Descubre la Anatomía y Fisiología del Esófago: Claves de su Estructura y Funciones Vitalespost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El esófago es un órgano tubular, hueco, de aproximadamente entre 25 a 33 cm de largo en humanos, que une la faringe y la cavidad bucal con el estómago. Es un tubo fibromuscular de 25 centímetros de largo que se extiende desde la faringe (a nivel de C6) hasta el estómago (a nivel de T11). Sirve para el paso de alimento y forma parte de nuestro aparato digestivo. El esófago es un tubo relativamente recto que comunica la faringe con el estómago. Ingresa a la cavidad abdominal a través del pilar derecho del diafragma a nivel de la décima vértebra torácica.

Regiones Anatómicas del Esófago

El esófago está dividido en tres regiones, de acuerdo con las cavidades del cuerpo que va cruzando:

  1. Esófago cervical: Empieza al final de la faringe, una estructura muscular a la que también está conectada la tráquea. Se extiende justo detrás de la laringe y de la tráquea, un poco lateral a la línea media, delante de la columna vertebral. Mide unos 4 a 5 cm. Desde el punto de vista topográfico, el esófago cervical pertenece al compartimento visceral del cuello.
  2. Esófago torácico: Sigue al cervical y pasa detrás de la bifurcación de la tráquea, continuando detrás del atrio izquierdo. Entra en la cavidad abdominal a través del hiato esofágico, una abertura del diafragma. Mide unos 20 cm. La porción torácica se puede subdividir en tres regiones más: superior (hasta la bifurcación traqueal, a 25 cms. de los incisivos superiores), medio (hasta 30 cms. de los incisivos superiores) e inferior (hasta la unión gastroesofágica, a 40 cms.). La porción torácica está en compañía de los grandes vasos y nervios del tórax, relacionándose, entre otras estructuras, con la aorta y la vena ácigos. Se relaciona también con los cayados de la vena ácigos y el aórtico, el conducto torácico y la aurícula izquierda del corazón.
  3. Esófago abdominal: Mide entre 2 y 4 cm, y conecta el esófago con el estómago, con la región del cardias. El esófago abdominal se relaciona con el lóbulo izquierdo del hígado y el epiplón menor.

Hay tres constricciones que disminuyen la luz del esófago: el esfínter superior, el punto donde se encuentran el bronquio principal y el arco aórtico, que comprimen el esófago, y en el área del esfínter inferior cuando se cruza la pared abdominal. La constricción mayor es en el esfínter superior.

Esfínteres Esofágicos

El esófago comienza y termina en dos estructuras esfinterianas que regulan el paso del bolo alimenticio:

  • Esfínter esofágico superior (EES): Es un anillo muscular estriado situado en la unión entre la faringe y el esófago, producido por el músculo cricofaríngeo. También conocido como esfínter cricofaríngeo, es en realidad una porción del músculo constrictor inferior de la faringe. Este anillo muscular se relaja y permite el paso de alimento al esófago. La zona inicial del esófago se llama esfínter superior o faringogástrico y limita la entrada de comida deglutida desde la faringe al esófago. Es una zona de alta presión endoluminal (35-200 mmHg) relacionada con la actividad tónica de las fibras estriadas del músculo constrictor inferior de la faringe, del músculo cricofaríngeo y de la parte craneal del esófago cervical. Se relaja durante la deglución, la eructación o el vómito.
  • Esfínter esofágico inferior (EEI): Se encuentra en la unión gastroesofágica (entre el estómago y el esófago) y controla el paso de comida al estómago. Se clasifica como esfínter fisiológico (o funcional), ya que no cuenta con ningún músculo esfinteriano específico. También conocido como hiato esofágico, es una zona de alta presión que se comporta funcionalmente como un esfínter. El cardias es el anillo muscular que separa el esófago del estómago. Su función es permitir el paso de la comida del esófago al estómago, y no en sentido contrario. Se cierra entre las comidas para mantener el ácido gástrico y los jugos digestivos que produce el estómago fuera del esófago. El mantenimiento de una presión correcta en el esfínter esofágico inferior es fundamental para evitar el reflujo, pero también lo es su posición, siendo de especial relevancia que se mantenga a nivel intraabdominal. Por ello un desplazamiento esofágico como ocurre en las hernias de hiato desencadena una relajación del esfínter, de manera fisiológica por lo que se favorece la aparición de reflujo. Este esfínter está constituido por fibras musculares lisas y también es una zona de alta presión endoluminal (15-30 mmHg superior a la presión intragástrica). Se opone al reflujo gastroesofágico, en asociación con el esfínter externo de origen diafragmático. Se relaja durante la deglución, la eructación y también con la distensión gástrica por alimentos o aire. La porción abdominal del esófago es en realidad el esfínter inferior o esofagogástrico. Aquí se regula la comunicación del esófago con el estómago y se evita el reflujo estomacal.

