¡Descubre Por Qué Eliminaron el Subsidio de la Luz y Cómo Te Afecta Hoy!post-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Millones de hogares reciben apoyo en su recibo de luz, pero un consumo elevado puede hacer que la CFE elimine el subsidio y aplique la tarifa doméstica de alto consumo. El subsidio es un apoyo que permite que los usuarios domésticos paguen menos por la electricidad de la que realmente cuesta producir y distribuir. Por esa razón, la mayoría de los hogares están inscritos en tarifas domésticas como la 1, 1A, 1B, 1C, 1D, 1E o 1F, donde existen bloques de consumo básico e intermedio con precios reducidos. Cuando una vivienda pasa a tarifa DAC, deja de recibir ese beneficio y comienza a pagar una tarifa más alta por la energía consumida. El beneficio es para los hogares que tienen tarifas domésticas, de bajo consumo eléctrico y que viven en zonas donde las altas temperaturas superan los 30 grados.

La Tarifa de Alto Consumo (DAC) de la CFE

En México, el verano no solo trae olas de calor sofocantes, sino también un temor financiero compartido por millones: la activación de la tarifa DAC de la CFE. Este esquema, cuyas siglas significan "Alto Consumo", representa el escalón más costoso del suministro eléctrico doméstico en el país. Para una familia promedio, cruzar este umbral implica pasar de un servicio protegido por el Estado a uno de precio de mercado, transformando un gasto operativo del hogar en un auténtico boquete presupuestario difícil de revertir. El esquema de alto consumo de la Comisión Federal de Electricidad elimina apoyos gubernamentales.

La tarifa DAC de la CFE no es simplemente un cargo extra; es la eliminación del subsidio gubernamental. Para entender su peligrosidad, hay que visualizar que el gobierno federal aporta una cantidad significativa de dinero para que el costo del kilowatt-hora (kWh) sea accesible para la población. El problema no radica únicamente en consumir más kilowatts, sino en la pérdida total de los beneficios fiscales que el gobierno otorga a las tarifas residenciales básicas e intermedias.

Activación y mecánica de la Tarifa DAC

Lo que muchos usuarios ignoran es que el medidor de la Comisión Federal de Electricidad no olvida; el sistema opera bajo un promedio móvil que vigila el historial de los últimos doce meses, castigando la falta de eficiencia energética con una reclasificación automática. Perder el subsidio eléctrico de la CFE sí es posible, pero no ocurre por un solo recibo elevado. La reclasificación a tarifa DAC sucede cuando el promedio de consumo de los últimos 12 meses supera el límite establecido para cada región. De acuerdo con la información oficial publicada por la Comisión Federal de Electricidad y los acuerdos tarifarios vigentes, la tarifa DAC se aplica a los usuarios domésticos cuyo consumo mensual promedio rebasa el límite de alto consumo definido para la tarifa de su localidad. Cruzar el umbral de consumo promedio anual activa la tarifa DAC, eliminando el subsidio de la CFE y triplicando el costo de cada kilowatt en la factura.

Los límites varían según la región y la temperatura media de la zona, pero el resultado es el mismo en todo el territorio nacional: el precio de cada unidad de energía se dispara a niveles de tarifa comercial o industrial. Una vez que un hogar entra en el terreno de la tarifa DAC, el costo por unidad de energía puede duplicarse o incluso triplicarse, convirtiendo la comodidad del clima artificial en una deuda insostenible a largo plazo. Lo más dañino de este esquema es su carácter inercial. Para salir de la clasificación de alto consumo, el usuario debe demostrar, durante varios periodos de facturación, que ha reducido su demanda por debajo del límite, lo que significa que el "trancazo" económico se sentirá durante meses, incluso después de que el verano haya terminado.

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Causas comunes de la pérdida del subsidio por consumo elevado

El fenómeno ocurre principalmente cuando el termómetro sube y los hábitos de consumo cambian drásticamente. Durante la temporada estival, el consumo eléctrico en México se comporta de forma agresiva. El uso intensivo de sistemas de aire acondicionado, ventiladores de pedestal y el esfuerzo extra de los refrigeradores para mantener la cadena de frío disparan la demanda de energía. El principal culpable es el aire acondicionado, un dispositivo que puede consumir hasta 5 veces más energía que un televisor o una computadora. Cuando el equipo no recibe mantenimiento o se utiliza a temperaturas extremadamente bajas (por debajo de los 24°C), el compresor trabaja sin descanso, devorando kilowatts a un ritmo que el bolsillo difícilmente puede seguir.

