Con esta frase contundente he querido comenzar el presente artículo, porque, a pesar de haber sido escrita hace doce años, no pierde vigencia. De tal suerte que, tal como lo hemos indicado en otra parte (Ríos Granados, 2019, p. 3), el Estado tiene el más alto deber de custodiar y ser el guardián del dinero público con el propósito de ser retornado a los particulares en la provisión de bienes y servicios, mismos que se constituyen en testigos del buen ejercicio del gasto público. Y si el particular no ve dicho retorno, esto influye de manera crucial en su moral tributaria, desmoronando el cumplimiento del pago de contribuciones.
El desvío del dinero público mediante operaciones simuladas -y su posterior envío a paraísos fiscales- es un tema de suma actualidad, porque merma las capacidades del Estado de otorgar y proteger derechos fundamentales de las personas. El desvío del dinero público puede operar de diversas formas tal como quedó plasmado en mi libro. De tal suerte que, para evitar la irregularidad del ejercicio del dinero público, se debe confeccionar un entramado jurídico, social y político que sea espejo del entramado delictivo de estas operaciones ilícitas.
Es así que resulta necesaria una investigación académica para seguir bordando sobre el desarrollo de controles fuertes del gasto público ante la pobreza de estos en México. Y como lo hemos visto en el trabajo anterior, los controles sirven para evitar el “ejercicio irregular del gasto público”,6 los cuales se basan en las estimaciones de riesgos. Al ser un gran engranaje que implica la participación de varios actores con incontables operaciones -lo que, a su vez, involucra un sinnúmero de acciones, políticas y responsabilidades articuladas- es necesario analizar a cada uno de los ejecutantes y sus acciones.
En estas circunstancias, sin lugar a duda, el intermediario, ya sea contador o abogado fiscalista, debe tener una responsabilidad -administrativa, civil o penal- por crear, innovar e implementar las operaciones que desvíen el dinero público a paraísos fiscales. En este mismo sentido, el servidor público que desvía el dinero también, como lo he indicado anteriormente, debe tener una responsabilidad directa e inmediata en estas actividades ilícitas. Se debe identificar a las personas que realizan estas operaciones.
Una segunda hipótesis de esta investigación se refiere a que hay una gran telaraña sobre la que está construida la operación para desviar dinero público a paraísos fiscales. Es por ello que las autoridades fiscalizadoras en México requieren entrelazar sus esfuerzos. A nivel federal estamos pensando principalmente en la Auditoría Superior de la Federación (ASF), el Servicio de Administración Tributaria (SAT), la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y el Instituto Nacional Electoral (INE).
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El intercambio de información tributaria, la transparencia, la revelación de operaciones riesgosas como son las planeaciones fiscales agresivas, la cooperación nacional e internacional, así como la responsabilidad de intermediarios, son pilares y piezas clave para combatir este flagelo. El método empleado en esta investigación es principalmente documental, analítico y comparado, con un enfoque interdisciplinar,7 lo que nos permite tener una visión panorámica del problema al que nos estamos enfrentando como contribuyentes. Es importante mencionar que la mayoría de la literatura especializada se enfoca en la relación entre las planeaciones fiscales agresivas y los paraísos fiscales.
Por lo tanto, esta investigación documental viene a enriquecer esta visión desde otra perspectiva y otras realidades. De tal suerte que aquí me planteo algunas preguntas de investigación: ¿qué son y para qué sirven los paraísos fiscales? ¿Cuáles son las características de los paraísos fiscales? ¿Por qué habrían de importarnos, como contribuyentes, los paraísos fiscales y su relación con el desvío de dinero público?
Esta pregunta es relevante porque, por un lado, como se ha documentado ampliamente,8 al existir una amplia elusión y evasión del impuesto sobre la renta (ISR) de parte de las grandes corporaciones transnacionales, los contribuyentes y los ciudadanos de a pie son las primeras personas afectadas en cuanto a la prestación de bienes y servicios públicos. Por ende, existe una mayor presión fiscal para las personas físicas contribuyentes cautivas; y aquí adquiere enorme notabilidad el adjetivo “cautivas”.