Estructura de la Pared Esofágica

La pared del esófago tiene varias capas, que son las típicas del tubo digestivo: mucosa, submucosa, muscular y adventicia.

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A continuación, se detalla la estructura de cada capa:

Capa Características y componentes principales
Mucosa Es la capa más interna del esófago y presenta un color blanco mate. Está formada por un epitelio estratificado plano, normalmente sin estrato córneo. Este epitelio se transforma en simple cúbico en la zona de transición con el estómago. Debajo del epitelio se encuentra la lámina media, que es un tejido conectivo con muy pocas células, con linfocitos dispersos y con algunos nódulos linfáticos localizados normalmente en las proximidades de los conductos excretores de las glándulas secretoras de mucus. La muscular de la mucosa es, en comparación con otras zonas del tubo digestivo, muy gruesa en la porción superior, y la mayoría de sus fibras se orientan longitudinalmente. Es más gruesa a medida que nos desplazamos a regiones inferiores. La zona basal consiste en dos o tres capas de células escamosas con gran capacidad reproductiva y de las que se van generando las células que constituirán las capas más superficiales. La luz del esófago aparece delimitada por numerosos pliegues longitudinales de la mucosa y submucosa.
Submucosa Es tejido conectivo denso con una gran cantidad de fibras elásticas y de colágeno, las cuales permiten su distensión cuando pasa el bolo de comida. Posee numerosas fibras y células nerviosas (simpáticas y parasimpáticas) y células ganglionares sensoriales, formando conjuntamente el plexo submucoso o plexo de Meissner. La función de este plexo es regular la secreción glandular y la contracción de las células musculares de la mucosa. La submucosa posee también una red densa de vasos linfáticos y los nódulos linfáticos de la mucosa se extienden hasta aquí. En la submucosa se encuentran las partes secretoras de las glándulas mucosas que lubrican la luz esofágica, siendo más abundantes en las partes anteriores que en las inferiores.
Muscular Está formada por una capa gruesa de músculo que se encuentra debajo de la submucosa, constituida por una capa de células musculares orientadas longitudinalmente y otra más interna de fibras circulares. En el tercio superior ambas capas están formadas por células musculares estriadas (esqueléticas o voluntarias). La proporción de fibras lisas es mayoritaria en los dos tercios inferiores. En la zona superior la capa longitudinal se puede dividir en tres fascículos que luego se mezclan entre sí. Las células de la capa circular forma anillos perpendiculares al eje esofágico en las zonas superior e inferior, pero un poco oblicuos en el resto del esófago. Esta capa es un poco más gruesa que la longitudinal. Entre las dos capas musculares se sitúa un plexo nervioso denominado mientérico o de Auerbach, formado por neuronas, fibras nerviosas y células gliales. Este plexo inerva las capas musculares y estimula la actividad peristáltica que impulsa al bolo alimenticio hasta el estómago.
Adventicia Externamente tenemos una capa adventicia formada por tejido conjuntivo laxo o fibroso que se encarga de fijar el esófago al resto del cuerpo. Esta capa contiene fibras de colágeno y elásticas que le proporcionan resistencia.

Glándulas Esofágicas

El esófago contiene glándulas que secretan mucus, cuya misión es lubricar los alimentos en la parte superior y proteger al esófago del reflujo estomacal en la parte inferior. Se dividen en dos tipos:

  • Glándulas cardiales: Denominadas así por su parecido con las estomacales, localizan su parte secretora en la lámina propia de la mucosa y son más abundantes en el tercio inferior esofágico, aunque a veces también en el superior.
  • Glándulas esofágicas propiamente dichas: Localizan su parte secretora en la submucosa y se distribuyen a lo largo de toda la longitud esofágica pero más concentradas en la mitad superior.

