La cigarra y la hormiga es una de las fábulas más conocidas atribuidas a Esopo, un narrador de la Antigua Grecia que vivió aproximadamente entre los siglos VII y VI a.C. Sus fábulas son relatos breves protagonizados por animales que reflejan virtudes, defectos humanos y enseñanzas morales. Esta fábula fue retomada siglos más tarde por Jean de La Fontaine, un poeta francés del siglo XVII, quien adaptó muchas fábulas clásicas al estilo literario del francés culto de su época, manteniendo la esencia pero dándoles un giro poético y crítico. Con el paso del tiempo, La cigarra y la hormiga se convirtió en un símbolo universal del contraste entre el trabajo y la pereza, del valor de la previsión frente a la despreocupación. Ha sido contada en diversas versiones, idiomas y estilos, pero su mensaje principal permanece intacto.
Las fábulas son una buena vía para entretener y educar a los niños. Son un recurso fantástico para educar a nuestros hijos sobre las emociones y los valores. Guiainfantil.com te acerca estos relatos muy breves que contienen valiosas enseñanzas para ayudarnos a educar a los niños en valores.
La Cigarra y la Hormiga: Sinopsis Detallada
Esta fábula explica la historia de una cigarra perezosa que se pasa el día tocando el violín sin preocuparse de que el verano está a punto de acabar. Durante el verano, la cigarra canta felizmente, disfrutando del sol y el buen clima, mientras la hormiga trabaja sin descanso recolectando alimento para el invierno. Había una vez, en un cálido y brillante verano, una cigarra que cantaba alegremente bajo el sol. Saltaba de rama en rama, entonando melodías mientras las flores florecían y el cielo se vestía de azul. Mientras tanto su amiga y vecina, una pequeña hormiga, pasaba el día entero trabajando, recogiendo alimentos, con otras hormigas. Iba y venía desde el campo hasta su hormiguero, donde almacenaba todo con cuidado. No se detenía a contemplar el paisaje, ni a escuchar las canciones de la cigarra.
-¡Hola, hormiga! -saludó la cigarra con entusiasmo-. ¿Por qué no dejas de trabajar un poco? ¡Ven a cantar conmigo! El sol está hermoso, el día es perfecto. ¡Disfruta!
La hormiga, con paso firme, respondió sin dejar de caminar:
Lea también: descubre los temas principales de Niña Bonita
-Estoy guardando provisiones para el invierno. Cuando llegue el frío, ya no habrá alimento. ¿Tú qué estás haciendo para entonces?
-¡Cantar, claro! -dijo la cigarra sin preocupación-. ¡El verano es para disfrutarlo!
La hormiga negó con la cabeza y continuó su labor, sin perder el ritmo. Día tras día, la cigarra siguió cantando, y la hormiga, trabajando. Al encontrarse con un grupo de hormigas, que trabajan sin parar recogiendo comida para el invierno, se burla de ellas.
El verano pasó, el viento cambió, las hojas cayeron, y pronto el campo se cubrió de nieve. Al llegar el invierno con tormentas de nieve y frío, se ve en apuros. Hambriento y casi muerto de frío está a punto de sucumbir cuando de repente vislumbra la casa de las hormigas a través de la tormenta de nieve. Vio a lo lejos la casa de su vecina la hormiga, y se acercó a pedirle ayuda. Desesperada, la cigarra acude a la hormiga en busca de ayuda, pero la hormiga le reprocha su falta de previsión y le niega asistencia.
-Amiga hormiga, tengo frío y hambre, ¿no me darías algo de comer? Tú tienes mucha comida y una casa caliente, mientras que yo no tengo nada.
Lea también: guía para ordenar los eventos de un relato infantil
La hormiga entreabrió la puerta de su casa y le dijo a la cigarra:
-Dime amiga cigarra, ¿qué hacías tú mientras yo madrugaba para trabajar? ¿Qué hacías mientras yo cargaba con granos de trigo de acá para allá?
-Cantaba y cantaba bajo el sol - contestó la cigarra.
-¿Eso hacías? ¿Conque cantabas? ¡Me gusta tu frescura! - Pues ahora, ¡baila para calentarte! Y cerró la puerta.
La cigarra comprendió entonces que la alegría del presente no debe hacer olvidar las necesidades del futuro. Aquella noche, se refugió entre ramas secas, recordando el canto del verano y deseando haber seguido el ejemplo de la hormiga. Desde ese invierno, la cigarra decidió no volver a confiar solo en el presente. Al llegar el siguiente verano, cantaba un poco menos… y trabajaba un poco más.
