"Acusada": El Thriller Judicial que Revela Secretos de un Caso Real Impactantepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Eran mejores amigas. Una de las dos apareció asesinada de varias puñaladas y estrangulada. Por el crimen detuvieron a una compañera inseparable, la única acusada de un juicio con amplia cobertura mediática. A grosso modo, ese puede ser el resumen del caso Solange Grabenheimer, la joven asesinada en 2007 en su departamento de Vicente López. También sirve para explicar parte de la trama de "Acusada", la película protagonizada por Lali Espósito que se estrenó este jueves. A pesar de que la actriz y el director del film, Gonzalo Tobal, negaron públicamente que la película esté basada en ese caso, son más las similitudes que las diferencias entre la ficción y la realidad.

La película, producción argentina nominada para competir por el León de Oro en el festival de Venecia y construida como un thriller judicial, “Acusada” (2018), se presenta como un complejo ejercicio de investigación acerca de la auténtica naturaleza de la verdad y -acaso- de su carácter ambiguo. Su director, Gonzalo Tobal, es un joven realizador que desarrolló tempranamente su carrera como director de cortometrajes, con los cuales también participó en diversos festivales. Tras su estreno en la Competencia Oficial de la reciente Mostra de Venecia, llega a las salas locales este segundo largometraje del director de Villegas, que mixtura el thriller judicial y el drama familiar con una mirada crítica y no exenta de cierta perversión a los vericuetos del poder, la descontención y la rebeldía adolescente.

El Caso Solange Grabenheimer: La Inspiración Real

El crimen de Solange Grabenheimer fue uno de los más controversiales de la historia argentina, no sólo por su repercusión mediática sino por la cantidad de pruebas dudosas. Solange Grabenheimer (21) vivía junto a su amiga Lucila Frend -que tenía su misma edad- en un PH ubicado en Güemes al 2200, en la localidad de Florida, en el norte del Conurbano. El miércoles 10 de enero de 2007, apareció muerta, apuñalada y con marcas de ahorcamiento. Su cuerpo yacía boca abajo en el piso junto a su cama. El asesino la había apuñalado mientras ella dormía. En la casa no faltaba ningún objeto y, las aberturas no presentaban daños.

Fue su amiga "Luli" la que encendió las alarmas. Se tenía que encontrar con "Sol" en el cumpleaños de una prima, pero cuando los invitados le preguntaron por ella dijo que no la había visto en todo el día y que tampoco había podido contactarla. Lucila ese mismo miércoles se había ido de la casa temprano y declaró que pensó que su amiga todavía dormía. Ante esta situación decidió contactar al novio de Solange y a varios amigos para que la acompañaran a su casa. Entonces coordinó con Santiago, el novio de Solange, para encontrarse en la puerta del PH porque "tenía miedo". Lucila le pidió al joven que subiera al cuarto y ahí vio el cuerpo de su novia, boca abajo en el piso y ensangrentado.

Ese miércoles, Lucila había salido rumbo a su trabajo alrededor de las 7.30 -llegó 8.39- y en el expediente declaró que cuando dejó el PH pensó que su amiga todavía dormía. Las imprecisiones de los peritos en establecer la data de muerte fueron clave para que no se pueda resolver la duda sobre si "Luli" estuvo o no en el momento del crimen. Los peritos no lograron determinar la hora exacta de la muerte de Solange por lo que no se pudo deducir si ella aún se encontraba en la vivienda al momento del crimen. La familia de la víctima apuntó desde un principio contra Lucila. Sostenían que su relación era complicada y que Solange quería mudarse sola cuando termine el contrato.

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"Acusada": La Trama Ficticia

La historia es esta: Dolores Dreier (Lali Espósito) ha pasado dos años y medio esperando el juicio que la declare culpable o inocente por el crimen de su amiga Camila Nieves, muerta a puñaladas en su casa luego de una fiesta. La acusada del título es Dolores, una joven de 21 años que es la única sospechosa de haber asesinado dos años antes a Camila, su mejor amiga, luego de una fiesta descontrolada. Camila fue hallada muerta, con heridas fatales, después de una fiesta en su propia casa.

