En el contexto de la globalización económica y la búsqueda de la mejora continua, las empresas deben optimizar sus procesos para alcanzar competitividad y satisfacer a los clientes con productos y servicios de alto valor agregado a través de una gestión eficaz, eficiente y económica.
Un programa de auditoría es una herramienta esencial para evaluar el desempeño de las organizaciones y garantizar el cumplimiento de sus objetivos. A continuación, se explorará en detalle qué es un programa de auditoría y su importancia en la gestión empresarial.
Definición de auditoría de gestión
Con relación a la auditoría de gestión, Redondo (1996) planteó que la misma examina las prácticas de la administración y que se hace necesario diseñar para cada caso específico los criterios de evaluación, para así poderlos extender a otros similares. Las recomendaciones sobre la misma han de ser extensas y adaptadas al hecho fiscalizado, para así analizar las causas de ineficiencias y consecuencias.
La gestión corresponde al nivel de logro de metas, objetivos y resultados, que se contemplan en la planificación estratégica, dentro de la cual se involucran todos los recursos de la empresa.
Para Almaguer (2012) la gestión significa todas las actividades de una organización que garantizan el cumplimiento de metas y objetivos, que se trazan a partir del diseño estratégico y que se desarrolla con participación de la dirección y demás trabajadores.
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Según Triana (2011) la gestión trata de la coordinación de recursos disponibles en una organización, para conseguir metas y objetivos propuestos, interactuando con el entorno, estructuras financieras y producción en ese mismo sentido, Cabreja (2015) consideró que es planificar, organizar, dirigir y controlar, funciones que se consideran básicas para el buen funcionamiento organizacional.
En correspondencia con lo anterior, González (2009) planteó que el ciclo de la gestión está compuesto por cinco elementos, la planificación, organización, integración, dirección y control.
La gestión en su conjunto, comprende toda actividad empresarial que establezca metas y objetivos, así como la evaluación de su desempeño y cumplimiento, además del desarrollo de una estrategia operativa que garantice la supervivencia.
Referido a la Auditoría de Gestión, en su Diccionario de Contabilidad y Auditoría Almaguer (2012) especificó que esta comprende las actividades de una organización que garantiza el cumplimiento de metas y objetivos que se trazan a partir del diseño estratégico desarrollado con participación de la dirección y demás trabajadores, incluye, evaluación oportuna y sistemática de su desempeño operativo en función de estrategias previstas.
A su vez Triana (2011) conceptualiza la auditoría de gestión como aquella medición y cuantificación de logros que se alcanzaron por la empresa en un período de tiempo determinado, para evaluar grado de eficiencia y eficacia con que se manejan los recursos disponibles y logran los objetivos previstos por el ente, como manera efectiva de poner en orden el desempeño y la productividad.
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Según De Armas (2008) la auditoría de gestión es la revisión sistemática que se realiza a las actividades de una entidad o área de ella en relación con objetivos específicos. Para el profesor, la revisión tiene tres propósitos esenciales, evaluar funcionamiento, identificar oportunidades de mejora y desarrollar recomendaciones. La misma tiene como objetivos, evaluar la economía, eficiencia y eficacia; comprobar el cumplimiento de políticas gubernamentales; así como el de metas y resultados que se señalan en los programas, proyectos u operaciones; analizar el costo de la actividad y el correcto uso dado a los recursos aprobados.
Para González (2009) la auditoría de gestión evalúa los resultados de la administración en todos los elementos de su ciclo con el objetivo de medir y evaluar su efecto para determinar las causas de deficiencias e insuficiencias que afectan los niveles potenciales que podrían alcanzar los indicadores de eficacia, economía y eficiencia de la entidad, con el fin de realizar propuestas a la dirección de la empresa que contribuyan a elevar los resultados e impactos.
Con relación a los objetivos que persigue la misma, Triana (2011) planteó que se orientan a verificar la presencia de metas, planes coherentes y realistas; vigilar la existencia de políticas que se ajusten a la actividad y cumplimiento de ellas; comprobar la confiabilidad de información y los diferentes controles que se establecen en el proceso así como la efectividad de métodos de operación, eficiencia y utilización de recursos.
A su vez Chango (2013) y la CGRC (2012) expusieron que debe comprobar cada elemento y poner al descubierto las prácticas antieconómicas, ineficientes e ineficaces, para detallar causas y condiciones que lo provocan así como el efecto que produce, definiéndose en la 340/12 como el precio de incumplimiento.
