¡Descubre Cómo Emprender un Negocio Sin Dejar Tu Empleo! Guía Práctica Para Triunfarpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Emprender es un proceso agobiante, especialmente al principio cuando hay muchas más dudas que certezas. ¿Empezar tu propio negocio o mantener tu trabajo estable? Bueno, ¿por qué no hacer ambas cosas? Una opción que puede ayudarte a afrontar este desafío es empezar tu negocio mientras estás trabajando.

Poner un negocio propio es una idea que emociona y que suele pasar por la mente de la mayoría de nosotros. Aunque muchas de las veces no estamos dispuestos a dejar nuestro trabajo todavía, ¡la idea de empezar un negocio nos entusiasma! Es aquí cuando surgen ciertas dudas y nos hacemos preguntas como: ¿Y si me arrepiento de haber renunciado? ¿Cómo podré financiar un negocio propio? ¿Qué pasará con mis gastos fijos?

Este tipo de preguntas pueden llegar a frenar el sueño de emprender, y antes de que este sueño se anule, te invitamos a enfrentar estas dudas. La rueda parece convertirse en una trampa: no podemos dejar de trabajar porque aún no iniciamos un negocio propio que genere ingresos. Sin embargo, no es necesario asumir ningún riesgo para que tu viaje empresarial tenga éxito.

Con el enfoque adecuado y un poco de planificación, puedes hacer que esta transición hacia la propiedad de un negocio sea tranquila. Te compartimos nuestros consejos para que empieces a diseñar tu emprendimiento, mientras continúas en tu trabajo actual, y así verás que dejarlo se convertirá en la decisión más fácil que hayas tomado nunca.

Aspectos Legales y Laborales Clave

Trabajar por cuenta ajena significa estar empleado por otra persona o empresa, en lugar de trabajar por cuenta propia o ser autónomo. Cuando trabajas por cuenta ajena, generalmente tienes un contrato de trabajo que establece las condiciones de tu empleo, como tus tareas, horario, salario y beneficios. Tu empleador es responsable de pagar tus salarios, así como de cumplir con las obligaciones legales y fiscales correspondientes, como las contribuciones a la seguridad social.

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En España la pluriactividad está permitida, es decir, que puedes trabajar por cuenta ajena a la vez que fundas tu propio negocio. Eso sí, deberás darte de alta y cotizar por los regímenes correspondientes a la Seguridad Social. Sin embargo, existen ciertas excepciones y en algunos casos, puede autorizarse la compatibilidad previa solicitud.

También es fundamental tener en cuenta que en algunos países determinadas profesiones reguladas prohíben la combinación de dos actividades por motivos éticos. Ese es el caso, por ejemplo, de abogados, notarios, jueces o doctores. En España solo se da dicha situación para funcionarios públicos, según lo establece la Ley 53/1984, de 26 de diciembre, de Incompatibilidades del personal al servicio de las Administraciones Públicas y el Real Decreto 598/1985, de 30 de abril, sobre incompatibilidades del personal al servicio de la Administración del Estado, de la Seguridad Social y de los Entes, Organismos y Empresas dependientes.

Asimismo, podrás compaginar ambos mundos siempre que cumplas con lo establecido en el contrato de trabajo en relación a la dedicación exclusiva y no competencia. El artículo 21 sobre el pacto de no concurrencia y permanencia en la empresa del Estatuto de los Trabajadores indica que la compañía se guarda la opción de pactar con su plantilla una dedicación exclusiva para que no compatibilice su trabajo con otras actividades.

Si tu contrato restringe la actividad, tienes la posibilidad de solicitar permiso a tu empresa. Es recomendable que en este caso hagas un acuerdo por escrito. Si no dispones de mucho tiempo o tu desconocimiento en cuestiones legales te genera ciertas reticencias, siempre puedes optar por buscar ayuda externa. ¿No quieres o no te interesa compartir tu idea de negocio con tu empresa? Entonces, una excedencia voluntaria o licencia sabática podría ser una mejor manera de obtener tiempo libre para trabajar en tu proyecto. Antes de renunciar a tu trabajo, es muy recomendable que primero te pongas en contacto con un asesor.

Desarrollando y Validando Tu Idea de Negocio

Empezar tu propio negocio es un paso hacia hacer lo que amas. Sin embargo, desde tener una idea hasta crear una página web empresarial, hay un largo trecho y varios pasos y preguntas importantes que debes considerar: ¿Qué problema quieres resolver? ¿Quién es tu público objetivo? ¿Qué hace que tu producto o servicio sea diferente? Y, lo más importante, ¿Por dónde comienzas?