En la película, Dolores Dreier se queda dormida durante una fiesta en la casa de Camila Nieves. Esa madrugada todas sus amigas dejaron la casa de Camila a excepción de Dolores, quien se quedó a dormir ahí. Al día siguiente, la anfitriona aparece asesinada -boca abajo en su cama- de varias puñaladas. Esa mañana su amiga apareció cubierta de sangre, muerta en un sillón, y Dolores tenía todos los números para convertirse en su asesina. En la película, la víctima es encontrada apuñalada en el sillón de su casa. Tampoco fue un robo porque no faltaban objetos.

Muchos la señalan como sospechosa, ya que recientemente se habían peleado a causa de que Camila viralizara un video donde se veía a Dolores teniendo sexo con un hombre y también porque era la única presente al momento del crimen. Días antes de la tragedia, Camila había difundido un video sexual en el que participaba Dolores. La principal prueba es un video en el que la protagonista es filmada manteniendo sexo y le dice a la víctima que si alguien más lo ve la va a matar. Efectivamente, la grabación se viraliza y la autora muere. Una de las discusiones que giran en torno al caso es la hora en la que mataron a Camila y si fue antes o después de que Dolores quedara sola con ella.

Paralelismos y Similitudes entre Ficción y Realidad

A pesar de las negaciones de sus creadores, las similitudes entre "Acusada" y el caso Grabenheimer son notables. Ambos casos giran en torno a dos mujeres jóvenes, amigas, provenientes de familias acomodadas y compañeras de colegio. Ambas vivían en la zona norte de Buenos Aires. Si bien en la película no se brindan coordenadas geográficas sobre dónde ocurrió el crimen, o la zona en la que viven las familias de las chicas, todo transcurre en un barrio residencial como el que vivían Lucila y Solange. El film no sólo coincide con el caso sino que ocurre en el mismo barrio.

Dinámicas de Amistad y Conflicto

Parte de las sospechas sobre Lucila giraban en torno a una presunta pelea con Solange por un novio de Frend que había intentado tener algo con Grabenheimer. Luego, se supo que las dos se pusieron de acuerdo y le fueron a romper el auto al joven. A Dolores le cuestionan haberse quedado en lo de Camila luego de una dura pelea por la filtración de un video prohibido. La familia de la víctima apuntó desde un principio contra Lucila. Sostenían que su relación era complicada y que Solange quería mudarse sola cuando termine el contrato. Ambas situaciones sugieren una tensión preexistente en la amistad.

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La Influencia de los Medios y la Defensa Familiar

Durante la etapa de investigación, un abogado de la familia Grabenheimer dijo que Frend parecía estar "preparada para los tests". Justamente, gran parte de la trama de "Acusada" es sobre las estrategias a las que apela la familia Dreier en su defensa para que Dolores no vaya a prisión. Los medios la acosan, los periodistas aseguran que es la asesina y su familia se derrumba debido a la inestabilidad emocional y económica a la que han sido sometidos durante todo ese tiempo. "Acusada" cuenta la historia de un caso judicial centrado en una joven que ya es sentenciada, antes del juicio, por su familia (en silencio), algunos de sus amigos, los medios y la familia de la víctima. Lo mismo ocurre con las entrevistas en televisión y medios gráficos. Esas apariciones mediáticas recuerdan mucho a las entrevistas que Lucila dio a la revista Para Ti, que incluyeron una sesión de fotos con su familia, o en el programa Otro Tema, de Santo Biasatti (TN).

