Durante la última semana de diciembre, el Congreso mexicano aprobó con pequeñas modificaciones el paquete económico que envió el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para 2019. Al ser un gobierno identificado con causas progresistas, existía una alta expectativa en los ámbitos nacional e internacional por conocer el enfoque que tendría el presupuesto y en qué se diferenciaría de ejercicios anteriores.
La Visión Económica del Gobierno de AMLO
En el plano macroeconómico se percibe el interés de manejarse dentro de la ortodoxia económica para mantener las finanzas públicas sanas y responsables. No hay aumento de la deuda pública y, en cambio, se respetarán los compromisos de pago de intereses, una pesada herencia de las administraciones anteriores. La proyección de la inflación se calcula en tasas menores a las de 2018, mientras que el crecimiento económico se prevé alrededor de 2%.
AMLO ha empezado por cumplir sus compromisos de campaña de implementar la austeridad en la administración pública y combatir la corrupción que se encuentra enquistada en ella en varios niveles. En cuanto a la austeridad, se han revisado las estructuras gubernamentales para evitar duplicidades en las funciones y para lograr más eficiencia en la organización. También se prescinde de las centenas de asesores que tenían los mandos superiores, cargos que funcionaban en la realidad como refugio laboral de amigos y familiares de la clase política.
Austeridad y Reducción de Salarios Superiores
También se modificó la Ley de Remuneraciones de Servidores Públicos, para disminuir los altísimos salarios que había en la jerarquía superior de la administración pública. «No puede haber gobierno rico con pueblo pobre» es lo que ha repetido incansablemente AMLO. Ahora, ya en el ejercicio del poder, ha actuado congruentemente al realizar ajustes y aplicar una reducción de 60% al sueldo del presidente y sus principales colaboradores.
AMLO ha propuesto que el presidente de México gane 108.000 pesos mensuales (alrededor de 5.000 dólares) y pone un techo para que ningún servidor público perciba más que el mandatario o que su superior jerárquico. A muchos funcionarios y jueces del Poder Judicial, acostumbrados a ganar entre 10.000 y 15.000 dólares mensuales, lo han considerado un límite ofensivo. Ante la oposición de estos sectores conservadores que pretenden mantener un régimen de privilegios, AMLO ha señalado y profundizado en la concepción de la responsabilidad y el honor que debería significar trabajar en la administración pública, poniendo énfasis en la diferencia que existe entre ser un funcionario y un servidor ciudadano.
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Incremento del Salario Mínimo: Un Compromiso Histórico
Como complemento a la reducción de salarios en los mandos superiores, se realizó un aumento de 16% en el salario mínimo a escala nacional, con excepción de la zona fronteriza norte, donde por sus características particulares se decidió duplicar el ingreso en el área colindante con Estados Unidos. Estos incrementos salariales se convirtieron en los más significativos que ha experimentado el sueldo de los trabajadores en tres décadas. La propuesta del gobierno de AMLO se consensuó con las organizaciones empresariales para que no se diera de manera unilateral y para aminorar las resistencias contrarias a ella.
El presidente mexicano afirmó que el aumento es «un acto de conciliación, de acuerdo, de madurez política, un acto que da confianza para mejorar las condiciones sociales y laborales en el país». El reto del gobierno obradorista será transitar de un salario que se encuentra por debajo de la línea de las necesidades básicas a un salario digno que pueda garantizar un piso de bienestar mínimo para las familias mexicanas. En esto parece estar de acuerdo la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), que señala que la meta inicial deberá ser alcanzar un salario mínimo de 218 pesos diarios para 2021, y que aspira a que para 2022 se ubique en 240 pesos diarios (alrededor de 300 dólares mensuales).
La hoja de ruta que ha trazado AMLO va de la mano de las organizaciones sindicales y empresariales en el diseño de una nueva cultura salarial para beneficiar a 44,6% de la fuerza laboral en México que es la que percibe hasta dos salarios mínimos. A pesar de lo apremiante que es que el trabajador mexicano recupere un salario digno, la nueva administración sabe que los aumentos no pueden darse por decreto, sino que deben realizarse de manera paulatina, porque de lo contrario se podría generar un clima de inestabilidad política y económica que podría influir negativamente en la inflación que hoy se tiene controlada.