Vascularización del Esófago

Las arterias que irrigan el esófago son normalmente llamadas arterias esofágicas. La vascularización arterial escalonada procede sobre todo de la aorta. Las venas siguen una lógica similar a la de las arterias, siendo denominadas venas esofágicas. Su vascularización venosa se caracteriza por la presencia de anastomosis portocavas del tercio inferior.

Los vasos linfáticos de la zona cervical y mitad superior de la torácica drenan en los ganglios cervical, paratraqueal y subcarinal, mientras que la parte inferior torácica y abdominal drenan en los ganglios diafragmático, paracardial gástrico izquierdo y celíaco. Su profuso drenaje linfático explica la linfofilia de los carcinomas esofágicos.

Inervación del Esófago

Aparte de la inervación intrínseca proporcionada por los plexos de Meissner y de Auerbach, el esófago está inervado por fibras sensoriales y motoras, de origen simpático y parasimpático. Este órgano, como muchos otros del tubo digestivo, está bajo control del sistema nervioso autónomo.

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  • Plexo submucoso (de Meissner): Formado por numerosas fibras y células nerviosas (simpáticas y parasimpáticas) y células ganglionares sensoriales. Su función es regular la secreción glandular y la contracción de las células musculares de la mucosa.
  • Plexo mientérico (de Auerbach): Situado entre las dos capas musculares, está formado por neuronas, fibras nerviosas y células gliales. Este plexo inerva las capas musculares y estimula la actividad peristáltica que impulsa al bolo alimenticio hasta el estómago.

En el esófago hay termo, quimio, osmo y mecanorreceptores que recogen información sensorial que envían a estructuras encefálicas donde es interpretada como sensaciones (temperatura, mecánica, química, etcétera).

El componente parasimpático del esófago está representado por la inervación desde el nervio vago. Las aferencias sensoriales parasimpáticas viajan por fibras del nervio vago. La vía parasimpática permite modular la actividad peristáltica, secreción glandular y controlar la presión en el esfínter superior. El esfínter esofágico superior y el músculo estriado superior reciben inervación de fibras que se originan en el núcleo ambiguo. Los que inervan la muscular estriada parten de la parte rostral del núcleo ambiguo, mientras que los que inervan la musculatura lisa lo hacen desde la parte medial del núcleo dorsal del tronco encefálico.

Función Principal del Esófago

La función del esófago es transportar el bolo alimenticio desde la cavidad bucal al estómago. Es el único órgano del tubo digestivo en el que no se absorbe alimento. Como en la anatomía la forma es consecuencia de la función, es muy sencillo intuir la función del esófago: el transporte de elementos (saliva, líquidos y sólidos) hacia el estómago.

Los movimientos involuntarios de los músculos de la faringe empujan a la comida hacia la abertura del esófago, donde el esfínter esofágico se relaja. Una vez en el esófago se producen ondas de contracción de la pared del esófago que empujan a la comida hacia el estómago. El cuerpo del esófago presenta una motilidad gracias al peristaltismo «primario» (desencadenado por la deglución), «secundario» (iniciado por la distensión parietal) y «terciario» (espontáneo y no propulsivo).

El paso del bolo alimenticio a través de estas uniones está regulado por esfínteres, haces de fibras musculares de control involuntario. Cuando los alimentos o los líquidos son transportados mediante ondas peristálticas y se acercan a los esfínteres, las vías nerviosas reflejas hacen que sus fibras musculares se relajen y abran temporalmente, permitiendo el paso del bolo.

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Desarrollo Embrionario

El tubo digestivo deriva del endodermo y del mesodermo durante el periodo embrionario. El mesodermo formará el tejido conectivo y el muscular de la pared del esófago. Hacia la 4ª semana de desarrollo embrionario aparece el digestivo anterior, desde el cual se forman la faringe, el esófago, el estómago, la tráquea y los pulmones, el conducto colédoco, el sistema biliar y el hígado. En la semana 10 el epitelio del esófago es epitelio ciliado, que es reemplazado por el epitelio estratificado plano. En la semana sexta se forma la capa muscular y el plexo mientérico y a la séptima la submucosa es invadida por vasos sanguíneos. El músculo liso de los dos tercios inferiores deriva de los somitas, mientras que el estriado de la parte superior del mesénquima de la faringe.

