Descubre el Poder del Tribunal de Cristo: Significado, Propósito y Recompensas Imperdibles para los Creyentespost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Estimados amigos, hoy comenzaremos una serie de programas sobre “El significado del tribunal de Cristo”. Hemos escuchado muchas veces que todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. El profesor de Biblia Erwin Lutzer comenta: «Muchos de nosotros parecemos estar ganando en la carrera de la vida, pero quizá solo estamos fingiendo. Cuando estemos delante de Cristo, reconoceremos la diferencia entre una verdadera victoria y una ilusión. Veremos qué nos hizo falta para ganar y qué para perder. Llegará el día en el que cada creyente en Jesucristo estará delante del Señor. Allí se verán las pretensiones o las obras agradables para él.»

La Biblia llama a este evento venidero “el tribunal o béma de Cristo”. Nunca comprenderemos lo que la Palabra de Dios enseña acerca de una recompensa futura, mientras no entendamos las cuestiones básicas de este evento en el calendario profético de Dios. El tribunal de Cristo es una de las doctrinas que al creyente debe darle ánimo y gozo para seguir sirviendo al Señor.

¿Qué es el Tribunal de Cristo (Bema)?

Para contestar esta pregunta, primero debemos plantearnos ¿qué es un tribunal? en las Escrituras. En la Biblia la palabra béma, traducida como ‘tribunal’, significa “un paso” o “un pie”. Al encontrarse a una altura del suelo, la gente reunida a su alrededor podía presenciar y escuchar las decisiones y dictámenes. En primer lugar, hacía referencia a un procedimiento judicial, en el que los jueces impartían justicia.

La palabra griega traducida como tribunal hace referirse a la ceremonia de premiación que se hacía en la antigüedad en la que todos los competidores estaban de pie ante el tribunal para recibir sus premios o coronas. El término “bema” tiene relación con “silla de juicio, una corte judicial, asiento de tribunal - James Swanson, Diccionario de idiomas bíblicos: Griego (Nuevo testamento)”. El bema nunca fue un lugar para reprender a los atletas ni para castigarlos de ninguna manera. Era un lugar de prueba y recompensa.

En nuestras sociedades existen cortes que se deben encargar de hacer cumplir la ley. De la misma manera, un día Jesús, el Juez de jueces, nos juzgará de manera individual, y si somos creyentes seremos juzgados como parte de Su iglesia universal por nuestras obras y sus frutos. Es Cristo el que juzgará en este tribunal, así lo declara Juan 5:22.

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¿Quiénes Comparecerán ante el Tribunal de Cristo?

Tanto los creyentes como los incrédulos un día deberán rendir cuentas. La Biblia dice en Hebreos 9:27 “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”.

Según Romanos 14:10 y 2 Corintios 5:10, quien haya creído en esta vida en Cristo como su Salvador, comparecerá ante el tribunal de Cristo. Podemos llamar a este suceso, el primer juicio. Por el contrario, según Apocalipsis 20:11 al 15, aquel que haya rechazado a Cristo comparecerá ante el juicio del gran trono blanco, al final de los últimos tiempos, más precisamente antes de la creación de un cielo nuevo y una tierra nueva. Los incrédulos comparecerán ante el gran trono blanco.

El tribunal de Cristo es diferente del juicio del gran trono blanco. Ese será el juicio final de los malvados antes de que sean arrojados al lago de fuego (Apocalipsis 20:11-15). Solo los creyentes en Jesucristo irán ante su tribunal. La advertencia es para los cristianos, no para los incrédulos.

La Naturaleza Obligatoria del Tribunal

2 Corintios 5:10 dice: “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo”. Una mirada al contexto de este pasaje nos deja ver que Pablo hablaba de sí mismo y de otros creyentes. La palabra “nosotros” hace referencia a los creyentes en Cristo. En 2 Corintios 5:10 las palabras “es necesario que todos nosotros” revelan que este juicio alcanzará a todos y será de naturaleza obligatoria ya que dice “es necesario”. El tribunal no es opcional, sino imperativo, lo que hace que la asistencia a este evento resulte inevitable. En la palabra “nosotros”, Pablo se incluye también a sí mismo. Ningún creyente está excluido.

