Ahora más que nunca es claro que el mundo cambió, surgieron otros retos y hubo que explorar distintos caminos. En el campo de la educación, este contexto ha llevado a reflexionar sobre la necesidad de devolver la enseñanza a la educación, reclamando un lugar apropiado para el docente dentro de nuestros esfuerzos formativos. Esta perspectiva surge de una preocupación por la erosión de una cierta manera de comprender al maestro y la enseñanza, desplazada en años recientes por el surgimiento del "nuevo lenguaje del aprendizaje".
La transición del paradigma de instrucción al de aprendizaje
Durante décadas, la figura del docente giró en torno a la idea de que era una persona que poseía todos los conocimientos y su tarea era transmitir a sus alumnos todo lo que sabía. Sin embargo, en la actualidad, es claro que el docente debe tener un papel de guía y facilitador, siempre empoderando al estudiante e invitándolo a explorar nuevas áreas del conocimiento. Este cambio ha sido impulsado por el paradigma del aprendizaje, que pone el foco en el modo en el que los maestros pueden apoyar y facilitar el proceso del alumno.
Aunque existen razones válidas para cuestionar las formas autoritarias de educación, el lenguaje del aprendizaje, en su forma constructivista, ha reposicionado al maestro -quien estaba en el corazón del proceso educativo- como alguien que se hace a un lado para facilitar el aprendizaje de sus “aprendices”. El problema es que el lenguaje del aprendizaje denota un proceso vacío en cuanto a contenido y dirección, volviendo los procesos de toma de decisiones sobre las metas educativas más invisibles e inaccesibles.
El papel de la devolución en la evaluación formativa
Es aquí donde resulta de interés introducir el concepto de devolución. A diferencia de la simple retroalimentación o feedback -que a menudo se asocia con un método de control para corregir comportamientos-, la devolución implica ayudar al estudiante a construir autoconciencia y a “darse cuenta” por sí mismo de lo que está logrando.
La devolución es un acto de cuidado y respeto, en el que quien ofrece comentarios asume la responsabilidad de ser claro, constructivo y sensible a la subjetividad del otro. A diferencia de la retroalimentación que genera dependencia, la devolución fomenta la autonomía, ayudando a los estudiantes a pensar sobre sus producciones y desempeños para enfrentar desafíos académicos por sí mismos.
Lea también: Devolución de impuestos: cálculo paso a paso
Principales diferencias en el proceso evaluativo
| Concepto | Enfoque Tradicional | Enfoque de Devolución |
|---|---|---|
| Meta | Cumplir un objetivo prefijado. | Desarrollar comprensión y significado. |
| Rol del alumno | Pasivo, receptor de correcciones. | Activo, autor de su aprendizaje. |
| Objetivo del docente | Controlar y calificar. | Guiar, espejar y promover reflexión. |
Estrategias para una devolución efectiva
Una devolución implica que el estudiante tendrá la posibilidad de hacer algo con ella; no tiene sentido si no hay un momento siguiente de reelaboración. Para lograr que esta sea efectiva, los docentes pueden implementar diversas prácticas:
- Definir explícitamente los objetivos: Compartir las expectativas de logro permite establecer hacia dónde vamos y por qué.
- Facilitar la autorreflexión: Pedir a los alumnos que reconozcan sus propias fortalezas y debilidades según los criterios conocidos.
- Promover diálogos: Entender la retroalimentación más como una conversación que como una transmisión unidireccional de información.
- Focalizar aspectos del desempeño: Seleccionar los puntos de mayor relevancia para no agobiar ni paralizar al estudiante.
- Ofrecer preguntas: Plantear cuestionamientos que lleven al estudiante a identificar progresos y reflexionar sobre su propio camino.
No importa si las clases vuelven a ser presenciales, es de suma importancia que el estudiante y el docente continúen explorando estrategias mediadas por las TIC para acercarse a nuevas áreas del conocimiento. La educación, a diferencia del aprendizaje, está siempre enmarcada por un propósito; por ello, la devolución debe ser una invitación y un desafío a continuar avanzando, permitiendo que tanto el docente como el alumno se apropien de su propio proceso educativo.
Lea también: ¿Cómo saber el estado de mi devolución?
Lea también: Cálculo del ISR: Guía paso a paso