Es decir, si atendemos a la primera acepción gramatical de la Real Academia Española (s. f.), cautivo se refiere a “una persona: Hecha prisionera en la guerra”; aunque también es usado como sustantivo, “referido especialmente al cristiano apresado por los infieles”. Es decir, las personas físicas, específicamente las asalariadas, son personas contribuyentes capturadas y obligadas a sostener con sus contribuciones el gasto público.9 Además, el desvío de dinero público mediante operaciones fraudulentas, para canalizarlo a paraísos fiscales, también perjudica el gasto público.
El impuesto directo, como el ISR, afecta de forma directa al presupuesto de los contribuyentes (efecto ingreso) y, de alguna manera más enfática, a aquellos contribuyentes que reciben ingresos por salario. En términos económicos, el contribuyente es identificable plenamente. En cambio, el impuesto a personas morales (sociedades) -y más aún cuando se trata de empresas transnacionales- tiene márgenes de maniobra muy amplios, dada la diversidad de tratados internacionales que existen para evitar la doble tributación.
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Cuando dichos instrumentos son utilizados para evitar el doble pago de contribuciones -lo que se conoce en el derecho internacional tributario como la compra de tratados o treaty shopping (Almudí Cid, 2010, p. 136; Domínguez Crespo, 2010 p. 178)-, se conceden ventajas fiscales mediante estas transacciones. Así, del lado de los impuestos, al haber planeaciones fiscales agresivas por parte de las grandes corporaciones multinacionales, las personas de a pie podríamos decir, en específico, que las personas contribuyentes asalariadas son las que al final del día pagan más impuestos que las mencionadas multinacionales.
O incluso, que pagan de manera similar a otro tipo de contribuyentes, las personas morales, que sin ser grandes multinacionales, también pueden desarrollar esquemas de planeación. Del lado del gasto público, el desvío de dinero público para fines privados es corrupción. Y la corrupción afecta a todas las personas. Así pues, en este artículo se dará una visión amplia de los mecanismos e instrumentos para paliar este flagelo, y también haremos propuestas vigorosas para que sean adoptadas en México. De tal suerte que es justo hilvanar delicadamente todos los temas que se encuentran entrelazados.
El Problema de la Corrupción y los Paraísos Fiscales
Los datos son contundentes en cuanto al dinero proveniente de la corrupción. El flujo transfronterizo de los ingresos mundiales de las actividades delictivas, como la corrupción y la evasión fiscal, se estima entre 1 trillón y 1.6 trillones de dólares al año. El dinero corrupto asociado con los sobornos recibidos por funcionarios públicos de los países en desarrollo y en transición se estima en $20 mil millones a $40 mil millones por año, una cifra equivalente al 20 al 40 por ciento de los flujos de asistencia oficial para el desarrollo (AOD). (United Nations Office on Drugs and Crime, 2007, p. Estamos hablando de hace 16 años, por lo que esta cifra, sin lugar a dudas, ha aumentado.
En esa misma tesitura, encontramos que en la agenda 2030 de la ONU, en los Objetivos de Desarrollo Sustantable (ODS), en su meta 16.4, contiene el deber global de reducir el volumen de flujo financieros ilícitos, es decir, todo aquello que comprende a los: “movimientos transfronterizos relacionados con la elusión y la evasión fiscal, los abusos regulatorios, el soborno y el robo de activos de los Estados, el blanqueo de ganancias delictivas y la financiación del terrorismo” (Real Instituto Elcano, 2022, p. 1). En este escenario, Oxfam -una confederación conformada por un conjunto de organizaciones no gubernamentales afiliadas-11 ha tenido un papel relevante en la lucha por la justicia fiscal internacional y la lucha contra los paraísos fiscales.12 Y al lado de Oxfam, es importante mencionar a la Red de Justicia Fiscal13 o, por sus términos en inglés, Tax Justice Network (TJN), otra red conformada por organizaciones no gubernamentales.14 Ambas organizaciones activistas han impulsado la agenda internacional en estos temas.
Ahora bien, según datos de la TJN (s. Dentro de un año, nuestros gobiernos habrán perdido más de $483 mil millones en impuestos debido al abuso de impuestos corporativos transfronterizos y la evasión de impuestos. Por otro lado, la Union Europea (2021) ha registrado que tiene “Las mayores pérdidas a escala mundial como consecuencia del traslado de beneficios a paraísos fiscales, y que se calcula que cada añ̃o pierde alrededor del 20% de sus ingresos procedentes del impuesto sobre sociedades” (p. 142).
