Si algo caracteriza la obra del escultor Rodrigo de la Sierra es su personaje Timoteo; una figura humana regordeta y chaparrita que caricaturiza ciertas actitudes y acciones del hombre común y su cotidianidad. Rodrigo de la Sierra es arquitecto de profesión, un conocimiento que le ha sido básico para crear sus piezas escultóricas. El artista, originario de la Ciudad de México, comenta que su inicio en el mundo del arte se da de manera tardía, pues a los 30 años decide dejar la estabilidad que hasta ese momento tenía como arquitecto y se aventuró a estudiar artes plásticas, con ello comenzó de manera formal en la creación artística.
El surgimiento y la evolución de Timoteo
Con Timoteo, Rodrigo de la Sierra ha encontrado el instrumento para reflejar su sentir. El artista señala: "Timo lo comencé a desarrollar prácticamente desde que inicié mis estudios en las artes plásticas; al principio, era un garabato rápido". Posteriormente, ese boceto comenzó a tomar cierta personalidad con características de tono sarcástico y de humor, y a fuerza de repetirlo una y otra vez, De la Sierra comenzó de manera consciente a suavizar las formas del personaje hasta que nació Timoteo. "Al principio Timoteo fue una crítica, una crítica personal de mi sentido, era reírme de mí mismo, verme en situaciones absurdas con mi actuar, mi forma de pensar, mi forma de ser", comenta el escultor.
De esta manera, Timoteo comenzó a reflejar la personalidad del hombre común, con sus problemáticas sociales, políticas, económicas, y lo que le afecta a nivel general. Para Rodrigo de la Sierra, Timoteo es una herramienta a través de la cual puede expresar esas observaciones de la sociedad, siempre en un tono de humor; al mismo tiempo, esa herramienta le permite construir una narrativa personal de su arte.
Relación con el espacio público y la política
Para el artista Rodrigo de la Sierra, el espectador es pieza clave en la creación artística, pues es quien cierra el sentido de cualquier obra, por esta razón ha llevado a Timoteo a distintos espacios públicos de México. Nacido en la Ciudad de México en 1971 y formado en arquitectura, De la Sierra ha conseguido en los últimos años exponer en edificios de gobiernos federal, estatal y local, de los poderes Ejecutivo y Legislativo, en universidades públicas de los estados de México y Puebla, y espacios públicos donde las exhibiciones son autorizadas por políticos y gobernantes. En la entidad mexiquense es posible ver las esculturas de Timoteo en algunos municipios como Malinalco, Valle de Bravo, El Oro, Ecatepec y Coacalco, así como en la Universidad Autónoma del Estado de México.
Tabla: Adquisiciones públicas y presencia de la obra
- Entidad/Institución: Estado de México
- Acción: Adquisición de seis esculturas
- Inversión: 3 millones 187 mil pesos
- Ubicación de piezas: Ecatepec, Malinalco, Tepotzotlán, El Oro
Controversias, críticas y el problema del plagio
No todos los comentarios son favorables hacia la obra de De la Sierra. Para críticos como Cuauhtémoc Medina, son “caricaturas de piedra” o “miel artificial” para hacernos “olvidar la pena del momento que vivimos”. Otros, como el escultor Pedro Reyes, aseguran que un grupo de artistas se ha aprovechado de la ignorancia de los servidores públicos para promover su obra con fondos del erario. Asimismo, existen comparaciones conceptuales respecto a la obra del escultor estadounidense Tom Otterness, señalando similitudes en la narrativa de sus personajes.
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Por otro lado, el artista Rodrigo De la Sierra ha denunciado la falsificación de sus obras, que se venden como piezas apócrifas a precios bajos en sitios como Mercado Libre. El escultor ha denunciado ante la Fiscalía General de la República (FGR) la facilidad con las que las réplicas falsas se ponen a la venta. Tras la revisión de las copias por parte del mismo De la Sierra, se ha señalado que ni siquiera forman parte de su discurso artístico, pues existen “Timos” en posturas que él jamás ha creado.
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