Tras la toma de poder de los talibanes en 2021, después de una larga insurgencia, la crisis económica y un estado general de inestabilidad están amenazando la seguridad de todo el país y del pueblo afgano. El ascenso de los fundamentalistas ha sumido al país en un aislacionismo casi absoluto y ha profundizado la crisis económica y humanitaria que lo asolaban. A este complejo escenario se suma la crítica situación de los derechos humanos, especialmente para las mujeres, que han quedado prácticamente apartadas de la esfera pública y social, lo cual tiene repercusiones directas en el desarrollo económico del país.
Crisis Económica y Dependencia de la Ayuda Internacional
La economía afgana, que dependía principalmente de la asistencia internacional para el desarrollo, se ha visto profundamente afectada por los cortes masivos de la asistencia económica de los donantes desde 2021, lo que ha generado una crisis financiera, cada vez más aguda, que amenaza con llevar al país al colapso. Esta crisis se sustenta en varios factores externos; entre otros, el fin de la ayuda Occidental, las restricciones externas sobre el Banco Central de Afganistán (DAB) o la crisis de liquidez masiva. Pero también se debe a otras circunstancias, como la persistente sequía, así como el aumento del precio de los alimentos, el combustible o el descenso de los salarios.
Con más del 97 % de la población por debajo del umbral de pobreza, muchos afganos -según distintos medios de comunicación- se ven forzados a medidas desesperadas como la venta de órganos o el casamiento de niñas por dote para, de esta forma, hacer frente a la falta de alimentos. Además, la violencia y las interrupciones del comercio transfronterizo impactan aún más en la precaria economía afgana. Con un PIB per cápita anual de US$368, según datos del Banco Mundial, Afganistán es uno de los países más pobres del mundo. La mitad de sus más de 42 millones de habitantes sufre graves problemas de nutrición y un 86% pasa hambre, la mayor cifra del planeta y 11 puntos más que un año antes, según datos de 2022 del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU. La reducción de la ayuda externa, desastres climáticos y la inflación a escala global son factores que han agudizado la crisis.
A esto se suma la congelación de unos US$9.500 millones en activos del banco central afgano en el extranjero por las sanciones internacionales. La economía de Afganistán se contraerá al menos un 7 % tras la suspensión de la ayuda humanitaria procedente de Estados Unidos. La Agencia para el Desarrollo Internacional (Usaid), de Estados Unidos, aportaba casi el 35 % de la ayuda internacional que recibía este país asiático. Si la pausa de los fondos estadounidenses se extiende por un año, el producto interior bruto (PIB) del país asiático caerá por lo menos un 7 %. El Afganistán había llegado a depender de la ayuda internacional para sostener su economía, que representaba el 75 % del gasto público total y casi el 40 % del PIB en el momento de la transición. Debido a la reducción de la ayuda financiera externa, el Afganistán debe depender de los limitados ingresos internos procedentes de las exportaciones agrícolas y de carbón.
Unos meses antes de la irrupción de los radicales islámicos en Kabul, el Banco Mundial advertía de que la economía afgana estaba “marcada por la fragilidad y la dependencia de la ayuda exterior”. La escasez de inversión extranjera, la corrupción, la inestabilidad política y la falta de infraestructuras han disuadido a las grandes empresas extranjeras de invertir allí su dinero. La fragilidad del sector privado es otro de los grandes obstáculos al desarrollo del país, cuya principal fuente de empleo sigue siendo la agricultura.
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Fuentes de Ingresos del Régimen Talibán
Recaudación de Impuestos
En su intento de mantener las finanzas del país a flote, el gobierno talibán está recurriendo a antiguas y nuevas fuentes de ingresos. Desde su irrupción en el poder, los talibanes han aumentado la recaudación de impuestos. Los talibanes han logrado un amplio control militar del territorio completo de Afganistán, algo que ningún otro grupo había logrado por décadas, y esto les ha permitido recaudar más. El gobierno recolectó en impuestos más de US$1.500 millones entre diciembre de 2021 y octubre de 2022, según el Banco Mundial, cifra superior al mismo período de los dos años precedentes. Para ello ha sido clave el control de los pasos fronterizos, donde en 2022 se recaudó un 59% del total de impuestos, cifra que en años anteriores quedaba por debajo de la mitad. Las aduanas se han convertido en la principal fuente de ingresos para el régimen.
Ali Houssaini, periodista afgano de la BBC, agrega que "ahora que los talibanes tienen el control total de los cruces fronterizos y las oficinas gubernamentales de Afganistán, pueden recaudar varios tipos de impuestos, en especial los que se aplican a importaciones". Houssaini cree, además, que los talibanes "son más estrictos a la hora de recaudar impuestos" en comparación con los anteriores gobernantes del país. "Antes el dinero acababa más frecuentemente en los bolsillos de particulares, pero ahora hay menos corrupción en ese aspecto y un mayor porcentaje termina en manos del gobierno". Los talibanes incluso declararon una "semana de recaudación de impuestos" a nivel nacional para promover esta práctica.
