Karla Souza Frente a las Acusaciones de Delito Sexual: Su Impactante Respuesta a Través del Cinepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Fue en 2018 cuando la actriz mexicana Karla Souza rompió el silencio y reveló que había sido víctima de violación y acoso sexual por un director, del cual no dio a conocer el nombre, pues quería llevar el tema con toda delicadeza. En febrero de ese año, Souza apareció en el programa de entrevistas de Carmen Aristegui, una de las periodistas más prestigiosas del país. Souza fue la primera de un grupo de mujeres populares, importantes, en salir y denunciar situaciones así en México, todas con Aristegui, todas en la misma semana.

Detalles del Abuso y Reacciones

La protagonista de ¿Qué culpa tiene el niño? relató su experiencia. “Con este director yo estaba sola, no había muchas mujeres en ese grupo, me sentí desprotegida, yo vivía sin mis papás”. La actriz mexicana relata que el acoso inició con el alojamiento que le fue asignado durante la grabación de la serie. Souza asegura que negar las insinuaciones sexuales tenía una repercusión directa en su trabajo. “Si decidía no abrirle la puerta, al día siguiente me la cobraba”. Souza dejó de recibir al director en su habitación y en consecuencia fue eliminada de la serie. Además de la violación, Souza relató la insistencia del agresor, las represalias de éste cuando ella no le hacía caso, una pesadilla.

Aunque no dijo el nombre del agresor, no tardó en trascender que se trataba de Gustavo Loza, muy cercano a Televisa, el todopoderoso conglomerado de medios. Al día siguiente de la entrevista, Televisa anunció que rompía "de manera inmediata" con él. Loza se defendió. Concedió entrevistas, negó los hechos narrados por Souza. En entrevista con Ventaneando, el director de cine habló por primera del movimiento y señalamientos por los que se alejó de la vida público por un largo tiempo y que incluso hasta la actualidad continúan un procedimiento ajeno a materia legal, pues nunca se interpuso una denuncia en su contra. “No soy una persona rencorosa, no tengo nada de que arrepentirme, nada de que avergonzarme y mucho menos mi familia. Yo creo en el karma y probamente esta película es la respuesta a todo eso; una cámara de cine de repente puede ser la arma más poderosa, porque hay una historia que contar, porque hay historia y tiempo. La vida pone a cada quien en su lugar”, expresó el director Gustavo Loza a Linet Puente.

Parte del gremio y la opinión pública creyó a la actriz y criticó sin peros a Loza. Algunos se volvieron contra ella: por no decir el nombre del agresor, por haber esperado tantos años en denunciarlo. La neutralidad se impuso y el paso de las semanas hizo el resto. A modo de epitafio de esta historia, Televisa acabó por perdonar a Gustavo Loza, renovando una de las series que el productor y director realizaba para la cadena.

"La Caída": El Arte como Respuesta y Sanación

Esta situación no ha sido nada sencilla de enfrentar para Karla Souza porque dijo que sufrió consecuencias tras denunciar y revelar la verdad, pero con el paso del tiempo ha aprendido a lidiar con cada situación y a sanar de una manera única, utilizando su mayor fuerte, el cine. “Tú me dices: ‘Te desapareciste’, sí, fue una decisión propia que tomé de alejarme, porque me lastimaron mucho, fue muy doloroso para mí vivir esa época, de la forma en la que hablaban del tema y es algo que aprendí y lo agradezco, porque aprendí mucho”, expresó en su momento la actriz mexicana.

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En un reciente encuentro con medios de comunicación, Karla Souza habló que su forma de responder contra su agresor fue a través de la película más reciente que acaba de hacer, ‘La Caída’, en la que protagoniza a una clavadista olímpica que sufre violencia de género y abusos por parte de su entrenador, una producción que ha tenido cinco nominaciones al premio Ariel. “Justo mi contestación fue la película”, comenzó a decir la famosa. “O sea (hice la película), en vez de contestar con un tuit o con un Instagram o con una contestación quizás cortés, porque es un tema sumamente complejo”, sentenció.