Además del clima, el cambio de rutinas influye directamente. En vacaciones, con más personas dentro de la casa utilizando dispositivos electrónicos, luces y electrodomésticos, la suma total al final del bimestre suele rebasar los rangos de la tarifa intermedia. Otras causas comunes que pueden provocar la pérdida del subsidio incluyen:

  • Uso intensivo de aire acondicionado durante varios meses.
  • Incremento permanente en el número de aparatos eléctricos.
  • Instalación de equipos de alto consumo.
  • Permanecer largos periodos en casa con un mayor uso de energía.
  • No corregir hábitos de consumo que elevan continuamente el gasto eléctrico.

Límites de consumo para la Tarifa DAC

La CFE establece distintos límites dependiendo de la zona climática y de la tarifa asignada a cada localidad. Estos valores aparecen en los acuerdos tarifarios oficiales y en la información pública de la CFE sobre la Tarifa DAC.

Tarifa Límite kWh mensuales promedio
1 250
1A 300
1B 400
1C 850
1D 1,000
1E 2,000
1F 2,000

A partir de noviembre, las zonas que anteriormente recibían el subsidio en el recibo de luz ahora tendrán que pagar la tarifa mínima de la categoría 1E, aplicable exclusivamente para uso doméstico, siempre que no sean viviendas catalogadas como de alto consumo, conforme a lo estipulado en la Tarifa DAC. Con la eliminación del subsidio en las zonas de altas temperaturas, la CFE actualizó la tarifa mínima para este mes, según su página oficial. La tarifa 1E establece lo siguiente:

  • Consumo básico: 1.055 pesos por cada uno de los primeros 75 kilowatts-hora.
  • Consumo intermedio: 1.280 pesos por cada uno de los siguientes 125 kilowatts-hora.
  • Consumo excedente: 3.75 pesos por cada kilowatt-hora adicional.

¿Cómo evitar y recuperar el subsidio?

Entender la mecánica detrás de este cobro es la única defensa real contra lo que muchos consideran un castigo desproporcionado. La CFE recomienda monitorear el medidor semanalmente para identificar picos de consumo, ya que una vez que se cruza la frontera hacia el alto consumo, no hay reclamación que valga: el sistema automatizado aplica el cargo de forma inmediata.

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¿Se puede recuperar el subsidio después de entrar a tarifa DAC? Sí. La propia regulación contempla que un usuario puede salir de la tarifa DAC si logra reducir su consumo eléctrico durante el tiempo suficiente para que el promedio móvil de los últimos 12 meses vuelva a ubicarse por debajo del límite de alto consumo de su localidad. No es necesario realizar una solicitud especial para regresar a una tarifa subsidiada cuando se cumplen las condiciones de consumo establecidas.

¿Cuánto tiempo tarda recuperar el subsidio? No existe un plazo único para todos los casos. El tiempo depende del nivel de consumo que tuvo la vivienda antes de entrar a DAC y de qué tan rápido disminuya el gasto de energía. Debido a que el cálculo se basa en un promedio móvil de 12 meses, el proceso puede tardar varios meses. En algunos casos puede acercarse a un año si el consumo previo fue muy elevado. Por ello, una reducción temporal de uno o dos bimestres normalmente no es suficiente para salir de la clasificación de alto consumo.

Estrategias de eficiencia energética

Para no caer en las garras de la tarifa DAC, la eficiencia energética debe ser la prioridad absoluta. Aquí te compartimos las estrategias más efectivas según especialistas en economía doméstica:

  • Regla de los 24 grados: Mantener el aire acondicionado en 24°C es el punto de equilibrio entre confort y ahorro. Cada grado menos aumenta el consumo un 5% adicional. Mantener tus equipos a 24°C no es solo confort, es la estrategia financiera clave para no caer en el esquema de alto consumo de la Comisión Federal de Electricidad.
  • Vigilancia del promedio móvil: Revisa en tu recibo el "consumo promedio de los últimos 12 meses". Si este número se acerca al límite de tu tarifa regional, es momento de desconectar dispositivos innecesarios.
  • Aislamiento térmico: El uso de cortinas térmicas o sellado de ventanas evita que el calor entre, permitiendo que los equipos de enfriamiento descansen más tiempo.
  • Inversión en tecnología: Sustituir equipos viejos por tecnología Inverter puede reducir el gasto eléctrico hasta en un 40%, alejándote definitivamente del umbral de alto consumo.

