Definición de Subsidios
Se entiende por subsidio una prestación pública asistencial de carácter económico y de duración determinada. Por ejemplo, un subsidio de desempleo. Un subsidio se aplica para estimular artificialmente el consumo o la producción de un bien o servicio. Son los mecanismos contrarios a los impuestos.
Generalmente, la aplicación de subsidios específicos al consumo o a la producción de un producto cualquiera tiene su origen en la intención del Estado de alcanzar metas sociales, o bien para favorecer a determinados sectores, actividades o zonas de un estado. También suele otorgarse desde el Estado a las empresas privadas, con el fin de evitar que posibles aumentos de tarifas lleguen a los consumidores finales de los productos o servicios que ellas proveen, y así proteger la economía regional, principalmente en épocas de inflación.
En economía, los subsidios son ayuda que los poderes públicos otorgan a determinados ciudadanos, principalmente, con el fin de brindar acceso a los bienes y servicios básicos. En este sentido, la Administración puede hacer que, para el público general, baje el precio de un producto por considerarlo estratégico o básico para la población. Este es el caso de los subsidios a desempleados, una vez que agotan su prestación por desempleo, que constituye un derecho si han cotizado por la misma, o si no tienen derecho a ella.
Subsidios y Transferencias: Una Distinción Clave
Los subsidios son asignaciones, asistencias o incentivos gubernamentales destinados al desarrollo de actividades consideradas prioritarias. Sin embargo, no todos los apoyos gubernamentales se clasifican de la misma manera.
Clasificación de Apoyos Gubernamentales
En el contexto presupuestario, se distinguen principalmente dos categorías:
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Subsidios para la Población General
Son apoyos que no están condicionados al estatus laboral o de acceso a la seguridad social formal de las personas. Los programas emblemáticos, como las Pensiones del Bienestar o las becas educativas, entran en esta categoría.
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Ramo 19: Aportaciones a la Seguridad Social (Subsidios Implícitos)
En este ramo se presupuestan los apoyos al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y a otros organismos. Con ellos se financian las prestaciones de la población asegurada, principalmente el pago de pensiones. Debido a que el IMSS y el ISSSTE no pueden cubrir por completo las pensiones y los servicios de salud mediante el cobro de cuotas, el Gobierno federal está obligado a financiar estas prestaciones con impuestos generales. Por ejemplo, en 2024 el IMSS sólo cubrió el 46.5% de su gasto con ingresos propios y el ISSSTE un 23%.
En términos oficiales, según el Artículo 2 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, estos recursos no son considerados subsidios, ya que no se entregan al exterior del Gobierno federal para incentivar una actividad o compensar una carencia. Al otorgarse dentro del mismo aparato gubernamental oficialmente se consideran transferencias. No obstante, se tipifican como subsidios implícitos porque permiten que se brinden servicios sin que los beneficiarios tengan que cubrir plenamente su costo.
Exclusiones de la Definición de Subsidio y Transferencia
No se incluyen en este análisis los estímulos fiscales, como el aplicado a la venta de gasolinas o al pago del impuesto al valor agregado (IVA) y el impuesto sobre la renta (ISR) en las regiones fronterizas. Aunque estos apoyos tienen un costo fiscal para el Estado -al igual que los subsidios- no son considerados ni subsidios ni transferencias, sino renuncias de impuestos. Esto implica que no hay una partida presupuestaria para este beneficio, lo que limita su seguimiento.
Origen y Evolución Histórica de la Política de Subsidios
En el siglo XX se gestaron hechos históricos que dieron carta de naturalización a la Economía del Bienestar. Los estragos de la Primera Guerra Mundial se manifestaron en pobreza, hambruna, desempleo y destrucción de las capacidades productivas. En respuesta, después de la guerra, se adoptaron en los países europeos compensaciones al desempleo, subsidios a la compra y venta de productos, salarios mínimos y transferencias monetarias directas e indirectas, entre otros.
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Con el paso del tiempo, y muchas veces en relación con guerras, conflictos civiles, complejas recesiones económicas y ahora pandemias, se fue fraguando un complejo conjunto de medidas, agrupadas bajo el concepto de política económica, que adquirieron forma para atender con diversos enfoques el gran tema del bienestar social. En el presente, es ampliamente aceptada la definición de S. Spiegel que propone que “el objetivo de la política económica consiste en maximizar el bienestar social duradero de manera equitativa y sostenible” (Naciones Unidas, 2007).
Mientras que las políticas fiscal y monetaria proceden a través de un uso racional y coordinado de instrumentos que tienen como fin el logro del crecimiento económico con estabilidad, la política social debe contribuir al bienestar de la población. De manera particular, tanto la política tributaria como la de gasto público, se pueden desplegar para mejorar el ingreso familiar bajo un concepto de equidad. A lo anterior contribuyen de manera estratégica las técnicas modernas de programación del gasto que permiten dar dirección, dimensión y trazabilidad al gasto social.