En este aspecto es fundamental el rol del abogado de Dolores, Ignacio Larocca (Daniel Fanego), que "entrena" a su defendida para que responda los más conveniente para mejorar su situación procesal. No alcanza con haber contratado al mejor abogado (Daniel Fanego), sus padres (Leo Sbaraglia e Inés Estévez) custodian obsesivamente qué hace, cuánto come, cómo luce y con quienes se encuentra Dolores. A medida que la presión aumenta y el veredicto se acerca, la sospecha y los secretos en la familia crean una tensión que nos hace preguntarnos: ¿Hablaron de lo que en realidad pasó o solo vale salir de este problema sin saber la verdad, sin conocer realmente a su propia hija? ¿Su padre cree en su inocencia? ¿Cómo juega toda la exposición mediática que la condena antes de tiempo?

Caracterización de Personajes

Hasta la caracterización de los personajes de "Acusada" guarda similitud con el caso Grabenheimer. El look de Luis Dreier (Leonardo Sbaraglia), de pelo corto y barba prolija y canosa, tiene parecido con el de Eduardo Frend, padre de Lucila. Lo mismo ocurre con Betina Dreier (Inés Estévez), una mujer esbelta, de rasgos finos y un peinado parecido al de Marina Harvey (madre de Lucila). Incluso la relación entre Dolores en la ficción y su hermano más chico, en las que son muy apegados y cómplices, tiene su correlato en la vida real. El grupo de amigas de Dolores y Camila también parece haber sido construido a partir de las fotos de las amigas de Lucila y Solange. Aunque Marisa Nieves (Ana Garibaldi), comparte algunos gestos con las apariciones de Patricia Lamblot (madre de Solange) durante el juicio y las notas en televisión.

El Simbolismo del Puma

La misteriosa aparición de un puma, noticia recurrente en Vicente López, podría ser un guiño a ese distrito del norte del Conurbano. Acaso el misterioso puma que -de forma más que metafórica- merodea la zona, se convierte en un simbolismo sobre culpables o inocentes, a tener en cuenta si buscamos desentrañar la verdad. La escapatoria de su refugio, ¿es un invento de los medios? De existir, ¿su hallazgo podría interpretarse como la captura de una presa que atemoriza la calma de la comunidad? El puma, ¿existe o es un mito generado por el boca a boca popular? También hay una cosa rara metafórica relacionada con un puma que aparentemente estaría suelto por la zona donde vive la protagonista.

La Verdad Mediática y Judicial en "Acusada"

Dolores Deier es una persona y es un personaje. Obviamente, a Dolores la conoce medio mundo. Y, como todos los que -de una u otra forma- tienen una vida pública, ella ha pasado a ser una construcción de cientos de relatos. Todos nosotros, atravesados por los medios, las redes sociales o, simplemente, la mirada de quienes nos ven por la calle, nos convertimos en un conjunto de relatos sobre quiénes somos. Es que, pública o socialmente, terminamos siendo lo que otros cuentan que somos, y también lo que nosotros mismos contamos que somos en espacios como las redes sociales, que nos regalan una otredad momentánea. No obstante, ¿podemos manejar el relato sobre nosotros? ¿Podemos incidir en sus interpretaciones? De todo esto habla la parte más aburrida de Acusada. De la verdad mediada, mediatizada, socializada, de esa que ¿deja de ser verdad? Puede que sí, puede que no. Y también puede que nunca haya existido. Pero la situación de Dolores frente a “la verdad” es diferente, porque en un asesinato siempre hay un único relato cierto, una única verdad objetiva: la que posee el asesino (el único que sabe quién fue y cómo), y que, posiblemente, nunca se conozca.

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Por otro lado, el film desnuda la verdad que tejen los medios de comunicación, haciéndose eco de una noticia, y todo el entramado tejido alrededor para que una verdad, hipotética, salga a la luz. Factores menos tangibles que, con frecuencia, inclinan la balanza hacia cierto tipo de verdad “asumida como tal”. Es cierto que su Dolores por momentos agota y que Lali no tiene la misma fuerza en todas las escenas: está genial en algunas y horrible en otras. La sobreactuación de su corporalidad encorvada, de su paso lento, de su pesadez poco natural, impostan su tristeza, su depresión, su andar, su ser entero. Y todo es como demasiado en su pequeño cuerpo.

