El comportamiento y la estructura de los ingresos públicos en México han sido objeto de preocupación por mucho tiempo entre académicos y funcionarios públicos. Sus limitaciones han constituido un importante obstáculo en la estabilización macroeconómica y en la superación de rezagos en infraestructura y desarrollo social en el país. Entre los problemas estructurales más apremiantes se encuentran el lento crecimiento de algunos de los rubros más relevantes de la recaudación, como la del impuesto sobre la renta (ISR) y la del impuesto al valor agregado (IVA), la alta dependencia de los ingresos petroleros durante diferentes periodos, y la elevada evasión y elusión fiscales.
A pesar de que uno de los más importantes logros de las diferentes administraciones federales de las últimas cuatro décadas ha sido la estabilización macroeconómica, la política fiscal ha enfrentado restricciones estructurales por el lado de los ingresos públicos. Como resultado, la recaudación en México ha sido muy baja si se compara con la de otros países de la OCDE.
Estructura de los ingresos públicos
Los ingresos tributarios en México comprenden todos los ingresos del Gobierno Federal por concepto de impuestos, entre los cuales destacan el ISR, el IVA, el IETU y el IEPS. Los ingresos tributarios no petroleros son los ingresos tributarios menos los recursos obtenidos por concepto de impuestos a la producción y extracción de hidrocarburos. Estos últimos han representado, en años recientes, una fuente de recursos fundamental para el Gobierno Federal.
La siguiente tabla resume la importancia relativa de estos componentes en el marco de la recaudación nacional:
Tabla: Composición de los ingresos públicos
- Ingresos no petroleros: Representan alrededor del 69% del total.
- Ingresos tributarios: Alcanzan el 43% en promedio, siendo el ISR (20.6%) y el IVA (13.9%) los principales motores.
- Ingresos petroleros: Han promediado alrededor del 30% durante el periodo 1980-2018, reflejando la dependencia histórica de las finanzas públicas hacia este recurso.
Relación con la actividad económica
Entre los diferentes estudios que analizan la dinámica de la recaudación fiscal en México destacan aquellos que la vinculan con la actividad productiva. En este sentido, un área de investigación ha analizado el co-movimiento entre la recaudación fiscal y el ciclo económico, mientras que otra se ha centrado en la estimación de la elasticidad-producto de diferentes tipos de impuestos. Se ha encontrado que la recaudación por concepto de ISR e IVA es elástica en el largo plazo con respecto a la producción.
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Sin embargo, las cifras indican que las tasas de crecimiento anual promedio y su volatilidad han sido muy heterogéneas. Aunque se observa una correlación positiva entre el ciclo y los componentes cíclicos de los impuestos, los ingresos petroleros suelen presentar un patrón contrario. Es evidente la posibilidad de que la recaudación fiscal haya experimentado cambios a través del tiempo debido a modificaciones en la política impositiva, tales como los ajustes en las tasas del ISR y del IVA realizados a lo largo de diversas administraciones.
Impacto en el PIB y gestión de la inversión
En el análisis de los ingresos presupuestarios del sector público, se ha empleado la regresión lineal múltiple para determinar la influencia de los ingresos tributarios y petroleros sobre el Producto Interno Bruto (PIB) de México. Las variables explicativas han demostrado tener una influencia positiva sobre el PIB, cuantificando la magnitud de cambio que representaría una alteración de estos ingresos. No obstante, una baja inversión física se relaciona con un menor crecimiento económico, y la falta de recursos destinados a obra pública profundiza el rezago en sectores estratégicos, repercutiendo negativamente en la competitividad y el bienestar de la población.
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