El científico mexicano Héctor Alejandro Cabrera Fuentes, que fue detenido en Miami en 2020 como presunto autor de tareas de espionaje para Rusia en Estados Unidos, finalmente admitió su culpabilidad. En febrero de 2022 se declaró culpable de un cargo criminal por ser reclutado por espías rusos para vigilar a un informante del Gobierno estadounidense que residía en Miami. En junio de ese mismo año, recibió una condena de cuatro años de cárcel, de la cual ya había cumplido una parte. El biólogo molecular, quien en un momento fue considerado por el gobierno de México como uno de los mexicanos más sobresalientes en el extranjero, se vio envuelto en un esquema de espionaje que culminó en su encarcelamiento en Estados Unidos.
La destacada trayectoria de Héctor Alejandro Cabrera Fuentes
La notable trayectoria que tenía el científico mexicano Héctor Alejandro Cabrera Fuentes dio un giro inesperado hace algunos años. Antes de ser detenido en febrero de 2020, había destacado significativamente en el campo de la investigación médica, ganando varios premios internacionales. Siendo originario de una población rural de México, donde el acceso a la educación es a menudo difícil, Cabrera Fuentes fue elogiado en múltiples ocasiones por sus logros. Nacido en El Espinal, una pequeña localidad en la región del Istmo de Oaxaca, uno de los estados con mayores índices de pobreza en México, Cabrera Fuentes descubrió su vocación científica desde la infancia. Contaba que el libro "Cazadores de microbios", del científico estadounidense Paul de Kruif, le cambió la vida y despertó su interés por el mundo de la microbiología. En particular, el ruso Ilich Mechnikov se convirtió en su modelo a seguir.
Accedió a la universidad en el vecino estado de Puebla, y durante sus primeros semestres de biomedicina, obtuvo una beca que le permitió concluir su carrera en la Universidad Federal de Kazán, Rusia. Se especializó en biología molecular y posteriormente se doctoró en bioquímica y microbiología en la Universidad de Giessen, Alemania. Entre sus trabajos más destacados, se incluye el desarrollo de un tratamiento para regenerar la piel quemada, elaborado en el Centro de Biotecnología-Femsa del Instituto Tecnológico de Monterrey en México. También participó en una investigación crucial sobre la aterosclerosis, una condición médica que provoca la acumulación de partículas de grasa y colesterol en las paredes arteriales. Junto a un equipo de colegas, demostró lo que ocurría en el cuerpo durante un evento cardíaco y desarrolló una técnica para evitar la muerte celular, salvando así vidas. Por esta investigación, en 2018, ganó el premio Servier de la Sociedad Internacional para la Investigación del Corazón. Además, hace unos años, creó un programa denominado "Por Oaxaca, más investigadores" con el objetivo de ofrecer oportunidades de estudios universitarios en el extranjero a jóvenes de su estado natal, para que luego pudieran regresar y contribuir al desarrollo de sus comunidades. Hasta el momento de su detención, el Instituto de los Mexicanos en el Exterior lo destacaba como uno de los mexicanos más sobresalientes fuera del país. Cabrera Fuentes es un hombre extrovertido y sociable, quien domina español, inglés, ruso, francés, alemán y zapoteco, su lengua nativa, y además "tiene muy buenas relaciones con personajes de la política tanto mexicana como de otros países", según declaró el alcalde de su pueblo en una entrevista en 2020.