El film es un inteligente ejercicio como estudio social, combinando efectivamente los elementos dramáticos que arman la ficción, con el fin de explorar hasta qué punto lo mediático y la posición socioeconómica garantiza la impunidad con la cual ‘moverse’ en ciertos ámbitos, sembrando la duda hasta instalar cierta desconfianza generalizada sobre la ‘verdad’ que en realidad quieren ‘vendernos’. Polémica, valiente y debatible, en “Acusada” se hace verdad el popular dicho que sostiene: lo que aparenta ser la verdad es más importante que la verdad en sí.

El Enfoque Artístico y las Actuaciones

El film es, en principio, un típico exponente del thriller ¿es o no culpable? pero luego la narración se va abriendo cual cebolla cinematográfica a otras capas: las contradicciones del universo tribunalicio (jueces, fiscales, abogados, asesores), las miserias de la clase media-alta de profesionales exitosos, el siniestro proceder de los medios sensacionalistas, las angustias y presiones de la vida adolescente, y las profundas diferencias generacionales; es decir, un film que pendula entre el melodrama familiar, el thriller judicial y el retrato juvenil.

Lali Espósito encarna, de manera contundente, dramática, tocando nuevas teclas en su instrumento expresivo, a una adolescente que es la única imputada por la muerte de su mejor amiga. La actriz salió bastante airosa de un complejo desafío interpretativo, aunque no está igual de convincente en las diferentes escenas. Saliendo airosa de su primer gran reto actoral, Espósito transmite la justa y necesaria expresividad que su personaje requiere y se percibe, allí también, la buena mano del director para dotar de realismo y credibilidad a su personaje, cuya gravitación no merma en todo el film: ambigua, incómoda, amenazante y frágil de a ratos, de mirada perdida, cargada de angustia.

"Si tuvieras que definir con tres palabras la amistad que tenías con Camila, ¿Cuáles serían? -le pregunta la periodista-. Amistad, lealtad, diversión". Dolores Dreier responde a las preguntas que le hacen en la entrevista sin expresar sentimientos, con la mirada fría, las palabras justas. Cada día se desplaza por su casa como una autómata. Juega a la playstation con su hermano más chico sin entusiasmo. Parece dividida entre el miedo y el dolor de ser la única acusada del asesinato de su mejor amiga. Uno se pregunta qué ideas atraviesan sus pensamientos, uno cuestiona si ha sido capaz de cometer el crimen que se le acusa. En ese contexto, Dolores sabe que tiene a toda la atención pública detrás y su personaje sufre esa hostilidad, exteriorizada en la expresión de su rostro, en una contenida angustia corporal.

Mención especial merecen las composiciones de Leo Sbaraglia e Inés Estévez en el rol de los padres de la acusada, donde los magníficos intérpretes entregan la dosis de talento de dos consagrados. Transformados magistralmente en dos seres ciegamente encomendados a defender a su hija a toda costa, los padres de Dolores ejercen un control férreo sobre ella con tal de evitar el hundimiento de una familia, inclusive si hiciera falta echar mano a las facilidades económicas y los privilegios de clase para comprar una ‘verdad’. Resulta imposible no involucrarse emocionalmente en el espiral de locura en que se ven inmersos (bajo la sombra de la duda sobre su complicidad), presos del asedio de los medios y con el peso de la justicia cargando sobre sus espaldas. Un sólido Daniel Fanego en el habitual rol de ‘abogado del diablo’ retrata con mucha clase una especie de letrado que abunda en el microcosmos judicial. Por su parte, Gerardo Romano da vida a un fiscal de conducta implacable, cuyo personaje se exacerba mediante abundantes dosis de ironía.

