¿Has escuchado sobre los activos diferidos? Tal vez no como definición, pero los gastos de activos diferidos, como también son conocidos, están presentes en todo negocio como recursos de contabilidad que le aportan equilibrio a los números de la empresa y que podrán ser considerados como patrimonio de la misma.
Los gastos diferidos, a pesar de estar clasificados como un activo, no son otra cosa que gastos ya pagados pero que aún no han sido utilizados, cuyo objeto es no afectar la información financiera de la empresa en los periodos en los que aun no se han utilizado dichos gastos. Por diferentes circunstancias, la empresa decide comprar o pagar algunos gastos que no utilizará de forma inmediata, sino que los irá utilizando o consumiendo en el transcurso del tiempo y mientras esto sucede, permanecen como un activo.
Los activos diferidos, también conocidos como cargos diferidos, costos diferidos o débitos diferidos, son bienes y servicios que ha adquirido una empresa de manera anticipada y que no necesariamente se usan en la inmediatez. Su objetivo es no afectar la información financiera de la empresa en los periodos en los que aún no se han consumido esos recursos.
Una característica básica de estos pagos es la expectativa de la Empresa de recibir en el futuro beneficios, por lo tanto, se entiende que, al hacer el pago, no se transfieren a la entidad los beneficios y riesgos inherentes a las partidas que esta por adquirir o recibir. Un punto muy importante sobre este recurso financiero, que hay que tener en cuenta es que los activos son aquellos que pueden generar beneficios a una empresa en el futuro.
Clasificación y Ejemplos de Activos Diferidos
Ahora que sabemos qué son los activos diferidos, cuál es su objetivo y sus características, debemos conocer cómo se clasifican:
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Gastos Prepagados
Los gastos prepagados son los que se hacen por anticipado, esperando que su consumo se lleve a cabo en algunos meses. Este activo diferido aparece en la base contable como un activo circulante, y al haber sido registrado como un gasto pagado por anticipado, se clasifica como un gasto prepagado. Alquileres/rentas, seguros o hasta impuestos pueden entrar en esta clasificación y son considerados como gastos prepagados. Otros pueden ser bienes y servicios que se consumen dentro de un año. Recordemos que los gastos prepagados se deben enlistar en el balance contable como un activo circulante hasta que se ejecute el beneficio de la compra.
Por ejemplo, si una empresa paga en diciembre $30.000 por el alquiler del local de enero a junio, la empresa puede incluir en diciembre este monto total pagado en sus activos circulantes como gasto prepagado. En cuanto vaya pasando cada mes, la cuenta de gastos prepagados para el alquiler irá disminuyendo por el monto mensual, hasta consumir los $30.000 totales.
Gastos Diferidos
Los gastos diferidos, en comparación de los prepagados, entran en la categoría de activos a largo plazo; es decir, se pagan por adelantado y se tiene que esperar varios periodos contables, de entre 3 y 5 años, para que el bien o servicio sea consumido. Por lo tanto, estos activos diferidos se deben registrar en el balance general contable como activos a largo plazo y se clasifican como gastos diferidos. Una buena forma de identificarlos es que los gastos diferidos son siempre intangibles.
Los gastos prepagados tienen el derecho legal de recibir el servicio por el que están pagando. Por ejemplo, cuando las empresas pagan por adelantado el alquiler/renta o algún otro gasto. Los gastos diferidos no tienen el derecho a recibir el servicio, ya que el goce del mismo se da a largo plazo.
Ejemplos de Pagos Anticipados y Activos Intangibles
Sabiendo que con los gastos diferidos también se busca obtener beneficios para el futuro como ingresos y/o utilidades, debemos distinguir que se estos se pueden clasificar en pagos anticipados y activos intangibles, por lo que podemos enlistar los siguientes ejemplos de ambos:
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- Pagos Anticipados:
- Renta de propiedades o instalaciones.
- Renta de equipos de trabajo.
- Publicidad.
- Primas de seguros y fianzas.
- Regalías.
