El Parlamento de Japón aprobó en junio un conjunto de reformas del Código Penal en virtud de las cuales las relaciones sexuales no consentidas se tipifican como violación por primera vez y la edad de consentimiento sexual se eleva de 13 a 16 años. Esta nota fue publicada originalmente el 8 de junio de 2023 y ha sido actualizada el 16 de junio tras la aprobación en Japón de la nueva Ley sobre Delitos Sexuales. Se trata de una revisión histórica de la ley sobre delitos sexuales, apenas la segunda en un siglo.
Impacto de las Reformas y la Búsqueda de Justicia
Días después de su violación, Megumi Okano ya sabía que el atacante saldría impune. Megumi, que usa un pronombre no binario, conocía al violador y sabía perfectamente dónde podría localizarlo. Pero también sabía que no serviría de mucho, porque era muy poco probable que las autoridades japonesas consideraran lo sucedido como una violación. Por eso decidió no presentar una denuncia ante la policía. "No pude buscar justicia de esa manera y aquel hombre pudo continuar su vida libre y fácil. Fue doloroso para mí", explica Megumi. En los días posteriores, Megumi, quien estudia Derecho, analizó detenidamente el código penal y los precedentes del caso y se dio cuenta de que lo que había sucedido no cumpliría con los estándares judiciales de "agresión e intimidación". También había oído hablar de sobrevivientes que experimentaron culpabilización y "segunda violación": cuando los sobrevivientes vuelven a traumatizarse tras toparse con la insensibilidad de la policía o el personal del hospital. "Yo no quería pasar por ese proceso (de investigación) por la poca esperanza que tenía de obtener justicia. Por eso no fui a la policía. Ni siquiera sabía si aceptarían mi denuncia", dice. En cambio, ella se dirigió a un centro de asesoramiento sobre acoso de su universidad, donde se inició una investigación que dictaminó que el atacante había cometido una violación. "Sentí mucha decepción tras mi incapacidad de hacer que esta persona se arrepintiera adecuadamente de sus acciones con un procedimiento penal".
Redefinición del Concepto de Violación y Edad de Consentimiento
La medida implica una serie de cambios, pero el más significativo es la redefinición del concepto de violación, que la ley japonesa anterior definía como una "relación sexual forzada", pero que con la nueva ley pasa a ser una "relación sexual no consensuada". Asimismo, la edad legal de consentimiento, que hasta ahora era 13 años, se ha elevado a 16. Anteriormente, la ley japonesa definía la violación como una relación sexual o actos indecentes cometidos "por la fuerza" y "mediante agresión o intimidación", o aprovechando el "estado de inconsciencia de una persona o su incapacidad de resistirse". Este concepto no coincidía con el de muchos otros países que definen el crimen de manera más amplia, como cualquier relación sexual o acto sexual no consentido, donde "no" significa "no". Activistas japoneses aseguran que la legislación anterior fomentaba una cultura de escepticismo que disuadía a los sobrevivientes de denunciar ataques.
Casos Emblemáticos que Impulsaron el Cambio
Ante la noticia de que un tribunal japonés ha declarado a tres exsoldados culpables de agresión sexual a su compañera de profesión Rina Gonoi, la investigadora de Amnistía Internacional sobre Asia Oriental, Boram Jang, ha manifestado: "Rina Gonoi se atrevió a denunciar para romper el círculo vicioso de impunidad de la violencia de género en Japón. Esta sentencia histórica es una señal alentadora de que Japón finalmente comienza a adoptar reformas jurídicas sobre los delitos sexuales. No obstante, al país le queda aún un largo camino que recorrer para cambiar tanto el sistema de justicia penal como una cultura basada en culpar a la víctima que socava la credibilidad de las sobrevivientes." Hoy, el Tribunal de Distrito de Fukushima ha declarado a tres exsoldados culpables de agresión sexual a su compañera de profesión Rina Gonoi, cuyo caso despertó el interés internacional cuando Rina publicó su historia en YouTube en 2022. Exmiembro de las Fuerzas de Autodefensa de Japón, Rina Gonoi presentó también una demanda en junio de 2023 contra cinco exsoldados por sufrimiento mental debido a la violencia sexual que le habían infligido durante el servicio militar, y contra el gobierno por no prevenir las agresiones ni investigarlas debidamente. El informe de la investigación encargada posteriormente por el Ministerio de Defensa, publicado en agosto, concluía que en las fuerzas armadas existe una arraigada cultura de hostigamiento que incluye el acoso sexual.
