Descubre Cómo la Precarización del Empleo Asalariado Está Cambiando el Mundo Laboralpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El presente artículo aborda el tema de la precarización del empleo asalariado como resultante de los cambios acaecidos en los mercados de trabajo latinoamericanos en las dos últimas décadas. El propósito central es explorar el estatuto teórico, alcances y limitaciones, del concepto de precarización del empleo y establecer las relaciones que tiene con el nuevo modelo económico.

Se argumenta que aunque este concepto ha sido usado en un sentido empírico más que teórico, es necesario adentrarse en este aspecto a fin de comprender los cambios que el empleo precario genera tanto en el ámbito laboral como el social. Nos preguntamos por la capacidad que exhiben los mercados de trabajo latinoamericanos contemporáneos para fomentar dinámicas de integración laboral, poniendo especial atención en lo acontecido con la fuerza laboral asalariada. Esto, con el fin de mostrar, para América Latina, la pertinencia analítica del enfoque de análisis de los mercados laborales que rescata la heterogeneidad estructural como uno de los rasgos explicativos centrales en materia de integración laboral.

Manifestaciones y Alcances de la Precarización del Empleo

La precarización es un hecho y se manifiesta de forma diferente dependiendo del país, la región, la estructura económica y social del sistema político existente, así como de los mercados laborales. Entre sus formas más comunes se encuentran:

  • Subcontratación en cadena: Al final, el trabajo lo realiza una pequeña empresa por un sueldo muy bajo, con menor calidad y una siniestralidad muy alta. Esto puede llevar, incluso, a tener trabajadores inmigrantes no dados de alta en la Seguridad Social.
  • Falsos autónomos: Trabajan para un empleador y dependen de él, pero están dados de alta como autónomos sin serlo realmente. Deberán aceptar las condiciones impuestas, lo que les supondrá, en muchos casos, estar en una situación peor que como trabajadores por cuenta ajena.
  • Economía sumergida: Con contratos no sujetos a control jurídico, la precariedad es enorme.

La temporalidad es un rasgo distintivo de esta problemática. Se observa que el empleo mejora, pero no su calidad, y la apuesta por la temporalidad es obsesiva. En algunos contextos, esta se sitúa en el entorno del 30%, siendo la más alta de Europa frente a otras como el 8% de Alemania. El 90% de los contratos que se firman en ciertas regiones son temporales.

Hay sectores mucho más afectados, dado el elevado peso que tienen en la economía actual, como son el turismo, la hostelería y los servicios.

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Grupos Vulnerables ante la Precarización

La precarización laboral afecta de manera desproporcionada a ciertos grupos sociales, entre ellos:

  • Mujeres: Las estadísticas muestran que un porcentaje más elevado de mujeres trabaja con contratos a tiempo parcial o por horas, con salarios bajos y no buenas condiciones de trabajo.
  • Inmigrantes: El desarraigo social y cultural y su mal dominio del idioma, en muchos casos, además del racismo y la xenofobia, los llevan a realizar trabajos con gran precarización laboral, como los contratos por horas, con bajos salarios y malas condiciones de trabajo.
  • Jóvenes: En 2010, las estadísticas mostraban cómo casi el 40% de los jóvenes menores de 30 años en un país, estaban trabajando con contratos temporales, frente al 21% en la UE.
  • Parados de larga duración: Al igual que ocurre con los anteriores grupos sociales, los parados denominados de larga duración, es decir, los que llevan más de dos años en esta situación, ven cómo finaliza el cobro de prestaciones y continúan sin encontrar trabajo.

Políticas y Mecanismos de Control frente a la Precarización

Desde los distintos gobiernos se han impulsado políticas para corregir la precariedad del mercado laboral, así como establecer mecanismos de control por parte de la Inspección de Trabajo y de Seguridad Social. Dicho organismo ha documentado, por ejemplo, infracciones por dar ocupación a extranjeros sin autorización para trabajar o con contratos a jornada parcial, pero desempeñando jornada completa, lo que ha resultado en la afloración de 125.124 empleos en 2019, con cantidades no declaradas a la Seguridad Social que ascienden a 946.264.922,65 € en ese año.

