México está utilizando todas las medidas a su alcance para resistir la subida del precio de los energéticos frente a la guerra en Irán. El Gobierno mexicano ha echado mano en las últimas semanas de los subsidios a los combustibles para evitar a toda costa que la inflación presione a los mexicanos. La Administración de Sheinbaum también ha apuntado esta semana al sector bancario para reducir los costes de las gasolinas, impulsando el pago electrónico en gasolinerías para evitar el cobro de comisiones.
Mecanismos de apoyo y control de precios
La Hacienda mexicana ha optado por un mecanismo que utilizó cuando estalló la guerra en Ucrania en 2022: mantiene los precios de los combustibles sin mayores cambios, pero ajusta el cobro del Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS). La semana pasada, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, cerró un trato con los gasolineros para topar el precio del litro de la gasolina magna en 24 pesos. Esta estrategia busca aligerar el impacto en los bolsillos de la mayoría de los consumidores con automóvil.
Impacto de los estímulos fiscales
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) determina este estímulo fiscal todas las semanas como una herramienta para amortiguar el impacto del alza en los precios internacionales del petróleo. Cuando el precio del petróleo sube, el gobierno aumenta el estímulo y cobra menos IEPS. A continuación, se presenta un desglose de los apoyos implementados:
- Diésel: Recibe un estímulo fiscal del 61,8%, equivalente a 4,5 pesos.
- Gasolina Magna: Cuenta con un apoyo del 24,08%, que representa 1,61 pesos.
- Gasolina Premium: Recibe un subsidio del 7,47%, que se traduce en 0,42 pesos.
Desafíos fiscales y perspectivas económicas
La presidenta Claudia Sheinbaum informó que se realizarán recortes a diversos gastos del gobierno federal para mantener el subsidio a la gasolina y diésel, el cual tiene un costo semanal estimado en 5 mil millones de pesos. La mandataria ha enfatizado que los recursos serán tomados de presupuestos aprobados para otros propósitos, sin afectar programas sociales, becas escolares o salud. "El subsidio a gasolinas lo tenemos que mantener, y eso significa más austeridad", manifestó la Presidenta.
Debate sobre la eficiencia de los subsidios
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha hecho un llamado para que los países miembros permitan que sea el mercado quien fije los precios de los combustibles. Expertos señalan que los estímulos fiscales a gasolinas y diésel suelen ser regresivos, pues benefician principalmente a los habitantes con más recursos, ya que la mayoría de las personas que conducen automóviles se encuentran en los niveles de ingresos más altos. Al subsidiar la gasolina, se generan incentivos para el uso del automóvil y los combustibles fósiles, lo cual tiene un impacto social reflejado en mayor contaminación.
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Si el precio del petróleo continúa aumentando, la presión sobre los precios de la gasolina seguirá y el Gobierno tendrá que tomar una decisión difícil: o libera el tope de la gasolina o lo mantiene a costa de sufrir una merma adicional en sus ingresos públicos. Ninguna de las dos opciones es fácil.
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