Descubre las Principales Rutas y Causas de los Flujos Migratorios hacia Estados Unidos ¡Impactante Panorama Revelado!post-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Los datos sobre los flujos migratorios captan el número de migrantes que entra y sale de un país durante un período específico, por ejemplo un año (UNSTAT, 2017). Estos datos son esenciales para entender los patrones de migración mundiales y el modo en que diferentes factores y políticas de los países de origen y de destino pueden estar relacionados con esas corrientes migratorias. La cuantificación de los flujos migratorios es fundamental para el análisis de los patrones de migración contemporáneos, en particular de las repercusiones de diferentes factores y políticas en los países de origen y de destino.

Muy distinto es cuando las personas rebasan las fronteras de su país. En la actualidad, hay casi 60 millones de inmigrantes que viven en los Estados Unidos. América del Norte constituye una de las principales regiones receptoras de migrantes del mundo. Los países receptores de migrantes en el continente americano son los Estados Unidos, que es la nación con mayor cantidad de inmigrantes en el mundo, así como Canadá.

Contexto Global de la Migración

Los flujos migratorios “se refieren al número de migrantes que entran o salen de un determinado país en un período de tiempo dado, por lo general un año” (UNSTAT, 2017). Sin embargo, los países utilizan diferentes conceptos, definiciones y metodologías de recopilación de datos para compilar estadísticas sobre los flujos migratorios. Debido a la falta de datos comparables en muchas regiones del mundo, es difícil describir las tendencias mundiales de los flujos migratorios. Los datos anuales comparables sobre los flujos migratorios se limitan, en gran medida, a los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).

En 2016, el número total de entradas permanentes en los países de la OCDE rayó los 5 millones. Desde 2011, los flujos migratorios han aumentado casi un 25% pasando de 4 millones a cerca de 5 millones (OCDE, 2017). Este incremento se ha debido principalmente a la migración a Europa por razones humanitarias. Los flujos migratorios a los países de la OCDE comenzaron a aumentar nuevamente en 2018 y ascendieron a aproximadamente 5,3 millones de nuevos inmigrantes permanentes (OCDE, 2019).

El stock migratorio pasó de ciento cincuenta millones a doscientos quince millones de personas entre el año 2000 y el 2010, lo que representa el 3.1 por ciento de la población mundial (OIM, 2010: XIX, 119). La migración internacional se dirige principalmente hacia las economías del mundo que presentan las mayores potencialidades de creación de empleos y que, pese a que los trabajadores migrantes encuentran en ellas acomodo en los nichos laborales más precarios, les ofrecen salarios considerablemente superiores a los que les sería factible encontrar en sus países de origen.

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Los países expulsores de migrantes se concentran en América Latina. Los países receptores de migrantes en el continente americano son los Estados Unidos y Canadá. Europa occidental también es una región receptora de migrantes, en países como España, Francia, Alemania y Reino Unido. En Asia destacan como receptores de migrantes Japón y Arabia Saudita.

La Migración Hacia Estados Unidos: Un Principal Destino Global

Estados Unidos es un país conformado de migrantes y por migrantes. Destaca en este campo, por supuesto, Estados Unidos, que concentra la mayor cantidad de personas migrantes en el mundo y que genera la mayor cantidad de remesas a nivel global. En la lista de los diez países que presentan las mayores poblaciones de personas nacidas en el extranjero en 2010, Estados Unidos concentra un 38.4 por ciento del total. En la actualidad hay casi 60 millones de inmigrantes que viven en los Estados Unidos. Mientras que México se ha convertido en el mayor exportador de migrantes, Estados Unidos ha llegado a ser el mayor receptor de migrantes a nivel mundial (Koser y Laczko, 2010).

El Flujo Migratorio México-Estados Unidos

El papel de México en este flujo migratorio es muy destacado. Como la mayoría de los emigrantes mexicanos vive en los Estados Unidos, ello origina que México tenga el principal flujo migratorio de un país a otro en todo el mundo. La ruta migratoria entre América Latina y los Estados Unidos es la más importante del continente.

