Descubre Cómo la Declaración de Chicago Sobre la Inerrancia Bíblica Refuerza la Fe Cristianapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

El análisis de la Declaración de Chicago sobre la Inerrancia Bíblica no ha perdido su actualidad y, por ende, su importancia para la iglesia de hoy, no sólo por la trascendencia de la Doctrina de la Inerrancia Bíblica, sino porque también nos brinda lecciones históricas acerca del posicionamiento que se demanda de la Iglesia. La autoridad de las Escrituras es un elemento central para la Iglesia Cristiana tanto en esta época como en toda otra. Aquellos que profesan su fe en Jesucristo como Señor y Salvador son llamados a demostrar la realidad del discipulado obedeciendo la Palabra escrita de Dios en una forma humilde y fiel. El apartarse de las Escrituras en lo que se refiere a fe y conducta es demostrar deslealtad a nuestro Señor. El reconocimiento de la verdad total y de la veracidad de las Santas Escrituras es esencial para captar y confesar su autoridad en una forma completa y adecuada.

La Declaración de Chicago sobre la Inerrancia Bíblica se redactó para abordar la inerrancia de las Escrituras, la doctrina según la cual la Biblia está libre de errores. Esta Declaración afirma la inerrabilidad de las Escrituras, dándole un nuevo enfoque, haciendo más clara su comprensión y sirviéndonos de advertencia en caso de denegación. La doctrina de la inerrancia bíblica es fundamental para todo creyente, permitiéndonos confiar en lo que dice la Biblia y utilizarla para enseñar, reprender, corregir y formar en la justicia, de modo que estemos completamente equipados para toda buena obra (2 Timoteo 3:16-17). Si la Biblia es la Palabra inspirada de Dios, entonces es verdad, y si es verdad, debemos seguirla.

Contexto Histórico y Origen

La Declaración de Chicago de 1978 fue el resultado del trabajo conjunto de teólogos, eruditos y líderes cristianos de diferentes denominaciones y tradiciones que buscaban defender la confiabilidad de la Biblia en un momento en que la autoridad de las Escrituras estaba siendo cuestionada por tendencias teológicas liberales y críticas. La década de 1960 fue una época de crisis en la iglesia, una crisis que estaba centrada en la doctrina de la autoridad de la Escritura. Muchos bautistas, luteranos y presbiterianos se alejaron de la postura de la inerrancia, la cual afirma que la Biblia no contiene errores. Por esta razón, teólogos, pastores y misioneros piadosos se reunieron en Chicago para definir la inerrancia y también para hacer una declaración advirtiendo los peligros de alejarse de la misma.

En 1977 se fundó el Concilio Internacional sobre la Inerrancia Bíblica (“Concilio”), precedido por una serie de conferencias, reuniones y escritos correspondientes al año previo y que defendieron la autoridad Bíblica. La finalidad del Concilio fue aclarar y defender la doctrina de la inerrancia. Durante el otoño de 1978, del 26 al 28 de octubre, se celebró en Chicago un extraordinario encuentro de mentes. Durante tres días se reunieron, estudiaron, oraron y deliberaron 268 participantes, entre ellos representantes de treinta y cuatro seminarios, treinta y tres universidades, cuarenta y una iglesias y treinta y ocho denominaciones cristianas. La conferencia fue convocada por el Consejo Internacional de Inerrancia Bíblica, un grupo formado por eruditos evangélicos notables como el Dr. R.C. Sproul, J. I. Packer, James Montgomery Boice, Earl Radmacher, Edmund Clowney, Francis Schaeffer, John F. MacArthur y otros. Este grupo no solo se reunió como concilio, sino que también invitó a líderes de todo el ámbito evangélico.

De esta reunión, se emitió la Declaración de Chicago sobre la Inerrancia Bíblica, firmada por alrededor de 300 líderes, teólogos y pastores cristianos. Por su importancia en cuanto al tema discutido y la convocatoria lograda, uno de sus organizadores lo describió como “un documento de referencia para la iglesia (…) semejante a un credo”. Los que firmaron el Resumen y los Artículos deseaban declarar sus propias convicciones acerca de la inerrabilidad de las Escrituras; también deseaban alentar y desafiar a todos los cristianos a crecer en la apreciación y entendimiento de esta doctrina.

Lea también: ¿Qué es el Acuse de Recibo de la Declaración?

Estructura y Contenido Principal de la Declaración

La Declaración de Chicago sobre la Inerrancia Bíblica incluye un prefacio, una breve declaración y diecinueve artículos, cada uno de los cuales afirma una postura y niega una falsedad respecto a la inerrancia. Esta Declaración consta de tres partes: un Resumen, los Artículos de Afirmación y de Negación, y una Exposición que acompaña a éstos, la cual no estuvo incluida en el escrito original. El prefacio establece que "la autoridad de las Escrituras es esencial para la Iglesia cristiana en esta y en todas las épocas". La breve declaración que sigue al prefacio esboza cinco puntos principales sobre la doctrina de la inerrancia y la importancia del tema.