Romanos 14: 10 y 12 dicen: “Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo […]. Está escrito: "Tan cierto como que yo vivo --dice el Señor--, ante Mí se doblará toda rodilla y toda lengua confesará a Dios." Así que cada uno de nosotros tendrá que dar cuentas de sí a Dios. Ninguno de nosotros está calificado para ser juez. Solo el Señor Jesús está calificado, y todo juicio le ha sido confiado a Él (Juan 5:22).

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Si usted aún no ha entregado su vida a Cristo, hoy tiene la oportunidad de hacerlo, porque las consecuencias de no hacerlo son eternas.

¿Cuándo se Realizará el Tribunal de Cristo?

¿En qué momento seremos juzgados y evaluados por Él? ¿Cuándo tendrá lugar el tribunal de Cristo? Es importante partir de la cita bíblica en Lucas 14:14 donde se hace mención la recompensa de las obras a los demás. Dado que las recompensas serán dadas en la resurrección de los justos, ahora nos toca ubicar este evento y para eso se debe revisar 1 Tesalonicenses 4:13-17, en el que se refiere a que la resurrección ocurrirá el día en que Cristo venga por su iglesia, los muertos en Cristo serán los que resucitarán primero.

No sólo Lucas hace referencia a la ocasión, sino también 1 Corintios 4:1-5 que refiere al servicio que nadie debe juzgar sino sólo el Señor hasta que venga. Pablo nos da más luz al hablar de que su recompensa será dada en aquel día por el Señor (2 Ti. 4:8), lo propio ocurre con la mención de Juan en Apocalipsis 20:12. Mateo 16:27 afirma que el Hijo del Hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada persona según lo que haya hecho. Apocalipsis 11:18 también menciona que ha llegado el momento de juzgar a los muertos, y de recompensar a los siervos de Dios.

La primera etapa de nuestra realidad es esta «tienda terrenal», refiriéndose a estar en este cuerpo en el que experimentamos la justificación y la santificación. La segunda etapa es «el estado intermedio». Ser revestidos en Cristo, o entrar en el «estado glorificado», marca el inicio de la tercera etapa. Esto se cumple en la segunda venida de Cristo, cuando todos los creyentes seremos transformados a una nueva realidad corporal en la que podremos disfrutar de la gloria de Dios eternamente.

El Propósito del Tribunal de Cristo: Evaluación de Obras, No Condenación

Habiendo hecho el estudio correspondiente se entiende lo siguiente: el tribunal que se realizará en el futuro cuando la iglesia sea llevada tendrá el objetivo de presentar todas nuestras obras realizadas en esta vida (2 Co. 5:10). Estos textos nos muestran que, por ahora, estamos viviendo vidas que acumulan obras. También nos muestran que, para los que hemos sido redimidos, el tribunal de Cristo no será un juicio para evaluar nuestra salvación, sino nuestras obras.

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El tribunal de Cristo no determina nuestra salvación; ese asunto quedó resuelto por el sacrificio de Cristo por nosotros (1 Juan 2:2) y por nuestra fe en Él (Juan 3:16). Todos nuestros pecados son perdonados, y "no hay condenación para los que están en Cristo Jesús" (Romanos 8:1). Así pues, los creyentes están seguros en Cristo, pero aun así deben comparecer ante el tribunal de Cristo. Será un tiempo de examen y un tiempo de recompensa.

El tribunal de Cristo tampoco es un momento para castigar el pecado. Jesús tomó nuestro castigo de una vez y para siempre. El tribunal de Cristo es un momento en el que seremos llamados a rendir cuentas, a dar cuenta de lo que hicimos por Jesús. Será un momento serio y necesario de rendir cuentas, pero, como redimidos de Dios, nunca seremos condenados con los malvados. Como dijo un teólogo: "No se puede enfatizar lo suficiente que el juicio no tiene relación con el problema del pecado, que es más para otorgar recompensas que para rechazar el fracaso" (Chafer, L. S., Teología Sistemática, vol. IV: Eclesiología-Escatología, Dallas Seminary Press, 1948).

