Para poder llevar a cabo su actividad, una empresa que se constituye debe disponer de bienes y dinero. Si estos recursos los proporcionan varias personas, que serán sus propietarios, la contribución de éstos al patrimonio empresarial incide de una parte en los recursos económicos (activo), con los bienes y el dinero, y de otra en los recursos financieros, que constituyen fondos propios (neto), puesto que para su financiación no ha sido preciso recurrir a fuentes ajenas. El tema que nos ocupa es analizar este mismo hecho, pero desde la óptica del inversor o socio.
Para el inversor, la aportación ha supuesto un traspaso de bienes, derechos o dinero de su patrimonio al de la empresa formada. A cambio, participa en el capital de dicha sociedad, que en su riqueza representa un bien de naturaleza financiera, y que le confiere una serie de derechos, entre ellos el de percibir parte de las ganancias que genere la empresa en que participa.
Como, dentro de las participaciones en capital, las acciones son las más frecuentes y difundidas, su estudio va a ser más detenido. Sólo tienen acciones aquellos que participan en el capital (los propietarios o accionistas) de una sociedad anónima o de una sociedad comanditaria por acciones. Las acciones representan una parte alícuota del capital social y las acciones que emite una sociedad deben responder a una efectiva aportación patrimonial. Hasta hace poco tiempo, las acciones se materializaban en títulos, pero hoy en día también se representan mediante anotaciones en cuenta (registros contables). De tal forma que a los accionistas se les entregan títulos o en un registro se anota tal circunstancia.
Derechos de los Accionistas y Emisión de Acciones
La titularidad de acciones confiere diversos derechos a sus poseedores. Entre ellos se encuentran:
- Obtener dividendos (beneficio correspondiente a una acción) cuando la sociedad distribuya las ganancias sociales entre sus accionistas.
- Tener preferencia a la hora de suscribir acciones de la sociedad, cuando ésta emita nuevas participaciones de capital (derecho preferente de suscripción).
Lógicamente, si una persona es titular de varias acciones, verá multiplicados sus derechos en proporción al número de acciones que posea. De todos modos, también existen acciones sin voto. Los tenedores de éstas no tienen derecho de voto, pero perciben unos dividendos mínimos, a diferencia de los restantes accionistas, establecidos en los estatutos sociales (art. 91 del TRLSA).
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La sociedad expendedora de las acciones puede emitirlas a la par, sobre la par y nunca bajo la par (art. 47 del TRLSA). Si las expide a la par, significa que el valor de emisión de las acciones coincide con el valor nominal de éstas; mientras que, si es sobre la par, el valor de emisión de las acciones es superior a su valor nominal, y a la diferencia entre estos valores se le llama prima de emisión. Otra cuestión importante es que al suscribir o adquirir una acción se debe satisfacer toda la prima de emisión (art. 47 del TRLSA) y, al menos, el 25 por 100 del valor nominal (art. 12 del TRLSA). Posteriormente, la sociedad exigirá a los accionistas que desembolsen las cuantías pendientes en unos plazos y condiciones determinados, lo que se conoce con el nombre de dividendos pasivos.
Inversiones Temporales en Acciones
Las inversiones temporales son aquellas de inversión a corto plazo que buscan conseguir liquidez y se pueden convertir rápidamente en efectivo, ya que se venden fácilmente en el mercado. Lo que diferencia principalmente a las inversiones temporales de otro tipo de inversiones, es que se realizan con activos financieros que se pueden comprar y vender en periodos de tiempo cortos y sirven para tener la solvencia de gastos más próximos.
Características de las Inversiones Temporales
- Son inversiones que no deben superar un periodo de 12 meses.
- Así como otros instrumentos a corto plazo, son seguros, ya que invierten en activos de bajo riesgo como la renta fija.
- Sus rendimientos no llegan a ser muy altos.
- Las instituciones financieras las consideran un activo circulante, es decir que se vuelve líquido rápidamente.
Algunas empresas usan este tipo de inversiones, sobre todo con excedentes, ya que aunque los rendimientos no lleguen a ser altos, son considerables, que si solo se guardara el efectivo.
Tipos de Inversiones Temporales
Algunos ejemplos de inversiones temporales pueden ser los siguientes:
- Acciones de la bolsa: existen acciones con niveles de riesgo menores y todas las acciones se pueden comprar y vender fácilmente; sin embargo, cabe resaltar que las acciones son instrumentos con mayor riesgo a diferencia de otros instrumentos.
- Fondos en renta fija de corto plazo: estos fondos pagan intereses periódicos, su riesgo es limitado y el periodo a elegir puede ser de 3 a 12 meses por lo general.
- Cetes: es un instrumento de renta fija de bonos gubernamentales que tiene plazos desde 28 días.