El gasto social, ya sea en salud, educación o empleo, debe verse como una inversión y no necesariamente como gasto corriente. Adquiere el rango de inversión social cuando asume, entre otras características, un cierto grado de rentabilidad expresada en dividendos de bienestar. Por ejemplo, el impacto redistributivo, social y económico de la inversión en educación. Un estudio de Cepal de 2012 establece las tasas internas de retorno de la educación en el incremento salarial, las cuales son en promedio, para 18 países de América Latina y el Caribe, de 7.6% para la educación secundaria y de 14.9% para la educación postsecundaria.
Presupuesto y Concentración del Gasto en Subsidios en México (2026)
El gasto en subsidios es clave para reducir la desigualdad, fomentar el desarrollo y garantizar derechos. Con un presupuesto récord de 2.8 billones de pesos -un incremento del 4.4% respecto a 2025-, los subsidios en México alcanzan nuevamente cifras históricas. Este análisis documenta la evolución y proyecciones presupuestales para 2026 de los subsidios y transferencias fiscales. El objetivo es evaluar si el presupuesto avanza hacia un modelo más redistributivo donde la asignación de recursos contribuya a reducir la brecha entre las poblaciones con y sin seguridad social.
La suma de los dos componentes principales -el Ramo 19 y los programas de subsidios generales-, alcanzará en 2026 un nivel récord de 2.8 billones de pesos. Esto equivale a 7.5% del producto interno bruto (PIB). Es también un incremento del 4.2% (116 mil millones de pesos) en comparación con el presupuesto del año anterior o de 46% (918 mil millones de pesos) comparado contra 2018. Para dimensionar el peso de este gasto, en 2026 el total de ingresos estimados por el ISR representará el 7.9% del PIB. Por componente, del Ramo 19 se proyectan 1.54 billones de pesos (4% del PIB), un incremento de 0.6% o 8.9 mil millones de pesos más que lo aprobado en 2025. Frente a 2018, es 47% (491.3 mil millones de pesos) más.
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Concentración del Gasto por Tipo de Población
En términos de concentración de recursos, se cumplirán nueve años consecutivos que el gasto en subsidios beneficia más a las personas con seguridad social. En 2017, el 49% de los subsidios era para la población asegurada y el 51% para la gente en general. En 2018 se invirtió la distribución cuando la población asegurada llegó a concentrar el 51% de los recursos. La tendencia se siguió agravando y al cierre del sexenio pasado, 2024, la población asegurada concentró el 54% de los subsidios.
Lo anterior se explica por un crecimiento más acelerado de los subsidios para la población asegurada que, en el sexenio 2012-2018, incrementaron en 35% (264 mil millones de pesos). Por su parte, aquéllos pensados para la población no afiliada crecieron sólo 4% (36.1 mil millones de pesos). Aunque a inicios de ese periodo hubo un impulso en los subsidios para este demográfico, éstos fueron recortados por las medidas de austeridad al final de aquella administración, en 2017 y 2018.
Por su parte, en el sexenio 2019-2024, los subsidios para asegurados aumentaron 41% (420.2 mil millones de pesos) y aquéllos para la población sin seguridad social 28% (265.2 mil millones de pesos). A pesar del gran crecimiento de algunos programas -como las pensiones de adultos mayores o las becas educativas-, también se recortaron otros subsidios, lo que evitó que, en su conjunto, los apoyos para la población general crecieran más que aquellos destinados a los asegurados.
Para 2026 se espera que los subsidios para la población no afiliada rompan la tendencia y crezcan más rápidamente que aquellos para los asegurados (107 mil millones de pesos en los primeros, contra 8.9 mil millones de pesos en los segundos). Este crecimiento diferenciado está impulsado principalmente por la expansión de transferencias universales y programas estratégicos como los subsidios a las tarifas eléctricas, que benefician a toda la población pero no necesariamente están focalizados.
Esta distribución de recursos tiene implicaciones sobre la equidad del sistema. Los subsidios del Ramo 19, principalmente pensiones contributivas, han sido el principal componente del gasto efectivo en subsidios del Gobierno, lo cual reduce el espacio para gasto social general y para otros rubros del gasto público.
La brecha en la recepción de subsidios se hace más evidente cuando se mide en términos por persona. Se estima que en 2026 habrá 64.8 millones de afiliados al IMSS, ISSSTE y al Instituto de Seguridad Social para las Fuerzas Armadas Mexicanas (ISSFAM). La suma de todos ellos dispondrán de 1.5 billones de pesos en subsidios federales. El resto de la población sin afiliación a un sistema de seguridad social público, es decir, 69.5 millones de personas, recibirá el remanente de los subsidios, que en conjunto son 1.4 billones de pesos. Debemos señalar que la población asegurada puede acceder también a la mayoría de programas para la población general, por ejemplo, las pensiones de adultos mayores, los subsidios a las tarifas eléctricas o las becas educativas. Esto significa que los 1.4 billones de pesos de subsidios generales deben dividirse no solamente entre los no afiliados, sino entre la totalidad de la población.
