Descubre el Poder Oculto del Mandato de Jesús sobre no Dar lo Santo a los Perros ni Echar Perlas a los Cerdospost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Uno de los pasajes más difíciles del Sermón en el Monte es Mateo 7:6-12. Cristo dijo a Sus discípulos: "No den lo santo a los perros, ni echen sus perlas delante de los cerdos, no sea que las huellen con sus patas, y volviéndose los despedacen a ustedes". Para entender su significado, necesitamos considerar su contexto y su ubicación dentro del sermón. Cristo acababa de instruir a Sus discípulos que no juzgaran ni condenaran a los demás, pero luego en el versículo 6 dice a los discípulos que deben juzgar correctamente.

En Juan 7:24 Jesucristo dice: "No juzguen por la apariencia, sino juzguen con juicio justo". Por lo tanto, hay una manera de juzgar injustamente y una manera de juzgar con rectitud. Cristo quiere que juzguemos con rectitud y que no juzguemos por las apariencias, sino más bien, que juzguemos el fruto de las palabras y acciones. Antes de decir "No echen sus perlas delante de los cerdos", Jesús declara: "No deis lo santo a los perros".

La importancia del discernimiento y el examen de consciencia

En el versículo 5, Cristo manda a los discípulos que saquen la viga de su ojo para ver claramente y así poder sacar la mota del ojo de su hermano. En otras palabras, Dios quiere que primero hagamos un examen de consciencia para evaluar nuestras propias faltas de una manera honesta y sincera. Solo entonces tendrás la humildad necesaria para sacar la mota del ojo de tu hermano. Una vez que hayas hecho el examen de consciencia, tendrás un corazón humilde y el discernimiento necesario para reconocer a aquellos que Jesús llama perros, cerdos y lobos.

El discernimiento se adquiere mediante la oración. Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, que se la pida a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Jesús establece claramente que no puedes obtener esta sabiduría a menos que persistas en la oración. Si quieres sabiduría divina, entonces pide, busca y llama.

Identificando a los perros, cerdos y lobos

Perros, cerdos y lobos vestidos de ovejas son tres metáforas muy impactantes. Estas metáforas son una advertencia para todos los creyentes. Observa que en los versículos 16-20 Cristo explica cómo hacer esa determinación: es por su fruto; el fruto de sus palabras y el fruto de su conducta. En Su sermón, Jesús usa perros y cerdos como representación de quienes ridiculizarían, rechazarían o blasfemarían el evangelio cuando lo escucharan.

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Jesucristo nos da dos formas de discernir quién es un perro, un cerdo o un lobo. Él dijo que éstos toman las cosas santas de Dios y "las huellen con sus patas". En otras palabras, toman las perlas de la santa Palabra de Dios que compartas con ellas y las huellan o las pisotean con sus pies. Segundo, debes considerar el fruto de su actitud. Jesús advierte a los discípulos lo que les harán: "volviéndose los despedacen a ustedes".

Tabla: Comparativa de metáforas bíblicas sobre el rechazo

  • Perro: Persona que desprecia la sabiduría y vuelve a su necedad (Proverbios 26:11, 2 Pedro 2:22).
  • Cerdo: Persona que no valora lo santo y rechaza la verdad con desdén (Mateo 7:6, 2 Pedro 2:22).
  • Lobo: Falso maestro o malhechor que busca destruir o engañar (Mateo 7:15, Filipenses 3:2).

El mandato de seguir adelante ante el rechazo

No debemos exponer el evangelio de Jesucristo a quienes solo buscan pisotearlo y luego regresar a sus malos caminos. El mandamiento de no echar las perlas a los cerdos no significa que debemos abstenernos de predicar el evangelio. Debemos compartir el evangelio, pero cuando se hace evidente que no será recibido, debemos continuar nuestro camino. Somos responsables de anunciar las buenas nuevas, no de la respuesta de quienes las escuchan.

La instrucción de Jesús a Sus apóstoles frente al rechazo fue simplemente seguir adelante. Si compartes tu fe y hablas con franqueza de tu fe en Jesucristo, ya te habrás topado con estas personas. Cuando alguien pervierte la verdad del evangelio y no está dispuesto a entrar en razón sobre la verdad, este mandato te motiva a seguir adelante en búsqueda de otra persona que tenga mejor disposición. No permitas que las personas pisoteen las cosas santas de Dios.

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