Además de los convencionales, los talibanes recaudan impuestos religiosos. Son los llamados Ashar y Zhakat, con los que los extremistas ya se financiaban en los territorios que iban tomando antes de recuperar el poder en 2021. El periodista de la BBC explica en qué consisten: "Cada año tienes que calcular tu patrimonio y dar una quinta parte al gobierno". No tenemos el número exacto ni la escala, pero se estima que es un número alto, porque el 99% de afganos son musulmanes y tienen que obedecer lo que les ordenan como un acto islámico. Graeme Smith, por su parte, coincide en que es difícil poner en cifras la magnitud de estos ingresos o su contribución a las arcas estatales: "Los talibanes no han sido transparentes con sus finanzas, así que no sabemos".
Explotación de Recursos Naturales y Minería
Afganistán es un país rico en recursos naturales, desde carbón, petróleo y gas natural hasta oro, cobre, tierras raras y piedras preciosas. El valor de estos recursos es de aproximadamente $1 billón, según la estimación de geólogos y expertos del Departamento de Defensa de EE. UU.. Su extracción, sin embargo, requiere de una alta inversión en maquinaria, transporte y logística que, debido la inestabilidad política en el país, no se ha producido. "La mayor parte de esas riquezas probablemente se mantendrán bajo tierra en un futuro próximo", afirma Smith. "Si quieres sacar oro y mineral de cobre de Afganistán necesitas construir un ferrocarril; eso es una inversión muy grande y de momento los inversores se están mostrando muy cautos sobre realizar un desembolso así", asevera.
De momento el principal producto de exportación es el carbón, que Afganistán envía sobre todo a Pakistán. Las ventas afganas de carbón a su vecino aumentaron aproximadamente un 20% en el primer año bajo el régimen talibán hasta las 10.000 toneladas diarias, según datos del gobierno. Esto contribuyó al aumento del 90% interanual en las exportaciones totales de Afganistán en 2022, que alcanzaron los US$1.700 millones, según un reciente informe del Banco Mundial. Pakistán, con el 65%, es el principal destino de los productos mineros, textiles y agrícolas afganos, seguido por India con el 20%. Durante dos décadas hasta 2021 se abrieron 126 pequeñas minas en Afganistán y, según el Ministerio de Minas y Petróleo de los talibanes, solo el último año se han agregado otras 60 y hay varios contratos más por firmar.
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El periodista explica que varias empresas chinas negocian en Kabul con el gobierno talibán para firmar contratos, "especialmente en minería de cobre". Y también en petróleo: el gobierno afgano anunció este mes que firmará con la empresa china CAPEIC el mayor contrato de extracción de crudo con una compañía extranjera desde que los talibanes tomaron el poder hace un año y medio. "La Arabia Saudí del litio”. Así se refería a Afganistán un informe interno del Departamento de Defensa de EE UU en el año 2010. Y es que el país reconquistado por los talibanes guarda reservas enormes de ese metal, sin el que no funcionarían las baterías de teléfonos móviles, los ordenadores portátiles ni los coches eléctricos. Afganistán es también rica en otros recursos naturales: petróleo, gas, oro, piedras preciosas, cobre y tierras raras como el lantano, el cerio y el neodimio. Todos esos recursos tienen un enorme potencial, pero explotarlos requiere tiempo, fuertes inversiones y un entorno seguro. Son riquezas que los afganos de a pie no han disfrutado ni van a disfrutar, al menos a corto plazo. Su país es un ejemplo de la llamada maldición de los recursos, que impide a la población beneficiarse una naturaleza generosa.
Economía Sumergida y Narcotráfico
Antes de llegar al poder, los talibanes obtenían gran parte de sus ingresos de actividades delictivas como extorsiones, secuestros y, sobre todo, el cultivo y venta de opio. Afganistán llegó a copar más del 80 % de la producción mundial de opio ilícito, según datos de la ONU. En abril de 2022 los talibanes prohibieron el cultivo de la adormidera en el país. Esta amapola, que sirve para producir la heroína y otras sustancias altamente adictivas, ha sido por décadas una fértil fuente de ingresos tanto para gobernantes y funcionarios corruptos como para agricultores, caciques locales y señores de la guerra en el país. Los talibanes, antes de tomar el poder, también se financiaban en parte con las ventas de opio.
En julio el gobierno de Estados Unidos publicó un informe que indica que los gobernantes afganos "parecen comprometidos con su prohibición de los narcóticos", pese a que corren el riesgo de perder el apoyo de los agricultores y otras personas involucradas en el narcotráfico. Ali Houssaini cree que, aunque en menor medida y siendo imposible de contabilizar, el gobierno talibán sigue recibiendo dinero procedente del narcotráfico. "Aunque los líderes talibanes han prohibido el cultivo y la venta de drogas en Afganistán, estas se siguen cultivando y traficando". De hecho, ocho meses después del anuncio de la prohibición del cultivo de narcóticos, se detectaron 233.000 hectáreas de cultivo de opio, según el último informe de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Y parte del dinero recaudado, sostiene el periodista, acaba en las arcas públicas a diferencia de las administraciones anteriores, en las que casi todo iba a parar directamente a los bolsillos de funcionarios corruptos.