Condiciones Clínicas Relevantes

Varias condiciones pueden afectar la estructura y función del esófago, manifestándose con síntomas como disfagia (dificultad para tragar o sensación de que el alimento se ha quedado detenido en la garganta o en el tórax) o dolor torácico retroesternal. Es importante resaltar que estos síntomas también pueden estar causados por otras enfermedades del esófago, o por otras causas menos serias.

  • Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE): Consiste en que el alimento vuelve del estómago al esófago. Su recubrimiento no está preparado para soportar los ácidos gástricos que se producen durante la digestión.
  • Acalasia: Se trata de una enfermedad donde el músculo del esófago funciona mal y por tanto es incapaz de propulsar el alimento hacia abajo, derivando de una disfunción de las células del plexo mientérico. Los pacientes suelen presentar disfagia a sólidos y líquidos, junto con regurgitación.
  • Esófago de Barrett: Esta alteración suele estar provocada por un reflujo gastroesofágico crónico, debido a una insuficiencia del esfínter esofágico inferior. Se refiere a la metaplasia (cambio reversible de un tipo de célula diferenciada a otro) del epitelio esofágico inferior, donde el epitelio escamoso normal del esófago se reemplaza por epitelio cilíndrico debido a la esofagitis por reflujo a largo plazo. Se trata de una lesión precancerosa, asociada a un mayor riesgo de desarrollar adenocarcinoma de esófago.
  • Hernia de hiato: Protrusión del esófago abdominal y/o del estómago a través del hiato esofágico. Un desplazamiento esofágico como ocurre en las hernias de hiato desencadena una relajación del esfínter, de manera fisiológica por lo que se favorece la aparición de reflujo.
  • Varices esofágicas: Son venas submucosas anormalmente dilatadas. Las varices son propensas a sangrar, y la mayoría de los pacientes presentan hematemesis (vómitos con sangre), que puede ser una hemorragia significativa y potencialmente mortal.
  • Esofagitis: Inflamación o irritación del esófago. Puede deberse a medicamentos, infecciones, reflujo ácido, eosinofilia o ingestión de sustancias corrosivas. El diagnóstico es por endoscopia y biopsia. El tratamiento de la esofagitis depende de la etiología subyacente.
  • Carcinoma de esófago: Representa una pequeña proporción de los tumores malignos. El cáncer de esófago fue a nivel mundial el 11º tipo de cáncer más diagnosticado en 2022, con alrededor de 511.000 nuevos casos. El cáncer de esófago es más frecuente en el hombre que en la mujer. Se clasifica en dos tipos principales:
    • Carcinoma de células escamosas: Puede aparecer en cualquier parte del esófago, pero es más frecuente en los tercios superior y medio. Derivado de las células planas (escamosas) de la mucosa.
    • Adenocarcinoma: Suele aparecer en el tercio inferior del esófago y se asocia al esófago de Barrett y al reflujo gastroesofágico crónico. Aparece en las células glandulares, habitualmente en la parte inferior del esófago o en la unión con el estómago.

    Los factores de riesgo incluyen el tabaquismo, obesidad, esófago de Barrett, consumo de alcohol y ciertos factores dietéticos. En etapa temprana a menudo es asintomático, con disfagia y pérdida de peso que se presentan a medida que avanza la enfermedad.

  • Atresia esofágica: Defecto congénito en el que no hay continuidad entre la parte superior y la inferior del esófago. Los síntomas pueden incluir incapacidad para alimentarse, vómitos/regurgitación, secreciones excesivas, distensión gástrica por el aire inspirado y neumonía por aspiración.
  • Fístula traqueoesofágica: Una comunicación anormal entre la tráquea y el esófago.
  • Divertículos esofágicos: Evaginaciones de la pared esofágica que forman pequeños sacos. Se pueden clasificar según su localización: faringoesofágicas (divertículo de Zenker), esofágicas medias o epifrénicas.

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