Entre 1970 y 2006, la población nacida en México y radicada en los EE.UU. se multiplicó 15 veces, aproximadamente. La migración mexicana creció con más intensidad y continuidad a partir de la década de 1990. De acuerdo a estimaciones oficiales del gobierno de Estados Unidos, entre 1995 y 1999, la emigración mexicana a los EE. UU. alcanzó en promedio 500 000 personas por año.

Un reporte reciente del Pew Research Center (Passel y D’Vera, 2014) revela que para el año 2012, EE.UU. tenía un total de 11,2 millones de inmigrantes indocumentados, más que cualquier otro país en el mundo. Dicho reporte establece que de este conglomerado, aproximadamente 5,9 millones eran mexicanos.

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Además de México, otros países latinoamericanos contribuyen significativamente a la población de inmigrantes indocumentados en EE.UU., como se detalla a continuación:

Población de Inmigrantes Indocumentados en EE.UU. por País de Origen (2012)
País de Origen Porcentaje del Total de Inmigrantes Indocumentados
México ~52.7%
El Salvador 6.1%
Guatemala 4.7%
Honduras 3.1%
República Dominicana 1.5%
Colombia 1.3%
Otros países de Latinoamérica y el Caribe (Parte significativa del restante)

El número total de inmigrantes indocumentados en EE.UU. ha declinado desde 2007, principalmente debido a la política de deportaciones promovida desde finales de la administración de George W. Bush (2001-2009), pero de manera más evidente durante la administración de Barack Obama (2009-2017), la cual ha deportado más inmigrantes que sus predecesores.

Causas de la Migración hacia Estados Unidos

Las condiciones desfavorables en que vive la población en muchos países obliga a las personas a trasladarse de sus lugares de origen a países que les brinden mejores oportunidades para conseguir una vida plena. La migración de México a Estados Unidos se ha generado principalmente por factores de expulsión como de atracción. Los mayores flujos de migración se han dado cuando el país receptor ha tenido condiciones propicias para la recepción de migrantes internacionales. En este sentido, coinciden Lowell, Pederzini y Passel (2008), quienes detectaron que la razón más evidente para el aumento de la migración (México-Estados Unidos) fue el auge de la economía de Estados Unidos, ya que tanto la migración mexicana como la economía estadounidense despegaron en la segunda mitad de los 90. Además, la migración mexicana hacia Estados Unidos se disparó inmediatamente después de la crisis económica en México de 1994-1995, debido fundamentalmente a factores de expulsión.

Respecto a la migración mexicana hacia EE.UU., se afirma que la mayoría de los migrantes mexicanos que se dirigen a ese país lo hace por diversas razones de índole económico y laboral, principalmente para mejorar sus condiciones de vida, motivadas por la enorme diferencia salarial entre estos dos países (Goldin, 2006). En décadas recientes, el éxodo de trabajadores mexicanos se ha acentuado por las escasas oportunidades laborales y cada vez más, los salarios pierden poder adquisitivo. Los efectos perniciosos de la globalización neoliberal se pueden percibir en México en el caso de los salarios y remuneraciones de la clase trabajadora. Los trabajadores en México han testificado la caída de sus ingresos en el periodo 1980-2000. La adopción progresiva de políticas económicas neoliberales en México, que iniciaron en la década de 1980, contribuyeron al aumento de la migración. El proyecto neoliberal se ha enfocado en mantener en México un nivel bajo en los costos laborales para de esta manera explotar la mano de obra y aumentar los beneficios de las compañías transnacionales y plantas maquiladoras.

Los mexicanos se emplean en trabajos de baja calificación: se ocupan no solo de labores agrícolas temporales sino que también como vendedores de mostrador en restaurantes de comida rápida, cajeros en supermercados o limpiadores en hoteles, oficinas y otras ocupaciones que desprecian los trabajadores nativos. Los migrantes mexicanos están enclaustrados en empleos de baja calificación, debido principalmente a su condición de indocumentados.