El reclutamiento y la doble vida
Según la acusación del Departamento de Justicia de EE.UU., un funcionario ruso "reclutó" al mexicano en 2019, a cambio de ayudarlo para que su pareja rusa pudiera regresar a Alemania. Cabrera llevaba una doble vida personal que fue utilizada por Rusia para reclutarle: en México estaba casado con una mexicana con la que vivía en la capital, y en Estados Unidos, al mismo tiempo, estaba casado con una mujer rusa con la que residía en Miami. Aunque tenía una esposa en México, Cabrera Fuentes había iniciado una relación con una ciudadana rusa durante una estancia en Alemania, antes de su detención. En 2019, su esposa rusa y sus dos hijas viajaron de Alemania a Rusia para realizar un trámite, pero cuando la mujer intentó regresar a Alemania, se le impidió salir del país por problemas migratorios, según declaró un agente del FBI durante el proceso judicial. Ante esta situación, Cabrera viajó a Rusia, donde fue contactado por un funcionario ruso al que había conocido años antes por motivos profesionales. El hombre, de quien Cabrera sospechó que trabajaba para la agencia de inteligencia rusa FSB, le propuso que podían "ayudarse mutuamente". El "funcionario ruso" le dijo que podría facilitarle que su esposa rusa y sus hijas pudieran salir del país, si él le colaboraba con una tarea específica.
La misión de espionaje en Miami
La misión de Cabrera Fuentes era ubicar en Florida un vehículo de un colaborador de Washington que proporcionaba información sobre el gobierno ruso. En septiembre de 2019, el funcionario le pidió que alquilara un apartamento en Miami, específicamente en el mismo condominio donde residía el informante del Gobierno estadounidense, pero le instruyó que no hiciera el contrato a su nombre ni informara a su familia rusa de ello. El apartamento fue arrendado en diciembre de 2019 por una persona cercana a Cabrera, quien le transfirió aproximadamente 20.000 dólares para cubrir el depósito y el alquiler. Según los documentos, el siguiente encargo del funcionario a Cabrera fue localizar el vehículo del informante en el condominio y anotar el número de placa. El funcionario le especificó que no tomara fotografías del auto, pero Cabrera, buscando facilitar su tarea, le pidió a su esposa que lo hiciera.
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Las autoridades de Estados Unidos afirmaron que Cabrera había sido contratado por un funcionario del gobierno ruso para localizar el vehículo de una fuente del gobierno estadounidense en la zona de Miami e informar a los rusos de su ubicación. Aunque no se ha proporcionado oficialmente la identidad de la fuente del gobierno de Estados Unidos, se dio a conocer que esta persona había ofrecido información a Washington sobre operaciones de inteligencia rusas que involucraban intereses de seguridad nacional del país norteamericano. Posteriormente, se reveló que Putin quería asesinar a un informante de la Agencia de Inteligencia Central (CIA, en inglés) en una operación clandestina en Miami. La información proporcionada por este hombre, Aleksandr Poteyev, un exagente de inteligencia rusa, había permitido la captura de 11 espías rusos que vivían con identidades falsas y trabajos comunes en ciudades de la Costa Este. Putin había prometido castigar a Poteyev, y una corte rusa lo condenó a 25 años de prisión, pero este pudo escapar a EE.UU., donde la CIA lo protegió en su programa secreto para antiguos espías. En febrero de 2020, el oficial ruso le pidió a Cabrera que encontrara el auto de Poteyev, pero el científico fracasó en mantener el anonimato: fue visto fotografiando las placas del vehículo.
Detención y declaración de culpabilidad
El mexicano fue detenido en febrero de 2020 cuando intentaba viajar a Ciudad de México desde el aeropuerto de Miami, ciudad a la que había llegado unos días antes con una visa de turismo y negocios temporales, junto a la mujer con la que está casado en México. El automóvil alquilado que utilizó durante su estancia en Miami fue visto en el condominio donde residía un informante confidencial del Gobierno de Estados Unidos en cuestiones de seguridad nacional. En los teléfonos celulares de Cabrera y su esposa mexicana se encontraron fotografías de la placa de un vehículo perteneciente a esa persona, según los documentos. En un interrogatorio realizado el 17 de febrero de 2020, el mexicano relató que había conocido en reuniones en Rusia a una persona que él creía que trabajaba para el Gobierno ruso y con la que se reunió a solas por primera vez en mayo de 2019 en Moscú. Al intentar salir de Estados Unidos el 16 de febrero de 2020, la pareja fue interceptada en el aeropuerto por agentes federales. En uno de sus celulares "encontraron una imagen de primer plano de la matrícula del vehículo de la fuente del gobierno de EE.UU. en la carpeta de 'eliminados recientemente' de su teléfono", según la investigación estadounidense. Ante la evidencia, Cabrera Fuentes "admitió ante los agentes de la ley que un funcionario del gobierno ruso le ordenó que realizara esta operación". Según el expediente, la próxima reunión con el funcionario ruso estaba programada para abril o mayo de 2020, y en ella Cabrera le entregaría la información obtenida, pero fue detenido en Miami antes de poder hacerlo.
