Impactantes Declaraciones sobre la Degradación Planetaria y la Crisis de Biodiversidad que Debes Conocerpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La tala de bosques, el saqueo de los mares y suelos, y la contaminación del aire y el agua están llevando al mundo natural al borde del abismo. La destrucción de la naturaleza se está dando a una velocidad nunca antes vista, siendo nuestra necesidad de más alimentos y energía los principales impulsores. El informe de la ONU, presentado recientemente, destaca que estas tendencias, aunque alarmantes, pueden detenerse, pero se requerirá un "cambio transformador" en cada aspecto de cómo los humanos interactúan con la naturaleza. Estamos utilizando recursos naturales en un equivalente a 1,6 Tierras para mantener nuestro estilo de vida actual, y los ecosistemas no pueden soportar este ritmo acelerado de consumo.

A continuación, se presentan las cuatro declaraciones principales que ilustran la crítica situación de nuestro planeta:

1. La biodiversidad del planeta está desapareciendo rápido

Un millón de especies animales y vegetales están ahora en peligro de extinción, marcando un panorama preocupante sobre el impacto del hombre en el planeta. La Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) es una medida crítica de nuestro impacto en la naturaleza.

Casi 100.000 especies forman parte de este inventario de especies amenazadas. De estas, más de un cuarto están en peligro de extinción, desde los lémures de Madagascar hasta anfibios como ranas y salamandras, y plantas como coníferas y orquídeas. La evaluación aún no está completa y ni siquiera sabemos exactamente cuántos animales, hongos y plantas hay en el planeta; las estimaciones varían desde aproximadamente dos millones de especies hasta un billón, pero la mayoría de los expertos optan por alrededor de 11 millones de especies.

Los científicos creen que la Tierra se dirige hacia un "evento de extinción masiva", el sexto en los últimos 500 millones de años. "Ahora tenemos pruebas abrumadoras de que estamos perdiendo especies a una velocidad alarmante", ha señalado el profesor Alexandre Antonelli, director de ciencia en el jardín botánico de Londres, Kew Gardens. La última vez que tuvimos una situación similar fue hace unos 66 millones de años, causada por un asteroide que golpeó la Tierra. Sin embargo, esta vez, "los humanos son los únicos culpables". Según las estimaciones, las tasas de extinción actuales son aproximadamente 1.000 veces más altas que antes de que aparecieran los humanos.

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Según un estudio publicado por la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), las acciones de la humanidad podrían llevar a la extinción a la mitad de las aves y mamíferos africanos a finales de 2100. Un efecto irreversible de la actividad humana sobre el medio ambiente es la extinción de especies, lo que altera el equilibrio de la naturaleza y hace que los ecosistemas sean más frágiles y ofrezcan menos resistencia a las perturbaciones. Esta pérdida de biodiversidad es ocasionada por la sobreexplotación, el cambio climático, la contaminación, la introducción de especies invasoras y el cambio del uso del suelo, lo que acelera su desaparición a un ritmo cientos de veces mayor que el proceso natural de extinciones. Actualmente, los expertos creen que este uso insostenible de la tierra, el agua y la energía nos ha llevado a atravesar la sexta extinción masiva de la historia.

Muchas especies animales están en peligro de desaparición debido a la destrucción de sus hábitats naturales, la caza indiscriminada, la introducción inadecuada de plantas y animales de otras regiones y la contaminación de las aguas por residuos mineros, industriales o pesticidas usados en agricultura. Casos como los de nutrias, lobitos de río, zorros, pumas, jaguares, chinchillas, caimanes y lagartos son ejemplos de especies perseguidas por su piel. Los venados y las iguanas se cazan para aprovechar su carne, mientras que monos, tapires, armadillos, papagayos, tucanes, flamencos y garzas desaparecen al destruirse su hábitat natural.

2. Pérdida de hábitat, cambio climático y contaminación, las mayores amenazas

Si bien el cambio climático es una amenaza creciente, los principales impulsores del declive de la biodiversidad continúan siendo la pérdida de hábitat natural para obtener alimentos, combustible y madera, y la sobreexplotación de plantas y animales por parte de los humanos a través de la tala, la caza y la pesca. La tala insostenible está contribuyendo a la disminución de la talla de los monos de Myanmar, mientras que la expansión de la agricultura está expulsando a animales como el guepardo.

El presidente de IPBES, el profesor Bob Watson, ha señalado que "los gobiernos se han centrado en el cambio climático mucho más que en la pérdida de biodiversidad o la degradación de la tierra", pero enfatiza que "los tres son igualmente importantes". El mundo se enfrenta a una triple crisis del cambio climático, a la contaminación y a la pérdida de la biodiversidad. El cambio climático es el gran desafío ambiental al que nos enfrentamos en la actualidad, principalmente debido a las emisiones de gases de efecto invernadero.

La contaminación es otro pilar de esta crisis. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 90% de la humanidad respira aire contaminado. El agua contaminada dificulta el acceso a un bien vital para la supervivencia y contamina mares. La tierra yerma, contaminada con pesticidas y herbicidas, imposibilita continuar cultivando y alimentando el planeta. La contaminación del agua se debe a la presencia de agentes químicos y biológicos que alteran su composición, volviéndola inhabitable. Eliminar los vertidos a ríos y mares, reducir el uso de productos químicos contaminantes y conseguir depurar más aguas residuales serían buenas soluciones para mitigar este problema. Además, la acumulación progresiva de compuestos clorofluorocarbonados (CFC) dentro de la estratosfera ha adelgazado la capa de ozono.