Principios Fundamentales de la Inerrancia Bíblica

La Declaración de Chicago expresa contundentemente el fundamento ontológico de la inerrancia bíblica, esto es, el carácter de Dios, toda vez que es el Dios del Amén, incapaz de mentir Quien nos la ha revelado. Derivado de ello, la Declaración contiene diecinueve artículos en aseveraciones positivas y negativas sobre este atributo de las Escrituras, que se puede resumir en los siguientes puntos:

  • Inspiración Divina y Origen de la Escritura: La Declaración comienza con la doctrina de la inspiración. Afirma que Dios, que es la Verdad misma y dice solamente la verdad, ha inspirado las Sagradas Escrituras para de este modo revelarse al mundo perdido a través de Jesucristo como Creador y Señor, Redentor y Juez. La inspiración fue una obra por la cual Dios, por medio de su Espíritu y de escritores humanos, nos dio su Palabra. El origen de la Escritura es divino. La Biblia no se originó de abajo hacia arriba; es decir, no procede del hombre, representando nuestra comprensión de lo divino. Si la Biblia no tuviera un origen divino, podría argumentarse que la Escritura recibe su autoridad de la Iglesia, la tradición o cualquier otra fuente humana. La Declaración reconoce el carácter orgánico y concursivo de la inspiración de la Palabra, en el sentido de que la inspiración divina y la participación humana dieron como resultado un producto infalible e inerrante.
  • El Lenguaje Humano como Vehículo de Revelación: Se afirma que Dios, el cual hizo al hombre en su imagen, usó el lenguaje como medio para comunicar su revelación. Se niega que el lenguaje humano esté tan limitado por nuestra humanidad que sea inadecuado como un medio de revelación divina. Dios nos hizo a Su imagen y eligió relacionarse con nosotros utilizando nuestro lenguaje; no tenemos que preocuparnos de que el lenguaje sea inadecuado para la revelación divina.
  • Naturaleza Progresiva de la Revelación: La Declaración sostiene que la revelación de Dios en las Sagradas Escrituras fue hecha en una forma progresiva. Se niega que una revelación posterior, la cual puede completar una revelación inicial, pueda en alguna forma corregirla o contradecirla. La revelación fue progresiva, complementaria e integral, sin contradicción y sin necesidad de una revelación posterior, una vez que el canon fue completamente revelado.
  • Inerrancia en los Autógrafos Originales: Afirma que la inspiración de Dios, en sentido estricto, se aplica solamente al texto autográfico de las Escrituras, el cual, gracias a la providencia de Dios, puede ser comprobado con gran exactitud por los manuscritos que están a la disposición de todos los interesados. Afirma además que las copias y traducciones de las Escrituras son la Palabra de Dios hasta el punto en que representen fielmente los manuscritos originales. Se niega que algún elemento esencial de la fe cristiana esté afectado por la ausencia de los textos autográficos.
  • Infalibilidad y Veracidad Plena: Afirma que las Escrituras, habiendo sido divinamente inspiradas, son infalibles de modo que nunca nos podrían engañar, y son verdaderas y fiables en todo lo referente a los asuntos que trata. Se niega que sea posible que la Biblia en sus declaraciones, sea infalible y errada al mismo tiempo. Además, la Biblia es inerrable en su totalidad y está libre de falsedades, fraudes o engaños. Se niega que la infalibilidad y la inerrabilidad de la Biblia sean sólo en lo que se refiera a temas espirituales, religiosos o redentores, y no a las especialidades de historia y ciencia. El uso de la palabra inerrabilidad es correcto como término teológico para referirnos a la completa veracidad de las Escrituras.
  • Autoridad Suprema de las Escrituras: Una confesión de la completa autoridad, infalibilidad e inerrabilidad de las Escrituras es fundamental para tener una comprensión sólida de la totalidad de la fe cristiana. Dicha confesión tendría que llevarnos a una mayor conformidad a la imagen de Jesucristo, aunque la Declaración niega que dicha confesión sea necesaria para ser salvo. Es la Biblia y no sus autores humanos, la que comparte atributos divinos con Su Autor y, por ende, es Ella la autoridad que debe regir la vida de la iglesia, como la Palabra de Dios que es.
  • Hermenéutica Adecuada y el Rol del Espíritu Santo: La Declaración también aborda la importancia de una hermenéutica adecuada, reconociendo que los errores en la comprensión de las Escrituras pueden surgir debido a una interpretación inadecuada o a prejuicios personales. Por lo tanto, es crucial emplear principios hermenéuticos sólidos y contextualizar correctamente los pasajes bíblicos. La Escritura debe "interpretarse mediante la exégesis gramatical-histórica, teniendo en cuenta sus formas y recursos literarios". Autentificadas por el Espíritu Santo, Éste nos da testimonio acerca de la inerrancia de la Biblia, y Dios proporciona además comprensión a través del Espíritu Santo.