El juez no le concedió la libertad bajo fianza, por lo que el mexicano permaneció en prisión a la espera de juicio. Según documentos judiciales, Cabrera Fuentes comunicó al tribunal del juez Donald M. Middlebrooks su intención de cambiar su declaración inicial de “no culpable”, formulada en marzo de 2020, a una de culpabilidad. En estos casos, el cambio es interpretado como una señal de que se llegó a un posible acuerdo con la Fiscalía para rebajar la pena. Cabrera Fuentes enfrentaba una pena máxima de 10 años, pero la declaración de culpabilidad y el acuerdo con los fiscales lograron reducir su condena. Un juez federal le impuso una pena reducida después de que Cabrera Fuentes se declarara culpable de haber actuado sin autorización como agente extranjero de Rusia en territorio estadounidense. “Estoy profundamente arrepentido por mis acciones y pido perdón a Estados Unidos", dijo Cabrera ante la corte.
Experiencia en prisión y perspectivas futuras
Tras tres años y medio preso y con 90 libras (40 kilos) menos de peso, Cabrera habló en exclusiva para el diario El País sobre su experiencia. En esta entrevista, relató que aprendió "cosas que ninguna universidad te puede enseñar", pero también presenció situaciones que "nadie creería si las contara". Fue liberado el 14 de julio y actualmente reside en Oaxaca, México, su estado natal. En prisión, sus compañeros le apodaron "El Profe", "El KG" (en referencia a la agencia de espionaje rusa KGB) o "El Espía". Reflexionando sobre su tiempo en la cárcel, explicó: “A lo mejor, si hace 41 meses me hubieran dicho que iba a sobrevivir a la cárcel en EE UU, yo tampoco lo hubiera creído y les habría respondido que me habría suicidado antes". Añadió que "fueron los pensamientos que me llegaron en un primer momento porque no sabes qué es lo que viene, no sabes qué es lo que va a pasar".
El científico fue recluido en prisiones de alta seguridad donde estuvieron detenidos célebres criminales como el narcotraficante Édgar Valdéz Villarreal. Lamenta que solo tenía siete minutos para hablar por teléfono con su familia y asegurar "que no era el monstruo que iba a pasar el resto de su vida en la cárcel y que todo mundo decía que era". A pesar de las circunstancias, pudo seguir publicando estudios en revistas científicas. Actualmente, tiene varias propuestas de trabajo en Asia y Europa, y no descarta la posibilidad de incursionar en la política. “Mi motivo de vida es y seguirá siendo la ciencia, pero si yo puedo obtener una posición gubernamental, en la que yo pueda apoyar a la sociedad, lo haría sin pensarlo", explicó a El País. Ahora, asegura no tener miedo a represalias: "Estoy tranquilo. Fui arrestado, pasé por un proceso, fui castigado y cumplí con mi castigo. Hoy tengo otra oportunidad. No me pesan las etiquetas. Siempre he tratado de ser yo mismo". Tras ser liberado, voló de inmediato a México y pudo disfrutar de unos tacos en la capital. “En ese momento, se me borró todo el sufrimiento, todo se había acabado y entendí que empezaba algo nuevo, que tenía que adaptarme otra vez", relató al citado diario.
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