciones que enfrenta un gobierno cuando implementa políticas económicas que tienen por objetivo incentivar la actividad productiva del país.

Inflación y su Impacto Económico

En el largo plazo, la inflación que se genera cuando se imprime dinero es la característica principal que debe vigilar la autoridad económica, específicamente el Banco Central. Sin embargo, la creación de dinero es más compleja y controversial de lo que parece.

Para darle mayor claridad a la exposición, cabe destacar que la causa principal de la inflación es el elevado crecimiento de la cantidad nominal de dinero, el cual a su vez se debe a la existencia de un gran déficit presupuestario y a la imposibilidad de financiarlo mediante préstamos procedentes del público nacional o extranjero. Además, la inflación es el resultado de la incapacidad del Banco Central para retirar de circulación la gran cantidad de dinero inyectada previamente para financiar el déficit presupuestario.

Aunque también puede ser el resultado de incentivos políticos para reducir el valor real de la deuda pública por medio de un breve periodo de inflación. La preocupación radica en que no existe la “inflación pura”, ya que durante los periodos de inflación los precios y los salarios no suben proporcionalmente, generándose pérdida en el poder adquisitivo de la moneda nacional.

La inflación afecta al nivel de ingreso real (por ejemplo, los jubilados reciben prestaciones que no suben al mismo ritmo que el nivel de precios) y crea incertidumbre en las empresas en la toma de decisiones de inversión futura. Por otra parte, al interactuar los impuestos con la inflación, si los tramos impositivos no se ajustan para tenerla en cuenta, los contribuyentes pasan a tramos cada vez más altos a medida que aumenta su salario nominal aunque su salario real no aumente o incluso disminuya.

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El Dilema Inflación-Desempleo

El incremento en la demanda de bienes y servicios puede ocasionar que las empresas aumenten sus precios, pero antes de que esto suceda, el incremento en la demanda estimula a las empresas para que produzcan más y, por tanto, contraten a más trabajadores para satisfacer el aumento en la producción. El aumento en el número de trabajadores contratados, debido al incremento de la demanda, disminuye el desempleo.

Los tres efectos anteriores son sujetos a fuertes debates entre los economistas, ya que en un periodo de uno o dos años varias de las medidas económicas implementadas por las autoridades influyen en la inflación y en el desempleo en sentidos contrarios.

Por lo anterior, podemos concluir que a pesar de que el crecimiento en la cantidad de dinero trae consigo un aumento en la producción y una disminución en el desempleo, también tiene como consecuencia a la inflación, que resta poder adquisitivo al consumidor.

La disyuntiva entre la inflación y el desempleo desempeña un papel clave en el análisis del ciclo económico, que consiste en las fluctuaciones irregulares de la actividad económica, medida ésta por las fluctuaciones en la demanda de bienes y servicios o por el número de personas desempleadas que están en busca de un trabajo.

Herramientas para Mitigar la Inflación

A corto plazo, las autoridades económicas pueden utilizar diversos instrumentos para tratar de aminorar los efectos negativos de la inflación, por ejemplo, pueden cambiar la cantidad de dinero destinada al gasto público, variar los montos de los impuestos, modificar la cantidad de dinero que se imprime, y utilizar diversas combinaciones de política monetaria y política fiscal. Otra solución es utilizar a la tasa de interés como instrumento de política monetaria para retirar el excedente de dinero a través de operaciones de mercado abierto.

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Modelos Económicos y Políticas en México

Crecimiento Dirigido por el Estado (1940-1981)

En México hubo un sistema político emanado de la Revolución Mexicana que hizo posible las condiciones para que la economía mexicana creciera y se desarrollara industrialmente durante un período de más de cuarenta años (1940-1981), a ritmos muy considerables y con relativa estabilidad de precios. Esta modalidad de evolución económica se ha definido en general como “Crecimiento dirigido por el Estado (en inglés State-led Growth), en virtud de que las instituciones y las políticas que hicieron posible ese notable desarrollo fueron creadas unas, y formuladas otras, por el Estado mexicano (véase Moreno-Brid y Ros, 2009).

El conjunto de “políticas para el desarrollo” comprendió diversas medidas de política fiscal, monetaria, comercial e industrial (entendiendo como industria cualquier rama de la actividad económica). Los instrumentos utilizados consistieron en tasas de interés diferenciadas para créditos con propósitos distintos, subsidios diversos a actividades consideradas estratégicas, barreras arancelarias y no arancelarias a la importación de bienes y servicios específicos; limitaciones variadas a la participación del capital extranjero; y fuertes inversiones públicas en sectores importantes, incluyendo empresas paraestatales productoras de bienes y servicios.