Artículos Clave de Afirmación y Negación

La Declaración de Chicago aborda la doctrina de la inerrancia a través de una serie de artículos con afirmaciones y negaciones explícitas. A continuación, se presentan algunos ejemplos representativos de estos artículos:

Artículo Afirmación Negación
ARTÍCULO IV Afirmamos que Dios, el cual hizo al hombre en su imagen, usó el lenguaje como medio para comunicar su revelación. Negamos que el lenguaje humano esté tan limitado por nuestra humanidad que sea inadecuado como un medio de revelación divina.
ARTÍCULO V Afirmamos que la revelación de Dios en las Sagradas Escrituras fue hecha en una forma progresiva. Negamos que una revelación posterior, la cual puede completar una revelación inicial, pueda en alguna forma corregirla o contradecirla.
ARTÍCULO X Afirmamos que la inspiración de Dios, en sentido estricto, se aplica solamente al texto autográfico de las Escrituras, el cual, gracias a la providencia de Dios, puede ser comprobado con gran exactitud por los manuscritos que están a la disposición de todos los interesados. Afirmamos además que las copias y traducciones de la Escrituras son la Palabra de Dios hasta el punto en que representen fielmente los manuscritos originales. Negamos que algún elemento esencial de la fe cristiana esté afectado por la ausencia de los textos autográficos.
ARTÍCULO XI Afirmamos que las Escrituras, habiendo sido divinamente inspiradas, son infalibles de modo que nunca nos podrían engañar, y son verdaderas y fiables en todo lo referente a los asuntos que trata. Negamos que sea posible que la Biblia en sus declaraciones, sea infalible y errada al mismo tiempo.
ARTÍCULO XII Afirmamos que la Biblia es inerrable en su totalidad y está libre de falsedades, fraudes o engaños. Negamos que la infalibilidad y la inerrabilidad de la Biblia sean sólo en lo que se refiera a temas espirituales, religiosos o redentores, y no a las especialidades de historia y ciencia.
ARTÍCULO XIII Afirmamos que el uso de la palabra inerrabilidad es correcto como término teológico para referirnos a la completa veracidad de las Escrituras. Negamos que sea correcto evaluar las Escrituras de acuerdo con las normas de verdad y error que sean ajenas a su uso o propósito.
ARTÍCULO XIX Afirmamos que una confesión de la completa autoridad, infalibilidad e inerrabilidad de las Escrituras es fundamental para tener una comprensión sólida de la totalidad de la fe cristiana. Afirmamos además que dicha confesión tendría que llevarnos a una mayor conformidad a la imagen de Jesucristo. Negamos que dicha confesión sea necesaria para ser salvo.

Relevancia Continua de la Declaración

La importancia de la Declaración deriva de la convocatoria a diversas denominaciones y de una respuesta no sólo ante la información fenomenológica en la que se ha dado el debate, sino también a la necesidad de contestar a la alteración al lenguaje promovido por los liberales. Estos pretendieron modificar el lenguaje histórico respecto a la infalibilidad e inerrancia bíblicas para pretender mantener una falsa ortodoxia, afirmando la infalibilidad de la Biblia, mientras -al mismo tiempo- negaban su inerrancia. La Declaración de Chicago sobre la Inerrancia de la Biblia sostuvo a una generación de eclesiásticos, pastores y teólogos. La iglesia unificada defendió una doctrina fundamental frente a la soberbia académica que pretende negar al Único y Verdadero Dios; de esta forma, nuevamente se abrió el debate académico dentro de los Seminarios para discutir un tema que los liberales creían ganado. En todo caso, debemos reconocer que la batalla no ha terminado, lo que el siglo pasado derivó de un materialismo y naturalismo rampante, ahora es atacado por ideologías que cuestionan toda verdad absoluta. Como bien lo menciona uno de los firmantes de la Declaración: “tenemos una generación presente de personas que no han peleado esa batalla, y necesitamos levantar la bandera y declarar que hay una batalla contra la Palabra de Dios”.

Al abrazar y defender esta perspectiva, los creyentes podemos experimentar el poder transformador de la Palabra de Dios en nuestras vidas y ser testigos eficaces de la verdad del Evangelio en un mundo necesitado de esperanza y salvación.

Lea también: Aprende a declarar el IVA correctamente

Lea también: SAT: Anulación y Corrección

tags: #declaracion #de #chicago #promulgaciones