Aquí hay un punto muy importante que analizar. “Malo” es el término que explica “inutilidad”, por eso “el juicio no es para determinar lo que es éticamente bueno o malo, sino más bien aquello que es aceptable y aquello que es inútil” (J. Dwight Pentecost). El propósito es recompensar su servicio por aquellas cosas hechas en el nombre del Señor. Esto significa que habrá diferentes grados de recompensa: Entre más revelación de la verdad recibimos, mayor es nuestra responsabilidad delante de Dios al rendir cuentas sobre la verdad que conocimos.

Dios examinará tanto las obras como los motivos que nos llevaron a hacerlas. No es tanto lo que hicimos sino el por qué y el cómo lo hicimos. Si se desarrollan actitudes correctas, también resultarán obras correctas: no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios (Efesios 6:6). Al contrario, si hablamos es porque Dios nos aprobó y nos confió el evangelio. No procuramos agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones (1 Tesalonicenses 2:4).

Las Obras Juzgadas: Oro, Plata, Piedras Preciosas vs. Madera, Heno, Paja

Jesús inspeccionará nuestras obras. ¿Qué hiciste con los recursos que Dios te dio? ¿Cuán fiel fuiste? ¿Te rendiste al Espíritu, buscando honrar a Cristo y promover Su obra en el mundo? Si es así, tendrás tu recompensa (ver Mateo 10:41-42). ¿Descuidaste tus oportunidades de servir al Señor? Si es así, sufrirás la pérdida de tu recompensa.

1 Corintios 3:8-15 (Pablo escribió): “El que siembra y el que riega están al mismo nivel, aunque cada uno será recompensado según su propio trabajo. En efecto, nosotros somos colaboradores al servicio de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios. Según la gracia que Dios me ha dado, yo, como maestro constructor, eché los cimientos, y otro construye sobre ellos. Pero cada uno tenga cuidado de cómo construye, porque nadie puede poner un fundamento diferente del que ya está puesto, que es Jesucristo. Si alguien construye sobre este fundamento, ya sea con oro, plata y piedras preciosas, o con madera, heno y paja, su obra se mostrará tal cual es, pues el día del juicio la dejará al descubierto. El fuego la dará a conocer, y pondrá a prueba la calidad del trabajo de cada uno. Si lo que alguien ha construido permanece, recibirá su recompensa, pero si su obra es consumida por las llamas, él sufrirá pérdida. Será salvo, pero como quien pasa por el fuego.”

La obra de cada uno se hará evidente; porque el día la dará a conocer, pues con fuego será revelada. El fuego mismo probará la calidad de la obra de cada uno. Si permanece la obra de alguien que ha edificado sobre el fundamento, recibirá recompensa. Aquellos cuyas obras tienen un origen natural "sufrirán pérdida". Sus obras serán quemadas, pero ellos mismos "serán salvos".

Las obras buenas son representadas por tres elementos: Oro, plata y piedras preciosas (1 Co. 3:12a). Estos tres elementos nos presentan la buena edificación que el creyente hace sobre el buen fundamento que conoce. Como dice Simón J. Kistemaker: “En la antigüedad, los templos eran construidos de mármol y adornados con oro y plata - Comentario al Nuevo Testamento: 1 Corintios, 125.” Es decir, el buen fundamento requiere buena edificación. Lo propio en cuanto a las obras inútiles, son representadas con: Madera, heno y hojarasca. El edificar con esto sobre el fundamento de Cristo, es no entender el gran valor que Cristo tiene. Continúa diciendo Kistemaker: “Las casas comunes se construían de madera y ladrillos mezclados con heno o paja. - Comentario al Nuevo Testamento: 1 Corintios, 125.” En ese sentido, debemos entender que el día del tribunal de Cristo nuestras obras serán presentadas.