La Ambivalencia de la Verdad

La forma en la que el director elige contar la historia, permite que el espectador se involucre con una noción de verdad que siempre es subjetiva a su punto de vista. Es decir, no nos comparte el secreto sobre la culpabilidad o no del crimen. Lo cual arruinaría las intenciones y, por otra parte, la esencia del film no pasa por allí. Su verdadera hondura narrativa se encuentra varias capas por debajo de esa superficie. Aquella certeza que, en su fuero íntimo, solo conoce la propia conciencia en la cual quedarán grabados los actos cometidos, o no. Justamente, esa ambivalencia que flota en el aire de la historia a lo largo de sus más de dos horas de metraje, deja la marcada sensación de que nadie es quien dice realmente ser.

Lejos de centrarse exclusivamente en la investigación del caso, el director elige tomar distancia de lo fáctico, es decir, de la “evidencia” que suele construirse como huella en este tipo de relato. Por el contrario, sitúa la historia dos años después de lo sucedido, ya próxima a un veredicto final, haciendo foco en el entramado familiar y la reconstrucción de estas relaciones post-tragedia. Allí, el espectador irá armando su propio rompecabezas al tiempo en que Tobal nos invita a participar de la intimidad de este núcleo, resquebrajado en su fibra más íntima. Con gran capacidad para crear atmósferas atrapantes, el director sugiere más de lo que muestra acerca de la escena del crimen. Apenas unos flashbacks alcanzan para entregar pistas sutiles, que el espectador deberá saber codificar. El personaje de Dolores, presa de la propia imagen que la opinión pública ha construido sobre ella, es la metáfora permanente de un ser en suspensión, encerrada en un universo artificial, en continua espera y sostenida angustia.

Así, a diferencia de otros exponentes del género que construyen todo el relato bajo la órbita de los pasillos judiciales, prefiere arraigarse en el universo familiar, jugando con la tensión verbal, la intromisión ajena, el silencio incómodo y los climas de permanente paranoia, favoreciendo lo implícito a lo que muestra, como si en esa zona gris y difusa se dibujara la verdadera naturaleza de sus protagonistas. Queda claro, aunque al final se recurra a una poco sutil metáfora para subrayar el contraste realidad-relato, que la clave en Acusada no es la verdad ni los intentos por apropiarse de ella. Lo crucial aquí es que nadie del entorno de Dolores sabe cómo ella se siente. Ni siquiera después del tan esperado y trabajoso triunfo. Por eso el clima de agobio es un protagonista más del film. Porque sucede como por fuera del resto de los personajes, trabaja en forma independiente de ellos. Y ahí Tobal consigue que Acusada triunfe, pues ha creado emociones y las ha mantenido hasta la secuencia de créditos.

El final abierto invita a la propia interpretación y a cuestionarnos si, finalmente, importa saber de forma empírica y conocer quien fue el asesino, dejando flotar en el aire una serie de interrogantes mayúsculos: ¿Una persona es inocente hasta que se pruebe lo contrario? ¿Controlar el relato en los medios equivale a mentir con tal de qué la justicia ‘muerda el anzuelo’? ¿Hasta qué punto puede una persona camuflar sus actos bajo un ‘disfraz de mentiras’? Como en el mejor cine de autor, de eso parece estar hecha la película aunque: importa más la forma que el contenido, aún si el fondo de la cuestión es una verdad insondable e impenetrable de escudriñar.

Producción y Equipo

La película "Acusada" es una producción argentina de 2018. La dirección estuvo a cargo de Gonzalo Tobal, quien también co-escribió el guion junto a Ulises Porra. El elenco principal está conformado por Lali Espósito, Leonardo Sbaraglia, Inés Estévez, Daniel Fanego y Gerardo Romano. La fotografía es de Fernando Lockett y la música de Rogelio Sosa. La edición fue realizada por Alejandro Carrillo Penovi, la dirección de arte por Sebastián Orgambide y el sonido por Guido Berenblum. Fue producida por Axel Kuschevatzky, Matías Mosteirín, Hugo Sigman, Matías Roveda, Santiago Gallelli y Benjamín Doménech, con Leticia Cristi. La distribución corrió a cargo de Warner Bros. La duración de la película es de 108 minutos (o 113 minutos, según la fuente).

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