El derecho a la libertad es un derecho fundamental protegido por el derecho internacional y otorgado a todos los seres humanos, incluidos los niños. Los derechos humanos universales son los compañeros de viaje que acompañan a cada ser humano, desde el primer hasta el último suspiro. Estos derechos son inalienables, no deberían suprimirse a excepción de situaciones concretas y conforme a un procedimiento adecuado, y son indivisibles e interdependientes. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada en 1948, fue el primer documento legal que consagró el derecho a la libertad en cuatro dimensiones distintas: la libertad de circulación y de residencia, la libertad de pensamiento, conciencia y religión, la libertad de opinión y expresión y la libertad de reunión y asociación pacíficas.
Dimensiones de la libertad y derechos de la infancia
Las convenciones de derechos humanos no hacen excepciones con los niños. Así quedó claro ya en el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos». Los derechos de los niños están explícitamente reconocidos en la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), la cual integra el derecho a la libertad a través de tres dimensiones: la libertad de expresión, la libertad de pensamiento, conciencia y religión, y la libertad de asociación y de reunión pacífica.
A diferencia de los derechos económicos y sociales, el derecho del niño a la libertad de expresión, religión, asociación, reunión y privacidad no puede estar vinculado a la condición económica de un Estado. Estos derechos deben ser garantizados a todos los niños, incluidos los niños apátridas, sin discriminación alguna.
Principales dimensiones de la libertad según la CDN
- Libertad de expresión: Derecho a buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo.
- Libertad de pensamiento, conciencia y religión: Derecho a explorar creencias con orientación adecuada.
- Libertad de asociación y reunión: Derecho a pertenecer, compartir y crecer junto a otros en entornos seguros.
La libertad de expresión: un indicador de ciudadanía
La libertad de expresión es un importante indicador que reconoce a los niños como titulares de derechos. A través de la expresión de sus sentimientos y opiniones, los niños pueden describir cómo se respetan o se vulneran sus derechos, además de aprender a defender los derechos de los demás. Es responsabilidad de todos fomentar que los niños se expresen, siempre respetando y alentando su capacidad para tomar sus propias decisiones, teniendo en cuenta su edad y madurez.
En los últimos años, mantener la libertad de expresión se ha vuelto un desafío debido al auge de las redes sociales. Encontrar un equilibrio entre el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la privacidad no es fácil, pero el principio fundamental que debe guiar esta discusión sigue siendo el interés superior del niño.
Lea también: "Hacienda Somos Casi Todos": Un estudio
Libertad de pensamiento, conciencia y religión
En muchas sociedades, las personas enfrentan obstáculos para disfrutar de este derecho, en particular la libertad de religión. Sin embargo, los niños se enfrentan a obstáculos adicionales ya que sus convicciones están, en última instancia, limitadas por sus padres y otros adultos que los rodean. El derecho internacional exige que los adultos brinden orientación respetando la creciente autonomía de los niños a medida que maduran. Permitir que los niños exploren sus creencias contribuye a la formación de su identidad y los lleva a respetar a los demás, sentando así las bases para la armonía social.
Participación cívica y libertad de asociación
En el centro del desarrollo de todo niño se encuentra la libertad de pertenecer, compartir y crecer junto a otros, con el derecho inherente a asociarse libremente y formar grupos. A través de la interacción en grupos, los niños aprenden habilidades esenciales para la vida como la comunicación, el trabajo en equipo y la resiliencia. El interés de los niños en construir una participación cívica debe ser fomentado, no reprimido. Los consejos y parlamentos infantiles son los principales mecanismos formales de participación infantil a nivel municipal y escolar, permitiendo a los niños ejercer su derecho a participar en la toma de decisiones.
Lea también: Guía completa sobre la figura del acreedor
Lea también: Contabilidad: Cuentas Deudoras
tags: #libertades #a #las #que #somos #acreedoras