Las recompensas se distribuyen entre aquellos cuyas obras resisten la prueba. Como señala Arthur Pink, "el oro, la plata y las piedras preciosas tienen un valor intrínseco, mientras que la madera, el heno y la paja son productos naturales" (The Redeemer’s Return, cap. 8, pt. 5). Dios quiere que sepamos que todo nuestro trabajo en esta vida para el reino no será en vano (1 Co 15:58).

Las obras buenas son aquellas que se hacen:

  • De corazón (Colosenses 3:23)
  • Sabiendo que no es en vano (1 Corintios 15:58)
  • Diligentes y fervientes (Romanos 12:11)
  • Con perseverancia y fidelidad (Juan 12:26)
  • Humildad (Marcos 9:35)
  • Con abnegación (Marcos 10:45)

En contraste, las obras malas (inútiles) son las que se hacen:

  • Por fuerza
  • Por ganancia deshonesta
  • Con dura actitud (1 Pedro 5:2-3)
  • No contencioso, etc. (1 Timoteo 3:1-7; 2 Timoteo 2:24-26)

Comparativa de Obras en el Tribunal de Cristo

Tipo de Obra Materiales Bíblicos Descripción Resistencia al Fuego Resultado
Obras Duraderas Oro, Plata, Piedras Preciosas Hechas con motivos puros, por el Espíritu Santo, para la gloria de Dios. Permanecen Recibe recompensa
Obras Inútiles Madera, Heno, Paja (Hojarasca) Hechas con motivos egoístas, carnales, para la gloria humana, sin valor eterno. Consumidas Sufre pérdida

Consecuencias para el Creyente: Pérdida de Recompensas, No Condenación

No habrá ningún castigo para el creyente. Juan 5:24 declara: "Ciertamente les aseguro que el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no será juzgado, sino que ha pasado de la muerte a la vida." Romanos 4:8 dice: “¡Dichoso aquel cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta!” Y Romanos 8:1 añade: “… ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús.” Hebreos 10:14 y 17-18 refuerza esto: “… con un solo sacrificio ha hecho perfectos para siempre a los que está santificando. Después (Dios) añade: "Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades." Finalmente, Apocalipsis 21:4 promete: “Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir.”

Sin embargo, cada uno debe ser consciente de la posible “pérdida” de lo que Dios había querido darle. 1 Corintios 3:14-15 nos advierte: “Si lo que alguien ha construido… es consumida por las llamas, él sufrirá pérdida. Será salvo, pero como quien pasa por el fuego.”

Los cristianos nunca debemos temer ir al infierno, pero hay algunas cosas muy importantes que sí debemos temer en relación con el juicio final:

  1. Temor de estar avergonzados por no ser encontrados viviendo para el Señor Jesús durante su Segunda Venida: "Ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados. Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él." (1 Juan 2:28).
  2. Temor de sufrir pérdida de recompensa porque nuestras buenas obras hayan sido temporales, y no eternas: "Si la obra de alguno se quema, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego." (1 Corintios 3:15).
  3. Temor de perder recompensas por haber vivido de manera descuidada, en vez de vivir consagrados para Cristo Jesús: "No os engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará, porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna." (Gálatas 6:7-8).

1 Corintios 9:24-27 nos insta: “¿No saben que en una carrera todos los corredores compiten, pero sólo uno obtiene el premio? Corran, pues, de tal modo que lo obtengan. Todos los deportistas se entrenan con mucha disciplina. Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre. Así que yo no corro como quien no tiene meta; no lucho como quien da golpes en el aire. Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado.”

Gálatas 6:9 nos anima: “No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.” Y 2 Timoteo 2:5 nos recuerda: “Así mismo, el atleta no recibe la corona de vencedor si no compite según el reglamento.” 2 Juan 1:8 nos aconseja: “Tengan cuidado para que no pierdan lo que han logrado, sino que sean plenamente recompensados.” Apocalipsis 3:11-12 nos dice: “Vengo pronto. Retén firme lo que tienes, para que nadie tome tu corona.”