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El deterioro del suelo también es crítico, con problemas como salinización, reducción de carbono orgánico, erosión, acidificación o contaminación a causa de químicos. El desarrollo está poniendo a los animales y a los humanos en contacto más cercano, lo que aumenta el riesgo de propagación de enfermedades zoonóticas, que causan la muerte de unos dos millones de personas cada año y han generado pérdidas económicas de más de 100 mil millones de dólares en las últimas dos décadas.

3. Los cambios en el hábitat impulsan la pérdida de biodiversidad

Solo una cuarta parte del suelo del planeta está sustancialmente libre del impacto de la actividad humana, una proporción que se estima disminuirá a una décima parte en 2050, según IPBES. "El tema del uso de la tierra es fundamental para los principales desafíos ambientales que estamos experimentando", ha destacado la profesora Mercedes Bustamante, de la Universidad de Brasilia. El principal factor de pérdida de biodiversidad es la destrucción de sus hábitats y ecosistemas, provocado fundamentalmente por la transformación de esas zonas en terrenos para la agricultura y ganadería o para la construcción de núcleos urbanos.

El 75% de la superficie terrestre del planeta ha sido alterada significativamente por las acciones humanas, incluido el 85% de las áreas de humedales. De manera similar, el 66% del área oceánica se ve afectada por actividades humanas como las pesquerías y la contaminación, con cerca del 90% de las poblaciones de peces marinos del mundo sobreexplotadas o agotadas. Los bosques cubren casi el 31% de la superficie de nuestro planeta y albergan más del 80% de todas las especies terrestres de animales, plantas e insectos, pero a escala mundial, una quinta parte de la superficie terrestre está degradada, un área casi del tamaño de la India y Rusia juntas.

Nuestro sistema alimentario mundial es el principal responsable de la pérdida de biodiversidad, siendo la agricultura por sí sola una amenaza identificada para 24.000 de las 28.000 especies en riesgo de extinción. Se estima que la expansión agrícola representa el 70% de la pérdida proyectada de biodiversidad terrestre. De hecho, la agricultura ha alterado la faz del planeta más que cualquier otra actividad humana: el 40% de la superficie de la Tierra ha sido transformada para la producción de alimentos, y el 90% de la deforestación global y el 70% del uso de agua dulce en el mundo se atribuyen a la agricultura.

La degradación de los recursos naturales se ha acelerado debido al aumento de la población y del potencial técnico y científico. La actividad humana influye constantemente en el funcionamiento del suelo, casi siempre vulnerando su fertilidad. La tierra se erosiona cuando pierde la protección vegetal o se cultiva en surcos en el sentido de la pendiente; se compacta con el sobrepastoreo y se agota cuando disminuye la actividad de los microorganismos y la producción de materia orgánica. El sobrepastoreo ocasiona un exceso de pisoteo sobre el suelo, compactándolo y disminuyendo su capacidad de absorber el agua de lluvia, lo que provoca escorrentías y arrastre de suelo.

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Para cumplir el Objetivo 15, que pretende conservar la vida de ecosistemas terrestres y reconoce que la expansión agrícola es el motor directo de casi el 90% de la deforestación mundial, es esencial un cambio fundamental en la relación de la humanidad con la naturaleza y tomar conciencia de que la naturaleza es la base de nuestra vida en la Tierra. Por ese motivo, los espacios naturales se deben proteger por medio de leyes y se debe educar a la población para que sea consciente de la importancia que tiene el respeto de la biodiversidad animal.

4. Algunas de las últimas grandes selvas tropicales están desapareciendo

Las selvas tropicales, vitales para la biodiversidad global, están sufriendo una alarmante degradación. Desde 2001, Indonesia ha perdido millones de hectáreas de selva tropical prístina. Aunque las pérdidas disminuyeron en 2018 gracias a una legislación gubernamental más estricta y un período de lluvias que limitó los incendios forestales, las plantaciones de aceite de palma han erosionado gradualmente los hábitats restantes de las poblaciones de orangutanes en peligro de extinción.

En islas como Borneo y Sumatra, el IPBES predice que una de cada tres tipos de aves y casi una cuarta parte de todos los mamíferos se perderán si continúa la tasa de degradación de los bosques. La región amazónica posee la mayor selva tropical del mundo, que alberga especies de plantas y animales que aún se están descubriendo. Rondonia, en la parte occidental de la Amazonía, es una de las partes más deforestadas de la región, debido a la tala de bosques para el cultivo o pastos para ganado, así como para la minería.

El problema de la deforestación es especialmente acusado en África y en América del Sur, donde la agricultura no prima la sostenibilidad y hay una gran sobreexplotación de la industria de la madera. Cada año desaparecen miles de kilómetros de bosques en el mundo; se calcula que, desde 1990, se han destruido más de la mitad de los que observamos ahora. Además, los árboles mueren a un ritmo acelerado debido a la contaminación del aire, la sequía de fuentes hídricas aledañas y los cambios bruscos de temperatura.

Las causas de la deforestación son variadas. Si bien algunas son de origen natural, como los incendios causados por rayos, las erupciones volcánicas y los terremotos (y los bosques generalmente se recuperan de estas), las actividades humanas tienen consecuencias graves. El rápido crecimiento de la población y el aumento de los requerimientos de alimentos han transformado tierras forestales en terrenos de cultivo y pastoreo. Se ha intensificado la tala de los bosques y ha aumentado su explotación. Si no se manejan en forma sostenible los recursos naturales, los cultivos que reemplazan los bosques causan un empobrecimiento progresivo del suelo. Al cabo de unos años, las tierras se vuelven improductivas y son abandonadas, y la erosión y la pérdida de fertilidad impiden que los bosques se restablezcan.

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