Descubre la Impactante Historia de los Impuestos: De la Antigüedad a la Independencia de Méxicopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Desde que el ser humano comenzó a organizarse en sociedades, los impuestos surgieron como una manera de recaudar recursos para subsanar las necesidades de la comunidad. Algunas civilizaciones de la historia han logrado gran poder gracias a las contribuciones de sus habitantes.

Impuestos en las Civilizaciones Antiguas

En un principio las personas contribuían con su trabajo y bienes como pieles, parte de sus cosechas, terrenos y animales. Más adelante comenzaron a recaudarse metales como el oro, la plata y el cobre. Civilizaciones tan antiguas como la babilonia o del Valle del Indo establecieron sistemas de recaudación.

Una de las primeras funciones de la escritura fue la de llevar un registro de la compra y venta de artículos así como los contratos celebrados entre particulares, del mismo modo se registraban las aportaciones de los ciudadanos al erario público.

Egipto

Una de las primeras civilizaciones en implementar el cobro de lo que hoy conocemos como impuestos fue la civilización egipcia. Gracias al aporte del pueblo, disfrutaban de una economía organizada y rica.

Las formas de impuestos más antiguas y más extendidas fueron la corvea y el diezmo. La corvea consistía en trabajo forzoso proporcionado al estado por campesinos demasiado pobres para pagar otras formas de impuestos. Los registros de la época documentan que el faraón realizaría una gira bienal por el reino, recogiendo los diezmos del pueblo.

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En la antigüedad formar parte de un grupo humano era necesario para sobrevivir; al principio las personas se organizaron en tribus, después en aldeas y eventualmente en ciudades. Formar parte de una ciudad significaba tener acceso a bienes diversos, así como a la protección de un ejército.

Grecia y Roma

Los griegos se dedicaban principalmente a la agricultura y al comercio marítimo de granos, especias, papiros, cerámica, vino, aceite de oliva, mármol y monedas de plata. Sólo los más ricos pagaban tributos que eran aplicados a las casas, vino, esclavos, heno, ganado, entre otros bienes.

Por otra parte, los Romanos al igual que civilizaciones que le precedieron, recaudaban impuestos que eran aplicados a la tierra, las herencias, importación y exportación, los esclavos, entre otros. Estos tributos eran pagados con bienes, servicios o con monedas.

Siguiendo los pasos de la civilización griega, los romanos también acuñaron monedas que eventualmente pasaron a ser la forma válida de pago de impuestos.

Un hecho histórico que viene a dar un giro a la forma de pago de las contribuciones fue cuando Carlomagno mando acuñar la primera moneda con su rostro ya que, debido a esta situación, las contribuciones dejaron de pagarse en especie y ahora debían pagarse con monedas.

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Impuestos en la Edad Media

También, fue durante la Edad Media que pequeñas ciudades como Brujas adquirieron gran importancia. Al ser un puerto recibía mercancías preciadas de todo el mundo, el sistema de aduanas y los impuestos sobre los lujosos productos de importación brindaron un esplendor económico sin precedentes a la ciudad. Dando lugar así a los primeros aranceles.

Impuestos en México Prehispánico y Colonial

En buena parte del territorio que hoy es nuestro país se extendió el imperio azteca. Los aztecas sometían a otros pueblos y los obligaban a pagar tributos que podían consistir en personas (para ser esclavas o sacrificios) o en mercancías y materias primas propias de cada región.

Especialmente los granos de cacao y el maíz fueron bien apreciados entre los tributos rendidos a los mexicas. Este sistema no era equitativo y en cualquier momento los aztecas podían exigir más de los pueblos conquistados.

Muchos pueblos oprimidos por los mexicas vieron en los españoles la oportunidad de liberarse y aliándose a ellos formaron parte de la conquista de México. Eventualmente el sistema de gobierno cambiaría y se establecería el virreinato de la Nueva España en nuestro país.