Entre otras materias, se introduce la exigencia del registro de jornada de trabajo a los efectos de garantizar el cumplimiento de los límites en materia de jornada. Es crucial buscar ser agentes del cambio desde las propias empresas mediante iniciativas políticas, como la regulación del mercado laboral, que es un factor clave al alcance de las políticas activas de empleo en el mercado actual. Un buen ambiente de trabajo, que luche contra la discriminación laboral y los abusos, y que garantice un mayor acceso a los derechos sociales y colectivos, genera así un riesgo mucho menor de precarización.

Estudio Comparativo: Precarización del Empleo Asalariado en Costa Rica y México

Un análisis de la degradación del empleo asalariado en los albores del siglo XXI, realizado por Minor Mora-Salas y Orlandina de Oliveira de El Colegio de México, examina las modalidades de participación laboral de la mano de obra asalariada costarricense y mexicana en una etapa avanzada del cambio estructural en América Latina. Este cambio es resultado de la adopción de políticas de liberalización económica y apertura comercial que dieron lugar a la conformación de un nuevo modelo de acumulación.

Para este estudio, se construyó un índice de precariedad laboral y se realizaron varios ejercicios de análisis estadístico multivariado: análisis factorial, análisis de conglomerados y regresión lineal múltiple. También se propuso un modelo analítico multidimensional que explica la precariedad laboral observada, tomando en consideración factores de índole socioindividuales, sociofamiliares, socioterritoriales y sociolaborales. En relación con las fuentes de información, en Costa Rica se empleó la Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples de 2004, y en México, la Encuesta Nacional de Empleo de 2004.

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Contrastes Socioeconómicos y Demográficos entre Costa Rica y México

Costa Rica y México se caracterizan por la presencia de importantes contrastes. Costa Rica es un país pequeño con poco más de cuatro millones de habitantes y una sociedad con limitada presencia de población indígena, destacando por un elevado nivel de desarrollo social y un sistema político democrático estable. En contraste, México es un país grande con más de 100 millones de habitantes, marcadas disparidades regionales y una significativa población indígena. Su sistema político, aunque estable, muestra una democracia frágil.

Aunque ambos países presentan ventajas económicas y sociales en el contexto latinoamericano, Costa Rica aventaja a México en varios indicadores. Por ejemplo, los niveles de pobreza en Costa Rica (20.7% en 2008) son considerablemente inferiores a los de México (47.4% en 2008). Asimismo, Costa Rica se ubica entre los países más igualitarios de América Latina, con un índice de Gini de 0.488 en 2002, mientras que México se coloca como uno de los países con más elevada desigualdad en la distribución de los ingresos, con un Gini de 0.514 en el mismo año. Los niveles de mortalidad infantil, la tasa de fecundidad global, la tasa de dependencia demográfica y de analfabetismo son, de igual forma, más reducidos en Costa Rica, país que, adicionalmente, reporta una esperanza de vida al nacer superior a la de México.

A principios del siglo XXI, la composición de las familias es similar, con proporciones elevadas de familias nucleares, aunque Costa Rica reporta una presencia ligeramente superior de familias monoparentales con jefatura femenina. En cuanto a las desigualdades de género, la discriminación salarial de las mujeres frente a los hombres coloca a Costa Rica en desventaja en comparación con México para la población con niveles de escolaridad bajo o medio. Sin embargo, en participación política, Costa Rica supera con creces a México (35% frente a 23% de mujeres en el parlamento nacional), reflejado también en sus respectivos Índices de Desarrollo relativo al Género (IDG de Costa Rica: 0.823; México: 0.795 en 2004).