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Las redes sociales y familiares se convierten no solo en elementos dinamizadores de la migración, sino también posibilitan la inserción laboral del migrante en determinados segmentos laborales (Sánchez, 2013). Durante el periodo 1987-1994, los migrantes mexicanos fueron principalmente “migrantes familiares”, ya que se trasladaron hacia los EE.UU. para reunirse con sus familiares. Esto aconteció cuando se aprobó la ley de inmigración estadounidense Reforma y Control de Inmigración (IRCA por sus siglas en inglés) de 1986, que favoreció la reunificación familiar después del otorgamiento de amnistía a los migrantes que se encontraban en los EE.UU.

También debe agregarse, por supuesto, que existen razones no directamente económicas para quienes toman la decisión de migrar. El modelo de acumulación salvaje y depredador, característico del neoliberalismo, no puede prescindir de la disponibilidad constante de una fuerza de trabajo vulnerable, barata, sin derechos, dócil, flexible y sumamente móvil, susceptible de ser incorporada con gran facilidad y ductilidad en los trabajos más precarios que se generan a lo largo y ancho de las cadenas de valor globalizadas.

Rutas Migratorias y Peligros

Pese a las políticas restrictivas que impone la región, la migración hacia Estados Unidos aumenta a un ritmo preocupante. Los caminos se vuelven cada día más peligrosos y las posibilidades de acceso a servicios básicos a lo largo de las rutas son casi inexistentes. Sin embargo, en los últimos años, el flujo migratorio en la región ha crecido a niveles alarmantes.

La ruta terrestre entre América Central, México y Estados Unidos se ha convertido en una de las más peligrosas en el mundo. Sobre la base de los últimos datos publicados por la OIM, la frontera entre México y Estados Unidos representa una de las rutas transitadas donde más se registran fallecimientos y despariciones de personas migrantes. De enero a diciembre de 2022 se registraron 1.457 fallecimientos y desapariciones en rutas migratorias en el continente americano.

Los migrantes mexicanos, tratando de cruzar la frontera con los EE.UU., en busca de mayores estándares de vida, enfrentan la deportación y criminalización. Más de 1600 mexicanos murieron tratando de cruzar la frontera entre 1998 y 2004 (Livingstone, 2009, p.204). Se estima que las muertes de mexicanos en la frontera con los EE.UU. han aumentado notablemente. Por ejemplo, en 2011 se registraron 767 decesos de mexicanos al intentar cruzar la frontera, la mayor parte de los cuales eran jóvenes y mujeres con estudios de educación superior.

En relación con las rutas migratorias, un número importante de las personas de estos orígenes inician el viaje en países sudamericanos y desde allí se dirigen a Colombia para cruzar luego la frontera con Panamá. De enero a noviembre de 2023, casi medio millón de personas han cruzado el Tapón del Darién, una espesa selva de más de 5 mil kilómetros cuadrados que separa a Colombia de Panamá. La situación de los migrantes en la frontera entre Nicaragua y Honduras ha empeorado desde principios de 2023.

Las rutas para atravesar el Darién cambian frecuentemente, de acuerdo con el clima y las condiciones de los grupos armados y criminales en la zona, pero la mayor parte inician en Capurganá o Acandí (Colombia) y finalizan en las comunidades indígenas de Canáan Membrillo o Bajo Chiquito (Panamá). Tal como lo afirma la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la mayoría de los migrantes ingresan a Estados Unidos de manera clandestina, principalmente a través de camiones que cruzan la frontera.

Nuestros equipos brindan una asistencia médica integral a las personas migrantes y ponen especial énfasis en la atención a los niños, niñas y mujeres. También son esenciales las campañas de vacunación contra las enfermedades que mayor riesgo presentan para estas poblaciones, como el sarampión, las diarreas o la neumonía.

