La auditoría de los estados financieros consiste en el análisis de los mismos y de las correspondientes notas explicativas, la verificación de la fiabilidad de los estados financieros y la expresión de una opinión sobre los mismos. El resultado de una auditoría de los estados financieros es un informe que certifica que los estados financieros y las notas explicativas correspondientes se han presentado correctamente. El informe del auditor debe ponerse a disposición de los destinatarios interesados (accionistas, bancos, etc.).
El objetivo de los estados financieros es determinar la situación financiera y los resultados empresariales de la empresa. Los prestamistas suelen exigir una auditoría obligatoria de los estados financieros de cualquier entidad jurídica a la que proporcionen fondos. Los proveedores también pueden exigir los estados financieros auditados de una empresa para decidir si se constituye una asociación.
Las auditorías son cada vez más frecuentes, así como la complejidad de las normas contables básicas, los principios contables generalmente aceptados y los informes de las NIIF.
Fases Clave de la Auditoría Financiera
El desarrollo de una auditoría financiera comienza con el establecimiento de una cronología detallada, que define las etapas principales de la auditoría y los plazos para cada una. Asimismo, es vital asignar responsabilidades claras dentro del equipo. A continuación, se describen las fases clave:
- Planificación y evaluación de riesgos: Esto supone la comprensión de la actividad de la empresa y del entorno comercial en el que opera, así como el uso de esta información. Definir el alcance de la auditoría asegura que los esfuerzos se enfoquen en las áreas de mayor relevancia. La selección del personal debe basarse en las habilidades y experiencia necesarias según la naturaleza de la auditoría. Desde el principio, es importante informar a los departamentos o áreas afectadas sobre el proceso de auditoría, sus objetivos y su alcance.
- Comprobación de los controles internos: En este caso se trata de una evaluación de la eficacia de un paquete de gestión empresarial y del grado de eficacia de los controles. Existen varios formularios de evaluación de riesgos que pueden utilizarse para comprobar los controles internos. Un alto nivel de eficacia hace posible que los auditores anulen algunos de los siguientes procedimientos de auditoría. Cuando los controles no sean satisfactorios (es decir, cuando exista un alto riesgo de incorrección material), los auditores deberán utilizar otros procedimientos para examinar los estados financieros.
- Principales procedimientos de auditoría de los estados financieros: La etapa incluye una amplia gama de procedimientos, en concreto:
- Análisis: Se realiza una comparación de las cifras con los resultados anteriores, los previstos y los del sector, con el fin de identificar anomalías.
- Dinero en efectivo: Se realizan conciliaciones de cuentas bancarias, caja, confirmación de extractos bancarios, etc.
- Valores negociables: Se trata de la verificación de los valores, la revisión de las transacciones de los mismos y su valor en el mercado.
- Deudas de cuentas por cobrar y cuentas por pagar.
- Inventario de existencias.
- Activos fijos: Se examinan los activos, los documentos de adquisición de activos fijos, los documentos de arrendamiento, el examen de los informes de valoración, el nuevo cálculo de la depreciación.
- Gastos acumulados: Se verifican los pagos, se comparan los saldos con los de años anteriores y se hace un nuevo cálculo de las acumulaciones.
- Ingresos: Se verifican los documentos de los estados financieros que respaldan las ventas, al igual que se revisan las transacciones, el historial de estas, así como los descuentos.
- Costos: Se examinan los documentos de los estados financieros para confirmar que se han contabilizado los costos.
Evaluación de los Estados Financieros
Los datos de los estados financieros se evalúan en función de los indicadores financieros. En términos de rentabilidad global, el beneficio neto es un indicador obvio para empezar a evaluar los estados financieros de una empresa.
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El margen operativo es otra medida importante de rentabilidad y eficiencia. Este compara el importe de los beneficios de una empresa, incluidos los intereses y los impuestos, con el importe que genera en ventas. Además, este margen ayuda a los analistas y a los posibles inversores a comprender el rendimiento de las operaciones comerciales de una empresa. Un alto margen de explotación es un importante indicador de los beneficios de una empresa.
La contabilidad y los informes financieros de una empresa pueden utilizarse para evaluar el valor de las acciones de una empresa y la rentabilidad para los accionistas. Varios indicadores son útiles en este proceso. El beneficio por acción (BPA) es una medida del rendimiento de la inversión, que indica la rentabilidad de una empresa por acción. La relación precio-beneficio (P/E) utiliza el BPA de una acción comparado con el precio actual de la misma a efectos de valoración.
Los estados financieros de una empresa son la base para evaluar a la misma desde la perspectiva de las partes interesadas externas e internas, las organizaciones, el Estado, etc. Durante el proceso, pueden surgir cambios en la situación de la entidad o nueva información que requiera ajustes en el plan inicial. Esto permite identificar áreas de mejora y lecciones aprendidas que pueden implementarse en futuras auditorías.