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Una idea, por sí sola, por muy buena que sea, no es suficiente para crear una empresa que sea rentable a largo plazo. Entonces, antes de lanzarte de cabeza, debes tomarte el tiempo para perfeccionar tu idea y verificar qué tan factible es.

1. Desarrolla tu idea de negocio

  • Es posible que ya tengas una gran idea de negocio que te entusiasme poner en marcha, o puede que aún estés buscando tu nicho. Si te encuentras en este último grupo, piensa en lo que te gusta y en las habilidades que tienes. Las mejores ideas de negocio suelen surgir de tus intereses y tu experiencia, lo que te ayuda a mantenerte motivado en tu recorrido.
  • Sé realista: Elige una idea que encaje con tus pasiones, pero que también satisfaga la demanda del mercado. Pregúntate: ¿Tu idea es escalable? ¿Cuál es tu mercado meta? ¿Tienes las aptitudes adecuadas?
  • Prueba tu idea en el mundo real: Puedes utilizar grupos de discusión o pequeñas pruebas piloto para ver si tu idea funciona. Crear una página de aterrizaje puede ayudarte a medir el interés. Piensa en cómo actualizarla o adaptarla para satisfacer mejor las necesidades de los consumidores.
  • Define tu modelo de negocio: Analiza cómo piensas ganar dinero y cómo puedes hacer crecer tu negocio de forma sostenible. Visualiza cómo quieres que sea tu negocio dentro de uno, dos o cinco años. ¿Es sostenible?

Un primer paso para emprender mientras trabajas es transformar esos objetivos en algo concreto: ¿cuánto deberías ganar con un negocio para alcanzar tu objetivo? Aclarar el fin hace más fácil elegir los medios.

2. Realiza un estudio de mercado

Realizar un estudio de mercado es un paso fundamental a la hora de poner en marcha una empresa, ya que te ayuda a entender a tu público objetivo, las tendencias del sector y el panorama de la competencia. Al recopilar datos sobre las preferencias, los comportamientos y los puntos débiles de los clientes potenciales, puedes adaptar tus productos o servicios para satisfacer sus necesidades con eficacia. Además, el análisis de las tendencias del mercado permite identificar oportunidades de crecimiento e innovación. Comprender los puntos fuertes y débiles de la competencia te permite posicionar tu empresa estratégicamente en el mercado. El uso de herramientas como encuestas, grupos de discusión e informes del sector te aportará información valiosa para tomar decisiones empresariales y reducir los riesgos asociados al emprendimiento.

Planificación y Estructura del Negocio

Para comenzar a navegar en este nuevo mundo del emprendimiento, lo más importante es que planees bien lo que viene para ti y tu negocio. También hay que pensar en el modelo de negocio en detalle antes de iniciar tu proyecto.

1. Haz un plan de negocios

Otro paso esencial a la hora de poner en marcha una empresa es elaborar un plan organizado. En pocas palabras, un plan de negocios es un documento que sirve de guía para estructurar, operar y gestionar tu nueva empresa. Tiene múltiples objetivos, como ayudar a atraer inversores, ganarse la confianza de los bancos y exponer el presupuesto para poner en marcha la empresa. Al poner en marcha tu empresa, tu plan debe incluir estos componentes clave:

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  • Resumen ejecutivo: Una breve descripción de tu idea de negocio. Considéralo tu discurso de presentación.
  • Descripción de la empresa: Comparte el nombre de tu empresa, los fundadores, la ubicación y la misión. Destaca tus valores y metas principales.
  • Análisis del sector: Investiga las tendencias del sector, su tamaño y los puntos fuertes y débiles de la competencia.
  • Análisis de los clientes: Define tu público meta, sus necesidades y la forma en que tu producto o servicio las satisface.
  • Organización y gestión: Describe la estructura y la dirección de tu empresa, incluidos los miembros clave del equipo.
  • Productos y servicios: Enumera lo que ofreces ahora y lo que piensas ofrecer en el futuro, incluidas las pruebas de concepto.
  • Marketing y ventas: Describe tus estrategias de marketing y cómo piensas generar ventas a través de los distintos canales.
  • Proyecciones financieras: Facilita estimaciones de tus ingresos, gastos y beneficios para mostrarlas a posibles inversores.
  • Plan operativo: Detalla tu plan de acción y cómo ayudará cada miembro del equipo a alcanzar tus objetivos, incluidos plazos y logros clave.

