Roque Dalton fue poeta, revolucionario, perseguido político y finalmente víctima de sus propios compañeros de causa. Su historia es también la historia de cómo los dogmas ideológicos pueden terminar destruyendo incluso a quienes más creen en ellos. Entre poesía, revolución, guerra y fanatismo, este artículo reconstruye una de las tragedias más simbólicas de América Latina.
“El juicio sumario que llueve sobre mojado” se cierne sobre la memoria de Roque Dalton. Podría alguien pensar que la historia que estas líneas cuentan es una suerte de llover sobre mojado sobre uno de los mayores tributos a las ironías que podrían imaginarse cometidas en el ámbito de la poesía, de las letras y, por qué no, de la vida misma. La perversión del ejercicio político devenido en fanatismo no tiene nada que envidiarle a los retorcidos senderos que los dogmas de fe, en algún momento de la historia humana, escogieron como amargo destino para los abrumados mortales que tuvieron la mala suerte de convertirse en el centro de una antojadiza conjetura de quienes, teniendo la sartén por el mango, no se detuvieron en menudencias como el libre pensamiento o la más elemental libertad de creación de las personas. Este es el caso del poeta salvadoreño Roque Dalton, desaparecido a manos de sus propios compañeros de causa hace más de medio siglo. Desconociéndose a la fecha el lugar preciso donde reposan sus restos, todas las fuentes establecen el año de 1975 como la fecha de su ejecución por cuenta de una facción del Ejército Revolucionario del Pueblo, bajo la acostumbrada y manida acusación de ser agente de la CIA. Su cuerpo aún sigue desaparecido, convirtiéndose en el símbolo más potente de la intolerancia interna dentro de las filas revolucionarias.
Los Primeros Años y el Despertar Político
Roque Dalton es catalogado como el poeta más destacado de su generación en El Salvador. Su vida fue una constante huida y un eterno retorno. Hijo de un inmigrante estadounidense acaudalado y una enfermera salvadoreña, Dalton creció en la frontera de dos mundos: la élite y una realidad carcomida por las desigualdades sociales. Su formación jesuita le dio la disciplina intelectual, y la sensibilidad que luego se transformaría en praxis política para desafiar la seguidilla de dictaduras militares que en Centroamérica se entronizaban de modo vergonzoso. Se acogió entonces a una apasionada militancia comunista en su país a partir de 1957, después de una visita a Santiago de Chile en 1953.
Aquel viaje resultó clave en su decisión debido -según se cuenta- a un pintoresco encuentro con el reconocido pintor mexicano Diego Rivera. El bachiller Dalton recibió, con el rústico estilo con el que se conocía al artista, un trato humillante por no haber tenido aún contacto con el marxismo. Se dice que, en la conversación, ante una pregunta del joven, en lugar de responderle le contestó con otra:
- -¿Cuántos años tienes?
- -¡Dieciocho! -le dijo, sorprendido ante la pregunta.
- -¿Has leído algún libro de Marx?
- -No.
- -Entonces tienes dieciocho años de ser un imbécil -le dijo ramplón, con toda la gestualidad humillante de su enorme presencia. Fin de la conversación.
El Contexto de Dictaduras y Absurdos en Centroamérica
Aquella era una realidad bizarra, donde nada era exagerado, ni estrambótico ni desproporcionado, era como si el mundo que se habitara fuera la puesta en escena de un libreto de ribetes tragicómicos. Hace algunos años, de acuerdo con aquel extravagante cosmos de lo absurdo, por vía del libro autobiográfico, Ida y Vuelta de la Utopía del dirigente político venezolano Héctor Rodríguez Bauza, me enteré del trabajo de investigación del periodista canadiense William Krehm, titulado Democracias y tiranías en el Caribe, donde se cuentan, casi de modo anecdótico, las innumerables tropelías de los gobiernos militares de esta parte del continente.
