Viaducto Río de la Piedad: Descubre la Fascinante Historia del Río Entubado que Transformó la Ciudadpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

Es difícil no impresionarse cuando se descubre que la Ciudad de México está asentada sobre un enorme cuerpo lacustre. Dista mucho de la imagen que tenemos de un entorno de concreto y edificios de todo tipo.

Sin embargo, es una realidad que la capital del país era un verdadero corazón hídrico en el Valle de México. Además de lagos, varios ríos la atravesaban y traían agua dulce para sus habitantes.

Hace casi quinientos años comenzó en la ciudad de México una lucha a muerte contra sus ríos; poco a poco fueron eliminados del paisaje hasta que logramos sepultarlos bajo el asfalto. De aquellos ríos que por mucho tiempo surcaron los alrededores de la capital de la Nueva España hoy solo queda el nombre asignado a las grandes avenidas que cubren sus trayectos; el agua corre entubada por debajo del asfalto, transportando materiales de desecho y no el líquido cristalino que por su naturaleza debía llevar.

Históricamente, la capital de México y sus habitantes demostraron que -a diferencia de otras ciudades del mundo- sus numerosos ríos y canales no podían convivir con el desbordado crecimiento urbano, e incluso se les culpó de las catastróficas inundaciones que ocurrieron cuando el piso firme le ganó terreno a los lagos de México-Tenochtitlan.

En 1555 una grave inundación alertó a los recién llegados habitantes de la meseta del Anáhuac acerca de lo indispensable que era analizar el comportamiento natural de un islote que cada vez más le ganaba terreno al lago. En un informe enviado al rey de España, el virrey don Luis de Velasco (padre) describió la catástrofe ocurrida el 17 de septiembre de ese año: “Nos hemos visto en gran trabajo, y si no se pusiera gran diligencia en desaguar un río que salió de madre [cauce], por la parte de Tlatelulco, y que se llama Santiago, gran parte de la ciudad se perdiera. Fue gran yerro a mi ver, fundarla en este sitio, porque había otros mejores a dos o tres leguas de aquí”.

Lea también: Tu cita en las oficinas del SAT en Viaducto Río de la Piedad

Pasado el tiempo y ocurridas más inundaciones, según afirma el historiador Francisco de Garay (homónimo del conquistador español) en su obra El valle de México, apuntes históricos sobre su hidrografía (1888), a principios del siglo XIX las aguas provenientes del suroeste eran las que causaban mayores problemas a los habitantes de la capital. Hace mención de la corriente del río Tacubaya que bajaba de las lomas para desparramarse en la ciénaga de Chapultepec, mientras que las aguas del río Xola llegaban a la ciénaga de la hacienda de la Condesa, limitada por la calzada-dique de la Piedad.

Ante la amenaza de las inundaciones, en 1825 se hizo la derivación del río Tacubaya unido al de Xola, para desembocar en el Canal Nacional.

Originalmente, los ríos desembocaban en los lagos de la meseta central; al crecer la superficie del islote, el paso del agua por la nueva tierra se realizó a través de canales y acequias que la surcaban de lado a lado en forma cuadricular.

Hasta finales de la tercera década del siglo XX fue la vía más importante y barata para abastecer a la capital de las cosechas de hortalizas que se obtenían en las tierras lacustres y pródigas de Tláhuac, Mixquic y Xochimilco.

Asimismo, en el lapso de 1961 a 1970 se entubó casi un kilómetro del río de San Juan de Dios, en la zona de Tlalpan. Igualmente fue entubado el canal de Miramontes, en una longitud de 1.7 kilómetros, a la altura de Coapa.

Lea también: Autokasa Viaducto S.A.: Guía completa de servicios.

Uno de los más importantes era el río de la Piedad, el cual en temporada de lluvias nos recuerda que sigue vivo. En el presente somos poco conscientes de la importancia que ha tenido desde hace siglos el río de la Piedad. Este cuerpo fluvial nace gracias a la unión de los ríos Tacubaya y Becerra, los cuales llevan agua cristalina proveniente de las cadenas montañosas que circundan a la capital. Antiguamente corría sobre lo que actualmente son las alcaldías Venustiano Carranza e Iztacalco y desembocaba en el lago de Texcoco, a la altura del pueblo de Magdalena Mixiuhca. En la época virreinal su curso atravesaba lo que era la villa de Tacubaya y las proximidades de la Alameda Central.

Por eso no debe sorprendernos que este afluente fuera importante para proporcionar agua dulce a los habitantes de la urbe, junto a la que llegaba desde el Acueducto de Chapultepec. Además, varios de estos ríos también proporcionaban agua a los canales por donde buena parte de la población se transportaba a bordo de diversas embarcaciones. El Canal de la Viga era alimentado en buena medida por las aguas del río de la Piedad.

Entubamiento y Construcción del Viaducto Miguel Alemán

Con el pasar del tiempo, particularmente las primeras décadas del siglo XX, el río empezó a perder fuerza. Su envergadura se redujo considerablemente gracias a las urbanización y los diversos cambios que experimentaba la Ciudad de México. Es así que el río de la Piedad terminó rodeado por la mancha urbana de la capital. Por eso se tomó la decisión de entubarlo. La obra inició en el año de 1945 y concluyó en 1949.