Bajo este sistema de gobierno se estableció un sistema de recaudación con más regulaciones, pero no por ello más justo. Un impuesto imperante en la Nueva España fue la alcabala, vigente desde 1571 hasta los primeros años de independencia de México. Este impuesto se aplicaba sobre todas las transacciones de compra-venta. Inicialmente consistía en el 6% sobre el valor del bien pero llegó a alcanzar el 8%.

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El tributo indígena se cobró a los que constituían la mayoría de la población en Nueva España desde el siglo XVI, y únicamente había un señor con derecho a él: el monarca. Los indígenas lo pagaban porque eran sus vasallos; el rey lo cobraba porque tenía la “obligación moral” de evangelizarlos.

Los encomenderos fueron intermediarios y también usufructuarios del tributo por concesión del soberano, con la respectiva obligación espiritual. El cura insurgente Miguel Hidalgo abolió dicho tributo mediante un decreto en Guadalajara el 6 de diciembre de 1810, atendiendo a las demandas de igualdad y libertad preconizadas como máximas del movimiento independentista.

El diezmo eclesiástico era una contribución directa; gravaba la producción agropecuaria bruta y el lucro legítimamente adquirido. Sin embargo, no era fiscal, sino religiosa. De hecho, es una exacción antiquísima que se menciona en el Génesis bíblico: Abraham pagó diezmo a Melquisedec, “sacerdote de Dios Altísimo”. Por lo tanto, es un pago para el sostenimiento del clero.

Impuestos en el México Independiente

Durante la Independencia la recaudación en México fue irregular. Es bien sabido que tras cualquier revolución los gobiernos tardan en regularse y en establecer orden, de tal suerte que, inicialmente hacienda continuó cobrando los mismos impuestos que la Nueva España.

El tributo de indios y castas fue abolido, por no ser viable en un orden político que predicaba la igualdad de los ciudadanos (que abarcaba también el pago de impuestos). En este contexto, hicieron acto de aparición nuevos gravámenes (diversos impuestos sobre la propiedad y/o la renta) llamados a sustituir a los que pesaban sobre el comercio interno: el principal, si bien no el único, fue la alcabala.

Unos gravámenes novedosos que, en la estela del “nuevo sistema de Hacienda”, que de real se transformó en nacional o pública, tendrían que ser colectados por los ciudadanos electos para los gobiernos municipales (ayuntamientos constitucionales) y regionales (diputaciones provinciales).

Tras dicho cambio los siguientes gobiernos trabajaron para reformar el sistema tributario del país y alcanzar un sistema más justo y eficiente. Durante el gobierno de Benito Juárez se reformaron los impuestos sobre la minería en busca de fortalecer la economía del país facilitando la producción y bajando los costos de la metalurgia.

Durante el porfiriato algunos revolucionarios comenzaron a imaginar el Impuesto Sobre la Renta, un impuesto que representara una contribución directa, proporcional al capital y que aportara más recursos al erario público. Ricardo Flores Magón fue uno de los grandes defensores del ISR.

La Revolución, como la Independencia, constituyó un periodo de inestabilidad y grandes cambios, sin embargo, también fue el tiempo de las reformas y México se terminó por establecer como una federación. Esto quiere decir que el poder, en lugar de estar centralizado está dividido en tres: el poder legislativo, el ejecutivo y el judicial. A su vez se otorga soberanía a los estados que componen la federación.

En la época contemporánea nace el derecho tributario, que expone los principios y normas relacionadas a la imposición y recaudación de impuestos entre los entes públicos y los ciudadanos.

El Impuesto a Puertas y Ventanas Bajo Santa Anna

El 3 de octubre de 1853 Santa Anna estableció una contribución por cada perro. En este horizonte apenas quedaban los ciudadanos, los empleados de las aduanas externas y los de algunos estancos menores, como el del papel sellado, soporte de documentos en los que se registraba la fe pública de los contratos.

El gobierno de Santa Anna buscó respaldarse en las fuerzas armadas. 94% de los egresos fueron dirigidos a ese rubro. Este impuesto a puertas y ventanas fue europeo, se buscaba mejorar las finanzas y distanciarse del sistema hacendario colonial.