Lea también: Conoce más sobre la arquitectura y trascendencia de la Hacienda San Roque
Algunos de esos hechos -que hoy resultarían patéticos- esconden, en realidad, el calibre de una ignominia inconmensurable. Cuenta Rodríguez Bauza sobre el presidente de Honduras o El Salvador -sin precisar, ya que a efectos del análisis daría lo mismo- que ordenó instalar en la casa presidencial un local de comida que atendía su esposa, la primera dama. Además, abrió una emisora de radio en la que ella emitía tres programas diarios: uno de consultas sentimentales, en el que daba consejos a sus oyentes; otro en el que daba recetas de cocina; y un tercero en el que presentaba cantantes populares…
En la obra de William Krehm abundan este tipo de referencias debido a su condición de corresponsal de la revista Time en la región durante la década de 1940. Esta fue la fuente principal de su célebre libro, pues documentó de primera mano el ascenso de varios dictadores y las luchas democráticas en Centroamérica y el Caribe en los lapsos de:
| Dictador | País |
|---|---|
| Anastasio Somoza | Nicaragua |
| Rafael Leonidas Trujillo | República Dominicana |
| Tiburcio Carías Andino | Honduras |
| Jorge Ubico | Guatemala |
| Maximiliano Hernández Martínez | El Salvador |
Así, desde el año en que nace Roque Dalton hasta 1975, fecha en la que fue asesinado, en El Salvador llegaron al poder ocho gobiernos encabezados por militares; regímenes marcados por sus respectivas cuotas de ignominia y de maldad extrema, cuya estadía en algunos casos se prolongó hasta por 13 años. De modo que, en un clima como este, de tan exorbitantes abusos, no era de extrañar que la cultura del atropello y la arbitrariedad cundiera en tales proporciones para que ninguno de los contendores políticos y sociales -a veces en cruenta guerra civil- fuera capaz de mantenerse inmune a la barbarie de aquel mundo jurásico. Así que Dalton se hace comunista por decisión, por convicción y por un imperativo histórico que solo es posible comprender situándose en su propia realidad social.
Praga, "Taberna y otros lugares" y la Mirada Crítica
En el lapso de 1965 a 1967, Dalton vivió en Praga, donde trabajaba en una publicación en formato de revista internacional que servía como órgano de los partidos comunistas del mundo. Ver el “socialismo real” de Europa del Este le permitió una mirada crítica. No era un militante ciego; ese fue su mayor delito en el templo de la religión comunista años más tarde. "La última vez que vi a Roque, fue en Moscú, en mi casa, en 1966. Roque había leído El coronel no tiene quien le escriba y pensaba que García Márquez llegaría a ser un gran escritor”, recordó Eraclio Zepeda en el prólogo de Taberna y otros lugares (1988).
Praga le dio la distancia necesaria para extrañar a El Salvador y escribir Taberna y otros lugares, que obtuvo el Premio Casa de las Américas en 1969, bajo el seudónimo Farabundo. El corazón de este libro de poemas de tan particular título resume en absoluta correspondencia el sentido irreverente, mordaz e irónico con el cual observaba la vida el poeta a través de su caleidoscópico andar, congeniando un arquetipo de persona que funde la sensibilidad estética con la voluntad inquebrantable de transformar la realidad a como diera lugar. Esos otros lugares representan las distintas geografías en torno a las que gravitaron su militancia política y su poesía.
Lea también: Todo lo que necesitas saber sobre la gestión de datos en Dalton Efectivo Seguro
En la tierra de Milan Kundera, a poco de la invasión soviética que acabó con la idea del socialismo con rostro humano de Alexander Dubček, el poeta salvadoreño escribió entre 1967 y 1968 el libro que le acreditó el premio, podrán ustedes imaginar el mundo con su calibre cuestionador que daba vueltas en su cabeza. A este respecto su amigo Eraclio Zepeda, en el prólogo que le escribe para la edición de 1989, fechada en julio de 1988 en Ciudad de México, comenta: “Pero la Praga del 67 planeaba problemas nuevos, que a muchos de nosotros tomaba por sorpresa. Había, evidentemente, una gran simpatía por lo que buscaban los checos y los eslovacos, y una preocupación también ante los cambios inéditos. Teníamos aún, demasiado cerca, la herencia de la costumbre, los manuales y las etiquetas.”
La elección que el poeta hace del nombre Taberna se refiere -como después él mismo explica- a la famosa taberna U Fleků de Praga, en la que se reunían intelectuales y obreros para conversar sobre lo humano y lo divino. Roque Dalton acostumbraba frecuentar el lugar y, en ese rutilante andar, al margen o en compañía de copartidarios, en alguno de sus asientos apartados -quizás con su pensamiento puesto en el otro lado del mundo-, mientras las conversaciones iban y venían en un idioma que, aun cuando comprendiera, le resultaba igualmente extraño; aquellos parlamentos, en su alma de poeta, se transformaban en el libro de poemas que, de hecho, es una especie de collage de todas esas voces que hablaban al mismo tiempo. “Taberna y otros lugares, es el libro maduro de Roque Dalton, el único en el que pudo trabajar sin prisa, o con menos prisa”, escribió Eraclio Zepeda. Tenía entonces 32 años, ya contaba con una deslumbrante biografía y, en algunos círculos -especialmente de intelectuales latinoamericanos-, era considerado una leyenda. Dalton no tuvo reparos nunca en cuestionar, con la misma fuerza con que se apasionaba por aquello en lo que creía, lo que a su vista era condenable, como fue el caso de la invasión a Checoslovaquia en 1968.