Lea también: Actividades de lectura: ordenar cuentos populares para niños
Estructura Narrativa
La descripción breve de la historia se puede dividir en:
- Introducción: Durante el verano, la cigarra canta felizmente, disfrutando del sol y el buen clima, mientras la hormiga trabaja sin descanso recolectando alimento para el invierno.
- Nudo: La cigarra, despreocupada, no entiende por qué la hormiga se esfuerza tanto y no aprovecha el momento. Al llegar el invierno, la cigarra se encuentra sin comida y con frío.
- Desenlace: Desesperada, la cigarra acude a la hormiga en busca de ayuda, pero la hormiga le reprocha su falta de previsión y le niega asistencia. La fábula cierra con una reflexión sobre el valor del trabajo y la responsabilidad.
Descripción de Personajes Principales
Los personajes principales en la fábula de "La cigarra y la hormiga" encarnan diferentes valores y actitudes:
- La cigarra: Representa la despreocupación, el disfrute del presente y la falta de previsión. Es artística, alegre, pero poco responsable. Vive el momento sin pensar en las consecuencias.
- La hormiga: Simboliza el trabajo duro, la responsabilidad y la prudencia. Es organizada, práctica y previsora. Trabaja sin descanso durante el verano para asegurarse un invierno seguro.
Análisis y Moraleja de la Fábula
La cigarra y la hormiga es una fábula breve pero poderosa, que nos deja una lección valiosa sobre cómo nuestras decisiones de hoy pueden impactar directamente nuestro futuro. A través de personajes sencillos, se nos invita a reflexionar sobre el equilibrio entre disfrutar la vida y ser responsables.
Moraleja Principal
La moraleja de esta fábula es clara: "Hay un tiempo para cantar y otro para trabajar". El cuento nos enseña que la previsión es una virtud esencial para sobrevivir y que la despreocupación total, aunque agradable, puede conducir a dificultades si no va acompañada de responsabilidad. La fábula enseña que el esfuerzo presente garantiza la seguridad futura, y que la irresponsabilidad tiene consecuencias inevitables. También enseña que el tiempo es un recurso que se puede aprovechar o desperdiciar.
Reflexiones Adicionales
Durante el verano, la hormiga trabaja sin descanso guardando comida para el invierno mientras la cigarra canta y se divierte sin preocupaciones. Cuando llega el frío y la cigarra se queda sin alimento, acude a pedir ayuda a la hormiga, quien le recuerda que mientras ella cantaba, debería haber trabajado. El relato no plantea castigo ni venganza por parte de la hormiga. Algunos la interpretan como justicia, otros como frialdad. Sin embargo, también se puede cuestionar si la hormiga debió mostrar más compasión, planteando un debate interesante sobre la solidaridad. La cigarra, al pedir comida, se muestra vulnerable. La hormiga representa un modelo de trabajo, pero también de rigidez emocional.
El equilibrio entre ocio y deber: Aunque no se dice explícitamente, la historia abre la puerta a una reflexión más amplia. El núcleo del conflicto se establece entre dos formas de vivir el presente. La contraposición permite hablar con los niños sobre decisiones responsables y sobre cómo planificar. Aquí se introduce el valor de la inteligencia emocional relacional. La historia también permite hablar de una emoción más silenciosa pero central en el relato: el miedo al futuro.
Preguntas para la Reflexión
Este cuento brinda una excelente base para actividades reflexivas y conversaciones significativas:
- ¿Crees que está bien disfrutar el presente sin pensar en el futuro?
- ¿La hormiga hizo bien al no ayudar a la cigarra? ¿Tú qué hubieras hecho?
- ¿Cómo puedes encontrar un equilibrio entre el trabajo y el ocio en tu vida diaria?
- ¿Has vivido alguna situación en la que no te preparaste y después lo lamentaste?
- ¿Qué acciones puedes tomar hoy para asegurarte un buen mañana?
- ¿Por qué crees que la cigarra no trabajó durante el verano?
- ¿Te parece justo que la hormiga no la ayudara? ¿Tú qué habrías hecho?
- ¿Qué pasa cuando dejamos todo para último momento?
- ¿Qué cosas disfrutas hacer y cuáles son tus responsabilidades?
- ¿La hormiga podría haber ayudado y explicado su decisión? ¿Cómo podemos corregir o enseñar sin ser crueles?
- ¿Te ha pasado que sabías que tenías razón, pero igual te sentiste mal por no ayudar a alguien?