De tal forma, el presupuesto por persona en subsidios generales será de 10,055 pesos, que es menos de la mitad de lo que los asegurados perciben adicionalmente. Esta brecha revela un sesgo estructural que favorece a los trabajadores formales, quienes pueden acceder simultáneamente a subsidios exclusivos y subsidios universales. En consecuencia, los recursos públicos refuerzan las desigualdades de origen, ya que los hogares con mayor estabilidad laboral y contributiva concentran una porción mayor del gasto social, mientras que los sectores informales -donde se ubican los niveles más altos de pobreza y vulnerabilidad- reciben un apoyo comparativamente menor.
Principales Programas de Subsidios en México (2026)
Un análisis de los trece programas de subsidios con mayor asignación presupuestaria muestra una marcada concentración del gasto en la población asegurada, que absorbe cinco de estas partidas. A continuación, se detallan los programas con mayor impacto presupuestario para 2026:
| Programa de Subsidio | Monto Proyectado 2026 (mil millones de pesos) | % del PIB | Incremento vs 2025 (%) | Propósito/Beneficiarios |
|---|---|---|---|---|
| Pensiones y Jubilaciones en curso de pago (IMSS) | 795.8 | 2.1% | 2.1% | Pago de pensiones a jubilados antes del sistema de Afores (exclusivo de población asegurada). |
| Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores (PBA) | 526.5 | 1.4% | 5.2% | Apoyo a adultos mayores, diseñado para quienes no cotizaron, con acceso amplio. |
| Apoyos a Pensiones del ISSSTE | 390.4 | 1.0% | -2.3% | Cubre el déficit de la nómina de pensiones del ISSSTE (población asegurada). |
| Seguro de Enfermedad y Maternidad del IMSS | 151.2 | 0.4% | 0% | Financia el sistema de salud del IMSS (exclusivo de población asegurada). |
| Beca Universal para Educación Básica “Rita Cetina” | 129.4 | 0.3% | 58.6% | Apoyo monetario a niños, niñas y adolescentes vulnerables para permanencia y conclusión de educación básica. |
| Subsidios a Organismos Descentralizados Estatales (ODE) | 108.7 | 0.3% | -5% | Recursos para universidades estatales y sistema público de educación media superior (nómina, investigación, infraestructura). |
| Subsidios a las Tarifas Eléctricas | 87.8 | 0.2% | 0% | Permite a usuarios residenciales y pequeños productores agrícolas acceder a tarifas por debajo del precio de producción de CFE. |
| Atención a la Salud y Medicamentos Gratuitos (IMSS-Bienestar) | 80.8 | 0.2% | -9.1% | Servicios de salud y medicamentos gratuitos para personas sin seguridad social. |
| Pensiones Civiles y Militares de Gracia (PCMG) | 44.2 | 0.1% | 0.2% | Pago de pensiones gestionadas por el ISSFAM con apoyos gubernamentales. |
| Cuota al Seguro de Retiro, Cesantía en Edad Avanzada y Vejez (SRCV) | 43.7 | 0.1% | 0.5% | Contribución tripartita del gobierno a las cuentas de Afores por cada trabajador formal. |
| Beca de Educación Media Superior Benito Juárez | 42.6 | 0.1% | 0.5% | Impulsa la continuidad y conclusión de estudios en el nivel medio superior. |
| Sembrando Vida | 40.7 | 0.1% | 0.5% | Programa estratégico dirigido a trabajadores del campo para atender pobreza rural y degradación ambiental. |
| Pensión Mujeres Bienestar | 57.0 | 0.1% | 267% | Atención a mujeres adultas mayores de 60 a 64 años. |
En cuanto a la estructura programática de la política de subsidios, para 2026 con respecto a 2025, se mantendrá sin cambios el número total de programas: 95. Los sectores más afectados por reducciones en el número de programas han sido: Agricultura, Seguridad (Asuntos de Orden Público), Ciencia, Protección Ambiental y Vivienda. La excepción a la regla son los subsidios educativos, que mantienen el mismo número de programas que en 2018, aunque muchos han sido reemplazados o renombrados. La disminución en el número de subsidios refleja una estrategia orientada a concentrar el gasto en un número limitado de programas de carácter universal o con una cobertura amplia.
Esta concentración de recursos se vuelve evidente si analizamos cuánto absorben los dos principales programas de subsidios. En 2026, las Pensiones para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores (PBA) y las Pensiones y Jubilaciones en curso del IMSS concentrarán el 45.7% del gasto total en subsidios, mientras que en 2018 era sólo el 22.9%.
Las pensiones no contributivas para la población general -PBA, Pensión para Personas con Discapacidad Permanente y Programa Mujeres Bienestar- concentrarán 619.7 mil millones de pesos para el siguiente año. Se trata de un incremento de 13.6% (73.9 mil millones de pesos) frente a lo aprobado en 2025 u 11 veces más (567.9 mil millones de pesos) respecto a lo observado en 2018. Es el componente con mayor incremento en los últimos años al pasar de 0.1% del PIB en 2018 a 1.6% en 2026. Por su parte, los subsidios para garantizar las pensiones contributivas del IMSS, ISSSTE, ISSFAM y otros, absorberán 1.35 billones de pesos (3.5% del PIB).
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