La Hacienda del Café en Veracruz: Historia Fascinante y Proceso Tradicional Reveladospost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El artículo trata sobre las relaciones económicas y socioculturales que se establecen en torno a la producción de café. Se centra en las estrategias de los pequeños productores de una región del centro de Veracruz, México, orientadas a enfrentar los cambios suscitados en el sector durante los últimos años.

En este artículo me centraré en particular en las relaciones sociales y culturales que se construyen actualmente en torno a la actividad cafetalera en una región del centro de Veracruz, específicamente en los diversos modos en que los productores campesinos encaran el reordenamiento mundial del sector cafetalero y cómo influye ese proceso en la cultura productiva.

Córdoba, Veracruz, es reconocida a nivel nacional como la cuna del café en México. Sus fértiles tierras y clima templado húmedo hicieron de esta región el lugar perfecto para que la planta del café prosperara.

Orígenes del Café en México

El café que producimos y tomamos en México en la actualidad se originó en Etiopía en el siglo XII. El café llegó a México a fines del siglo XVIII, se expandió y desarrolló durante el XIX como cultivo de plantación y, posteriormente, entre los años 1920 y 1950 -dato variable según la región- se convirtió en cultivo campesino, principalmente; sin embargo, el proceso de industrialización y comercialización continuó, y continúa en la mayoría de los casos, en manos de empresarios de mediana o mayor talla (Escamilla y Zamarripa 2002).

A mediados del siglo XVIII, los primeros cafetos llegaron a México, siendo plantados en la Hacienda de Guadalupe. Esta hacienda, ubicada en lo que hoy conocemos como Amatlán de los Reyes, fue pionera en la producción de café en nuestro país.

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Es importante destacar que en aquella época, Amatlán formaba parte del territorio de Córdoba. La creciente importancia de la producción cafetalera en la región, así como el aumento de su población, propiciaron que con el tiempo, Amatlán se convirtiera en un municipio independiente. Esta separación, aunque marcó un hito en la historia de ambos municipios, no disminuyó la relevancia de Córdoba como el epicentro del café en México.

Desarrollo y Variedades del Café en Córdoba

A lo largo de los años, Córdoba, Veracruz ha sido testigo de la evolución de las variedades de café cultivadas en la región. Inicialmente, se introdujeron variedades criollas, adaptadas a las condiciones locales. Sin embargo, con el paso del tiempo, se han incorporado nuevas variedades, como el Arábica, reconocido por su alta calidad y sabor.

La búsqueda constante de mejorar la calidad del café cordobés ha llevado a los productores a implementar técnicas de cultivo más sostenibles y a experimentar con diferentes procesos de postcosecha. Esto ha permitido que el café de Córdoba se posicione en el mercado nacional e internacional como un producto de alta gama.

La Región Xalapa-Coatepec: Un Entramado de Relaciones

La región Xalapa-Coatepec se ubica en la parte templada de la zona central del estado de Veracruz. Alrededor de estas dos ciudades la economía gira en torno al comercio, los servicios y la agricultura comercial: el café y la caña, el mango y la ganadería, y en los últimos años el limón. Es una de las primeras regiones de México a donde llegó la planta de café, que desde fines del siglo XIX adquirió un lugar relevante en la vida económica de la región (Ponce, 1992: 6), dibujando desde entonces un entramado de relaciones sociales y de poder que han perfilado la vida de la población.

Si a principios del siglo XX la superficie de café se concentraba en cinco municipios, entrando al siglo XXI los lunares se convirtieron en manchones y abarcan ya 17 municipios. La planta industrializadora y las empresas exportadoras se ubican principalmente en los centros estratégicos, Xalapa y Coatepec, y desde ahí extienden sus tentáculos hacia los terrenos de cultivo que se dispersan por varios municipios aledaños.

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Es importante ubicarnos en las dinámicas locales, las de cada poblado -dentro de la región- y en la relación que los productores y sus familias establecen con el producto, con otros cultivos y actividades económicas, con los grupos involucrados en la actividad cafetalera -otros campesinos, compradores, industrializadores, funcionarios de gobierno.

En los municipios aledaños a Coatepec prevalece el café como cultivo especializado, y en los municipios más alejados prevalece en un esquema diversificado.

El Café en el Mercado Internacional

Desde que se produce y hasta que llega a la taza, el café realiza un largo trayecto al pasar de mano en mano por diversos grupos sociales, regiones y países. Podemos decir así que el café vincula, pero también podemos decir que el café separa, en tanto la lógica del capital que le subyace ha fraccionado las etapas de producción y configurado distintos grupos sociales que se hacen cargo de cada una de ellas en condiciones desiguales tecnológica y financieramente, distribuyendo sin equidad el valor agregado que se genera.