La idea de adoptar el impuesto a puertas y ventanas en México no fue mala. El gobierno buscaba respaldarse en las fuerzas armadas, destinando la mayor parte de los recursos a ese rubro. Se pretendía modernizar las finanzas y distanciarse del sistema hacendario colonial, siguiendo un modelo europeo.

La tarifa era progresiva y variaba según el sitio de la casa. Las casas localizadas en la plaza mayor, pagaba más que las de los suburbios.

El gobierno de Santa Anna buscó que la recaudación fuera mensual y se hiciera sin aumento de empleados ni gastos. Estaban exentas las casas gratuitas y palacios de gobierno, episcopales y municipales.

Algunos autores criticaron el régimen y su Hacienda en general. Otros la calificaron como una “locura” de Santa Anna. Durante este periodo aumentaron los impuestos, pese a que se cargó bastante al contribuyente.

Pese a la censura del régimen, hubo críticas por parte de los funcionarios de Hacienda, conocedores de los problemas de su ramo y de las resistencias del contribuyente.

Al iniciar el año de 1855 todo cambió. Cobrado y era posible entregar una boleta a cada contribuyente. Al iniciar el año de 1855 todo cambió. Cobrado y era posible entregar una boleta a cada contribuyente.

Existieron críticas por parte de los funcionarios de Hacienda que brindaron dictámenes cuando se les solicitaba. Una de las primeras sugerencias de Piquero era que se reglamentaran penas por incumplimiento.

El gobierno autorizó liberar la suma exigida, 150 pesos, hasta el 18 de mayo de 1854. Por tal motivo, hasta entonces no se pudo recaudar el impuesto en el departamento.

Aunque seguramente casi la mitad quedarían eximidas, únicamente había sido pagado lo de 2 713 casas. En septiembre de 1854, al Ayuntamiento se le cedió el impuesto, pero no lo había podido cobrar. Sólo habían llegado los pagos voluntarios.

Sin embargo, algunos funcionarios propusieron descontinuarlo. Se había hecho con atraso y no se sancionó a nadie.

El impuesto a puertas y ventanas causó un efecto interesante en la conducta del contribuyente. A pesar de ello, la idea no prosperó y no hay nada que haga suponer que los contribuyentes los consideraran “odiosos”.

Contribución a Perros

El 3 de octubre de 1853 Santa Anna estableció una contribución por cada perro, aunque fue consignada sólo al Ayuntamiento de la Ciudad de México. Se eximían los perros lazarillos. Si no se pagaba, existía la pena de triplicación de cuota. La contribución a perros era indicativa de riqueza de los capitalinos.

Impuestos a Coches y Caballos

Los impuestos a coches y caballos no dieron tantos problemas. Se aplicaban a coches particulares y a carros de alquiler. Como en la colonia, también por influencia europea como forma de gravar la riqueza. Estos impuestos fueron fáciles de ser cobrados y los regímenes liberales lo siguieron haciendo.

Las expectativas de ganancia habían sido muchas. Tras dicho cambio los siguientes gobiernos trabajaron para reformar el sistema tributario del país y alcanzar un sistema más justo y eficiente.

Las expectativas de ganancia habían sido muchas (Olavarría y Ferrari, 1988, p. 841), pero la imposición terminó por ahondar la bancarrota. De la contribución a perros, por su parte, no se obtuvo casi nada, lo que perjudicó aún más las arcas en déficit. Muchos ayuntamientos prefirieron suspenderlo en sus demarcaciones cuando Santa Anna abandonó el país.

Durante el gobierno de Benito Juárez se reformaron los impuestos sobre la minería en busca de fortalecer la economía del país facilitando la producción y bajando los costos de la metalurgia.

Tabla de Ingresos del Ayuntamiento de la Ciudad de México

Concepto Importe
Impuesto a puertas y ventanas [Importe]
Otros impuestos [Importe]
Total [Importe]

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