- Depósitos: existen depósitos a plazos que generan algún interés, el cual se traduce en efectivo a corto plazo.
Contabilización de Adquisición de Acciones Temporales
A comienzos de X0, una empresa del sector eléctrico, «LUZ, SA» compra 100 acciones de una entidad bancaria -que pertenece al mismo grupo- de 10 u.m. de nominal y que adquiere al cambio del 300 por 100. Los gastos inherentes a esta operación, que tiene carácter temporal, ascienden a 50 u.m. «LUZ, SA» paga en efectivo el importe total, salvo el 20 por 100 del nominal de las acciones, que la entidad bancaria aún no ha exigido. El precio de adquisición se calcula como: 100 x 10 x 300% + 50 = 3.050 u.m.
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La cuenta 539, «Desembolsos pendientes sobre acciones a corto plazo de empresas del grupo» figurará en el activo del balance, al representar deudas que proceden de acciones que la empresa piensa mantener a corto plazo, con signo negativo restando las correspondientes inversiones. El 1 de noviembre de X0 «CONSTRUCCIONES EBRO, SA», ante la favorable situación de sus saldos de tesorería, decide invertir en acciones con carácter temporal. Para ello, compra 100 acciones de «INFORMÁTICA HUERVA, SA», que no cotizan en Bolsa, y 500 acciones de «ELÉCTRICAS CINCA, SA», sobre la que ejerce una influencia notable. Los precios de adquisición pagados fueron, respectivamente, de 2.150 u.m. y 10.050 u.m.
Inversiones Permanentes en Acciones
Las inversiones permanentes se diferencian de las temporales por su objetivo principal y horizonte temporal. En principio, la inversión temporal busca preservar el capital, a diferencia de la permanente cuyo objetivo es crear mayor riqueza. Invertir de manera permanente significa estar dispuesto a recibir mayores recompensas de valor anual equivalente pero aceptando un riesgo mucho mayor de quien hace una inversión temporal. Por lo general, las inversiones permanentes buscan ampliar la renta y cartera permanente de activos que no sean parte de la actividad principal de la empresa a largo plazo.
Una de las formas en las que se mantiene un control más claro de este punto es realizando una división sencilla de la información, que se presenta de la siguiente forma: activos totales a largo plazo, activos de planta o fijos y activos intangibles.
Diferencia entre Inversión Temporal y Permanente
| Característica | Inversiones Temporales | Inversiones Permanentes |
|---|---|---|
| Objetivo | Liquidez, preservar capital | Crear mayor riqueza, ampliar renta |
| Plazo | Menos de 12 meses | Largo plazo |
| Riesgo | Bajo (generalmente) | Mayor |
| Naturaleza Contable | Activo circulante | Activos a largo plazo, de planta, intangibles |
Tipos de Inversiones Permanentes: Empresas del Grupo y Asociadas
Al ser cada día más corriente que unas empresas dominen a otras y puesto que es uno de los objetivos que en muchas ocasiones persigue la empresa para inmovilizar parte de sus recursos, es crucial explicar qué son empresas del grupo, multigrupo y asociadas. Además, hay que precisar esta circunstancia al reflejar contablemente las inversiones financieras e indicar si tienen carácter temporal o permanente.
Si una sociedad «A» posee más del 50 por 100, bien porque es titular de más de la mitad de sus acciones (con derecho de voto) o participaciones en capital, indudablemente la voluntad de la sociedad «A» es decisiva en los acuerdos de la sociedad «B», pues realmente «A» controla por completo las decisiones a adoptar en la compañía «B». Por ello, se dice que la sociedad «A» es dominante o matriz en relación con la sociedad «B», que es dependiente o filial de aquélla. Cada día son más habituales este tipo de participaciones, mediante las cuales personas jurídicas diferentes e independientes -las sociedades «A», «B» y otras cualesquiera- se consideran como una única unidad económica, puesto que actúan bajo la batuta de la empresa matriz. En sentido estricto, al conjunto de estas entidades (matriz y filiales) se le llama grupo de sociedades.
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Cuando la matriz influye notable o significativamente en las empresas participadas con menos del 50 por 100 del capital, se habla de empresas asociadas. Nuestra legislación presume que existe tal relación cuando la dominante posea, al menos, el 20 por 100 del capital social de la participada, o el 3 por 100 si cotiza en Bolsa (art. 185 del TRLSA). Por último, se consideran empresas multigrupo o multidependientes aquellas participadas y gestionadas conjuntamente por dos o más empresas.