Recuerda identificar a qué clientes se dirige tu negocio, qué parte del mercado representan y qué segmentos serán más rentables. Lo siguiente en esta lista sería identificar propuestas de valor para tus productos o servicios, para que en su momento identifiques estrategias que te ayuden a convertirlos en fieles seguidores. Cuanto más precisa sea tu idea, mejor. Esto significa escribir todas sus partes y asegurarse de que encajan como las piezas de un rompecabezas, y no como ideas que flotan por ahí sin ninguna dirección o motivación concreta. Hazte preguntas como: ¿por qué es importante este paso? ¿Qué objetivos o problemas resuelve?

2. Elige un nombre para tu empresa

El siguiente paso es elegir un nombre que cause una buena primera impresión a los clientes potenciales. Querrás un nombre que sea pegadizo, memorable y que pueda crecer con tu negocio a medida que se expande a nuevas áreas o nuevos productos. Asegúrate de que nadie más haya registrado el nombre que quieres. Piensa también en crear una página web para tu empresa.

3. Elige una forma jurídica para tu empresa

Elegir la forma jurídica adecuada para tu empresa depende de varios factores, como el grado de responsabilidad personal con el que te sientas cómodo, las implicaciones fiscales y los requisitos de registro de la empresa. Entre las diferentes formas jurídicas que puede adoptar una sociedad en España, las dos más extendidas son la Sociedad Anónima y la Sociedad Limitada. Aquí tienes un breve resumen de los tipos más comunes de formas jurídicas:

  • Empresa unipersonal: Es el tipo de empresa más simple, donde una sola persona es completamente responsable de sus deudas y asuntos legales. Las ganancias y pérdidas se incluyen en la declaración de impuestos del propietario, lo que puede afectar su patrimonio personal.
  • Sociedad colectiva: En una sociedad colectiva, dos o más personas comparten la propiedad y las responsabilidades. La empresa no paga impuestos sobre la renta; en cambio, las ganancias y pérdidas se reparten entre los socios, quienes las declaran en sus impuestos personales. Cada socio es responsable de las deudas de la sociedad, lo que puede afectar su patrimonio personal.
  • Sociedad anónima: Una sociedad anónima es una entidad legal que funciona por separado de sus dueños (accionistas). Puede hacer negocios y asumir deudas de manera independiente. Las sociedades anónimas pagan impuestos sobre sus ganancias, pero los accionistas generalmente no son responsables personalmente de las deudas de la empresa. Si reciben dividendos, deben pagar impuestos sobre esos ingresos. Existen varios tipos de sociedades, cada una con sus propias reglas legales.
  • Sociedad de responsabilidad limitada (SRL): Una SRL ofrece la responsabilidad limitada de una sociedad anónima y la flexibilidad de una sociedad colectiva. Puede tributar como una entidad de paso, lo que significa que las ganancias y pérdidas se reportan en la declaración de impuestos de los propietarios, o como una sociedad anónima.

Formalización y Financiamiento

1. Consigue capital y financiación

La mayoría de los fracasos de las startups se debe a la falta de financiación: el 47 % la cita como la razón principal, seguida por la falta de liquidez (44 %). Es importante pensar en las finanzas desde el principio, ya que se necesita suficiente capital y flujo de caja para poner en marcha una empresa. Hay varias formas de conseguir financiación para una empresa:

  • Bootstrapping: Esto significa utilizar tu propio dinero para financiar tu empresa. Te da más control, pero puede suponer un crecimiento más lento y un riesgo personal.
  • Crowdfunding: Es una forma rápida de compartir tu idea de negocio, recibir feedback y recaudar dinero. Cuando elijas una plataforma de financiación colectiva, fíjate en las tarifas y el público al que atrae.
  • Subvenciones para pequeñas empresas: No es necesario devolver las subvenciones, por lo que son una gran opción. Puedes empezar buscando subvenciones para pequeñas empresas.
  • Tarjetas de crédito: Si se utilizan con prudencia, las tarjetas de crédito pueden ayudar a financiar un nuevo negocio. Considera la posibilidad de obtener una tarjeta de crédito empresarial con intereses bajos y beneficios para mejorar tu puntuación crediticia, siempre que realices los pagos puntualmente.
  • Préstamos para nuevas empresas: Puedes solicitar préstamos a bancos y otras instituciones financieras. Debes saber cuánto necesitas y estar preparado para explicar por qué lo necesitas. Usa tu plan de negocio para justificar tu solicitud.
  • Línea de crédito empresarial: Esta opción flexible permite pedir un préstamo y devolverlo cuando sea necesario, de forma similar a una tarjeta de crédito. Las nuevas empresas pueden utilizar esta opción si tienen un buen crédito personal y disponen de un aval.
  • Inversores ángeles: Se trata de personas adineradas que invierten en nuevas empresas, a menudo a través de contactos personales. Busca empresas que ofrezcan oportunidades potenciales de financiación.