Interpretaciones Modernas y Sociales
Cuando ocurre el Estallido Social el 18 de Octubre de 2019 en Chile, el colegio en el que trabajo, municipal y con alta cantidad de estudiantes vulnerados, se va a paro reflexivo convocado por los estudiantes de Educación Media. Yo, al ser profesora jefe de un 4to básico, con estudiantes de entre 9 y 12 años, utilicé la oportunidad para realizar un espacio de reflexión. Así, leímos en conjunto el libro Cigarra de Shaun Tan. Seleccioné este libro, pues abordaba conceptos como la desigualdad y también el sentirse “invisible” ante un otro poderoso. La Cigarra trabaja día y noche, en condiciones paupérrimas, apenas sobreviviendo y con el conocimiento de que otros saben de su abandono, pero deciden ignorarlo. Estos son sentimientos que estaban floreciendo en Chile y que se vieron reflejados en el Estallido.
Somos un país desigual en el que, por demasiado tiempo, unos vivieron con riqueza y privilegio, mientras otros y otras, como mis estudiantes y sus familias, se veían atrapados en un círculo de pobreza y falta de oportunidades, que solo se perpetuaba debido al lugar en el que nacieron. Por eso, creía que este libro podía suscitar una reflexión que ellos ya estaban viviendo en sus hogares y que observaban a diario en las noticias y, así, conversar como curso de lo que estaban sintiendo. La lectura les produjo muchas emociones. Algunas de las palabras que mencionaron fue “injusticia” por la situación a la que se veía expuesta la Cigarra. También comentaron que sintieron rabia y pena al leer el libro. Uno de ellos lo relacionó con la experiencia laboral de su padre, quien hablaba en el hogar sobre lo mal que lo trataban en el trabajo. Otro, lo relacionó con cómo vivía su familia, apretados los 6 en una sola pieza, como la Cigarra, que vivía entre las paredes de la oficina. Al hacer la conexión con lo que estaba pasando actualmente en Chile, su respuesta fue diversa. Algunos diciendo que las cigarras en Chile también se habían cansado. Y otros que relacionaban el final del cuento, que es muy esperanzador, con que en Chile, también podíamos terminar tranquilos.
Orígenes y Adaptaciones de la Fábula
Esopo fue un narrador y fabulista griego que vivió aproximadamente entre los siglos VII y VI a.C. De origen posiblemente esclavo, se dice que recorrió diversas ciudades griegas contando historias con una aguda mirada sobre la condición humana. Sus fábulas ocupan un lugar muy especial dentro de los cuentos infantiles. Félix María Samaniego (Laguardia, Álava, 1745 - 1801) es un estupendo poeta y mejor fabulista. Su libro Fábulas (1781) ha alcanzado la categoría de clásico de la lengua castellana. A él hay que unir al canario Tomás de Iriarte.
Las fábulas son como apólogos o «exemplos», relatos breves de tono aleccionador que se cultivaron en la Edad Media con mucho éxito (recordemos a don Juan Manuel y El conde Lucanor).
Adaptaciones Notables
La fábula de "La cigarra y la hormiga" ha inspirado numerosas versiones y adaptaciones a lo largo del tiempo:
- La versión de Jean de La Fontaine es una de las más leídas en escuelas francesas y europeas.
- En algunas adaptaciones modernas, se ha buscado suavizar la dureza del final original, dándole un giro más empático o educativo.
- En Japón, existe una versión similar que refleja la importancia del esfuerzo en la sociedad.
- Walt Disney adaptó esta fábula en un cortometraje animado en 1934, con un estilo cómico y musical.
- Ha sido inspiración de obras teatrales, musicales infantiles e incluso anuncios publicitarios.
La fábula de Samaniego presenta la historia de la hormiga, trabajadora y previsora, y la cigarra, holgazana y disfrutadora. En verano, aquella acopia alimentos para el invierno, en tanto que esta se dedica a cantar. Cuando llega el crudo invierno y no alimentos fuera, la cigarra le pide ayuda a la hormiga, solicitándole alimentos, aduciendo que no sabía que tras los buenos tiempos (verano), vendrían los malos (invierno). Le promete su devolución para el próximo verano. La hormiga rechaza tal solicitud y, en tono irónico sarcástico, le advierte que hay que trabajar si se quiere tener provisiones.
La construcción literaria del poema de Samaniego descansa en la personificación o prosopopeya: dos animales, insectos, son revestidos de cualidades humanas: piensan, sienten y hablan como los hombres. En el poema aparecen varios recursos que aportan belleza verbal y expresividad. Por ejemplo, llama la atención la enumeración: «sin moscas, sin gusanos, / sin trigo y sin sustento» (vv. 11-12). Abundan las metáforas, como por ejemplo: «yo andaba al remo» (v. 44), significando que aplicaba al trabajo esforzada y continuamente. Una interrogación retórica afirma expresivamente: «¿Con que cantabas / cuando yo andaba al remo?» (vv. 43-44). La invocación o apóstrofe también aporta naturalidad: «Doña hormiga» (v. 17) y crea un ambiente coloquial. Existe también una adjetivación expresiva: «trabajo inmenso» (v. 36), «codiciosa hormiga» (v. 31).