Evolución del Salario Mínimo durante el Sexenio de López Obrador
A la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México, el salario mínimo en México se situaba en 88.40 pesos. Cuando asumió la presidencia, López Obrador recordó que el salario mínimo se situaba en 88 pesos diarios, equivalentes a 2,687 pesos mensuales. Para el 2024 la cifra se elevó a 249 pesos diarios. El microsalario acumuló un incremento de 110% entre 2018 y 2024.
El aumento real del salario mínimo fue una de las principales tareas del gobierno de López Obrador, quien más allá de los ajustes inflacionarios, impulsó un alza gradual durante su sexenio y con ello devolver a la clase trabajadora el poder adquisitivo. “El salario mínimo ha aumentado más del 100 % en términos reales, como no había ocurrido en los últimos 40 años”, destacó el mandatario federal durante su último Informe de Gobierno.
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Resaltó que el incremento es aún más satisfactorio en el caso de la Zona Libre de la Frontera Norte, ya que pasará de 88 pesos diarios en 2018, a 375 pesos diarios a partir del próximo 1° de enero. “Esto no sucedía desde hace 50 años cuando menos, por eso digo que es histórico. Es necesario agradecer el apoyo del sector obrero y del sector empresarial, sobre todo de este último, porque ellos aceptan el incremento.
López Obrador presumió la recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores. El mandatario destacó la importancia histórica de este logro, subrayando que cumplirán con la promesa inicial de duplicar el salario mínimo en términos reales desde el inicio de su gobierno. Además dejó en el Congreso una reforma para establecer en la Constitución que el aumento anual sea por encima de la inflación.
Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), al inicio de su gobierno, una persona trabajadora sólo podía cubrir alrededor del 84% del costo de la canasta básica alimentaria con el salario mínimo. En 2018, el salario promedio de los trabajadores inscritos al Seguro Social era de 352 pesos diarios; hoy es de 587 pesos. El primer mandatario recordó que el SM era de 88 pesos diarios al inicio de este gobierno, es decir, dos mil 687 pesos mensuales.
Comparativa del Salario Mínimo y la Canasta Básica (2018-2024)
| Concepto | Inicio del sexenio AMLO (2018) | Cierre del sexenio AMLO (2024) |
|---|---|---|
| Salario Mínimo Diario | 88 pesos | 249 pesos |
| Salario Mínimo Mensual | 2,687 pesos | 7,467.9 pesos (aprox.) |
| Salario Mínimo Zona Fronteriza (diario) | 88 pesos | 375 pesos |
| Porcentaje de la Canasta Básica Cubierto por SM | ~84% | 51.2% |
| Salario Promedio Diario (IMSS) | 352 pesos | 587 pesos |
Desafíos y Perspectivas Futuras del Salario Mínimo
Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador el incremento de dos dígitos al microsalario no logró compensar el impacto de la histórica inflación y de las prácticas laborales que dejan a tres cuartos de la población sin la posibilidad de actualizar por ley sus ingresos. Con el salario mínimo general sólo es posible comprar 51.2% de una canasta básica. “La pobreza es indiferente a los incrementos de papel salario mínimo”, advierten investigadores del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía de la UNAM.
