Introducción
A lo largo del siglo XVI, Europa experimentó profundos cambios políticos y económicos que culminaron con la formación de Estados Nación, caracterizados por la centralización del poder en manos del monarca.
Junto al absolutismo, surgió una política económica conocida como mercantilismo. En resumen, el absolutismo y el mercantilismo eran dos caras de la misma moneda.
El absolutismo permitió la centralización del poder en manos del monarca, mientras que el mercantilismo proporcionó los medios para financiar el estado y fortalecer la economía nacional.
Mercantilismo es el nombre que dieron los historiadores al sistema político y económico del estado absoluto prevaleciente en Europa desde aproximadamente el siglo XVI hasta mediados del siglo XVIII en términos generales.
Como el lado económico del absolutismo estatal, el mercantilismo fue un sistema de construcción de un gran estado o gran gobierno.
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El Absolutismo como Régimen Político
Definición y Características
El absolutismo se caracteriza por la concentración del poder en manos del monarca, quien gobierna con poderes absolutos, sin la participación de instituciones representativas como parlamentos o tribunales.
El rey es considerado un representante de Dios en la Tierra y, por tanto, su poder es incuestionable.
Las monarquías europeas de la Época Moderna se caracterizan por justificarse en la teoría del Derecho Divino. Según esta teoría, el rey es un representante de Dios en la tierra.
Un Estado Absolutista es diferente a los estados durante la Edad Media. Primeramente tiene un territorio mayor y bien delimitado, de manera que podemos hablar de España, Francia, Holanda, etc.
Este territorio ya no está dividido en feudos, sino que muestra una centralización territorial donde el máximo poder lo tiene el rey.
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Por otra parte, estos estados tienen un ejército bien armado y preparado para la guerra, por esto los reyes gastan gran cantidad de dinero para poder financiar a estos ejércitos.
Otro elemento a tener en cuenta es que el rey gobierna con la ayuda de una burocracia, esto es: un grupo de funcionarios elegidos por el rey para asesorarlo en cuestiones de gobierno y para recaudar impuestos.
Esta forma de gobierno fue la característica durante la Época Moderna, es decir, desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII. Finaliza con la Revolución Francesa.
Algunos de los monarcas más famosos de este período fueron Luis XIV de Francia, conocido como el Rey Sol, y Carlos I de Inglaterra. Luis XIV es citado a menudo como el ejemplo más emblemático de absolutismo, ya que gobernó Francia con mano de hierro durante más de 70 años.
Orígenes del Poder Absoluto
Para comprender los orígenes del poder absoluto, debemos irnos hasta la Edad Media. Aquí no existía un poder absoluto, ya que el rey debía compartir el poder con la Iglesia, la nobleza y otros señores feudales.
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Pero la situación cambia después de la Crisis del Siglo XIV. Esta crisis se origina por problemas agrícolas, las tierras no rinden en forma adecuada y comienzan a presentarse problemas relacionados con el hambre de los campesinos.
Además este siglo fue un siglo de guerras y de enfermedades que marcaron profundamente a toda la sociedad europea.
En esta crisis comienzan a verse las revueltas campesinas; los campesinos, al no tener tierras para plantar, comienzan a reclamar tierras para poder desarrollar mejor la agricultura.
A esto debemos sumarle el reclamo en algunas zonas de los siervos que comienzan a pedir libertad frente a los señores que lo controlaban.
A su vez, la burguesía comienza a ascender por los préstamos que comienza a darles a la nobleza y a los reyes que precisaban dinero por la crisis y por las guerras que se daban.
Es por esto que algunos historiadores sostienen que el Absolutismo fue el producto de la crisis, los nobles y el clero entregan el poder que tienen para que el rey tenga un poder fuerte y centralizado.
¿Para qué? Para poder frenar a la burguesía y los campesinos.
Teóricos y Justificaciones del Absolutismo
Todos los sistemas políticos tienen pensadores que explican y justifican determinada forma de gobierno.
Bodin caracterizó al absolutismo como un régimen de poder absoluto, indivisible y perpetuo.
Dentro de este tema encontramos a los defensores del Derecho Divino, esta teoría sostenida entre otros por el francés Jacques Bossuet. Bossuet era un sacerdote francés, es decir, que escribe en la misma época que se dio el reinado de Luis XIV.
Este teórico sostenía que el poder del rey es comparable al poder de Dios, por esto la imagen del rey es sagrada frente a su pueblo.
Si el poder del rey es sagrado, nadie puede ir en contra de sus decisiones, ya que estaría yendo en contra de los deseos de Dios. Además el rey sólo es responsable frente a Dios, por lo tanto nadie puede criticar su política.