“Cuando vi en ese momento [después de la entrevista con Carmen Aristegui en la que reveló su caso de abuso] la manera en que reaccionaron los medios, entendí que no era momento para hablarlo, y que yo iba a poder contestar con el arma más fuerte que tengo que es el cine”, agregó Karla Souza. Sin embargo, ella dejó en claro que la película no sólo la ayudó a responder a su agresor, sino que también a sanar y dar el perdón. “A través de la película también aprendí a sanar, a perdonar y a poderlo compartir para que pudieran entenderlo”, dijo la estrella actoral. Ahora, en la actualidad, la famosa aseguró que ya perdonó a su agresor sexual y contó qué la llevó a tener ese proceso de sanación.

Para la preparación de su papel, Souza detalló que varios clavadistas le dejaron entrar en sus casas, conocer sus trajes, sus medallas y sus historias. Asimismo, Karla entró en 2017 en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) para prepararse físicamente. «(Lo hice) para honrar lo que hacen estos deportistas, todo, que te huela a cloro la piel, el pelo, y lo que se siente al estar en una plataforma de 10 metros y lo que se siente también al entrar al agua… Lo extraño tanto, romper el agua con las manos».

“De eso va la película, la protagonista ve vivir a la otra protagonista eso tan chiquita y algo hace click en su cabeza, probablemente eso suceda a otros espectadores. Es algo colectivo, no son cuestiones individuales.” Finalmente, Karla Souza aseguró que no tiene miedo a las críticas que pueda recibir por esta declaración. “Cada quien tiene el derecho de pensar como quiere, como dicen, no soy monedita de oro”, sentenció.

El Contexto de la Violencia Sexual y el Silencio de las Víctimas

Luego de que Karla Souza diera a conocer que fue víctima de abuso sexual, las redes sociales se inundaron de comentarios. Mientras algunos internautas aplaudieron el valor de la actriz, otros más expresaron opiniones negativas. Muchos criticaron que Souza no denunciara la violación en el momento en que ocurrió y que tardó varios años en hablar sobre el abuso. Desafortunadamente, este tipo de críticas también son escuchadas por otras mujeres que han sufrido violencia sexual. Lejos de recibir apoyo, lo que encuentran es una serie de cuestionamientos sobre la manera en que reaccionan a tan traumática situación.

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No obstante, cuando una mujer no denuncia inmediatamente el abuso sexual no es por apatía, complicidad o porque esté mintiendo. Detrás de este comportamiento hay una explicación psicológica que busca crear conciencia y empatía entre quienes conviven con la víctima. ¿Por qué una víctima de abuso puede tardar años en hablar sobre el tema?

Razones por las que las Víctimas Tardan en Denunciar

En el texto Since You Asked, Roy Moore, Here Is Why Victims of Sexual Violence Wait Decades To Come Forward, publicado en Huffpost, la terapeuta y activista Dani Bostick explica que hay al menos una docena de razones por las que una mujer no expresa en voz alta lo que vivió. Entre ellas podemos encontrar:

  • Sociedad en contra: Muchas veces, el victimario se encarga de crear una ‘buena imagen’ ante la sociedad, de tal suerte que a muchas personas les será difícil creer que alguien tan ‘agradable y carismático’ sea capaz de cometer un abuso. La víctima es consciente de que la simpatía de quienes la rodean está del lado del abusador, por lo que de antemano sabe que se enfrentará a una sociedad que no creerá en su palabra y defenderá a su atacante, lo cual la hace sentir insegura y sin apoyo.
  • Cuestionamientos innecesarios: Es muy común que tanto la sociedad como las autoridades inviertan tiempo en cuestionar a la víctima, en lugar de que el enjuiciado sea el victimario. ‘¿Qué ropa tenías puesta?’, ‘¿Por qué no estabas en tu casa a esa hora?’ o ‘¿Andabas sola por la calle?’ Son sólo algunas de las preguntas que la víctima tendrá que escuchar y responder. Pero no sólo eso, también será juzgada por sus respuestas, sin importar cuáles sean.
  • Cercanía: Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) una de cada tres mujeres en el mundo ha sido víctima de violencia sexual. De esa cifra, más de la mitad la ha sufrido a manos de un familiar, amigo, vecino, compañero de trabajo o pareja. Es decir, el abusador se encuentra dentro de su círculo social. Esto provoca que la denuncia sea mucho más complicada, pues probablemente se verán involucradas otras personas, como familiares o amigos. La víctima no sólo deberá lidiar con el acosador, también con las opiniones y juicios de las personas cercanas a ella.
  • El alto precio de la denuncia: Con esto no nos referimos a un costo monetario, sino en la calidad de vida de la persona. Es muy probable que luego de denunciar el abuso -ante la sociedad y/o la justicia-, la víctima se enfrente a la pérdida de su empleo, la falta de apoyo de su familia, disminución de oportunidades profesionales, problemas con sus amistades, daño a su reputación e incluso que su vida corra peligro.
  • Falta de información: En muchos casos, las víctimas ni siquiera están seguras de a qué instancia deben acudir para denunciar el abuso, pues este tema continúa siendo tabú en la mayoría de las sociedades. Además, se tiene la idea de que si la violación no se da a conocer inmediatamente, dejar pasar tiempo hace que pierda credibilidad y ya no existan pruebas para acusar al victimario.