Afganistán tiene también una colosal economía sumergida. Graeme Smith y David Mansfield, autores de un reciente estudio sobre la economía sumergida afgana, escribían en The New York Times que el grueso de los ingresos de los talibanes no procede del narcotráfico, sino de los tributos que sus militantes imponen al contrabando de combustible, tabaco, vehículos y otros bienes de consumo. Incluso antes de tomar el poder en Kabul, los rebeldes controlaban carreteras, caminos y puentes vitales para el comercio terrestre en el sur de Asia. Con estas fuentes de ingresos, afirman Smith y Manfield, un gobierno talibán podría incluso prescindir del dinero procedente de los donantes internacionales. Ponen como ejemplo la provincia de Nimruz, fronteriza con Irán y Pakistán, donde los impuestos informales (cobrados a cambio de permitir la circulación de bienes) generan unos ingresos anuales de 235 millones de dólares.
Impacto Social y Humanitario de la Crisis
La violación sistemática de los derechos humanos -especialmente de las mujeres y las niñas- se ha agudizado aún más, con consecuencias devastadoras para el país. Las mujeres están ya excluidas de la educación secundaria, universitaria, de los espacios públicos y del ámbito político. Igualmente, se les ha prohibido la mayoría de los trabajos remunerados, incluso su labor en organizaciones humanitarias -excepto en atención médica y educación-: todo ello con consecuencias devastadoras para el país. Los talibanes intensificaron sus ataques sistemáticos generalizados contra los derechos de las mujeres y las niñas. El requisito de los talibanes de que las mujeres fueran acompañadas por un mahram (familiar varón) en sus desplazamientos restringió el acceso de éstas al trabajo en el sistema de atención sanitaria y sus posibilidades de buscar atención médica. Los talibanes ordenaron a negocios privados y centros de salud que no atendieran a ninguna mujer que no fuera con un mahram, según informó la ONU.
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Según informó la ONU, el riesgo de violencia contra las mujeres y las niñas se había incrementado un 40% bajo el régimen talibán, y 14,2 millones de mujeres necesitaban protección y ayuda. Aumentaron los matrimonios forzados, prematuros e infantiles. La discriminación restringió el acceso a la asistencia humanitaria de grupos étnicos y religiosos marginados. El país continuó la inestabilidad económica y se agudizó la crisis humanitaria; 22,9 millones de personas -casi la mitad de la población- dependían de la ayuda. La crisis humanitaria se agravó a causa de catástrofes como terremotos, devoluciones forzosas masivas sin precedentes desde Irán y Pakistán y el impacto de la crisis climática. La crisis humanitaria se vio agravada por el recorte de los fondos de ayuda de Estados Unidos, el mayor donante de Afganistán, y la reducción de la ayuda de otros países.
En agosto, la ONU calculaba que más del 78% de las mujeres afganas estaban excluidas de la educación, el empleo y la formación. En junio, UNICEF informó de que el 90% de los niños y las niñas vivían en situación de pobreza alimentaria, la mitad de ellos en grado extremo. El acceso a la atención sanitaria continuó siendo limitado, especialmente en las zonas rurales, ya que se mantenía la fragilidad del sector sanitario del país y su dependencia de la ayuda internacional. La falta de financiación puso en peligro servicios esenciales de atención sanitaria que proporcionaba la OMS.
Datos Económicos Clave de Afganistán
| Variable | Valor | Unidad |
|---|---|---|
| Población | 43.844.000 | personas |
| Superficie | 652.860 | Km2 |
| PIB anual | 16.466 | M€ (2024) |
| PIB anual | 17.817 | M$ (2024) |
| Variación del PIB | 1,9 | % (2024) |
| PIB Per Cápita | 386 | € (2024) |
| PIB Per Cápita | 418 | $ (2024) |
| Deuda total | 1.467 | M€ (2024) |
| Deuda total | 1.588 | M$ (2024) |
| Deuda (%PIB) | 8,91 | % (2024) |
| Deuda Per Cápita | 34 | € (2024) |
| Deuda Per Cápita | 37 | $ (2024) |
| Déficit | -90 | M€ (2024) |
| Déficit | -98 | M$ (2024) |
| Déficit (%PIB) | -0,55 | % (2024) |
| Gasto Público | 3.238,7 | M€ (2024) |
| Gasto Público | 3.504,4 | M$ (2024) |
| Gasto público (%PIB) | 19,67 | % (2024) |
| Gasto público Per Cápita | 76 | € (2024) |
| Gasto público Per Cápita | 82 | $ (2024) |
| Índice de Corrupción | 20 | puntos (2023) |
| Exportaciones | 814,8 | M€ (2023) |
| Exportaciones | 881,0 | M$ (2023) |
| Importaciones | 5.558,1 | M€ (2023) |
| Importaciones | 6.010,0 | M$ (2023) |
| Balanza comercial | -4.743,4 | M€ (2023) |
| Balanza comercial | -5.161,0 | M$ (2023) |
| Balanza comercial (% PIB) | -29,74 | % (2023) |
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