En la teoría política, el centralismo es la doctrina que propone un gobierno único y centralizado para la administración del Estado. Es decir, plantea la concentración del poder político y de la toma de decisiones en un gobierno central. En los Estados en los que rige el centralismo, todo el territorio del país se gobierna desde la sede del gobierno central, que se encuentra en un único lugar geográfico y administrativo.
La República Centralista fue el período de la historia de México en que el Estado estuvo organizado bajo un régimen político unitario. Este régimen fue establecido formalmente el día 30 de diciembre de 1836, con la promulgación de las Siete Leyes Constitucionales, aunque ya en 1835 se había derrocado la constitución federal del año 1824. El período centralista del Estado mexicano fue un intento del sector conservador de ese país que buscó poner fin a las disputas entre las élites regionales y entre los diversos caudillos que protagonizaban la vida política nacional.
Fundamentos y estructura del régimen
Las Leyes Constitucionales de la República Mexicana, mejor conocidas como las Siete Leyes, fueron una serie de leyes de carácter constitucional que sustituyeron a la Constitución de 1824. Redactada por los centralistas conservadores bajo la guía de Lucas Alamán, la nueva carta magna acabó con el sistema federal y estableció como forma de gobierno la república central.
Las características principales de este sistema incluyeron:
- División territorial: Los estados se convirtieron en departamentos con facultades limitadas.
- Religión: Se estableció la obligación de la religión católica como oficial.
- Poderes: El poder quedó dividido en Ejecutivo, Legislativo y Judicial, pero se creó un cuarto poder: el Supremo Poder Conservador, formado por cinco personas con poderes absolutos.
- Control económico: Para fortalecer al gobierno nacional se le otorgó el control de todo el presupuesto de la República.
- Ejecutivo: Aunque el Ejecutivo mantenía su debilidad y no contaba con vicepresidencia, su cargo se extendía a ocho años.
Inestabilidad y conflictos
Llamado por algunos historiadores como el Decenio Centralista, fue un período convulsivo caracterizado por el estancamiento económico y las luchas civiles. Como ocurrió durante la Primera República Federal y el Primer Imperio, el país siguió padeciendo de una grave inestabilidad política y levantamientos armados. La supresión del régimen federal fue detonante de la reacción de los partidarios del federalismo en Zacatecas, Tabasco y el noreste de México.
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Durante este tiempo, diez hombres ocuparon la silla presidencial sucesivamente, pero cada uno fue expulsado del cargo a consecuencia de rebeliones armadas o golpes de Estado. Destacó entre todos ellos Antonio López de Santa Anna, quien al presidir con amplias facultades sobre un Congreso en apariencia débil, fue más amante de mantener el poder que de dedicarse a gobernar.
Principales hitos del periodo
| Evento | Fecha |
|---|---|
| Promulgación de las Siete Leyes | Diciembre de 1836 |
| Guerra de los Pasteles | 1838 - 1839 |
| Independencia de Texas | 1836 |
| Publicación de las Bases Orgánicas | 1843 |
| Restitución de la Constitución de 1824 | 22 de agosto de 1846 |
Debido a los numerosos conflictos desarrollados en el país, el descontento con la administración se agudizó y se extendió la certeza de que el centralismo tampoco funcionaba. Finalmente, el 22 de agosto de 1846, José Mariano Salas, último presidente de la República Centralista, restituye la Constitución de 1824, dando inicio a la Segunda República Federal.
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