El Cuento "La Saltamontes" (La Cigarra) de Antón Chéjov: Análisis Literario
TÍTULO ORIGINAL: Попрыгунья - PUBLICADO ORIGINALMENTE EN LA REVISTA NORTE (NUMS. 1, 2, 5 Y 12 DE ENERO DE 1892), EN "RELATOS Y CUENTOS": 1894, EN SUS OBRAS COMPLETAS, VOL.
Comencé mi año lector, entre otros, con un relato del gran maestro del género, y como no tengo inconveniente en dar mi opinión, señalo para empezar que de alguna forma la pieza ha quedado algo obsoleta. Por las condiciones de vida, la mentalidad, escenografía y, sobre todo, por ese aire a moralina que desprende todo el texto y que culmina en la, no por anunciada menos triste, escena final. Recordemos que a finales del s. XIX el adulterio femenino estaba de moda literariamente hablando, pero este telón de fondo no debe impedirnos ver toda la complejidad que encerraban unas obras que, no por casualidad, se han convertido en clásicos.
Veamos que otros elementos, mucho más interesantes, podemos encontrar aquí aparte del tópico de la mala mujer y del marido ingenuo y complaciente. Pensemos que para valorar esta obra como se merece hay que fijarse en el fino diseño que nos transporta a una época, a una forma de conducirse, pensar y actuar muy distintas a las nuestras. Una máquina del tiempo funcionando a pleno rendimiento para situarnos dos siglos atrás con pocas palabras y bien escogidas puede parecer un artefacto sencillo, banal o pasar desapercibido, pero en esa sensación de extrañeza y anacronismo que nos lleva a infravalorar lo que leemos reside uno de sus grandes méritos: lo que cuenta no es el aquí y el ahora y, pase el tiempo que pase, el momento concreto que describe es reconocible por todos. No se trata de introducir decorados artificiales en la historia sino de que esta respire por sí misma en un ambiente muy distinto del nuestro, que todo encaje y nos sitúe en los mismos escenarios que los cuadros de la época sin forzar absolutamente nada.
Chejov amaba la creación, él representaba como el que más el proceso creativo, aquí sin embargo parece despreciarlo. Una lectura apresurada del relato puede hacer pensar que lo consideraba una actividad superficial y frívola pero si afinamos algo más, nos encontramos con una crítica a algo tan actual como el esnobismo (aunque la palabreja haya quedado en desuso).
«Pero más que en otra actividad se destacaba su talento en trabar relaciones y amistad con las personas célebres. Apenas alguien se hacía famoso y la gente empezaba a hablar de él, Olga Ivánovna lo buscaba y en seguida lo invitaba a su casa. Cada personaje nuevo era para ella una fiesta, un hallazgo. Adoraba a las personas "famosas", estaba orgullosa de su amistad con ellas y hasta las veía en sueños. Estaba sedienta de esas relaciones y su sed nunca se aplacaba. Las celebridades viejas desaparecían y se olvidaban, las nuevas aparecían para reemplazarlas, pero pronto se desencantaba de ellas y empezaba ávidamente a buscar personalidades nuevas; las encontraba y de nuevo buscaba otras. ¿Para qué?»
¿Les recuerda esto a algo? Parece escrito ayer, ¿verdad? Pero el texto, aunque en él encontremos tantos rasgos comunes con ellos, no se refiere a los influencers que pululan por las redes hoy día sino a la moda de los salones literarios y artísticos dirigidos por mujeres de la alta sociedad, que tan en boga estaban por entonces. La crítica no se dirige, pues, a escritores y artistas de mérito sino a esas figuras de quita y pon que han debido existir siempre aunque sus pretendidas cualidades, escenarios donde brillaban y otros detalles de menos relevancia varíen dependiendo del momento.
Quiero decir con esto que la crítica a la banalidad y el gusto por los oropeles por muy vacuos que fuesen es certera, lo que en mi opinión resta mérito al relato es la moraleja que comentaba antes y que emana del relato entero ¡empezando por el título!, no solo del desenlace. El esquema es sencillo y tópico a más no poder: mujer (¡cómo no!) que descarrilla y debe ser castigada severamente despojándola de todo lo que tiene, que en este caso es el marido. Así que Chejov se deshace de él, no sea que su proverbial bondad acabe induciéndole a perdonarla. Y eso que el pobre no se merecía ese final, pero con él provoca el arrepentimiento de la malvada Olga y la conciencia de haber perdido un valioso tesoro por correr detrás de fanfarrones sin otra virtud que su soberbia.