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Segun el Observatorio Fiscal de la UE, el patrimonio financiero mantenido en paraisos fiscales ascendia a 7,9 billones de euros en 2017; que este importe equivale a 18 % del producto interior bruto (PIB) mundial; que la consecuencia es una pérdida de ingresos fiscales de alrededor de 155 000, 000 000 EUR al ano en todo el mundo. (Unión Europea, 2021, p. La Global Financial Integry también ha realizado sus propias estimaciones de las salidas financieras ilícitas de países con bajos recursos.
Pero, al igual que otras estimaciones, no son comprobables, porque lo que buscan estos recursos es ser opacos, no estar registrados en ninguna parte, por lo que la cuantificación de alguna manera se vuelve incierta. Además, cada una de las organizaciones cuenta con su metodología (Real Instituto Elcano, 2022, p. 1). Ahora bien, de acuerdo con el informe de investigación 2016 de Oxfam, las Islas Bermudas, los Países Bajos, Irlanda y Luxemburgo, son tan solo algunos de los paraísos fiscales más ofensivos del mundo.
(1) Islas Bermudas, (2) Islas Caimán, (3) Países Bajos, (4) Suiza, (5) Singapur, (6) Irlanda, (7) Luxemburgo, (8) Curazao, (9) Hong Kong, (10) Chipre, (11) Las Bahamas, (12) Jersey, (13) Barbados, (14) Mauricio e (15) Islas Vírgenes Británicas. Cuatro de los territorios identificados (Islas Caimán, Jersey, Bermudas e Islas Vírgenes Británicas) son, además, territorios que dependen del Reino Unido, a pesar de que este país no figura directamente en la lista (Oxfam, 2016, párr.
Mientras tanto, la lista negra de la Unión Europea la integran los siguientes países: “Samoa Americana, Anguila, Bahamas, Fiyi, Guam, Palaos, Panamá, Samoa, Trinidad y Tobago, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes de los Estados Unidos y Vanuatu” (Consejo de la Unión Europea, 2022, párr. Como se podrá apreciar no hay una lista unívoca, porque se parte de diferentes metodologías.
¿Qué es la Corrupción?
Antes de abordar el tema de los paraísos fiscales es conveniente recordar el significado de la palabra corrupción. De acuerdo con Leslie Holmes, un experto que ha estudiado el tema desde hace muchos años, la definición más utilizada es: “el abuso de un cargo público para obtener una ganancia privada” (Holmes, 2019, p. 20). El desvío del dinero público a paraísos fiscales es un síntoma de la captura del Estado por redes de corrupción. Holmes (2019, p. 33) considera que el concepto de corrupción es elástico y está en constante debate e interpretación.
En este sentido, el abuso del cargo público por parte de los servidores públicos, al gestionar y aplicar el gasto público para obtener un beneficio privado -es decir, desviar ese dinero mediante “empresas fantasma” u otras operaciones afines como las planeaciones fiscales agresivas para destinarlas a paraísos fiscales-, es un fenómeno que se da y deriva precisamente de la falta de controles fuertes por parte del Estado y de quienes abusan de su cercanía con la gestión del dinero público.
Por otra parte, Tina Soreide y Susan Rose-Ackerman (2017, p. 2) han identificado que la corrupción sistémica puede irrumpir las instituciones estatales incluso hasta el nivel político más alto. Por otra parte, como he dicho en mi anterior investigación, “la corrupción es un problema multifactorial” (Ríos Granados, 2019, p. XIX); esta sigue siendo la visión que mantengo a lo largo de este artículo. Así, en el mismo sentido que mi investigación anterior, el estudio de la corrupción se centrará en el ámbito del presupuesto público.
Es sistémica en el sentido de ser un “problema de acción colectiva” (collective action problem) según definición de Persson, Rothstein y Teorell; ellos centran la atención en la teoría de la acción colectiva, en la que subrayan, refiriéndose a países con un alto nivel de corrupción: “En tales contextos principalmente se asemeja a un problema de acción colectiva”. Más específicamente, parece ser un problema de coordinación, donde el equilibrio que emerge depende de las expectativas compartidas sobre el comportamiento de los demás.