Programa de auditoría para la gestión de I+D+i
A finales del siglo XX, la parte del sector empresarial con más desarrollo a nivel mundial se centró en la aplicación de nuevos conocimientos y el aprendizaje continuo en búsqueda constante de nuevos productos y servicios a introducir en el mercado, a su vez mostró avances en lo relativo a la utilización e inversión en la actividad de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i), lo que posibilitó estrechar más su relación con los clientes en función de conocer las demandas, competencias y enfocar así su gestión hacia producciones con alto valor agregado en términos de tecnologías.
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Herrero (2013) en la revista Partida Doble planteó que un país sin gran desarrollo industrial previo debe partir de una inversión masiva en la formación de capital humano y científico financiado por el Estado para construir las capacidades de producción de alta tecnología, en empresas de propiedad estatal. Al referirse a innovación León (2016), vicedirector del Centro de Inmunología Molecular de Cuba planteó que es una estrategia de desarrollo económico que ha demostrado ser viable y que las instituciones cubanas tienen que arriesgarse e invertir en la ciencia para recoger frutos.
Según el Decreto Nro. 281 del (CM) Consejo de Ministros (2014) la innovación en las empresas logra producir cambios positivos que dan lugar a un nuevo estado de desarrollo. La misma se puede manifestar de muchas formas, a través del desarrollo de nuevos conceptos organizativos, medios de distribución, comercialización o del diseño y a través de diferentes o mejorados procesos, productos y servicios.
Pérez y Góngora (2011) en su estudio sobre la competitividad señalaron a la innovación como factor clave de la competencia empresarial y su impacto es positivo en el rendimiento y crecimiento industrial. La misma se convierte en factor de diferenciación tanto para productos como para servicios. En igual sentido plantearon que las corrientes actuales de gestión empresarial afirman que la innovación en su concepción más pura es un proceso en el cual se adquiere, procesa y transfiere el conocimiento.
En un mismo sentido Pérez (2015) consideró clave a la gestión y el control para contribuir a una eficiente competitividad empresarial analizando ambas categorías.
Para Albornoz (1997), Fernando, et al. (2006) y Bermúdez (2010) la innovación se puede entender como el desarrollo de nuevos procesos y productos con la adquisición y adaptación de nueva tecnología.
Nieto (2014) apuntó que la innovación es un proceso de acumulación de conocimientos y aprendizaje que facilitan a las organizaciones obtener ventajas de la rápida gestión de la información. Un elemento esencial de la innovación es su aplicación exitosa de forma comercial. No solo hay que inventar algo, sino, introducirlo en el mercado para que los clientes puedan disfrutar de ello.
Es común identificar dos principales fuentes de oportunidades de innovación en las organizaciones, estas son en procesos y clientes denominándose como innovación defensiva y ofensiva (Bermúdez, 2010). Por su parte Fernández (2008) indicó que es el proceso en el cual a partir de una idea, invención o reconocimiento de necesidad se desarrolla un producto, técnica o servicio útil hasta que se acepta a nivel de comercialización.
El enfoque clásico aconseja fomentar la ciencia básica y a través de ella llegar a la innovación, lo esencial es la oferta de conocimientos científicos y tecnológicos. La investigación científica (I) y desarrollo tecnológico (D) conducen a procesos innovativos (i). La búsqueda planificada de nuevos conocimientos a través de estudios en laboratorios se define como I, así como la aplicación de conocimientos en la práctica, comparación de variables entre grupos de estudio y control, o a través de una investigación de campo.
Casi siempre pueden identificarse dos componentes en la investigación y desarrollo, la etapa de resultados poco predecibles y el proceso estructurado programable y más predecible. El primero acumula fragmentos de información de donde surge la idea innovadora que crea la oportunidad, el siguiente evalúa la oportunidad y la convierte en un nuevo producto o servicio. Este último componente es un proceso determinista y es el área de excelencia de las grandes organizaciones de I+D (Lage, 2013).
La Investigación Básica son estudios o trabajos originales con el propósito de alquirir conocimientos científicos nuevos. La Aplicada parte de trabajos que se desarrollan en la anterior con la finalidad de obtener ideas novedosas que se orienten al objetivo practico. El desarrollo tecnológico comprende la utilización de los conocimientos que se adquieren en la investigación aplicada para la producción. En esta etapa la empresa consigue los conocimientos y se desarrollan los prototipos.
A partir de que la productividad es factor determinante para la competitividad empresarial y que esta debe entenderse como mejora de la capacidad organizacional y del entorno que la rodea en busca de eficiencia. Suárez (2008) planteó que se requiere de modernización tecnológica y formas de organización del trabajo y de la producción.