2. Registra tu empresa para que sea oficial

Antes de dar a conocer tu empresa al mundo, tendrás que realizar todos los trámites legales y formales. La ubicación y la estructura de la empresa determinarán los pasos que tendrás que dar para registrar un nombre empresarial. Es esencial familiarizarse con los distintos requisitos y las normativas para registrar una empresa, las certificaciones pertinentes y el IVA.

3. Solicita el número de identificación fiscal, las licencias y los permisos

Para estar en regla con la legislación y operar sin problemas, es fundamental obtener tu número de identificación fiscal, las licencias y los permisos necesarios. En España, toda empresa debe tener un Número de Identificación Fiscal (NIF), que es un código que identifica a la entidad a efectos fiscales y se obtiene al constituir la empresa. Si eres un empresario individual (autónomo), usarás tu propio documento nacional de identidad (DNI).

Además, debe presentarse una declaración censal para comunicar a la Agencia Tributaria el inicio de la actividad empresarial. En cuanto a licencias y permisos, estos dependerán del negocio, pero es posible que necesites una licencia de actividad o apertura si vas a operar en un local específico. Si ese local necesita reformas, deberás obtener una licencia de obras para ello y, si tu negocio puede afectar el medioambiente, una licencia ambiental.

Asimismo, deberás inscribir a tu empresa en el Registro Mercantil y en la Seguridad Social. Otros requisitos incluyen adherirse al Reglamento general de protección de datos (RGPD) si trabajas con datos personales de clientes o empleados, e implementar un plan de prevención de riesgos laborales (si tienes empleados a cargo).

Los trabajadores autónomos pagan sus propios impuestos (IRPF) y sus contribuciones a la seguridad social. Además, también son recaudadores de IVA, con lo cual tienen que ingresar a Hacienda el IVA recaudado en su actividad. Esto es algo importante que tienes que tener en cuenta a la hora de calcular la rentabilidad de tu negocio/actividad.

Estrategias para Emprender como Asalariado

Para emprender mientras trabajas no necesitamos saber más teoría de negocios, sino desarrollar las habilidades y hacerlas parte de nuestra naturaleza. Por eso hablamos de «emprendedores que por ahora tienen un empleo», y no de «emprendedores a medio tiempo».

La incertidumbre de un emprendimiento jamás puede ser eliminada de forma absoluta, pero sí puedes trabajar para tener un respaldo de emergencias y para que tu presupuesto y tus gastos sean flexibles. Muchas veces la seguridad de un sueldo mensual nos lleva a ser poco cuidadosos con nuestros gastos y nuestras deudas.

Te recomendamos que en este proceso pienses en buscar apoyo para delegar aquellas tareas que no podrás asumir personalmente, pero que alguna sinergia, colaboración e incluso servicio de freelance pueda hacer por ti. Con todo lo anterior, estamos seguros de que puedes dar el salto hacia tu emprendimiento, conservando tu empleo actual. No olvides que no puedes salir y empezar tu negocio sin pensar ni planificar.

  • Optimiza tu trabajo actual: Haz bien lo que hay que hacer hoy y trata de alcanzar la excelencia en cada tarea que se te presente. Por ejemplo, puedes empezar a ver a tu jefe como un cliente. Si tu jefe es un cliente difícil, ¡mejor aún! Saldrás bien preparado. Puedes afrontar tu trabajo con la misma óptica: ¿cómo harías esa tarea si fuera parte de tu empresa?
  • Establece metas financieras claras: Adicionalmente, tienes que pensar en el porcentaje de ganancias que te permitirá dar ese salto. Por ejemplo, si trabajando 4 horas al día en mi negocio genero el 60% de mi sueldo actual, entonces es probable que al dejar mi trabajo y dedicarme por completo a mi negocio logre reemplazar mi salario mensual.
  • Involucra a tu entorno: Invítalos a caminar y conversar, habla de esto en las comidas juntos y sé abierto sobre cómo eso va formando la manera en que te imaginas su futuro. Por ejemplo, puedes leerles este post y conversar sobre cómo te gustaría encontrar una forma de emprender y trabajar, para luego poder renunciar sin riesgo. Esto no solo permitirá que te entiendan, sino que también abrirá las puertas para que te ayuden.

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