Los problemas financieros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) son sólo la punta del iceberg de una crisis más profunda que afecta el funcionamiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH).
La Grave Crisis Financiera de la CIDH
La carencia de recursos por la que atraviesan ambos órganos de protección del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH) es preocupante. La carencia de recursos no es, lamentablemente, una novedad en el Sistema Interamericano.
Impacto Directo en el Personal y Operaciones
La Comisión lamenta profundamente tener que informar que el 31 de julio de 2016 se vencen los contratos del 40% del personal y no se cuenta en estos momentos con los fondos, ni con la expectativa de recibir fondos, para poder renovarlos.
En lo tocante a la Comisión, la carencia de recursos se agrava dado que algunos de esos fondos son asignados expresamente para rubros concretos, como los gastos operacionales, pago de salarios o apoyo para una actividad o instancia concreta de la CIDH, como son las relatorías especiales.
Antecedentes y Persistencia de la Escasez de Recursos
La CIDH ha realizado gestiones permanentes a lo largo de las últimas dos décadas ante los Estados miembros de la OEA para asegurar un presupuesto que permitiera trabajar de manera eficaz en el cumplimiento de su mandato. Como resultado de esas gestiones, la Asamblea General de la OEA ha aprobado varias resoluciones comprometiéndose a atender la situación, pero las mismas no se han visto reflejadas en un aumento significativo de recursos.
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A diferencia de la Corte Interamericana, la CIDH empezó a visibilizar su presupuesto solo a partir del informe anual de 2013. Por ello, en el caso del tribunal interamericano resulta más certero el análisis de la modificación presupuestaria puesto que la información data prácticamente desde su instalación. La información mostrada evidencia que, hasta antes del año 2002, eran realmente excepcionales las aportaciones extraordinarias a la Corte Interamericana. De manera regular, el gobierno de Costa Rica hacía el depósito que responde a las obligaciones previstas en el llamado convenio sede.
Desafíos Estructurales Adicionales del Sistema Interamericano
Si bien la carencia de recursos es un problema acuciante, lo cierto es que tal situación no es la única que afecta de manera estructural la eficacia de la protección internacional de derechos humanos. A la insuficiencia de recursos materiales y humanos deben sumarse añejas y recientes discusiones que podrían amenazar seriamente el funcionamiento del Sistema Interamericano.
El Acceso Efectivo al Sistema Interamericano
La Comisión y la Corte Interamericanas son, en muchas ocasiones, la última oportunidad de verdad, justicia y reparación para quienes no han encontrado justicia en sus países. No obstante, el rezago en el trámite de casos y medidas de protección, el costo real del litigio ante el SIDH (que ha sido asumido, en parte, por los fondos de asistencia legal de la CIDH y la Corte), los tecnicismos y las continuas reformas reglamentarias que, en parte, burocratizan y complican los procedimientos, afectando cada vez más el acceso al Sistema Interamericano.
El Rezago en el Trámite de Peticiones
La falta de trámite rápido de las peticiones presentadas ante la CIDH sigue siendo un tema de especial preocupación en tanto está alargando cada vez más el procedimiento interamericano. Para ejemplificar lo anterior, baste señalar que para el año 2011, la CIDH reportaba que tenía 6.134 peticiones en estudio inicial y señalaba que había recibido 1.658.
Si bien esos números aún son manejables, lo cierto es que una de las principales razones del rezago tiene que ver con la falta de recursos.
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| Año | Descripción | Dato |
|---|---|---|
| 2011 | Peticiones en estudio inicial (CIDH) | 6.134 |
| 2011 | Peticiones recibidas (CIDH) | 1.658 |
| 2015 | Personal total de la Comisión (CIDH) | 75 personas |
| 2015 | Personal administrativo (CIDH) | 14 personas |
Insuficiente Supervisión y Cumplimiento de Decisiones
El incumplimiento de las decisiones de la Comisión y la Corte IDH por parte de los Estados resta eficacia al SIDH. Otro reto también lo es la forma de evidenciar el seguimiento de las decisiones en diferentes medios, como pueden ser los informes anuales, las presentaciones ante las Asambleas Generales de la OEA y en sus portales de internet.
Prioridades de Largo Aliento y Cambios en el Enfoque
En años recientes hemos visto a diversos Estados señalar que la CIDH debe cambiar su forma de trabajo. De acuerdo a diversos Estados, la época de las dictaduras ha quedado atrás y las actuales democracias demandan una mayor cooperación técnica que el trámite de casos. Es decir, que exista más promoción y menos protección.
La Falta de Ratificación de Tratados Interamericanos
Uno de los aspectos nodales para que el Sistema Interamericano se fortalezca tiene que ver con la ratificación, por parte de todos los Estados del continente, de todos los tratados interamericanos. Eso daría certeza de que todos los Estados son supervisados de la misma manera, garantizaría la anhelada “universalidad del Sistema Interamericano” y evidenciaría la congruencia de Estados que, si bien aportan una importante cantidad de recursos financieros, lo hacen sin preocuparse por ser demandados ante la Corte Interamericana, como es el caso de Estados Unidos.
La Urgencia de Contar con Órganos Permanentes
Salvo sus respectivas secretarías, ni la CIDH ni la Corte Interamericana son órganos permanentes. Actualmente la CIDH tiene tres periodos ordinarios de sesiones y de la Corte Interamericana celebra de cuatro y seis periodos ordinarios.
Un Llamado Urgente a la Acción
Para los usuarios del Sistema Interamericano, la carencia presupuestaria de la CIDH no es noticia. Lo que sí ha resultado novedoso ha sido la respuesta de la Comisión Interamericana al interpelar activamente a los Estados a cumplir con su compromiso de asignar recursos.
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En definitiva, es apremiante tener discusiones y adoptar medidas que sirvan genuinamente para que ambos órganos de protección interamericana puedan seguir cumpliendo con un mandato que fue otorgado por los Estados miembros de la OEA al haberlos creado. Para que este fortalecimiento sea eficaz, debe tenerse siempre en mente que el hilo conductor será la centralidad de quienes han sufrido violaciones de derechos humanos en sus países y que ven en el Sistema Interamericano la última opción para obtener protección, verdad, justicia y reparación.