- Insumos de papelería.
- Activos Intangibles:
- Conocimiento científico o tecnológico.
- Diseño e implementación de nuevos procesos o nuevos sistemas.
- Licencias o concesiones.
- Marcas.
- Patentes.
- Listas de clientes.
- Costos en las fases de investigación y desarrollo.
- Erogaciones en etapas preoperativas.
- La propiedad intelectual.
- Registro de marcas y patentes.
Los activos intangibles son parte importante del valor de mercado de las empresas, su análisis corresponde a la necesidad de la contabilidad de revelar la información suficiente en relación con la medición y valuación de dichos recursos. Se definen los intangibles como el conjunto de bienes no materiales, representados por derechos, privilegios o ventajas de competencia que son valiosos porque contribuyen a un aumento en el ingreso o utilidades por medio de su empleo; estos derechos se compran o desarrollan en el curso normal de los negocios. Un activo intangible es un activo identificable de carácter no monetario y sin apariencia física. También se consideran gastos diferidos los activos intangibles que permitan la explotación de bienes del dominio público o la presentación de un servicio público concesionado.
Principios y Requisitos Contables de los Activos Diferidos
¿Por qué usar Activos Diferidos?
Los activos diferidos se usan con un interés puramente contable o financiero, ya que realizar estos pagos hará que no se consideren dentro de las cuentas en un periodo contable en concreto. Una vez que se haga uso de dichos activos, se considera un gasto y estos gastos derivarán en lo que se conoce como amortizaciones y depreciaciones, las cuales son pérdidas de valor del bien o servicio. En otras palabras, tratar la adquisición de bienes y servicios como activos diferidos, logra que no se tengan que registrar desde un inicio en la lista o cuenta de gastos, lo que favorece a los números declarados en los periodos contables previos al uso de esos bienes o servicios adquiridos. Eso sí, cuando una empresa usa su base contable en efectivo, los gastos se deben registrar de forma inmediata en la cuenta de pagos, tan pronto como se paguen, por lo tanto, no aplicarían los activos diferidos.
Principios de los activos diferidos
Existen varias razones por las cuales ocurren, o son determinados los activos diferidos. Básicamente, se sustentan en un total de 2 principios contables, los cuales son:
- Principio de devengo: Los efectos de las transacciones son registrados cuando suceden. Esto quiere decir que se atiende a lo que es la corriente real de los servicios y bienes, en lugar de a la financiera, más de pagos y cobros. Por esta razón, cuando se genera algún pago, puede registrarse un activo diferido, aunque el gasto se anota justo en el momento en el cual se consume.
- Principio de correlación de ingresos y gastos: Se deben tomar en cuenta, al momento de realizar las cuentas anuales, aquellos gastos realizados con los que se puedan generar los ingresos del ejercicio en cuestión. De esta forma, los gastos se anotarán en el momento en el cual el activo diferido otorgue las ventajas y los beneficios para los cuales fue adquirido.
Características de los activos diferidos
Además de no aplicar cuando la base contable de una empresa es en efectivo, los activos diferidos tienen las siguientes características:
- Los activos diferidos se deben registrar dentro del balance general en forma de activo a largo plazo.
- Al entrar en la categoría “A largo plazo”, se debe esperar a que el producto o servicio sea usado, lo que puede llegar a tardar varios periodos contables.
- Estos gastos son activos intangibles y en algunos casos sirven para la protección ante cualquier eventualidad que pudiera suceder en el futuro.
Requisitos para contabilizar un activo diferido
Para que se puedan contabilizar, un activo de estas características tiene que cumplir con diversos requisitos:
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- Debe encajar con la definición de activo: Los pagos realizados han debido de otorgar algún bien, servicio, derecho o cualquier otro recurso. Al momento de pagar, debes tener derecho de crédito, en comparación con aquel que no ha cumplido con su responsabilidad. Los elementos en cuestión deben ser manejados por la compañía. El activo tiene que resultar de algún suceso pasado, lo cual es algo que cumplen todos los activos diferidos, porque se producen tras el anticipo de un pago. Debe ser posible que ocurran mayores beneficios económicos en el futuro mediante los activos diferidos.
