En el mundo del rock, las leyendas no solo se forjan con la música, sino también con el espectáculo y las historias que rodean a las bandas. Mötley Crüe y KISS, dos gigantes del rock y el metal, han compartido escenarios y una historia compleja que ahora incluye acusaciones de plagio en el diseño de sus shows en vivo.
"The Tour": Un Legado Compartido y un Punto de Convergencia
Lo de The Tour no fue sólo un show más de KISS, ha sido la suma de las escenas glammeras y del hair metal de los ochenta de las costas Este (KISS, Nueva York, 1972) y Oeste (Mötley Crüe, Los Angeles, 1981). La alianza resultó más exitosa de lo que Gene Simmons seguramente habría esperado. Para los sultanes del “sleaze”, los depravados de Los Ángeles, esta fue la oportunidad de salir a tocar con la banda que más los ha influenciado y de la que fueron incluso considerados mala copia. The Tour llegó al Distrito Federal para conjurar la tormenta previa que cerró calles, que se metió no sólo a los zapatos de los miles de fanáticos reunidos en el centro del Autódromo Hermanos Rodríguez, sino también de las casas en las zonas bajas de la ciudad monstruo. La lluvia había cesado y la incertidumbre se conjuró en la noche del 29 de septiembre. De golpe las luces impactaron en las retinas y los tímpanos vibraron al punto de sufrir pequeñas rasgaduras que se percibirán hasta años después. Las primeras explosiones llenaron el Foro Sol en la Ciudad de México.
El Espectáculo Extravagante de Mötley Crüe
Mötley Crüe tomó el escenario de The Tour cerca de las 22 horas, reventando el Foro Sol con “Saints of LA”. El carnaval y el circo se conjuntaron mientras un cuarteto de depravados que hicieron fama de sus aventuras en las calles y los burdeles de Los Ángeles decían ser “santos”. El espectáculo de Mötley Crüe es como si un circo entrase a Las Vegas y aspirara la ciudad completa para luego dedicarse a soltarlo en diferentes lugares. Todo estaba ahí para quien pusiera atención: las chicas, el fuego, las explosiones, guitarras que salían debajo de vestidos, más chicas, solos de guitarra, la ropa estrafalaria ambigua, los peinados, más chicas, carros, choques, las bodas, los divorcios, el famoso video con la ex-estrella de Baywatch; solo faltó alguna referencia al incidente de Ozzy y las hormigas.
Vince Neil, Nikki Sixx, Mick Mars, Tommy Lee y una troupé de strippers-acróbatas tomaron el escenario por completo. Pantallas a las espaldas, cadenas, ventiladores gigantes y una especie de círculo de la muerte a la espalda de la batería completaban el show. Si Simmons escupía sangre y lanzaba llamas por la boca, Nikki Sixx, su par en las cuatro cuerdas, no cejaba de mostrarse como el peso principal de los Crüe y hasta convertía su bajo en lanzallamas. Mötley pasó de la santidad perversa al lado salvaje, “Wild Side” atronaba en manos levantadas con dedos índice y meñique extendidos, vasos en alto y voces llegando aún más arriba. Vivieron un momento de la gira de la parafernalia, de la pirotecnia, de los efectos especiales al por mayor; las canciones sobre fiestas, sexo, excesos de alcohol y drogas, historias románticas con la dosis de estridencia básica para no caer en la melosidad popera. “Doctor Feelgood” pegó con su crudo inicio. Luego Sixx pediría que todos subieran la mano derecha al aire, en un puño cerrado, y que la movieran de arriba hacia abajo. “Kickstart my Heart” subió la velocidad. “Same ol’ Situation” y “Primal Scream” acompañaron las cervezas y nuestros desaforados gritos. Después vendría el show de Tommy Lee, una marca constante en los conciertos de los angelinos desde la década pasada.
