En el verano de 1787, los delegados de las 13 colonias se congregaron en Filadelfia y redactaron un plan notable de auto-gobierno: la Constitución de los Estados Unidos. Aunque este documento era extraordinario, se consideraba profundamente incompleto, pues no incluía una declaración específica acerca de los derechos individuales. Si bien estipulaba lo que el gobierno podía hacer, no decía lo que no podía hacer.
La ausencia de una "declaración de derechos" resultó ser un obstáculo para la ratificación de la Constitución por parte de los estados. Los federalistas se oponían a la inclusión de la Declaración de los Derechos Civiles con base en que no era necesario. Sin embargo, al final, el sentimiento popular fue decisivo. Recientemente liberado de la déspota monarquía británica, el pueblo americano quería garantías fuertes en el sentido de que el nuevo gobierno no pisoteara sus derechos de libertad de expresión, de prensa y de religión, como tampoco el derecho de estar libres de requisas e incautaciones sin fundamento.
Antecedentes históricos y la experiencia colonial
La desconfianza inicial del americano en el gobierno surgió como producto de la experiencia colonial en sí. Los historiadores en su mayoría creen que el evento-eje fue el Acta de Timbres que el Parlamento inglés aprobó en 1765. Este aprobó impuestos sobre todo documento, tanto legal como de negocios, además de gravar periódicos, libros y panfletos.
Aun más que los impuestos mismos, el resentimiento de los americanos radicaba en el hecho de que quien lo sancionaba era un gobierno distante en el cual ellos no estaban representados. Armados con "órdenes de asistencia" emitidos por el Parlamento inglés, los inspectores aduanales británicos allanaban los hogares del pueblo aun cuando carecían de evidencia que demostrase violación alguna, y saqueaban las pertenencias en búsqueda de contrabando. De estas experiencias surgió una visión particularmente americana del poder y de la libertad como enemigos naturales.
Principios y alcances de la Declaración
Los derechos que los arquitectos de la Constitución querían proteger contra los abusos del gobierno fueron consignados en la "Declaración de Independencia" como "derechos inalienables" o "derechos naturales". Para James Madison, estos eran los "grandes derechos de la humanidad".
Lea también: Derecho Tributario: Civilización Sumeria
Resumen de las protecciones legales
La Carta de Derechos de la Constitución protege los fundamentos de la libertad individual. Entre las protecciones legales que brinda, la Declaración de Derechos le prohíbe al Congreso pasar ninguna ley respecto al establecimiento de religión y le prohíbe al gobierno federal privar a cualquier persona de la vida, libertad o propiedad sin el debido proceso legal.
- Libertad de Religión: El derecho de ejercer su propia religión, o ninguna, libre de influencia o presión del gobierno.
- Libertad de Expresión, de Prensa, de Petición y Reunión: Aun la expresión menos grata está protegida de supresión o censura.
- Protecciones procesales: Prohíbe la búsqueda e incautación irrazonable, el castigo cruel e inusual y la autoincriminación obligada.
La Constitución no era explícita en su aplicación inicial, y este asunto quedó por resolver; hasta que en 1803, la Corte Suprema de los Estados Unidos por primera vez derogó un acta del Congreso por inexequible en el caso Marbury v. Madison. Este principio, que establecía que la Corte Suprema tenía el poder de anular actas del Congreso que violaran la Constitución, resultó ser la clave del desarrollo y de la protección de la mayoría de los derechos que hoy disfruta el pueblo americano.
Lea también: ¿Cómo surgieron las haciendas?
Lea también: ¿Qué es el Acuse de Recibo de la Declaración?