Megumi no es una excepción. En Japón, solo un tercio de los casos reconocidos como violación resultan en procesos legales, un poco menos que la tasa general de enjuiciamiento penal. Pero en los últimos años hubo un creciente clamor público por un cambio. En 2019, la sociedad japonesa se enfureció cuando se revelaron cuatro casos de agresión sexual en un mes: cada uno de ellos resultó en la absolución del presunto atacante. Por ejemplo, en un caso sucedido en Tokio en 2014, un hombre puso contra una pared a una niña de 15 años y tuvo relaciones sexuales con ella mientras ella se resistía. Fue absuelto de violación ya que el tribunal dictaminó que sus acciones no hicieron "extremadamente difícil" que ella se resistiera. La adolescente fue tratada como un adulta porque la edad de consentimiento en Japón era de apenas 13 años, la más baja de los países del G7. "Los procesos y decisiones de los juicios varían: algunos acusados no fueron condenados, incluso cuando se demostró que sus actos no fueron consensuados, ya que no hubo 'agresión o intimidación'", explica Yuu Tadokoro, portavoz de Spring, un grupo de sobrevivientes de agresión sexual. En un caso en Fukuoka, una ciudad en una isla en el sur del país, un hombre tuvo relaciones sexuales con una mujer ebria que se había desmayado, lo que podría considerarse como una agresión sexual en otros lugares. El tribunal escuchó que era la primera vez que la mujer participaba en una sesión regular de bebida en un restaurante. Según reportes, el hombre dijo que pensó que "los hombres fácilmente podrían tener un comportamiento sexual" en el evento, conocido por su permisividad sexual, y que quienes presenciaron el incidente no lo detuvieron. También asumió que la mujer dio su consentimiento porque en un momento durante el coito abrió los ojos y "emitió ruidos". En otro caso en Nagoya, en el que un padre tuvo relaciones sexuales varias veces con su hija adolescente por muchos años, el tribunal dudó que el padre dominara a su hija "por completo", porque ella eligió la escuela a la que quería ir, ignorando los deseos de sus padres. El veredicto se dio a favor del padre, pese a que un psiquiatra testificó que la niña, en general, era psicológicamente incapaz de resistirse a su padre. Tras la protesta pública, la mayoría de estos casos se volvieron a juzgar y los atacantes fueron declarados culpables.
Lea también: El Estado Mexicano y sus Ingresos Tributarios
Movimientos Activistas y el Impulso a la Reforma
Los activistas lanzaron entonces una campaña nacional, conocida como Flower Demo, para mostrar solidaridad con los sobrevivientes de agresiones sexuales. Aseguran que esto, junto con el movimiento #MeToo y la histórica victoria de la periodista Shiori Ito (que ganó un caso contra un conocido reportero de televisión), ayudaron a impulsar la conversación nacional sobre la agresión sexual y una reforma legal. Shiori Ito ganó su histórico caso de violación en 2019. Sostiene un aviso que dice "victoria". Shiori Ito ganó US$30.000 en su demanda por daños y perjuicios contra un conocido reportero. La agresión sexual sigue siendo un tema tabú en Japón y ha ganado atención nacional en los últimos años a raíz de casos de alto perfil como la batalla judicial de la periodista Shiori Ito, las declaraciones públicas de Rina Gonoi, ex miembro de la Fuerza de Autodefensa y sobreviviente de agresión sexual, y las denuncias contra Johnny Kitagawa, un conocido -y ya fallecido- productor de música pop.
Nuevos Escenarios de No Consentimiento y Desafíos Culturales
Como parte de la redefinición del concepto de violación, la nueva ley establece explícitamente ocho escenarios en los que es difícil para la víctima "formar, expresar o cumplir una intención de no dar su consentimiento". Estos incluyen situaciones como cuando la víctima:
- está intoxicada con alcohol o drogas;
- está sujeta a violencia o amenazas;
- está "asustada o asombrada";
- está "preocupada" de que se enfrentará a consecuencias si no cumple, describiendo un abuso de poder.
Algunos grupos de derechos han pedido más claridad sobre los escenarios, diciendo que están redactados de manera demasiado ambigua. Otros han dicho que el estatuto de limitaciones debería extenderse aún más y que debería haber más protección para los sobrevivientes que son menores de edad. Sin embargo, las reformas son una victoria para aquellos que han presionado durante mucho tiempo por el cambio. "Esperamos que la gente inicie esta conversación en Japón sobre: ¿Qué es el consentimiento? ¿Qué significa la falta de consentimiento?", dice Kazuko Ito, vicepresidente de Human Rights Now, con sede en Tokio.
Parte del problema, según Kazuko Ito, es que generaciones de japoneses han crecido con "una idea distorsionada del sexo y el consentimiento sexual". Por un lado, la educación sexual suele impartirse modestamente, y apenas se toca el tema del consentimiento. Sin embargo, según Ito, los niños japoneses tienen fácil acceso a la pornografía, y una categoría demasiado común en el país es el de una mujer que disfruta teniendo sexo en contra de su voluntad.
Lea también: Casas de Bolsa en el Grupo Bursátil Mexicano
Lea también: Aspectos Clave del Derecho Penal Tributario en México