- El cumplimiento de los criterios de registro y reconocimiento: De un activo diferido se esperan beneficios futuros. Sin embargo, más allá de eso, también este valor debe poder ser valorado de forma fiable. La información en la cual esté basada la valoración no debe contener ningún rasgo o tipo de sesgos o errores y representar ser un reflejo fiel de lo que se ve a simple vista.
- Los intangibles deben ser identificables: En el caso de tratarse de intangibles, el activo diferido tiene que poder ser identificable. Esto implica que debe cumplirse una de las siguientes condiciones:
- Que sea separable. Es decir que, en esencia, el activo pueda venderse, arrendarse, cederse o ser intercambiable de cualquier otra forma.
- Que sea creado como consecuencia de derechos contractuales o legales.
En este punto, no pueden ser activados aquellos gastos en los cuales hayas podido incurrir, con la intención de producir algunos intangibles. Por ejemplo, en el caso de que hayas gastado en publicidad, aunque esto pueda traer beneficios a futuro para la empresa, debes contabilizar ese pago ahora y no mientras ves que la mejora en la imagen adquiere impacto en las ventas.
Registro Contable de un Activo Diferido
A continuación, un ejemplo práctico sobre cómo registrar un activo diferido:
Una empresa X adquirió un total de 1.000 cajas, por un valor de 100$ c/u, mediante el pago en efectivo. Estas cajas no serán utilizadas de forma inmediata, sino que se van a disponer de ellas por el transcurso de 1 año. El detalle es que la contabilidad de la empresa se lleva mensualmente, así que no se puede cargar el gasto de las 1.000 cajas, ya que se estaría cargando el gasto de 1 año en tan sólo 1 mes.
En ese caso, se registra la compra inicial, pero en la cuenta de activo diferido, la que corresponde a los gastos pagados, pero que no se gastarán inmediatamente. Así que lo debes registrar de la siguiente forma:
| Cuentas | Débito | Crédito |
|---|---|---|
| Activo diferido | 1.000 x 100 = $100.000 | |
| Efectivo | $100.000 |
Entonces digamos que, en 1 mes, gastaste cerca de 200 cajas. En ese caso, debes amortizar los 100 y llevarlos a la columna de gastos generales, sacando el dinero de la cuenta de activos diferidos:
| Cuentas | Débito | Crédito |
|---|---|---|
| Gastos generales | 200 x 100 = $20.000 | |
| Activo diferido | $20.000 |
Al momento de amortizar, se extraen $20.000, por lo que el balance general queda en $80.000. Así que se agregan $20.000 al gasto, lo que genera una entrada de dinero y una salida (es decir, la empresa utilizó $20.000 y está ingresando también $20.000). Es decir, al momento de realizar un análisis financiero, los $20.000 son los que aparecen como parte del gasto y los otros $80.000 son parte del activo.
Activos diferidos vs. Pasivos diferidos
Los pasivos diferidos aplazan los ingresos o los reparten en varios periodos de tiempo. Son contabilizados únicamente hasta que el producto es entregado o servicio es prestado. Por ejemplo: Intereses, comisiones, arrendamientos, honorarios, servicios técnicos, transportes como fletes y acarreos, mercancías en tránsito ya vendidas, cuotas de administración, ventas a plazos, entre otros. Por lo tanto, el activo diferido es opuesto al pasivo diferido.
El Impuesto al Valor Agregado (IVA) y su Relación con los Cargos Diferidos
¿Qué es el IVA?
El impuesto al valor agregado es un impuesto de tipo federal que se paga por el consumo de productos y servicios.
IVA Trasladado y IVA Acreditable
Explicado de manera simple, el IVA Trasladado es el que cobras a tus clientes en cada venta o prestación de servicios y lo ves reflejado en CFDI 4.0. En contraparte, el IVA Acreditable es el que pagas a tus proveedores al adquirir bienes o servicios para tu actividad económica. El IVA Acreditable es aquel que se carga por el importe del IVA efectivamente pagado mediante compras, gastos y activos fijos adquiridos.
