El miércoles saltaba la noticia: dos figuras mexicanas eran sancionadas por Estados Unidos por sus nexos con el narcotráfico. Los señalados eran el futbolista Rafa Márquez y el cantante Julión Álvarez, que formaban parte de la lista de 22 personas y 43 empresas relacionadas con las actividades del narcotraficante Raúl Flores Hernández.
El conocido jugador y el cantante de música regional, ambos mexicanos, fueron sancionados por ser testaferros del narco Raúl Flores Hernández, según el Departamento del Tesoro. Dos estrellas fueron manchadas por el narcotráfico.
La Acusación y el Vínculo con Raúl Flores Hernández
El Departamento del Tesoro decidió señalar a los dos mexicanos por sus supuestos nexos con el narcotraficante Raúl Flores Hernández, conocido como 'El Tío', para el que sirvieron como prestanombres. El comunicado que publicó el Tesoro dejaba claro que "ambos individuos tienen relaciones de largo tiempo con Flores Hernández, y han actuado como testaferros para él y su organización y han mantenido activos en su nombre".
Washington no dudó en comparar a Raúl Flores Hernández con Joaquín 'El Chapo' Guzmán, el conocido líder del cartel de Sinaloa, ahora preso en Estados Unidos. Según el diario El Universal, que cita al gobierno federal mexicano, durante los interrogatorios realizados el capo Flores señaló al futbolista mexicano Rafael Márquez y al cantante Julión Álvarez como dos de sus 22 presuntos testaferros.
Cómo Actuaron y las Empresas Involucradas
Los reportes detallan la forma en que el futbolista y el cantante habrían participado en las operaciones del narcotraficante a través de diversas empresas.
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Rafael Márquez
El capitán de la selección mexicana, de 38 años, habría participado en numerosas empresas del narco, todas fundadas en Jalisco.
De sus nueve empresas sancionadas, una es su escuela de fútbol y otra es su fundación. Allí se lo señala como prestanombres y propietario de nueve empresas que antes controlaba el narcotraficante Raúl Flores Hernández.
Julión Álvarez
Por su parte, el reconocido cantante estaría envuelto en tres empresas del capo.
| Persona | Empresas Involucradas |
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| Rafael Márquez |
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| Julión Álvarez |
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Las Pruebas y la Investigación
El Departamento del Tesoro no presentó pruebas contra Márquez o Albión. No lo hizo porque no está obligado ya que el señalamiento no supone un encausamiento. Para integrarlos en la lista de las personas sancionadas realizaron una investigación en conjunto con las autoridades de México.
Un funcionario estadounidense reveló que la investigación se ha llevado durante "varios años" realizada por varias agencias estadounidenses. Por lo general, el Departamento del Tesoro cuenta con testimonios y documentos de las agencias de la DEA que justifican su decisión. Lo llamativo, al leer el comunicado del gobierno estadounidense, es que aseguran que se llegó a estas sanciones tras una investigación de años en conjunto con el gobierno mexicano.
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Consecuencias de las Sanciones
Las implicaciones de estas acusaciones han sido significativas para ambos individuos.
Nada más aparecer señalados, Estados Unidos ordenó el congelamiento de todas sus cuentas y propiedades en Estados Unidos y la prohibición para que tengan negocios en EEUU. Por supuesto, sus visas quedan suspendidas, por lo que no pueden entrar en Estados Unidos. En el caso de Julión Álvarez esto le impedirá dar conciertos en suelo estadounidense. Además, el músico verá restringidas sus ganancias por los derechos de autor: no podrá recibir las regalías que genere por la venta de sus canciones en las plataformas digitales como iTunes o Spotify.
México reaccionó también y decidió congelar los activos financieros de los dos. La Hacienda mexicana tomó la medida en función de los acuerdos internacionales contra el lavado de dinero.
En todo caso, no están siendo buscados para ser arrestados. “La lista FAC no es una acusación criminal, no es un encausamiento, es un señalamiento”, explicó el periodista especializado Gerardo Reyes, director de Univision Investiga. Por lo pronto, Álvarez ya fue echado de un reality show de Televisa y seguramente muchos de sus contratos serán cancelados.
La Reacción de Márquez y Álvarez
Desde que saltó la noticia, ambos han rechazado las afirmaciones del Departamento del Tesoro.
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En una rueda de prensa del jueves, el cantante volvió a negar las acusaciones, aunque reconoció que conocía al narcotraficante Flores. Álvarez negó las acusaciones y aseguró no tener "necesidad de muchas de las cosas que me están acusando". "Yo no culpo más que a la envidia", agregó, "a los celos y al éxito que gracias a todos ustedes me están regalando".
Por su parte, Márquez se presentó libremente a la Procuraduría General de la República para mostrar su disposición a colaborar con la Justicia. Márquez se ausentó del entrenamiento con Atlas y se presentó voluntariamente a declarar ante la fiscalía mexicana. En la noche dio una conferencia donde negó "categóricamente cualquier tipo de relación con dicha organización". "Nunca he participado en ninguna de estas organizaciones que se me han mencionado", señaló. El defensa del Atlas además apareció ante los medios para afirmar que se encuentra jugando "el partido más difícil" de su vida y prometió "aclarar todo esto".
¿Puede el Departamento del Tesoro haberse Equivocado?
Sí, sin duda. Ya ha ocurrido en el pasado. Pero, en todo, caso les toca a los dos mexicanos probar su inocencia. Para ello deben iniciar un proceso ante el Departamento del Tesoro para demostrar que no tienen ningún vínculo con el capo. Por eso, en el pasado las críticas han llovido sobre esta agencia porque, a veces, se han equivocado.