Prevenir la entrada a la tarifa de alto consumo es, en última instancia, una de las mejores inversiones que un jefe de familia puede hacer en México. No se trata solo de pagar menos hoy, sino de evitar un esquema de cobro que puede secuestrar tus finanzas durante todo un año.

¿Cambiar focos o comprar electrodomésticos eficientes ayuda a recuperar el subsidio? Sí puede ayudar, pero no genera un cambio inmediato. La salida de la tarifa DAC depende de que el promedio anual disminuya. Por ello, acciones como sustituir focos por tecnología LED, reducir el uso del aire acondicionado, desconectar equipos en espera o adquirir aparatos más eficientes pueden contribuir a que el consumo baje gradualmente.

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Retos y reformas en el esquema de subsidios energéticos

Durante los últimos años, el partido político en el gobierno hizo hincapié en que el estado gastaba demasiado dinero en subsidios a la energía, especialmente a la energía eléctrica que no reflejaba el costo “real” de su producción. Como respuesta, al asumir, el gobierno procedió al aumento masivo de facturas eléctricas que superaron el 600% en algunos casos, para que las facturas reflejen lo que la electricidad “realmente sale”.

De acuerdo con un análisis que realizó Centro de Investigación para el Desarrollo A. C (CIDAC) en 2012, actualmente se aplica un esquema tarifario cruzado. En este, las industrias pagan un sobrecosto de alrededor de 5% del volumen de consumo en electricidad para subsidiar a más de 50% del sector eléctrico residencial. Mientras que las tarifas residenciales tienen un subsidio de alrededor del 58%. Las empresas medianas pagan un sobrecosto de 3%. Las grandes industrias un sobrecosto de 5%. Los comercios uno de 11%.

Desafíos en la cadena de pagos y deudas de distribuidoras

La electricidad que llega a nuestros hogares es el resultado de una compleja cadena de pagos que comienza con las facturas mensuales que abonamos. Estas facturas no solo reflejan nuestro consumo sino que son el pilar que sostiene todo el sistema eléctrico: desde las generadoras que producen la energía, pasando por los transportistas que la distribuyen, hasta las empresas encargadas de llevarla a cada rincón del país. Sin embargo, según ha trascendido en medios, de todas formas se deberán pagar subsidios porque el dinero que pagaron las familias por la energía, que representa alrededor del 45% de su boleta de luz, no “llegó”.

Muchas distribuidoras de energía, como Edesur, Edenor, Edelap o la Dirección Provincial de Corrientes, entre otras, no cumplieron en 2024 con su obligación de transferir los fondos que reciben de los usuarios para pagar “el costo real” de la energía. Es decir, la plata que se pagó en las facturas de electricidad para remunerar la energía eléctrica no fue usada con ese fin. En lugar de eso, retuvieron el dinero generando un faltante que acumuló, solo en 2024, una deuda cercana a los 1.300 millones de dólares.

Aunque los usuarios pagan sus facturas, si las distribuidoras no transfieren los fondos a CAMMESA, esta no puede pagar a las generadoras y transportistas. En este caso, el gobierno nacional, con tus impuestos, cubre la diferencia, lo que implica que los argentinos terminan pagando dos veces: una a través de sus facturas y otra mediante impuestos. La deuda aumentó más de un 163% en el 2024, pasando de 394.708 millones a 1.041.413 millones de pesos según los datos disponibles a noviembre de 2024 (de USD 475 millones a USD 1.000 millones al tipo de cambio oficial del momento). Este desequilibrio se cubrió con plata del tesoro a espera de que las distribuidoras paguen.

Ahora se ha anunciado una propuesta del gobierno para que CAMMESA perdone casi 1.300 millones de dólares en deudas a distintas empresas, que entonces no pagarán el dinero que retuvieron. Para abordar esta situación, el gobierno, que no ha hecho pública la lista de empresas morosas, ahora propone un decreto que buscaría refinanciar los pasivos acumulados por las distribuidoras, estableciendo plazos de gracia y condiciones de pago más favorables. Este decreto propondría refinanciar la deuda acumulada y otorgar ciertos períodos de gracia de 12 meses con plazos de pago de 72 meses con condonación parcial de la deuda en algunas circunstancias.