Poemas emblemáticos de su compromiso
El compromiso de Dalton con la realidad social de su tiempo se manifiesta en poemas como "O.E.A.", donde denuncia la injerencia de potencias y dictadores en la soberanía de su nación:
O.E.A.
El Presidente de mi país
se llama hoy por hoy Coronel Fidel Sánchez Hernández.
Pero el General Somoza, Presidente de Nicaragua,
también es Presidente de mi país.
Y el General Stroessner, Presidente del Paraguay,
es también un poquito Presidente de mi país, aunque menos
que el Presidente de Honduras, o sea
el General López Arellano, y más que el Presidente de Haití,
Monsieur Duvalier.
Y el Presidente de los Estados Unidos es más Presidente de mi país,
que el Presidente de mi país,
ese que, como dije, hoy por hoy,
se llama Coronel Fidel Sánchez Hernández.
OEA. Taberna y otros lugares. 1969. La Habana (Cuba)
Otro ejemplo de su aguda observación y su tono conversacional se encuentra en un fragmento de "Taberna (Conversatorio)":
Lea también: la intervención de Zola en el Caso Dreyfus
Taberna
(Conversatorio)
Los antiguos poetas y los nuevos poetas
han envejecido mucho en el último año:
es que los crepúsculos son ahora aburridísimos
y las catástrofes, harina de otro costal.
Por las calles que aprendo de memoria
cuerpos innumerables hacen la eterna música de los pasos
-un sonido, he aquí, que jamás podrá reproducir la poesía-.
Y todo, ¿para qué?
Para que su eco polvoso se aglomere
en éste que fue patio de reyes!
No me vengan a hablar del misterio, desvelados,
amantes de ancianidad especial
a quienes el mundo parece deber pausas:
¿alguien resolvió el del ombligo?
No lo dice por ponerse grosero,
ni yo trato de subrayar su gusto dudoso,
pero, en verdad, ¿alguien resolvió el misterio
de un agujero tan simpático?
Ruta del origen, mucho más importante
que las dobles políticas para sobrevivir,
¿carga de qué energía retenida
en su nudo al revés?
(Fragmento del poema)
Cuba, el Boom Literario y la Crítica a la Propiedad Privada
Vivió una larga temporada en Cuba, donde se comenta que recibió entrenamiento militar -para lo cual se supo que no era especialmente hábil-, mientras participaba activamente en la vida cultural de la isla. Se dice que Fidel Castro lo respetaba por su capacidad intelectual, aunque a veces resultara incómodo por su humor crítico. En el lapso en que vivió en Cuba, en Latinoamérica, el llamado boom literario destacaba su presencia en el mundo de las letras.
Julio Cortázar fue, quizás, su amigo más cercano en el ámbito literario; este lo admiraba por su falta de solemnidad: “reía de todo, incluso de la muerte”, escribió sobre él. Tras su asesinato, Cortázar expresó con particular vehemencia la denuncia del crimen ante la comunidad internacional, escribiendo textos desgarradores sobre la pérdida del amigo que “además de su conducta política inquebrantable, dejó un testamento: toda su poesía”.
En Venezuela mantuvo correspondencia intensa con destacados intelectuales, entre ellos Salvador Garmendia, Adriano González León, Caupolicán Ovalles y Ludovico Silva, junto a otros miembros del recordado movimiento “El Techo de la Ballena”, grupo de vanguardia artística y política en la Caracas de 1961 a 1969; aspecto este ampliamente documentados en archivos de la época. El poeta fue un hombre de esos que calzan perfectamente en la definición de “alma compleja”, pues no tuvo reparos nunca en cuestionar, con la misma fuerza con que se apasionaba por aquello en lo que creía, lo que a su vista era condenable.
Análisis de su denuncia social: "Yo acuso a la propiedad privada"
La obra de Roque Dalton se caracteriza por su profundo compromiso social y su incisiva crítica a las estructuras de poder y desigualdad. En este sentido, un poema que resuena con su ideología es "de privarnos de todo", donde se articula una clara denuncia. Los versos “Yo acuso a la propiedad privada / de privarnos de todo”, denuncian que la propiedad privada es la responsable de la privación de todo lo que necesitan las personas.