Regímenes de Protección Social y Dinámicas Laborales

En cuanto a la protección social de la fuerza laboral, Costa Rica cuenta con uno de los sistemas de seguridad social de mayor cobertura en América Latina, con un gasto social muy superior al de México a principios del siglo XXI. México, por el contrario, muestra un régimen de bienestar social estratificado y de cobertura media, con exclusiones explícitas de amplios contingentes de población. Este sistema ha sufrido notables alteraciones durante el periodo de aplicación de las políticas de ajuste estructural, ahondando la centralidad del mercado en este campo.

La ausencia de protección contra riesgo de desempleo y la debilidad sociopolítica de las organizaciones sindicales son rasgos compartidos por ambos países. Las tasas de afiliación laboral son considerablemente bajas, y la afiliación sindical ha experimentado reducciones significativas en el periodo de transición hacia el nuevo modelo de acumulación. Esto refuerza la tesis de que uno de los rasgos estructurales de los mercados de trabajo latinoamericanos es la enorme asimetría de poder entre capital y trabajo.

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Las diferencias en cuanto a las pautas de migración internacional también son importantes: mientras Costa Rica se ha constituido en un país receptor de mano de obra migrante, México es principalmente un país expulsor de fuerza laboral. Esto confiere algunas diferencias a la estructura y dinámica de los mercados de trabajo; por ejemplo, el desempleo abierto tiene mayor preponderancia en Costa Rica que en México como mecanismo de ajuste, complementado en México con una fuerte presencia del autoempleo urbano.

Estructura de los Mercados de Trabajo y Participación Económica

A pesar de los contrastes socioeconómicos, demográficos e institucionales, los niveles totales de participación económica son muy similares en ambos países. No obstante, las mujeres mexicanas aventajan ligeramente a las costarricenses en cuanto a su presencia en los mercados de trabajo (36.3% frente a 33.2% en 2004). El autoempleo urbano está ligeramente más generalizado en México como práctica laboral que emplea la mano de obra para atemperar la falta de oportunidades de empleo en los sectores modernos de la economía.

Costa Rica se caracteriza por una estructura ocupacional con un mayor peso de sectores medios profesionales y administrativos, evidenciando la mayor importancia del Estado como empleador (17.3% de asalariados en el sector público en 2002, frente al 13.2% en México). En la composición sectorial de la mano de obra, ambos países muestran una gran transformación con solo un 15% de la población activa en la agricultura en 2004. Costa Rica, a diferencia de México, incorpora proporciones más importantes de fuerza laboral, en especial femenina, en los servicios (82.9% frente a 75.3% en 2004). En ambos países, los servicios absorben alrededor del 60% de la población activa total, indicando el enorme peso que este tipo de actividades económicas ha adquirido.

Factores Explicativos de la Precarización en el Estudio Comparativo

Se constata que en México la precariedad laboral está más extendida y es más severa que en Costa Rica. Esto es resultado de factores institucionales ligados a una mayor vocación distributiva del régimen social costarricense, a su mayor apego al cumplimiento de los derechos laborales individuales y a la presencia de un sistema de regulación de los mercados laborales de mayor cobertura. Pese a estas diferencias, los factores determinantes de la precariedad laboral y el perfil de la mano de obra más vulnerable muestran grandes similitudes.

Adicionalmente, se comprueba que las variables asociadas con el puesto de trabajo -tamaño, rama de actividad y grupo ocupacional- son los factores que poseen mayor poder explicativo en la materia. Debe destacarse que desde mediados de la década de 1980 se adoptaron políticas de ajuste estructural en ambos países, optando por una estrategia de reinserción en los mercados internacionales.

Tabla: Indicadores Socioeconómicos Comparativos (2002-2008)

Indicador Costa Rica México Fuente/Año
Proporción de personas pobres 20.7% 47.4% 2008
Índice de Gini (desigualdad de ingresos) 0.488 0.514 2002
IDG (Índice de Desarrollo relativo al Género) 0.823 0.795 2004
Proporción de mujeres en el parlamento nacional 35% 23%
Asalariados en el sector público 17.3% 13.2% 2002 (Cepal, 2005)
Participación económica femenina 33.2% 36.3% 2004
Mano de obra en servicios 82.9% 75.3% 2004

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