Para Bossuet, el papel del rey es paternal, es como si fuera un padre frente a sus súbditos.
“Considera al príncipe en su gabinete. De allí parten órdenes que hacen marchar concertadamente a los magistrados y a los capitanes, a los ciudadanos y a los soldados, a las provincias y a los ejércitos de mar y tierra. Es la imagen del Dios, que sentado en su trono en lo más alto de los cielos hace marchar a toda naturaleza Ved a un pueblo inmenso reunido en una sola persona; ved este poder sagrado, paternal y absoluto; ved ¡a razón secreta que gobierna todo el cuerpo del Estado encerrada en una sola cabeza: estáis viendo la imagen de Dios en los reyes y tenéis la idea de la majestad real.”
El Derecho Divino defiende el carácter hereditario de la monarquía, esto significa que si muere el rey no desaparece la monarquía sino que continuará gobernando el heredero del trono (generalmente el hijo mayor del rey).
Pero no todas las justificaciones son de carácter religioso, existen también visiones laicas.
El inglés Hobbes sostenía que el poder del rey viene de un acuerdo o contrato entre todos los hombres para salir del desorden y la guerra.
En una supuesta situación de guerra y desorden los hombres deciden entregar el poder a una persona que es el rey para que gobierne para todos.
Debate Historiográfico sobre el Absolutismo
Sobre este tema existe una discusión historiográfica encabezada por el historiador inglés Perry Anderson y el francés Roland Mousnier.
El primero sostiene que la Monarquía Absoluta existe para proteger a la nobleza frente al avance de la burguesía y los campesinos. Por eso sostiene que el Absolutismo existe como una continuación del poder feudal.
Por su parte Mousnier muestra una visión donde el rey es un árbitro entre la nobleza y la burguesía.
Esto quiere decir que las dos clases sociales precisan del rey para existir, los burgueses para ascender socialmente y la nobleza para continuar teniendo sus privilegios.
“Los cambios en las formas de explotación feudal que acaecieron al final de la época medieval no fueron en absoluto insignificantes; por el contrario, son precisamente esos cambios los que modifican las formas del Estado.
El absolutismo fue esencialmente eso: un aparato reorganizado y potenciado de dominación feudal, destinado a mantener a las masas campesinas en su posición social tradicional, a pesar y en contra de las mejoras que habían conquistado por medio de la amplia conmutación de las cargas.
Dicho de otra forma, el estado absolutista nunca fue un árbitro entre la aristocracia y la burguesía ni, mucho menos, un instrumento de la naciente burguesía contra la aristocracia: fue el nuevo caparazón político de una nobleza amenazada.”
El Mercantilismo como Política Económica del Estado Absolutista
Concepto y Principios Fundamentales
A partir del siglo XVI, el desarrollo económico europeo propició la aparición de la doctrina mercantilista, entendida como el enriquecimiento de las naciones mediante la acumulación de metales preciosos como la manera efectiva de lograr el enriquecimiento del Estado, especialmente oro y plata.
Esta política defendía la idea de que la riqueza de una nación se medía por la cantidad de metales preciosos que poseía.
La acumulación de los metales preciosos con que se hacía el dinero fue común en el mundo. Durante la edad media la búsqueda de la riqueza y del poder por la iglesia, los reyes y los señores feudales iba vinculada a dicha acumulación.
La circulación de bienes o mercancías, esencia de la actividad económica, tenía como única finalidad la acumulación del dinero.
El mercantilismo era una política económica proteccionista destinada a proteger la economía nacional de la competencia extranjera.
El comercio dependía de la abundancia de dinero: cuando el dinero escasea, el comercio es flojo; cuando el dinero abunda, el comercio se desarrolla, tales son las premisas que sustenta al mercantilismo.
Con el mercantilismo aparece el concepto de balanza comercial, que obligó a las naciones a lograr un máximo en sus exportaciones de productos pagaderos en oro y plata; además de reducir al máximo las importaciones que deben pagarse con metales preciosos, lo que genera una balanza comercial favorable.
“El mercantilismo, como política económica, expresó los intereses de los comerciantes y del Estado nacional, y por lo tanto, de los nobles que se habían agrupado en la corte alrededor del rey”.
Papel del Estado y Métodos Mercantilistas
La intervención del estado era una parte esencial de la doctrina mercantilista.
Los que tenían a su cargo las funciones del gobierno aceptaban las nociones mercantilistas y ajustaban su política a ellas, porque en ellas veían los medios de fortalecer a los estados absolutistas tanto contra los rivales extranjeros como contra los restos medievales internos.
El Estado tenía un papel central en la economía. Regulaba la producción, el comercio, los salarios y los precios, y otorgaba monopolios a ciertas compañías para controlar sectores estratégicos.
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