La Iconografía y el Impacto de KISS en Vivo
KISS en cambio se fue una década más atrás para representar su show, y aun cuando no fue tan estrafalario, en las cosas que cuentan, todo se multiplicó exponencialmente. Y vaya que éste es un concierto donde hubo bastantes, que aun cuando llevan años haciéndolos, nunca terminan de perder su impacto: llegar en una plataforma, la boca que echa fuego, guitarras que echan llamas, la misma boca que brota sangre a borbotones, la ascensión a los cielos, el descenso con los mortales, las letras con iluminación de música disco, las primeras notas de “Stairway to Heaven” -malditos-, la despedida en plataformas. Simmons, Stanley, Thayer y Singer salieron al escenario mexicano por novena o décima ocasión. Los maestros del espectáculo del rock and roll salieron a demostrar una vez más por qué durante cuarenta años han sido uno de los grupos más populares de la escena musical internacional, incluso del metal. El Starchild, Spaceman, The Cat y el líder, The Demon, impusieron su ritmo y tiempos como cabezas del KISS Army.
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KISS cumplió como siempre lo sabe hacer, con la fórmula básica de cantar las mejores canciones de su paso por la historia musical; con la frase de siempre de Stanley: “Mi español no es muy bueno, pero los queremos”; la lengua serpentina de Simmons oscilando y tirando saliva durante todo el set; el fuego luego saliendo de esa misma boca, la sangre artificial del Demonio y su vuelo por el escenario; la batería elevada de Singer, las plataformas para Stanley y Thayer; el nombre de la banda en estrobos y leds, en pantalla gigante. “Detroit Rock City” fue la primera rola para encender de nuevo el Foro Sol. The Tour también permitió a KISS adelantar una canción de su nuevo disco, Monster. En su papel de Spaceman, Thayer cantó “Shock Me” y demostró por qué puede llenar, más allá de rasgos de personalidad, el espacio que dejó Ace Frehley y que tomarían después Vinnie Vincent, Marc St. John y Bruce Kulick. “God of Thunder” cubrió el concierto de pleitesía: “Behold the God of Thunder” se escuchaba en coros mientras el propio cielo del D.F. parecía responder también enviando los últimos rayos horas después de la lluvia. “Lick it Up” y “Love Gun” nos recordaron anécdotas adolescentes. La carga se acentuaría después con “Cold Gin”. “I Was Made for Lovin’ You” y las reminiscencias de viejos romances se agolparon en mi cabeza con la nicotina y el alcohol. Finalmente, la canción dejada en el sonido ambiente al final del recital de KISS y Mötley Crüe en The Tour fue “God Gave Rock and Roll to You”.
La Acusación de Plagio Escénico por Parte de Mötley Crüe
La tensión entre ambas bandas resurgió recientemente cuando Mötley Crüe acusó a KISS de copiar elementos de su escenario. Nikki Sixx, bajista de Mötley Crüe, colgó en Instagram algunas fotos que, según él, no dejaban demasiado lugar a dudas sobre el plagio. Sixx expresaba su frustración diciendo: «Todavía no se nos había ni enfriado el sudor cuando vemos que nos han copiado. Quizá a los fans de Kiss les da lo mismo, pero a los de Crüe no.»
Tommy Lee, baterista de Mötley Crüe, también se pronunció al respecto, comentando que el uso de plataformas por parte de Simmons y Thayer es idéntico al de la gira de despedida de Crüe. En este contexto, Mötley Crüe colgaba sus instrumentos hace algunos años y Kiss lo hará al final de su The End of the Road Tour. Así las cosas, ya veremos en qué queda todo esto.
Un Precedente: Las Amenazas de Tommy Lee a Otros Artistas
No es la primera vez que Tommy Lee insinúa que otro artista los ha copiado. En noviembre pasado, el baterista amenazó con emprender acciones legales contra Travis Scott al ver que el escenario del ‘rapero’ incluía una montaña rusa que, según el baterista, era muy similar a las que él usó.
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