Políticas Migratorias y Seguridad en Estados Unidos

La migración es uno de los fenómenos globales que ha concitado la atención de especialistas, académicos, y de diversos organismos e instituciones nacionales e internacionales. Los flujos migratorios entre países aumentan constantemente y esto ha traído consigo problemas de diversa índole tanto a los países de origen, en tránsito, así como a los de atracción.

En el caso de los Estados Unidos, la migración se inserta como tema relevante en la agenda de seguridad de los EE.UU. Después de los atentados terroristas del 11 de setiembre de 2001, la migración se convirtió en un asunto de seguridad nacional, principalmente porque potenciales terroristas podrían entrar al país como inmigrantes. Ciertamente, la migración impone un riesgo a los países de destino porque crea rutas de acceso que los terroristas pueden usar para entrar al país (Faist, 2006). Después del 9/11 ha habido una percepción de una conexión cercana entre la migración internacional y el terrorismo.

La criminalización de los migrantes para prevenir y desalentar los flujos migratorios no ha funcionado y se requieren nuevos enfoques y soluciones. En décadas recientes, estrategias tradicionales, como el reforzamiento de las fronteras, no han prevenido ni desalentado la migración indocumentada. Este artículo vincula al narcotráfico con la migración indocumentada, observando que los migrantes se han convertido en víctimas de delitos y hechos violentos por parte de grupos del crimen organizado y cárteles del narcotráfico.

Como se verá posteriormente, la tendencia reciente de la migración mexicana hacia los EE.UU. (después de la crisis económica de 2008) muestra una disminución en términos globales y porcentuales (Baker y Rytina, 2013), este proceso se presenta de manera paralela a la aplicación de políticas de corte persecutorio y policiaco hacia los migrantes indocumentados en los EE.UU. La política de deportaciones promovida desde finales de la administración de George W. Bush (2001-2009), pero de manera más evidente durante la administración de Barack Obama (2009-2017), la cual ha deportado más inmigrantes que sus predecesores. Durante la primera administración de Obama, se dieron alrededor de 1,6 millones de deportaciones; es decir, alrededor de 400 000 en promedio cada año. Obama ha argumentado que la mayoría de los individuos deportados tenían antecedentes criminales (The White House, 2011). No obstante, basándose en archivos oficiales, el New York Times reportó que desde enero de 2009, cuando el presidente Barack Obama tomo posesión, dos tercios de los casi 2 millones de deportaciones involucraban personas que habían cometido infracciones menores, incluyendo infracciones de tráfico o que no tenían ningún registro delictivo.

En 2011, la administración de Obama definió la visión de política migratoria del siglo XXI, destacando cuatro pilares clave. Primero, enfatizó la responsabilidad del gobierno federal de EE.UU. para asegurar la frontera. Segundo, destacó la necesidad de responsabilidad y rendición de cuentas de las empresas que transgreden la ley y explotan a los trabajadores indocumentados, lo cual a su vez, debilita a los trabajadores estadounidenses. Tercero, subrayó la importancia de los inmigrantes para la economía de los EE.UU. y destacó que el plan busca mejorar la competitividad de la economía estadounidense mediante el desarrollo de un sistema legal de inmigración que refleje los valores y las necesidades diversas de los EE.UU. No obstante, las iniciativas alentadas por la administración de Obama para reformar el sistema migratorio han sido obstaculizadas por el Congreso de los EE.UU.

Ante este escenario, en noviembre de 2014, Obama decidió ejercer el poder de la presidencia para reformar el sistema de migración de los EE.UU. A través de una orden ejecutiva, Obama pretende beneficiar a los inmigrantes indocumentados, mientras se toman medidas enérgicas para reforzar la frontera. Sin embargo, en febrero de 2015, un juez de la Corte Federal suspendió la acción ejecutiva migratoria del presidente Obama, a petición de 26 estados gobernados por los republicanos, con lo cual se bloquean los programas derivados de tal acción. Por tanto, en el corto y mediano plazo, la criminalización del migrante persistirá en EE.UU.

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