Así, la pobreza laboral no solo persiste, sino que aumentó durante el gobierno de López Obrador. Para 2018, al inicio del sexenio de AMLO, la cantidad de personas en pobreza ocupada era de 39.5 millones de personas. Para 2024, poco antes del cierre del sexenio de López Obrador, llegó a 43.5 millones de personas, lo que indica un aumento de cuatro millones de personas en la población ocupada en pobreza extrema. Pese al incremento a los salarios, dicen los investigadores del CAM, el poder adquisitivo no recupera ni mejora los niveles de vida de la población; para ellos, agrega el reporte, el bienestar no llega porque sus ingresos son insuficientes para adquirir la canasta básica, concluyen a partir de los datos que ofrece la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
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El precio nominal mensual de la canasta básica y el salario mínimo de 2012 a 2024 resulta preocupante: el precio de la canasta básica mensual pasó de seis mil 53.78 pesos a 14 mil 590.8, mientras que el salario mínimo pasó de mil 869.9 a siete mil 467.9 pesos. Es insuficiente. Con estos datos se confirma que el aumento al salario mínimo en términos de la recuperación del poder adquisitivo solo tiene efecto si los precios de los alimentos básicos se mantienen constantes o disminuyen. Cuando los precios de estos artículos incrementan más de lo que crece el ingreso de los trabajadores, entonces se puede comprar menos cantidad de estos artículos, recuerdan los analistas de CAM.
Si bien la tendencia a incrementar el poder adquisitivo del salario mínimo presenta un cambio respecto de sexenios anteriores, reconocen los investigadores de la UNAM, es completamente insuficiente porque sigue sin alcanzar para comer y está todavía más lejos de alcanzar a comprar todo lo demás, es decir, los incrementos al minisalario no es lo que debe llamar la atención porque cubren una ínfima parte de las necesidades de una familia. El balance para López Obrador, pese a los cinco incrementos al salario mínimo y las transferencias universales de efectivo, no resulta positivo según este análisis. Para adquirir una canasta básica de alimentos, un trabajador en México tenía que trabajar más de 24 horas en 2017. En 2024, pese a los ajustes a los salarios, solo es posible comprar 51.2 por ciento.
La presidenta Claudia Sheinbaum busca cumplir su promesa de campaña de seguir aumentando el salario mínimo para que sea posible adquirir al menos 2.5 canastas básicas, lo que significaría un incremento de al menos 12 por ciento. Su plan se alinea con la política salarial de su predecesor, Andrés Manuel López Obrador, quien también implementó aumentos salariales de dos dígitos durante su administración. El primer paso es que para el año 2026 el salario mínimo alcance al menos el doble del valor de la línea de pobreza por ingresos urbana (LPIU), lo que implicaría alrededor de 9 mil pesos al mes. En una segunda etapa, se espera que para el año 2030 este salario equivalga a 2.5 veces la LPIU, situándose en poco más de 11 mil pesos mensuales.
Entre 1987 y 2017, de acuerdo con el CAM de la Facultad de Economía de la UNAM, el deterioro del poder adquisitivo era de 80.8%; antes de los aumentos al salario mínimo que se encadenaron hasta llegar a niveles de dos dígitos durante el gobierno lopezobradorista, un trabajador solo podría comprar 32.63% de una CAR.
Programas Sociales y Transformación del Régimen
Además del histórico incremento salarial, el presupuesto aprobado contempla un sustancial aumento para la Secretaría de Bienestar y para la Secretaría del Trabajo. Ambas tendrán a su cargo la implementación de programas emblemáticos del gobierno, como la pensión universal para adultos mayores, el lanzamiento y funcionamiento de cooperativas y créditos sociales, y el programa de empleos y becas de capacitación para 300.000 jóvenes.
Conciliando la urgencia de las demandas con la responsabilidad de mantener estables los indicadores macroeconómicos, AMLO intenta, con la austeridad gubernamental y un combate frontal contra la corrupción, cumplir con la principal promesa de campaña: «por el bien de todos, primero los pobres». Con apenas un mes de gobierno, AMLO parece estar sentando las bases para completar una transición democrática y que la alternancia en el poder no signifique un simple cambio de emblema o de administración, sino que se convierta en un verdadero cambio de régimen. El proceso parece haberse iniciado con el pie derecho, aunque todavía falta un largo camino por recorrer.
El Salario Digno en la Constitución Mexicana
En el artículo 123 de la Constitución se establece que: Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos. Mantener el salario mínimo en niveles por debajo de la adquisición de lo señalado en el Artículo 123 configura una política de atropello a los derechos de la clase trabajadora, el desinterés de la clase política en la precariedad laboral y la continuidad de la pobreza.