El Neoliberalismo y sus Consecuencias

En muchos países el cambio de orientación de la economía, hacia el predominio del libre mercado, ocurrió paulatinamente desde los años setenta y tuvo su auge durante la hegemonía de los regímenes conservadores de Ronald Reagan en los Estados Unidos y Margaret Thatcher en el Reino Unido. Sin embargo, este giro se fraguó años antes -en 1938- inspirado en una doctrina autollamada “neoliberalismo”, fundada en las ideas de importantes pensadores como Friederich Hayek y Ludwig von Misses, (véase Escalante, 2015, 2018), y continuada más tarde en los escritos económicos de los profesores de la Universidad de Chicago, entre los que destaca Milton Friedman (1962).

Esto significaba la confrontación directa con las políticas económicas derivadas del keynesianismo, ya mencionadas. El punto básico a discusión era que la expansión de la demanda derivada del gasto público generaba invariablemente inflación y que la inversión pública provocaba el desplazamiento (crowding out) de la inversión privada.

Si bien la idea central de este programa era en principio lograr la estabilidad económica perdida y ajustar las finanzas públicas para reducir y eventualmente eliminar la deuda pública, así como el déficit externo, en el fondo se trataba de orientar el sistema económico hacia una economía de libre mercado en todos los ámbitos, reduciendo al mínimo necesario la participación del Estado.

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La apertura comercial y financiera del sector externo de la economía, eliminando el complejo sistema proteccionista existente hasta entonces e incorporando a México a acuerdos de libre comercio, primero multilaterales como el General Agreement on Tariffs and Trade (GATT) -hoy la Organización Mundial de Comercio- y después el trilateral Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Ello como una estrategia de “crecimiento hacia afuera”, (conocida como exports-led growth), sin apoyo del Estado.

Los resultados del modelo neoliberal aplicado en México no fueron los deseados ni siquiera por los que los impulsaron. Podríamos decir que logró lo contrario de lo que se proponía: no hubo crecimiento económico en 35 años, si lo medimos por la variación del PIB per cápita; El poco incremento del ingreso fue a parar a los grupos más ricos, los dueños de fábricas y comercios grandes, es decir, aumentó la pobreza relativa y también la absoluta, porque hubo desempleo amplio y creciente, disfrazado sólo por un llamado empleo informal poco definido y no muy bien calculado; aumentó la migración a Estados Unidos; y se incrementaron las actividades ilegales, como la siembra y el tráfico de drogas a niveles nunca vistos.

El Gobierno Actual y sus Desafíos

El actual gobierno, congruente con su postura política, dice estar en contra del modelo neoliberal y ha tomado acciones directas e inmediatas para corregir los problemas económicos, políticos y sociales existentes que tal modelo no ha podido resolver.

Un primer elemento que aparece, de manera un tanto oscura, como determinante de la situación en que se encontraron la economía y la política mexicanas en 2018 ha sido la corrupción. Aunque se puede afirmar que los gobiernos en México han sido corruptos, casi sin interrupción -desde el virreinato- (implicando en ello principalmente a las clases de altos ingresos), la modalidad de corrupción que empezó a dañar gravemente a la sociedad se presentó de manera aguda por la falta de regulación de las actividades gubernamentales relacionadas con el sector privado y con la obra pública desde mediados del siglo pasado, y se acentuó - aunque uno no quisiera creerlo- con el neoliberalismo.

Los sectores de altos ingresos tienen bufetes de contadores y abogados, en sus empresas o contratados por fuera, para evadir o bien eludir “legalmente” el Impuesto sobre la Renta (ISR); también hay amplios sectores de profesionistas y artesanos que no pagan ni el Impuesto al Valor Agregado (IVA); y el “sector informal” no paga ni uno ni otro.

En lo que se refiere a la economía en su conjunto, es, sin duda, necesario tener un diagnóstico certero de causas y efectos de la problemática en la que se encuentra. Algunos aparecen entremezclados con factores políticos y legales.

Para trazar una ruta viable hay que tomar en cuenta tres cuestiones básicas: los candados a la política económica que fijó casi desde el principio el régimen económico neoliberal; los resabios de la mentalidad económica ortodoxa, que parece haber en algunos de los encargados actuales de la política económica; y la conciencia de que toda acción de gobierno, sea obra pública, política económica, o política social va a encontrar siempre quienes se sientan afectados o no estén de acuerdo por razones diversas.

Si el Estado va a dirigir el crecimiento, se necesitan construir o reconstruir las instituciones que posibilitan llevar a cabo las políticas económicas que se requieran para lograr al menos los dos objetivos importantes: crecimiento y reducción de la pobreza.

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