Las Recompensas en el Tribunal de Cristo: Las Cinco Coronas

¿Por cuáles cosas recibirán recompensas los creyentes? Estos no son más que una muestra de los frutos que deberíamos esperar ver, ya que se permite que el Espíritu Santo trabaje. Las recompensas disponibles en el Tribunal de Cristo pueden verse al estudiar las CINCO CORONAS de las que habla claramente el Nuevo Testamento. La Biblia habla de que los creyentes reciben coronas por diferentes cosas. Las diversas coronas se describen en 2 Timoteo 2:5; 4:8; Santiago 1:12; 1 Pedro 5:4 y Apocalipsis 2:10. Al final de la Biblia, Jesús dijo: "Por tanto, Yo vengo pronto, y Mi recompensa está conmigo para recompensar a cada uno según sea su obra" (Apocalipsis 22:12).

Yo no puedo comparar las recompensas celestiales con las recompensas terrenales, pero sí debo entender que éstas afectarán de algún modo la calidad de mi vida en el cielo durante la eternidad. ¡Si Dios dice que sus recompensas son buenas, así son!

La Corona de Justicia

LA CORONA DE JUSTICIA SE DARÁ A TODOS LOS QUE AMAN LA VENIDA DEL SEÑOR JESUCRISTO. Pablo afirmó en 2 Timoteo 4:8: “Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.” El deseo más fuerte en nosotros los cristianos siempre debe ser: estar con nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Filipenses 1:21-23 dice: “porque para mí el vivir es Cristo y el morir, ganancia. Pero si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger: De ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor.”

La Corona de Vida

Apocalipsis 2:10 menciona LA CORONA DE VIDA: “No temas lo que has de padecer. El diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. ¡Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida!” Santiago 1:12 añade: “Bienaventurado el hombre que soporta la tentación, porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida que Dios ha prometido a los que lo aman.”

La Corona Incorruptible

LA CORONA INCORRUPTIBLE se describe en 1 Corintios 9:25: “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.” Se trata del dominio propio en cuestiones físicas para ser testimonio a otros, y ser físicamente capaz de hacer lo que Dios quiere que usted haga. Es la corona del vencedor.

La Corona de Regocijo

LA CORONA DE REGOCIJO se menciona en 1 Tesalonicenses 2:19: “pues ¿cuál es nuestra esperanza, gozo o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida?” Y Filipenses 4:1: “Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.” Esta corona es dada a los que ganan almas para Cristo. Se le llama corona de regocijo porque produce gozo en el cielo cuando un pecador se arrepiente y recibe a Cristo. Proverbios 11:30 dice: “El fruto del justo es árbol de vida; el que gana almas es sabio.”

La Corona de Gloria

LA CORONA DE GLORIA se promete en 1 Pedro 5:4: “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.” La Biblia dice que todos los que ya somos salvos debemos estar activamente enseñando a alguien la Palabra de Dios, no sólo los pastores y predicadores. Efesios 4:11-16 describe el propósito de los ministerios en la iglesia para la edificación del cuerpo de Cristo, para que todos crezcamos en Él. Daniel 12:3 añade: “Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas, a perpetua eternidad.”

Buscando Recompensas Eternas

Asegúrese de que usted está invirtiendo para obtener recompensas celestiales, en vez de las terrenales. Jesús nos instruye en Mateo 6:19-21: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho destruyen, y donde ladrones entran y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan, porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” Mateo 6:20 también nos dice: “Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar.” Este verso no es una "sugerencia".

Colosenses 3:1-4 nos exhorta: “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra, porque habéis muerto y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.”

En preparación para el tribunal de Cristo, ¿con qué eliges "edificar"? ¿Con oro, plata y piedras preciosas, cosas que perdurarán? La mejor ilustración de esto la encontramos en la parábola de los obreros de una viña (Mateo 20:1-16). En esta parábola queda claro que los regalos que Dios quiere dar los puede otorgar libremente porque son Suyos, y es Su prerrogativa darlos a quien Él quiera. Él no comete ninguna injusticia al respecto, porque no le debe nada a nadie y porque es el Creador soberano.

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