La Ciudad de México, rica en arte, cultura, gastronomía, ciencia, historia y diversión, alberga lugares emblemáticos que fueron testigos de importantes acontecimientos en la historia de México. Entre ellos, destaca la Ex Hacienda La Patera, un lugar que jugó un papel crucial en la consumación de la Independencia.
Orígenes e Historia de la Hacienda La Patera
La Hacienda la Patera es una fortaleza del siglo XVI, que cubría de parvadas de patos silvestres de donde viene su nombre. En diferentes épocas del año se veía cubierta por parvadas de patos silvestres que se criaban en la zona debido a las inundaciones y crecidas de los ríos Tlanepantla y de los Remedios.
Un Encuentro Decisivo en la Independencia de México
Uno de los acontecimientos poco conocidos de la historia de la Independencia de México es el encuentro entre Agustín de Iturbide, Juan O’Donojú y Francisco Novella para ratificar los Tratados de Córdoba. Esta hacienda fue el escenario de varios encuentros históricos. Instalado don Juan O’Donojú, último virrey de la Nueva España, en el convento de las Carmelitas en San Joaquín, se hizo acompañar de Iturbide hasta la hacienda de la Patera, propiedad de doña María Ignacia Rodríguez de Velasco, la célebre Güera Rodríguez, y cuartel general del Ejército Trigarante.
La reunión se llevó a cabo el 13 de septiembre de 1821 en la Hacienda de la Patera, propiedad de Doña María Ignacia Rodríguez de Velasco, la célebre Güera Rodríguez.
Ahí, el 15 de septiembre de 1821 se ratificaron los Tratados de Córdoba, Veracruz, en los que se ofrecía el trono de México a Fernando VII o a alguna persona de la Casa Real. En su defecto, se nombraría una Junta Provisional cuyo Presidente sería el mismo Iturbide.
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Al día siguiente de la firma de los tratados, el Ejército Trigarante entró a la ciudad de México, el 27 de septiembre de 1821, el día del cumpleaños de Iturbide. Un día después, la Junta Suprema de Gobierno, presidida por Iturbide, promulgó el Acta de Independencia del Imperio Mexicano.
De Hacienda Histórica a Salón de Fiestas
Hoy en día, de esta hacienda sólo queda el casco, usado como salón de fiestas. Luego fueron fraccionadas para construir edificios multifamiliares, quedando el casco de la hacienda de la Patera al servicio de la Cámara Nacional de Comercio, Delegación Gustavo A.
María Ignacia Rodríguez de Velasco y su Legado
Por testamentos de 1819 y 1850, doña María Ignacia Rodríguez de Velasco dejó como albacea y tenedor de sus bienes a su esposo, el licenciado Manuel de Elizalde, y como herederos universales a sus hijos. La última propietaria de ambas fincas, la señora Dolores Barrón de Forbes y Cía., las conservó hasta principios del presente siglo.
Haciendas en la Ciudad de México: Testimonios Arquitectónicos del Pasado
En la actualidad las haciendas son lugares que dejaron un gran testimonio arquitectónico. Las haciendas en México fueron consolidándose a mediados del siglo XVII y el final de la etapa colonial. Respondían al abasto para la sociedad novohispana y fueron en sí un sistema de producción donde la organización económica del país se desenvolvió en torno a ellas durante trescientos años.
El «rostro» fresco y campirano de la Ciudad de México, conforme entraba a la época moderna, se fue cubriendo con el artificial «maquillaje» del asfalto, cruzado con las «cicatrices» de grandes avenidas, calzadas y vías rápidas acompañadas de los «brotes» de grandes núcleos habitacionales. Esto casi ha borrado el recuerdo de la existencia de las haciendas.
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Otras Haciendas Emblemáticas en la Ciudad de México
- Hacienda de los Morales: Es uno de los capítulos en la historia de la Ciudad de México y data de cuando se hicieron los primeros repartos el Rey de España las concedió a Hernán Cortés, Capitán General de la Nueva España.
- Antigua Hacienda de Tlalpan: Su construcción antigua y esos toques elegantes en los ornamentos de sus diseños lo hacen el sitio perfecto.
- Hacienda Santa Catarina: Cuenta con varios jardines que te envuelven en una atmosfera evocadora, se encuentran enmarcados con una construcción de piedras autenticas que recuerda las grandes mansiones del pasado.
- Hacienda de San Antonio Clavería: La semejanza que la casa de la hacienda de Clavería tiene con el palacio de Cristóbal Colón en Santo Domingo es notable, debido a la terraza (superior) externa -además del claustro interior-.
- Hacienda de San José del Altillo: Perteneció a los marqueses de Aguayo, don Agustín de Echeverz y Subizar y doña Francisca Valdés y Alceaga.
- Hacienda de los Goicochea: Se construyó en 1692 y perteneció a los condes de Pinillas y la marquesa de Sierra Nevada.
Casa de la Bola: Un Tesoro Histórico
Si estan buscando un lugar lleno de historia y una atmosfera distinguida, Museo Casa de la Bola será el lugar ideal. El primer dueño fue el doctor Francisco Bazán y Albornoz, quien en 1616 desempeñó el cargo de inquisidor apostólico del Santo Ocio. El 19 de octubre de 1942 don Antonio Haghenbeck y de la Lama compró el inmueble lo convirtió en su residencia, lo restauró, consolidó su estructura y agregó elementos como una bella terraza. Los amuebló con suntuosas tapicerías, cortinajes, grandes espejos, candiles y un sinnúmero de obras de arte europeas y mexicanas, convirtiéndola en una mansión.
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