Materialidad en la Auditoría Financiera
La diversidad del mundo económico de hoy ha propiciado una creciente complejidad de la información financiera que debe ser presentada por las entidades bajo características de relevancia, fiabilidad, comparabilidad y comprensibilidad para ser correctamente entendida por los usuarios de esta información. Para cumplir con tales características, los organismos internacionales emisores de normas en esta materia han emitido un conjunto de estándares internacionales que permiten la homogeneización de la información financiera a nivel mundial con el propósito de brindarles a los usuarios una información útil para la toma de decisiones económicas. Sin embargo, existe la necesidad de dar credibilidad a esta información por parte de personas independientes de la entidad, por lo que surge así el auditor independiente.
El auditor independiente recaba datos y ofrece un alto nivel de seguridad razonable mediante su opinión de que los estados financieros han sido preparados, en todos sus aspectos materiales, de acuerdo con un marco de información financiera aplicable. La base de la opinión que expresa el auditor se sustenta en la seguridad razonable que éste debe obtener y, por tanto, que los estados financieros en su conjunto estén libres de incorrección material debida a fraude o error. Para ello debe reconocer al momento de planificar, ejecutar el trabajo y expresar su opinión, el umbral de materialidad, bajo su juicio profesional, que le permitirá definir el dominio de sus pruebas y el límite de sus responsabilidades como atestiguador individual.
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El nivel o niveles de materialidad que determine el auditor en la realización de su trabajo debe ajustarse a lo establecido en la normativa emitida por el Consejo de Normas Internacionales de Auditoría y Atestiguamiento (IAASB por sus siglas en inglés), la cual corresponde con la Norma Internacional de Auditoría 320 (NIA 320): Importancia Relativa o Materialidad en la Planificación y Ejecución de la Auditoría. La intención del presente artículo se dirige a la revisión y análisis del contenido de la NIA 320, respecto al concepto de materialidad en las distintas etapas de la auditoría financiera y la importancia del juicio profesional ejercido por el auditor en relación con la materialidad.
En la contabilidad, la materialidad es un concepto presente en la preparación y presentación de la información financiera. El Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (por sus siglas en inglés IASB) en el Marco Conceptual para la Información Financiera señala que “la información es material o tiene importancia relativa si su omisión o expresión inadecuada puede influir en decisiones que llevan a cabo los usuarios” (2010, p. A34, párr. CC11), respecto a los estados financieros para una entidad en particular. Este planteamiento establecido en el Marco Conceptual para la Información Financiera (2010) le brinda al auditor un marco de referencia que le permitirá determinar la materialidad respecto de la auditoría.
Por otra parte, la materialidad debe ser considerada, según Montoya (2008, p. 29) al momento en que los auditores desarrollan su trabajo de revisión y verificación de los estados financieros, por tanto, la materialidad es un concepto utilizado por el auditor en las distintas etapas de su trabajo, por lo que se considera entonces un concepto presente en la auditoría financiera como un eje transversal. Esta transversalidad repercute en su consideración tanto en la planificación como en la ejecución del trabajo y en la emisión del informe final.
En la etapa de planificación de la auditoría, tal como lo señala la NIA 300: Planificación de la auditoría de estados financieros, el auditor debe considerar, antes de la identificación y valoración por parte de éste, los riesgos de incorrección material referidos, entre otros, a la materialidad, pues es un concepto fundamental para el auditor en la consecución de su trabajo, ya que le permite organizar un proceso adecuado de revisión para alcanzar mayores niveles de efectividad, eficiencia y calidad de la auditoría. Ahora bien, si la materialidad debe ser determinada por el auditor desde la etapa de la planificación, Montoya (ob. cit., p. 30) señala que ésta debe basarse principalmente en niveles numéricos, por cuanto no es práctico diseñar procedimientos de auditoría para detectar incidencias que puedan ser significativas solamente por su naturaleza.
Es importante acotar según lo señala González (2010, p. 86), que la determinación de la materialidad calculada en la etapa de planificación puede variar en el desarrollo de la auditoría, pues los hallazgos importantes descubiertos en el proceso de la misma pueden requerir que el auditor revise el nivel de materialidad calculado inicialmente; esto conduce a interpretar que el nivel de materialidad determinado en la etapa de la planificación es considerado como un elemento dinámico que se ajusta en la medida en que el auditor lo encuentre necesario de acuerdo a sus hallazgos.
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Respecto a la etapa de ejecución de la auditoría, el auditor lleva a cabo el desarrollo del programa de trabajo que ha sido definido previamente con el propósito de obtener evidencia suficiente y adecuada que le permita juzgar razonablemente los estados financieros en su conjunto. De acuerdo con la NIA 500: Evidencia de Auditoría, la evidencia de auditoría se define como toda la información utilizada por el auditor que le sirve de base para soportar su opinión. Esta evidencia será suficiente en cuanto a la calidad de la información que el auditor requiere; y será adecuada en la medida en que esté relacionada con lo que el auditor investiga.