La implementación de reformas anticorrupción por tanto, se convierte en un problema de acción colectiva[...] La conceptualización de la corrupción sistémica como una acción colectiva tiene implicaciones significativas en la política. Cuando los sistemas se corrompen por completo, puede haber poca o ninguna voluntad política para reformarlos (Ríos Granados, 2019, p. La visión de la corrupción vinculada con los paraísos fiscales no es novedosa, dado que es una práctica común en países como México, donde los controles del gasto público son débiles.
¿Qué es un Paraíso Fiscal?
Casos de corrupción, tanto en México como a nivel internacional, se han documentado. El más... 7 octubre, 2021 ¿Sabes qué es un paraíso fiscal?, ¿Dónde se encuentran?, ¿Es ilegal aprovecharse de ellos?Todo amante de la novela negra o el cine de misterio ha escuchado hablar de paraísos fiscales, y el imaginario público suele relacionarlos con la ilegalidad.
¿Qué tan cierto es esto?, ¿Por qué solemos leer que los ricos y famosos se aprovechan de ellos?, ¿Dónde se encuentran?Cuando escuchamos hablar de un paraíso normalmente pensamos en una espléndida zona donde pasaremos unas vacaciones fabulosas o en el mejor de los casos, donde nos mudaremos para vivir una mejor vida. Pero los paraísos fiscales son algo bastante más complejo de explicar.
Surgen a finales del siglo XIX impulsados por Leon Abbett, en ese entonces gobernador de Nueva Jersey, Estados Unidos, como una medida para mejorar las finanzas del estado. La idea era cobrar muy bajos impuestos para atraer a las grandes empresas de la época, que podrían pagar sus impuestos en ese estado aun si sus oficinas corporativas no se encontraban fisicamente en Nueva Jersey.
La propuesta fue exitosa y ayudó a mejorar las finanzas del estado, aunque todavía se tenían muchas restricciones a nivel federal, por lo que Nueva Jersey no era un paraíso fiscal tal y como conocemos actualmente, pero fue el primer paso para el desarrollo de este modelo. En pocas palabras, un paraíso fiscal moderno es un territorio que incentiva a los individuos y empresas extranjeras a depositar su dinero en sus bancos locales, bajo la promesa de cobrar poca o incluso ninguna carga tributaria.
El negocio para estos territorios es recibir un pago único, sin importar del dinero que se ingresa, como forma de registro para operar dentro de su territorio. Para resultar mas atractivos, los paraísos fiscales presumen ser países estables política y económicamente, por lo que no existe riesgo de perder el dinero depositado.
Por si fuera poco, proteger las inversiones con el llamado “secreto financiero” tambien permite tener otro beneficio: los bancos no preguntan cuál es el origen del dinero, por eso son muy atractivos para el crimen organizado. Así, la principal idea detrás de trasladar el dinero de un individuo o empresa a un paraíso fiscal es evitar pagar impuestos en el lugar de residencia, lo que afecta a la economía del país origen, mientras fortalece al paraíso fiscal.
Origen del Nombre
Curiosamente , el nombre en español de esos centros financieros extraterritoriales es obra de una mala traducción. El término original es tax haven, que debería traducirse como “refugio fiscal”, pero en una de sus traducciones iniciales equivocadamente se confundió la palabra haven (refugio) con heaven (paraíso), y desde entonces llamamos paraísos fiscales a estos refugios fiscales.
Empresas Offshore
Al hablar de paraísos fiscales tenemos que hablar de las empresas offshore, se les llama así a las sociedades cuya característica principal es estar registradas en un país o jurisdicción generalmente un paraíso fiscal, distinto a donde generan capital y las cuales no realizan ninguna actividad, solo generar dinero.
Es decir, son una especie de empresa fachada, que solo tienen como propósito evitar pagar impuestos e impedir saber quien se encuentra detrás de esta empresa.
Países en el Índice de Secreto Financiero
De acuerdo con el informe, los países que encabezan el Índice de Secreto Financiero son:
- Estados Unidos
- Suiza
- Singapur
- Hong Kong
- Luxemburgo
- Japón
- Alemania
- Emiratos Árabes Unidos
- Islas Vírgenes Británicas (territorios británicos de ultramar)
- Guernsey (dependencia de la Corona británica)
Es decir, prácticamente las siete economías más importantes del mundo, con excepción de Francia y Canadá, encabezan los listados de facilitadores para ocultar riqueza.
