El término devengado procede del verbo devengar, cuya raíz etimológica se halla en el vocablo latino vindicāre, que se traduce como apropiarse. En el ámbito financiero y contable, el concepto de devengo es fundamental para gestionar las finanzas y realizar la declaración de la renta. En términos sencillos, el devengo es el momento en el que se genera un derecho u obligación económica, independientemente de cuándo se haga el pago.
Definición y principios del devengo
Cuando hablamos de devengos, la definición más extensa del término es el derecho a percibir el pago de una deuda por un trabajo o servicio determinado. Por lo tanto, puede decirse que un devengo es un derecho contraído que aún no ha sido cobrado, o una obligación adquirida que aún no ha sido abonada. El principio de lo devengado establece que se deben reconocer las ganancias y las pérdidas en función del tiempo, con independencia de haberlas cobrado o pagado.
En contabilidad, este principio supone que las operaciones deben registrarse cuando se concreta el hecho económico que las produce. Los ingresos se reconocen cuando se obtienen y los gastos se reconocen cuando se efectúan, independientemente de si se transfiere dinero entre las partes. Esta es la diferencia principal entre devengo y pago: el devengo marca cuando se reconoce la operación, mientras que el pago es el momento en que realmente pasa el dinero.
Diferencias entre devengo y criterio de caja
Es vital distinguir el devengo del criterio de caja. Mientras que el principio de devengo registra las operaciones en el orden en que se producen, el principio de caja o criterio de caja solo reconoce los ingresos y los gastos cuando se reciben o se abonan. A diferencia del principio de devengo, el criterio de caja permite retrasar el devengo e ingreso del IVA repercutido hasta que se hayan cobrado las facturas correspondientes.
Tabla comparativa: Devengo frente a Criterio de Caja
- Principio de devengo: Se registra la operación cuando se genera el derecho u obligación económica.
- Principio de caja: Se registra la operación solo cuando existe un movimiento real de dinero.
- Finalidad del devengo: Reflejo fiel de la realidad económica y planificación a largo plazo.
- Finalidad del criterio de caja: Gestión de tesorería y diferimiento de impuestos (opcional).
Aplicación práctica en el ámbito empresarial
La aplicación del principio del devengo permite proteger y controlar a las entidades, garantizando la información y transparencia en sus partidas contables. Por ejemplo, si una empresa realiza un servicio en noviembre pero cobra en diciembre, el devengo ocurre en noviembre porque es cuando se generó el derecho al cobro. Aplicando este principio, las empresas y autónomos tienen que facturar sus ventas y sus gastos en el ejercicio en el que se materialicen, aunque se cobren o se paguen en el siguiente.
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Sin embargo, es importante comprender por qué una cantidad podría no considerarse devengada o cómo se tratan los ingresos no devengados. Los ingresos no devengados, también conocidos como ingresos diferidos, son un pago anticipado que recibe una empresa por bienes o servicios que aún no se han entregado o prestado. Dado que los ingresos aún no se han percibido, no se pueden declarar como ingresos en ese momento; en su lugar, se registran como un pasivo en el balance, ya que representan una obligación futura para la empresa.
En conclusión, el devengo es una herramienta indispensable para conocer los ingresos y gastos en el momento en que se generan. Permite realizar movimientos contables con antelación y facilita la planificación del presupuesto, ofreciendo una imagen más precisa de la realidad económica de cualquier organización.
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