Es importante destacar que el IVA pagado en un cargo diferido (como por ejemplo, el IVA en un pago anticipado de publicidad o primas de seguros) se considera IVA Acreditable. En términos contables, el IVA Acreditable se registra en una cuenta de activo circulante, ya que representa un derecho de recuperación. Este IVA se reconoce como acreditable en el momento en que es efectivamente pagado y se cuenta con el comprobante fiscal (CFDI) correspondiente, incluso si el gasto o servicio subyacente se va a consumir o amortizar en periodos futuros. Esto significa que, a diferencia del gasto diferido que se reconoce paulatinamente, el IVA asociado puede ser acreditable de inmediato si se cumplen los requisitos fiscales.
Cálculo y Manejo del IVA Acreditable
El cálculo del IVA Acreditable parte de un principio básico: restar el IVA Trasladado (el que cobras en tus ventas) menos el IVA Acreditable (el que pagas en tus compras). Un manejo adecuado del IVA Acreditable no solo reduce la carga fiscal mensual, también ayuda a tener un mejor flujo de efectivo y permite una mejor planeación financiera. El adecuado manejo del IVA Acreditable permite a las empresas optimizar su estrategia financiera, cumplir con sus obligaciones y evitar restricciones o sanciones. Además de no pagar más de lo que debes, los negocios tienen como beneficio el poder reinvertir en producción, inversiones o prestaciones para sus colaboradores. Por esa razón una empresa que gestiona correctamente su IVA puede anticipar pagos, evitar recargos y aprovechar saldos a favor para compensaciones futuras o solicitudes de devolución.
Debes saber que no todo el IVA que se paga puede acreditarse en su totalidad, ya que existen actividades exentas o con tasa 0% en las que el acreditamiento puede tener reglas específicas. Hay ciertos gastos no estrictamente indispensables para la actividad económica que pueden ser rechazados como acreditables. Sabemos que declarar al SAT no es tarea sencilla y es común que los contribuyentes cometan fallos que de alguna manera impiden el correcto acreditamiento del impuesto al valor agregado.
Otros Tipos de IVA
- IVA Acreditado o Pagado: se carga por el IVA efectivamente pagado en gastos realizados de contado.
- IVA Devengado: hace referencia al impuesto que un vendedor o prestador de servicios debe ingresar a Hacienda por las operaciones realizadas. En otras palabras, es el impuesto que se ha generado en una transacción económica con un cliente o consumidor. Cuando un comerciante o empresa vende un bien o presta un servicio, cobra el IVA correspondiente a esa operación.
- IVA Deducible: es el impuesto que un empresario o profesional puede restar o deducir de sus obligaciones tributarias. Se refiere al IVA que ha sido pagado en las compras o adquisiciones de bienes y servicios necesarios para llevar a cabo la actividad económica.
Existen una serie de actividades que están exentas de IVA, es decir, el prestador del servicio no debe repercutir el impuesto a quién lo recibe. Por ejemplo, en las entregas de alimentos destinados al consumo humano o animal, sin incluir las bebidas alcohólicas, o la entrega de viviendas de protección oficial realizadas por el promotor, incluidos los garajes y anexos. Los servicios de docencia, prestados por entidades de Derecho Público o privadas autorizadas por el Estado, las CC.AA., también están exentos.
El Impuesto Diferido (Contabilidad Fiscal)
¿Qué es un Impuesto Diferido?
El impuesto diferido es una estimación contable de tributos futuros que no se deducen en el período actual, sino en los siguientes. Como su propio nombre indica, el impuesto en diferido es una estimación de un tributo que se usa en el ámbito de la contabilidad para reconocer aquellos impuestos que se pagarán (o no) y que no se deducirán en la declaración de la renta del período en el que se calculen, pero sí en los próximos. Básicamente, es el cálculo de unos impuestos futuros sobre actividades de una empresa o individuo, y se pueden pagar por adelantado o posponer el pago para un momento más conveniente.