Contabilización de Operaciones con Acciones
Adquisición de Acciones
Se dice que una persona suscribe acciones, o que acude al mercado primario, cuando las adquiere directamente de la sociedad emisora. Aunque lo más habitual es comprárselas a otros que originariamente invirtieron en ellas, y entonces se habla de mercados secundarios. Los inversores son mucho más propensos a invertir en acciones con cotización oficial (que cotizan en las Bolsas de Valores, que son mercados secundarios) que en aquellas que no lo hacen; en primer lugar, porque disponen de mayor información y, además, porque ofrecen mejores condiciones en cuanto a frecuencia y volumen de negociación, lo que interesa aunque sólo sea pensando en la posibilidad de venderlas el día de mañana.
En las operaciones con acciones con cotización oficial, el término cotización indica el valor que el mercado bursátil le asigna a una acción en una fecha dada y se expresa en tanto por ciento sobre el valor nominal. La cotización de una acción depende de las condiciones de la oferta y la demanda, en las que influyen factores como los dividendos, las expectativas que ofrece la sociedad, etc.
En cualquier caso, si la empresa suscribe o adquiere acciones, las registra en su contabilidad y las valora por su precio de adquisición, que comprende el precio de las acciones y los gastos inherentes a tal compra, como pueden ser: comisiones a las Sociedades y Agencias de Valores y Bolsa, comisiones bancarias, impuestos, etc.
Pero, en ocasiones, al adquirir acciones, existen dividendos corridos y no vencidos. En estos casos, el valor de adquisición de estas inversiones se verá minorado por éstos, los cuales figurarán en cuenta específica de forma independiente (norma de valoración 8.ª del PGC). Se entiende por dividendos devengados y no vencidos aquellos anunciados en fecha anterior al momento de adquisición y que en ese instante aún no han vencido (no han sido cobrados). Ahora bien, en el caso de empresas que siguen una política constante en el reparto de dividendos, se puede aceptar que el devengo del dividendo se produce a lo largo del ejercicio.
Percepción de Dividendos
Normalmente, cuando la sociedad emisora de las acciones acuerda distribuir las ganancias sociales, reparte entre sus accionistas dividendos, que -generalmente- son unos beneficios por acción (para la empresa, constituyen dividendos activos). En esa fecha, el tenedor de acciones registrará en su contabilidad los dividendos devengados - mediante una cuenta de activo, «Dividendo a cobrar»- y, de otra, unos ingresos financieros, que representan la remuneración por haber colaborado a generar el beneficio que se reparte con los bienes que aportó a la sociedad que paga dividendos.
Cuando la sociedad emisora de las acciones tenga pérdidas o no le convenga repartir dividendos por otras circunstancias, ¿cómo incide este hecho en los accionistas? A los tenedores de acciones con derecho de voto no les corresponde percibir dividendo alguno. Por lo tanto, en su contabilidad no cabe efectuar registro alguno. En cambio, los accionistas sin voto obligatoriamente han de cobrar un dividendo anual mínimo establecido en los estatutos. Caso de que la empresa no pudiese hacerlo en el ejercicio correspondiente, la ley le permite saldar esta deuda dentro de los cinco años siguientes (art. 91 del TRLSA). Entonces, los accionistas deberían registrar contablemente los dividendos devengados y, conforme la sociedad los vaya resarciendo, su cobro.
Otra cuestión que ha de quedar bien clara es que los dividendos por acción se cobran en función del nominal desembolsado, lo que es absolutamente razonable. Si un accionista aún no ha entregado todo el dinero, bienes o derechos que deba aportar a la sociedad, lo lógico es que ésta no le gratifique más que la parte de capital realmente entregada.
Enajenación de Acciones
Es probable que una empresa haya comprado acciones de otra en distintas fechas y a precios diferentes. Cuando pretenda vender algunas de éstas, se le plantea la duda de a qué precio ha de darlas de baja. Para solucionar esta cuestión, se calcula el coste medio ponderado de aquellas acciones que lleven incorporados los mismos derechos. Al enajenarlas, las da de baja por el coste medio ponderado (norma de valoración 8.ª del PGC).
La entrada de dinero por el importe de la venta menos los gastos inherentes a esta transacción que corran a su cargo. El resultado que se derive de esta operación, que puede responder a pérdidas o ganancias extraordinarias (cuando el objeto de venta sean acciones a largo plazo de la cartera de control) o financieras (en los demás casos).
Los resultados extraordinarios, según sea el caso, se reflejarán mediante las cuentas 672, «Pérdidas procedentes de participaciones a largo plazo en empresas del grupo», 673, «Pérdidas procedentes de participaciones a largo plazo en empresas asociadas», 772, «Beneficios procedentes de participaciones a largo plazo en empresas del grupo» o 773, «Beneficios procedentes de participaciones a largo plazo en empresas asociadas». Los resultados financieros se designarán bajo las cuentas 666, «Pérdidas en valores negociables», o 776, «Beneficios en valores negociables», dependiendo del caso. Obviamente, si existen dividendos devengados y no vencidos, así como cuantías pendientes del nominal de las acciones, han de tenerse en cuenta tales avatares.
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