El título "de privarnos de todo" refleja el tono crítico y desafiante del poema, que denuncia la privación causada por la propiedad privada. El sujeto lírico habla en nombre de los oprimidos y desposeídos, representando a aquellos que son privados de todo por la propiedad privada. En el poema se observan características de la literatura comprometida como la denuncia social, la crítica política y la defensa de los derechos de los más vulnerables. La imagen mental que provoca el poema es la de la injusticia social, la lucha por la igualdad y la resistencia ante la opresión. Entre las figuras literarias presentes en el texto poético se pueden identificar metáforas, hipérboles y anáforas, que refuerzan el mensaje crítico del poema.
El Retorno Clandestino y la Traición Final
En 1973, Roque Dalton regresó clandestinamente a su país. Para la fecha ya había decidido romper con el Partido Comunista Salvadoreño para unirse al Ejército Revolucionario del Pueblo. Era un hombre bastante conocido por la dictadura militar que gobernaba El Salvador, donde estuvo encarcelado varias veces. Las fuentes de la época señalan que, antes de abandonar La Habana, adoptó no solo un nuevo alias, sino también otro rostro, resultado de una cirugía estética para burlar el seguimiento represivo. Aquella intervención estética, según se especuló, fue realizada por el mismo cirujano que había operado al Che Guevara antes de irse a Bolivia. Puede que sea cierto, o no, sin embargo, por la saga a tono de gesta con que se desarrollaba la historia de El Salvador, toda esta épica se inscribía en el contexto de una época legendaria: especie de fragua de leyenda donde se borraban las fronteras entre la verdad y la ficción.
En algo más de un año, Dalton fue hecho prisionero por sus propios compañeros y enseguida sometido a un juicio sumario, donde las acusaciones de agente de la CIA se despachaban con el simplismo rampante de una excusa que escondía la verdadera simiente intolerante del movimiento. A cuatro días de su cumpleaños cuarenta, el 10 de mayo de 1975, fue ejecutado. Teodoro Petkoff, en su obra Del optimismo de la voluntad. (Escritos políticos) de 1987, señaló la raíz de tales dogmas: “Saint-Just acuñó en los días del terror robespierista, una frase terrible: la revolución se defiende en bloque, quien la discute en el detalle, la traiciona. Todo estalinismo encuentra en esa idea su raíz. La experiencia demuestra que la verdad es lo contrario: discutirla en el detalle es defenderla.”
Pues bien, sus fraternales compañeros, poco después de que obtuvieron el poder -llegaron formalmente en 2009, cuando el FMLN ganó por primera vez la presidencia de El Salvador con Mauricio Funes-, mediante decreto del cuerpo legislativo nacional en marzo de 2013, declararon el 14 de mayo como el Día Nacional de la Poesía en conmemoración de su fecha de nacimiento, ocurrida en 1935… Mientras su, familia, encabezada por sus hijos Juan José y Jorge Dalton, mantenía y todavía persevera en su clamor de justicia y entrega de sus restos mortales. Sobre los autores de aquella ignominia -algunos de ellos en cargos de importante responsabilidad- nada se comentó. Cuando se conoce su asesinato, en Venezuela, José Vicente Rangel -entonces diputado por el MAS- fue uno de los intelectuales y políticos nacionales que más alzó la voz desde su condición parlamentaria para exigir explicaciones.
Un Legado Viviente: El Centro Cultural "El Dalton"
Hace más de una década que la figura del poeta y revolucionario salvadoreño se luce en el sur del conurbano bonaerense. Entre los y las participantes había colombianas, alemanes, españolas, ecuatorianas, una brasilera y también quienes nacieron en el Río de la Plata pero ahora residen en Berlín. Entre los y las internacionalistas, pocos sabían sobre Roque Dalton. En el amplio predio del centro cultural su nombre se repetía en murales y carteles, pero su referencia no decía mucho para la mayoría de quienes habían llegado al país a participar del intercambio. Se trata de una publicación conjunta entre editoriales independientes de Colombia, México y Venezuela, que sirvió como punto de partida para saber más sobre el poeta y disfrutar su arte.
Como todo espacio comunitario surgido desde abajo y por fuera de la burocrática institucionalidad estatal, “el Dalton” padeció un hecho grave de persecución en el año 2014. Una jueza se valió de una ordenanza de la dictadura militar para ordenar su clausura. Sus militantes fueron hostigados por móviles policiales y el lugar padeció inspecciones arbitrarias. Todas las actividades que hacen son gratuitas. Después de aquel atropello judicial mudaron su sede a la ubicación actual, en la calle Vicente Cabello 533, en Florencio Varela. Al caer la tarde, los debates sobre las resistencias de los pueblos se seguían nutriendo de la historia, las anécdotas y los relatos de las distintas realidades aquí y allá. El duro análisis de coyuntura fluía de mejor modo apoyado en el eco de los poemas que más temprano se habían compartido.