Estadísticas de la Violencia Sexual en México

La académica Estefanía Vela, experta en derechos sexuales y reproductivos, siguió el caso de Souza y publicó un extenso trabajo sobre el acoso sexual en el entorno laboral en México. En su artículo, Vela celebra las denuncias de Souza y las demás, porque, dice, "ilustran lo que sucede habitualmente", no solo en el trabajo, sino también "en las universidades y las calles".

En México hay 120 millones de habitantes. Algo más de la mitad son mujeres, y una tercera parte de esa mitad, 21 millones, son económicamente activas. De acuerdo a datos oficiales recogidos por Vela en su texto, la situación es alarmante:

Incidencia de Acoso Sexual en el Ámbito Laboral en México (2016, Mujeres mayores de 15 años) Cantidad de Mujeres
Propuestas de relaciones sexuales a cambio de mejora laboral 344.000
Sufrieron represalias por negarse 178.000
Intentos de violación 78.000
Sufrieron violación 24.000

Estos datos corresponden solo al contexto laboral y a mujeres mayores de 15 años. Vela concluía: "Es sensato afirmar que la gran mayoría de los casos de violencia sexual no se denuncian y, de los que sí, como quiera no se logra una condena". La edad, mayores de 15, resulta importante también. Aunque no hay una estadística clara al respecto, en México, un país en el que cada día mueren asesinadas de media más de siete mujeres, el primer acoso se sufre muy temprano, incluso antes de empezar a trabajar. Un profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) elaboró un algoritmo para ver a qué edad estaban denunciando las mujeres su primer acoso en la red social y descubrió que la mayoría estaban entre 6 y 10 años. Esto subraya la magnitud de lo que no se sabe y no aparece en los números.

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Factores que Animan a Romper el Silencio

Cuando una mujer decide hacer público o denunciar ante la ley el abuso sexual del que fue víctima no es porque quiera tener fama, colgarse de un tema de moda o llamar la atención. En realidad pueden ocurrir diversos factores que provocan que la víctima se arme de valor para contar su historia. Entre estas razones destacan:

  • Distancia: Cuando una víctima ya no tiene que convivir de manera regular con su abusador, es probable que se sienta un poco más segura en cuanto a su integridad física y su vida. Muchas veces, cuando hay una distancia geográfica entre ellos, la persona considera que ya no corre tanto riesgo al hacer pública la denuncia.
  • Otras víctimas: Saber que otras mujeres también sufrieron abuso a manos del mismo personaje, las hace sentir que su testimonio ya no será desacreditado. Si otras víctimas del mismo agresor cuentan su historia, es menos probable que la sociedad las señale como mentirosas.
  • Movimientos sociales como #MeToo: Estos movimientos ayudan a que las víctimas se sientan escuchadas, comprendidas y apoyadas por otras personas, ya sea que hayan sufrido o no de abuso sexual. Lo más importante es que las mujeres se sienten más seguras al saber que alguien les cree, lo cual les da el valor para levantar la voz.
  • Apoyo profesional: Muchas veces, las víctimas se deciden a buscar ayuda de un terapeuta o un grupo de apoyo para poder lidiar con el trauma que viven. Esto les permite sanar heridas, elevar su autoestima y comprender que ellas no son culpables del abuso que sufrieron. Además, la mayoría de ellas deja de sentirse avergonzada por lo que ocurrió.

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