Durante buena parte del siglo XX el precio internacional, que se cotiza en las bolsas de Nueva York y Londres, estuvo regulado por acuerdos comerciales entre países consumidores y países productores, en el marco de la organización Internacional del Café, lo cual permitió que se mantuviera equilibrado, con un margen moderado de altas y bajas, y tendiendo a la alta en varios periodos (Celis, 2001: 11 y 14). En 1989 Estados Unidos, principal consumidor mundial, determinó no renovar el acuerdo internacional y dejar la compra-venta al libre mercado.

Esto ocasionó una drástica caída del precio, y pérdidas para muchos comercializadores y para los productores. El proceso desatado, conocido coloquialmente como "la crisis del precio", más tarde dio lugar a un reordenamiento de la cafeticultura mundial: nuevas reglas del juego y nueva correlación de fuerzas, baja general en la producción y en la productividad, reconversión en algunas zonas, disminución de ingresos, incertidumbre, desplazamiento de capitales hacia otras áreas de la economía, prácticas oligopólicas de comercio, segmentación de los mercados (Renard, 1999: 38; Celis, 2001: 16).

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Estrategias de los Productores Campesinos

La heterogeneidad de las respuestas por parte de los productores campesinos de la región Xalapa-Coatepec, así como la dinámica de cambio/resistencia que caracteriza sus prácticas productivas, están íntimamente relacionadas con el sentido que la actividad cafetalera tiene para ellos, con cómo la piensan y le asignan un papel en sus vidas. Considero que toda práctica económica y/o productiva -como lo es cultivar café y organizar el trabajo en torno a ello- lleva implícita una dimensión cultural, entendida ésta como asignación de sentido.

Durante mi estancia en la región, en las conversaciones con los productores, con sus familias y con la gente en general, con asesores de las organizaciones y en asambleas, detecté diversas formas de encarar las transformaciones que la cafeticultura experimentaba desde 1989, transformaciones que se manifiestan concretamente en la vida regional. Llamó mi atención que cada vez más claramente se perfilaban, en el discurso y en la acción de los productores campesinos, diversos modos de "tratar" los cafetales, de asumirse como cafetaleros, de incorporar el café a su ciclo económico y de organizar el trabajo; detecté que estos aspectos referían modos de trabajar el café pero también dos modos de pensarlo.

A uno de estos modos lo he llamado café como mecanismo de ahorro, asociado al manejo productivo diversificado, y otro es el café como negocio potencial, y que se relaciona con el manejo especializado de los cafetales. La caracterización que aquí establezco respecto a estas dos concepciones sobre el café es una construcción elaborada a partir de lo que arrojan el discurso y la práctica de los productores, quienes no usan tales definiciones, ni necesariamente tienen conciencia clara de la correspondencia entre su práctica y esa concepción.

El caso de la región Xalapa-Coatepec me sugiere dos cosas al respecto: 1) Las decisiones económicas de los productores podrían comprenderse mejor si identificamos las concepciones que subyacen a la actividad productiva y reflejan una experiencia histórica particular, y que se constituyen a partir de los procesos locales actuales, influyendo también los procesos históricos locales y la posición de los campesinos en la cadena productiva. 2) Los productores incorporan cambios en el modo de trabajar el café y no reconvierten su actividad productiva desplazándola por otra, sino que continúan siendo cafetaleros al paralelo de otras opciones, en una especie de resistencia que involucra transformación.

Otra estrategia de los campesinos productores de café en México y Latinoamérica ha sido la producción de café orgánico y/o la formación de organizaciones independientes que buscan influir en la política pública y la formación de empresas sociales (CNOC, 1991).

Los campesinos, por el contrario, conservan los cafetales porque el café tiene un sentido en su vida, más allá de la maximización económica. Si bien esperarían que fuera fuente de ingresos, también constituye una opción productiva; para ellos el café pasó a ser un componente del complejo productivo y social que organiza la vida en los pueblos.

El Presente del Café en Córdoba

Actualmente, Córdoba, Veracruz sigue siendo una importante región cafetera en México. La ciudad cuenta con numerosos atractivos turísticos relacionados con el café, como haciendas cafetaleras, museos del café y rutas turísticas que permiten a los visitantes conocer el proceso de producción y degustar diferentes variedades de café.

La historia del café en Córdoba es una historia de pasión, tradición y desarrollo. Desde sus inicios como un pequeño cultivo en la ahora ex Hacienda de Guadalupe, el café se ha convertido en uno de los principales motores económicos de la región y en un símbolo de la identidad cordobesa.

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