No sería la primera vez. Por ejemplo, en 2017 Estados Unidos tuvo que reconocer que había errado al sancionar a Carlos Andrés Palacio, un empresario colombiano cuya empresa de biocombustibles nacida para combatir el narcotráfico fue incluida en 2014 una lista por trabajar conjuntamente con los narcos. El proceso duró aproximadamente dos años.
El Contexto en México y el Impacto Social
El narco en México está en todos lados, es un secreto a voces. Es probable que no se necesitaran más denuncias ni acusaciones. Pero lo ocurrido este miércoles llevó la situación a otro nivel: dos estrellas manchadas por el narcotráfico. Quizá, con el tiempo, salgan indemnes, pero el daño ya está hecho.
Rafa Márquez es una institución del fútbol mexicano. Tanto que el año próximo iba en busca de un récord: ser el primer capitán de la historia en jugar cinco Mundiales. No sería necesario agregar nada más para que se entienda la dimensión de este jugador en un país donde el fútbol es religión. Pero, por las dudas, Márquez ganó dos Champions League con el F.C. Barcelona. Ahora, con 38 años, y de vuelta en el fútbol mexicano se vio salpicado por el mayor demonio de este país, el narcotráfico, al ser incluido en la lista negra de la Oficina para el Control de Bienes Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (OFAC, por su sigla en inglés).
Pero Márquez no es la única cara conocida de la lista de 21 mexicanos incluidos en la lista de la OFAC. También se encuentra Julión Álvarez, un polémico cantante de banda norteña, uno de los géneros más populares del país. Criticado el año pasado por decir que sólo le gustan las mujeres que limpian bien, Álvarez negó las acusaciones y aseguró no tener "necesidad de muchas de las cosas que me están acusando".
Lo que todavía quedó en el archivo es un video de hace dos años en el que Peña Nieto asegura que el cantante es "un gran ejemplo para la juventud mexicana". Por estas horas, no debe estar feliz de haber usado esas palabras. Es probable que el presidente no supiera que dos estrellas de su país eran investigadas en Estados Unidos con ayuda de su gobierno. Pero la imagen no deja de evidenciar cómo aquí hasta las figuras menos pensadas pueden terminar ensuciadas por un barro que no se saca fácilmente. Y aunque a la postre tanto Márquez como Álvarez prueben su inocencia, la imagen de ambos quedó afectada.
Casi una década atrás, el gobierno admitía que en el país había medio millón de personas vinculada al narcotráfico. Con 50% de la población en la pobreza, decían muchos, era inevitable que más de uno encontrara allí una forma de subsistir. Menos se entiende, si así fuera el caso, el nexo con personas adineradas como Márquez y Álvarez. No serían los primeros, ni los últimos.
En México, en realidad, ya nada parece sorprender. El narco es parte de la sociedad, la colusión, integrante del sistema y la complicidad, una forma de vida. Y eso es tan cierto como triste, tan arraigado como difícil de erradicar. En un país donde cada 15 días hay un escándalo político, lo que conviene es tomar cierta distancia para luego retomar las consecuencias que trae consigo cada evento, donde cada vez más horadan el imaginario de las personas y seguramente nos marcará como pueblo. Cada escándalo político provoca ciertos estados de animo. En el caso de Rafael Márquez y Julión Álvarez, el golpe fue directo al corazón emocional de los mexicanos.
Ambos son ídolos populares, por lo que son generadores de expectativas; ambos son figuras públicas en un país ávido de creer en algo. En caso de ser ciertas las acusaciones de Estados Unidos, la huella de lo que esto ocasiona refrenda la idea de que el narco está donde sea. No hay un solo lugar donde no escape a su influencia. Cuesta mucho trabajo pensar que Márquez hay tenido idea en lo que se metía, cuando invertía en negocios que luego, según Estados Unidos, se convirtieron en turbios. Quisiéramos creer que no lo sabía, y que ingenuamente no haya medido ningún riesgo cuando de mucho dinero se trata. Pero la propia omisión también es onerosa, por falta de cuidado y de precaución, y por tanto, sospechosa. En el mejor de los casos, Rafa Márquez no sabía.
Julión Álvarez se cuece aparte. Con una carrera meteórica, de ser un cantante más de música banda, de repente, con un par de hits en el mercado se ha convertido en una figura que ha trascendido fronteras. Pero él tiene su propio pecado. En su presurosa carrera, ha coqueteado todo el tiempo con el poder. Como todo artista-Estado, su éxito también se mide en las relaciones que tiene. Manuel Velasco, gobernador de Chiapas, lo ha adoptado como su cantante oficial, incluso lo puso “ejemplo de la juventud” y lo presentó con el presidente Peña Nieto. Menudo aprieto en el que están los gobernantes y el mismo Julión.
Si el gobernador y presidente no sabían que éste estaba metido en líos legales, Dios nos agarre confesados, ¿en manos de quien estamos administrados? Y si lo sabían, entonces se valida la tesis de que vivimos en un narco-Estado. Primera duda: ¿por qué él y no otro de cualquier estilo musical fue llamado a ser el ejemplo de Chiapas, según el gobernador? Segunda: si es un cantante del gobierno ¿no será que por eso puede jugar con el fuego -como todos los políticos en el poder- de los lavados y las transacciones sucias y fáciles, por impunes, del dinero malhabido? No es que sea culpable por sí, solo que, como dice el dicho, con quien con lobos anda, a aullar se aprende; o con quien con niños duerme, meado amanece. El poder es el poder. Creo que aún no se ha analizado en su totalidad el tamaño de este nuevo escándalo. Al imaginario popular le cuesta dar veredicto definitivo sobre sus figuras, porque son suyas, son parte de sus vidas.