En esta fase, el auditor evalúa el resultado de las pruebas realizadas respecto al nivel de materialidad que ha determinado en la etapa de planificación, con la finalidad de detectar incidencias en los estados financieros que se sitúen por encima de este nivel, y de esta manera plantearse la posibilidad de ampliar las pruebas realizadas con el propósito de detectar posibles incidencias que no haya podido identificar.
Finalmente, en la última etapa del trabajo, el auditor, apoyándose en la materialidad, evalúa la importancia de las incidencias que no han sido corregidas por la entidad y la afectación que éstas tienen sobre los estados financieros tomados en conjunto. Esta evaluación sobre las incidencias no corregidas será considerada por el auditor para decidir respecto al tipo de opinión que de acuerdo con la norma internacional deba expresar según los hallazgos obtenidos en la realización de su examen, partiendo del precepto de que los estados financieros de una entidad han sido preparados libres de desviaciones debidas a fraude o error material.
Normas Internacionales de Auditoría (NIAs)
El IAASB organismo independiente, adscrito a la Federación Internacional de Contadores (por sus siglas en inglés IFAC), es el encargado de emitir normas internacionales de alta calidad para la auditoría, control de calidad, revisión, otros servicios y servicios relacionados, con el propósito de mejorar la calidad y la uniformidad de la práctica auditora en todo el mundo, además de fortalecer la confianza pública en la profesión de auditoría y aseguramiento de la información a nivel mundial. Dentro del marco normativo internacional de la materialidad en auditoría se encuentran las Normas Internacionales de Auditoría (NIAs), normas de elevada calidad que buscan facilitar la actuación más adecuada y uniforme por parte de los profesionales y, en consecuencia, hacer comparables los resultados de su trabajo, según lo señala Montoya (2008, p. 33).
Las NIAs, según lo establece el Prefacio de las Normas Internacionales sobre Control de Calidad, Auditoría, Revisión, Aseguramiento y Otros Servicios Relacionados emitido por el IAASB (2009, p. 18, párr. 4), “son aplicables a las auditorías de información financiera histórica”. El IAASB en su labor permanente de revisión, actualización e innovación de los pronunciamientos técnicos emitidos por éste, reconoció la necesidad de que las normas tienen que ser comprensibles, claras y capaces de utilizarse constantemente para afianzar la calidad y uniformidad de la práctica auditora en el mundo.
Como resultado del Proyecto Claridad comentan Ramírez, Oropeza y Montoya (2011, p. 60), finalizado el año 2009 se publicaron treinta y seis nuevas normas internacionales de auditoría (NIAs) y una norma internacional sobre el Control de la Calidad (ISQS-1 por sus siglas en inglés) revisadas y reeditadas, las cuales constituyen junto a las demás directrices emitidas por el IFAC, el marco normativo internacional que a nivel mundial debe ser observado para la realización de los trabajos de revisión, auditoría y aseguramiento de la información financiera.
Como parte integrante de las NIAs revisadas, en el resultado del Proyecto Claridad se encuentra la NIA 320: “Importancia relativa o materialidad en la planificación y ejecución de la auditoría”, la cual tiene como propósito tratar las exigencias que tiene el auditor de considerar el concepto de importancia relativa en las fases de su trabajo, específicamente en las fases de planificación y ejecución de una auditoría de estados financieros. Por otra parte, la NIA 450: “Evaluación de las incorrecciones identificadas durante la realización de la auditoría”, revela la forma cómo el auditor debe aplicar el concepto de materialidad al momento de evaluar las causas de las incorrecciones detectadas en la auditoría y de las que no han sido corregidas en los estados financieros examinados.
La NIA 320 aborda el tema de la materialidad, en primer lugar, desde la referencia que los marcos de información financiera hacen a la materialidad en el contexto de preparación y presentación de los estados financieros. En caso de ser prevista la definición de materialidad en el marco de referencia contable aplicable, la NIA 320 señala que: “las incorrecciones, incluidas las omisiones, se consideran materiales si, individualmente o de forma agregada, cabe prever razonablemente que influyan en las decisiones económicas que los usuarios toman basándose en los estados financieros” (2013 p. 399, párr. 2), a objeto de ser considerada por el auditor como una referencia para determinar la materialidad en la auditoría. sobre las bases de la información de los estados financieros. (2013 p. párr. Con estas consideraciones que tiene el auditor de emplear el concepto de materialidad en la planificación y ejecución de su trabajo, ésta repercute sobre la evaluación del efecto de las incorrecciones detectadas en la auditoría y, si existen, en las incorrecciones no corregidas sobre los estados financieros, así como en la opinión que va a emitir.
La NIA 320 revisada corresponde a una de las normas redactadas nuevamente para adaptarla al nuevo formato establecido por el IAASB en el Proyecto Claridad, con la finalidad de facilitar su entendimiento y aplicación de forma uniforme, además de garantizar su aplicabilidad y homogeneidad en la práctica auditora en todo el mundo.
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