En terrenos agrícolas de lo que fue el rancho La Providencia, y debido a las inundaciones constantes, en 1929 se decidió entubar el río de La Piedad, con cuyas obras se empezó a desarrollar la colonia Viaducto Piedad.

En 1950 se inauguró el Viaducto Miguel Alemán, después de entubar el río de la Piedad en toda su extensión, lo mismo que parte de los ríos Tacubaya y Becerra. Esta fue la primera vía rápida de la Ciudad de México, que inicialmente se diseñó con dos carriles de ida y dos de vuelta, muy amplios; al recorrerlo, preguntábamos los niños: “Si en medio del Viaducto está un río, ¿por qué no escuchamos correr el agua?”.

Lea también: Viaducto SAT y el Metro CDMX

Para 1929 los ríos que alimentaban la cuenca de México eran: De los Remedios, Consulado, Tlalnepantla, De la Piedad y Churubusco, cuyos cauces se controlaron con las presas de Dolores y Tecamachalco. En aquel tiempo los ríos habían perdido su natural misión de transportar agua cristalina; poco a poco perdían la intensidad de su corriente y se estaban convirtiendo en focos insalubres e inseguros.

En 1942 el estado insalubre del río Consulado era notorio; fue entonces que el Departamento del Distrito Federal decidió entubarlo. Cabe mencionar que el río Consulado cruzaba la hacienda de la Teja y algunos ranchos, lo cual comprendía un inmenso terreno que hoy ocupa la colonia Cuauhtémoc, así como el bosque de Anzures, la colonia Santa Julia y varias fincas de campo, como la hacienda de los Morales.

Para controlar las aguas provenientes de las montañas se construyeron enormes presas con el fin de regular la corriente de los ríos que, pese al urbanismo, el declive los hacía regresar a unos lagos que ya no existían.

Este arquitecto fue el primero en concebir lo que hoy conocemos como Viaducto. Su idea era crear un cauce para el agua negra, y sobre éste, crear una calle exclusiva para transporte.

Fue hasta 1952 que dieron inicio las obras de construcción para el Viaducto Miguel Alemán, bajo la dirección de Carlos Lazo. Los canales que transportaban agua residual se tuvieron que entubar, lo cual trajo beneficios. De primera instancia, las zonas aledañas a estos cauces estaban más limpias, ya que gracias a esta iniciativa hidráulica las aguas se encontraban como encerradas en ductos.

Gracias a los entubamientos, fue posible la construcción de grandes y amplias avenidas. Y como era de esperarse, el proyecto inspiró la idea de hacer lo mismo con otras partes de la ciudad. Resultaba muy inteligente enviar los deshechos al río. De esta forma, se comenzaron a entubar ríos como Mixcoac, Magdalena, Churubusco y Consulado.

El objetivo principal de esta tendencia vial se logró: se pudo mejorar la insalubridad de las zonas, ya que por la urbanización, los ríos empezaban a convertirse en desagües. No obstante, este proyecto tuvo también sus defectos.

Situación Actual y Proyectos de Recuperación

El Viaducto Miguel Alemán corre sobre el curso del ahora entubado río de la Piedad. En la actualidad, durante la época de lluvias el cauce del río de la Piedad se compone en un 80% de agua pluvial y en un 20% del drenaje de las zonas urbanas cercanas. Y es que precisamente, la gran mayoría de las inundaciones en el Viaducto Miguel Alemán suceden gracias a que el agua de las precipitaciones es conducida por este río, lo que satura el sistema del drenaje. Esto sobrepasa por completo su capacidad de desalojo. Además, la acumulación de basura en las coladeras y el uso de pavimento impermeable complican las cosas aún más. Es entonces que el río nos recuerda que sigue vivo y reclama su antiguo recorrido.

Por eso en años recientes se han implementado proyectos que buscan paliar la situación. Uno de ellos es el Ecoducto Río de la Piedad. Sobre el camellón central del Viaducto, donde corre entubado el cuerpo fluvial, se ha construído un auténtico parque. En él se han colocado diversas plantas que conforman un sistema artificial de humedales, los cuales se encargan de depurar las aguas residuales del río de la Piedad. El Ecoducto Río de La Piedad es un proyecto que ha tratado de mitigar los problemas del envase del histórico cuerpo fluvial de la Ciudad de México.

El arquitecto Jorge Legorreta afirmaba que si bien la iniciativa logró un significativo ahorro de capital, en el largo plazo, no sería algo tan bueno. Lo cierto es, que los cuerpos de agua le brindan un mejor clima a cualquier ciudad y la vuelven un lugar más turístico; sin mencionar que la naturaleza es una de las mejores dádivas de la vida.

El problema es que no se separan las aguas, y paradójicamente, aunque anteriormente la Ciudad de México era literalmente un islote, hoy por hoy atraviesa un serio problema con el agua. Lamentablemente, ya no se aprovecha igual y no llega a todas las áreas que constituyen la ciudad.

tags: #viaducto #rio #de #la #piedad #historia