El impuesto diferido puede ser activo (pagas más ahora, menos después) o pasivo (pagas menos ahora, más después). Los activos son aquellos en los que la empresa o individuo paga un mayor impuesto en el presente y, por tanto, en un futuro pagará menos. Mientras que los pasivos son todo lo contrario: aquellos en los que la empresa o el individuo paga un menor impuesto en el presente, postergando ese pago para los siguientes períodos de la renta (donde pagará más, obviamente).
Es importante recalcar que el cálculo del impuesto diferido se hace sobre el porcentaje que dichos impuestos tienen a la hora de ser contabilizados; es decir, sobre la normativa vigente que hay en el momento de hacer las cuentas. La norma de registro y valoración 13.ª del Plan General de Contabilidad precisa que los activos y pasivos por impuesto diferido se valoran según los tipos de gravamen esperados en el momento de su reversión conforme a la normativa vigente o aprobada y pendiente de publicación a la fecha de cierre.
¿Por qué surge el Impuesto Diferido?
Surge porque a nivel empresarial hay que diferenciar dos tipos de valoraciones: la contable y la fiscal; y tener en cuenta este impuesto ayuda a prever las consecuencias económicas de los próximos años.
Cómo contabilizar un Impuesto Diferido
Según los expertos hay dos maneras de contabilizar un impuesto diferido:
- Método del resultado: Teniendo en cuenta la diferencia entre el impuesto a la ganancia y el gasto impuesto, se obtendrían los impuestos diferidos, tanto activos como pasivos.
- Método del balance: En este caso, se calculan haciendo un balance entre el valor tributario y el valor contable de los activos de la empresa. Este es el enfoque adoptado en España: el método del pasivo basado en el balance que desarrolla la Resolución de 9 de febrero de 2016 del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas a partir de la norma de registro y valoración 13.ª del Plan General de Contabilidad.
Situaciones que Generan Impuesto Diferido
Existen diversas situaciones que generan impuesto diferido, tales como:
- El deterioro se genera cuando el valor del activo en libros no se puede recuperar en su totalidad.
- Las diferencias entre las tasas contables y fiscales que se utilizan para la depreciación de propiedad, planta y equipo pueden dar lugar al reconocimiento del impuesto diferido.
- Las acciones que cotizan en bolsa se miden periódicamente a su valor razonable con cambios en resultados, lo que resulta en ingresos o gastos no reconocidos en la declaración de renta anual hasta la enajenación del activo.
- Contablemente, las partidas en moneda extranjera deben reconocerse inicialmente con la tasa de cambio existente en la fecha de la transacción.
- De acuerdo con la NIC 38, los activos intangibles pueden medirse por el modelo de revaluación. No obstante, las normas fiscales señalan que los cambios en el valor razonable de estos activos se aceptan solo cuando se enajenen.
- Las mejoras en propiedades ajenas por valor material que realiza una entidad sobre una propiedad que tiene en arrendamiento pueden llevarse al activo y depreciarse de acuerdo con los Estándares Internacionales y las normas del Estatuto Tributario (ET). El artículo 143 del ET limita la depreciación de estos activos a una tasa anual máxima del 20 %.
- El reconocimiento de gastos no deducibles, como el deterioro de cuentas por cobrar, inventarios o de propiedad, planta y equipo.
La única excepción para el reconocimiento del impuesto diferido por pérdidas y otros créditos fiscales por compensar es que el impuesto diferido solo puede reconocerse en la medida en que la entidad tenga certeza razonable de que generará utilidades con las que pueda compensar las pérdidas fiscales. Por tanto, en el evento en que la entidad no tenga certeza razonable de que podrá tomarse parte o la totalidad del beneficio fiscal, deberá ajustar los impuestos diferidos ya reconocidos, o en su caso, evitar reconocerlos en la contabilidad.
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