Por otro lado, a las distribuidoras que sí pagaron a CAMMESA, cuya lista tampoco ha tomado estado público, se les ofrecerá notas de crédito que podrán descontar de sus pagos futuros. Lo que les permitirá retener en meses futuros lo que paga la gente, y que ese dinero lo cubra el Estado durante el 2025. ¿Quienes son los perjudicados? Todos los argentinos que hacen el esfuerzo de pagar la totalidad de sus facturas de luz y deben volver a cubrir esa diferencia con impuestos. En resumen, a las personas se les exigió pagar el costo completo del servicio bajo la premisa de que no era deseable subsidiar más la energía. Ahora, la energía sigue siendo subsidiada, pero el beneficio llega a los usuarios, sino a las empresas distribuidoras. En otras palabras, los argentinos pagan dos veces: primero en sus facturas y luego con sus impuestos. Esto no es un subsidio a las personas, sino a los empresarios que rompen la cadena de pagos y, aun así, son favorecidos.

Impacto de las reformas tributarias y ajustes de subsidios

El nuevo Plan de Desarrollo desmontaría el subsidio para el estrato 3 y reduciría el de los estratos 1 y 2. El artículo 179 propone eliminar el subsidio en la tarifa de energía del estrato 3 y reducir el subsidio para los estratos 1 y 2 del 60 al 50 por ciento y del 50 al 40 por ciento, respectivamente. Las tarifas de energía para la clase media podrían subir un 17%. Esta medida estaba anunciada desde el trámite de la reforma tributaria que disfrazaron de Ley de financiamiento y que acabó siendo una Ley de desfinanciamiento por cuenta de las nuevas gabelas impositivas decretadas en favor de las empresas. El ministro Carrasquilla ya había puesto la pica en Flandes, al declarar que “Colombia tiene una política en materia de subsidios diseñada para un país que no tiene los niveles de ingresos y estándares de calidad de vida que tiene Colombia hoy en día” y que por lo tanto había llegado la hora de revisarlos. Con el desmonte del subsidio en la tarifa de energía se estaría dando el primer paso en la dirección que había sido anunciada.

Se trata de Robin Hood al revés, pues al quitarle el subsidio a la energía habrá un alza en el costo unitario de aproximadamente 17 por ciento para la clase media. Esto para compensar los ingresos que la Nación dejará de recaudar debido a las exenciones tributarias que la reforma de marras concedió a las empresas y a los empresarios. Es importante recordar que hasta el año 2011 las empresas pagaban una contribución del 20 por ciento sobre su tarifa, que representaba el 33 por ciento de los llamados “subsidios cruzados” para cubrir, junto con los estratos 5 y 6, el subsidio del cual eran objeto el consumo básico o de subsistencia de energía (173 KWH en regiones ubicadas por debajo de los mil metros sobre el nivel del mar y 130 KWH a las que se sitúan por encima de dicha cota) de los usuarios que viven en estratos 1, 2 y 3. Esta obligación legal cesó a partir del año 2012 en virtud del artículo 2 de la Ley 1430 de 2010 que buscaba “reducirles costos a la empresas para que ganaran en competitividad”. Fue así como la Nación debió asumir los 470.679 millones que pagaban las empresas a través del Presupuesto General de la Nación.

Es un hecho irrefutable que entre 2007 y 2018 el monto de los subsidios al consumo de energía en los estratos 1, 2 y 3 creció en promedio al 11 por ciento anual, mientras que el monto de la contribución solo aumentó al 4 por ciento, dando lugar a un faltante que ha tenido que cubrir el Presupuesto Nacional. De allí que como la contribución solo aportó el 36 por ciento de los subsidios ofrecidos en 2018 (1,85 billones), el 74 por ciento fueron asumidos por la Nación. Esto provocó un déficit creciente del Fondo de Solidaridad para Subsidios y Redistribución del Ingreso (FSSRI), institución creada mediante las leyes 142 de 1994 y 286 de 1996, con el objetivo de administrar y distribuir los recursos asignados en el Presupuesto General de la Nación (PGN) para cubrir los subsidios del servicio público domiciliario de electricidad a los usuarios de menores ingresos. Sin lugar a dudas, este déficit debe ser cubierto con cargo al PGN, pues afecta la sostenibilidad fiscal y por ello los subsidios deben ser mejor focalizados para que lleguen a quienes más lo necesitan.

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