Normas de Auditoría Externa: Descubre los Tipos Clave y su Evolución Impactantepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Las empresas que han integrado un Gobierno Corporativo como forma de organización requieren realizar auditorías para la protección de su patrimonio. Como actividad profesional implica aplicar técnicas especializadas y la aceptación de una responsabilidad; asimismo, analiza y evalúa los controles internos de la organización para garantizar la integridad del patrimonio. La gestión, desarrollo, expansión y permanencia de dichas organizaciones dependen de las decisiones que adoptan quienes las dirigen.

Auditoría Externa

La auditoría externa es la que practica una persona que no pertenece al personal de la organización, es independiente. Su objetivo es dar una opinión en un documento denominado dictamen. La emisión del citado dictamen se considera como la base fundamental para otorgar credibilidad a la información de carácter económico que prepara la administración de las empresas.

Es importante mencionar que las normas de auditoría obligan éticamente al auditor externo a aplicar una serie de pruebas y procedimientos para respaldar su opinión respecto a si los resultados reportados, los activos, pasivos y capital contable son correctos. Como parte de su función, realiza una evaluación del control interno de la organización. Además, promociona la aplicación de las normas de control interno.

En forma adicional, el auditor podría profundizar en la revisión de la parte fiscal, por lo que emitiría un tipo de dictamen dirigido a las autoridades hacendarias en los formatos autorizados.

En este primer caso, los servicios para llevar a cabo la revisión y evaluación por personal externo, son contratados por la misma empresa por diversas razones, una de ellas es porque el dictamen u opinión independiente o por un grupo de personas externas, tiene mayor trascendencia o credibilidad para ciertas personas, como pueden ser los propios inversionistas, los proveedores, los acreedores y otros interesados en la misma. Tradicionalmente la auditoría externa ha sido empleada principalmente para examinar, evaluar y externar su opinión acerca de los Estados Financieros, ya que eso ha sido lo que más han necesitado los negocios para lograr la confiabilidad de terceros, sobre todo cuando se tiene la intención de publicar los resultados.

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Auditoría Interna

La auditoría interna surge con posterioridad a la auditoría externa, por la necesidad de mantener un control permanente y más eficaz dentro de la empresa y de hacer más rápida y eficaz la función del auditor externo. La necesidad de la auditoría interna se pone de manifiesto en una empresa a medida que ésta aumenta en volumen, extensión geográfica y complejidad y hace imposible el control directo de las operaciones por parte de la dirección. Con anterioridad, el control lo ejercía directamente la dirección de la empresa por medio de un permanente contacto con sus mandos intermedios, y hasta con los empleados de la empresa.

El auditor interno realiza una evaluación de las operaciones de la empresa con el propósito de encontrar todo aquello que sea susceptible de mejorarse en cuanto a su eficiencia y eficacia, detectar aquello que se ha desviado de lo que se esperaba, se esté saliendo de control o esté en riesgo de que suceda. Los auditores internos responden ante la dirección y se comunican con el Comité de Auditoría y la alta dirección. Debido a su calificación y amplio conocimiento sobre las operaciones, estos técnicos frecuentemente actúan como consejeros para la dirección.

Evolución de la Auditoría Interna

Podemos diferenciar claramente dos etapas en la evolución de la auditoría interna. En una primera fase, la misma se circunscribió a la visión administrativa, propia del pensamiento de Taylor y Fayol. Tenía como claro objetivo verificar el cumplimiento de normas, procesos y políticas internas. Ante la existencia de diversas normativas, el auditor interno tenía como fundamental campo de acción verificar el cumplimiento de las mismas.

El salto de la llamada segunda ola a la tercera ola, significó la aparición de nuevos activos. Así ante la continua aparición de nuevas herramientas de gestión, la auditoría interna se ve compelida a velar, entre otras cosas, por la aplicación y buen uso de las mismas.

Compromiso de la Auditoría Interna

Dijimos antes que la auditoría debía velar no sólo por los activos de la empresa, sino además por su capacidad competitiva. Cuidar de esto último significa difundir, apoyar y controlar las nuevas y buenas prácticas. Dentro de este nuevo contexto y bajo un fuerte cambio de paradigmas, la actividad que hasta hace poco podía y era considerada con desprecio por las demás áreas de la organización, pasó a ser una actividad estratégica. ¿Qué implica ser una actividad considerada estratégica? incrementar la eficiencia operativa y optimizar la calidad de la información económico-financiera. Los auditores internos y comités de auditoría de hoy en día toman muy en cuenta las orientaciones que nos proporciona The Institute of Internal Auditors, y cómo puede en última instancia contribuir a la eficiencia, eficacia y éxito de las organizaciones.

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