La historia contemporánea de Grecia ha estado marcada por varios momentos cruciales en los que la forma de gobierno republicana fue proclamada. Desde sus primeros pasos hacia la independencia hasta la consolidación de su actual sistema democrático, el pueblo griego ha transitado entre monarquías y repúblicas, reflejando profundas transformaciones políticas y sociales.
El Nacimiento y la Breve Existencia de la Primera República Helénica (1827-1831)
Hace dos siglos, en 1821, el pueblo griego inició una revolución contra el Imperio Otomano, que había ocupado sus tierras durante casi 400 años. El 15 de enero de 1822 declaró oficialmente su independencia. Tras varias rebeliones infructuosas a lo largo del dominio otomano, el primer plan completamente organizado comenzó a tomar forma en 1814, cuando la «Sociedad de Amigos» (Filiki Eteria) fue fundada en Odessa por patriotas griegos. La Filikí Etería planeaba lanzar una revolución en el Peloponeso, los principados del Danubio y Constantinopla. La primera de estas revueltas comenzó el 6 de marzo de 1821 en los principados del Danubio bajo el liderazgo de Alexandros Ypsilantis, pero los otomanos rápidamente la sofocaron. Para finales del mes, el Peloponeso se hallaba envuelto en una rebelión contra los otomanos y para octubre de 1821, los griegos, al mando de Theodoros Kolokotronis, tomaron Tripolitsa.
Los gobiernos occidentales, inicialmente inclinados a la neutralidad, empezaron a cambiar paulatinamente su postura. En 1827, las tres grandes potencias de la época -el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, el Reino de Francia y el Imperio Ruso- iniciaron negociaciones sobre un tratado para «restablecer la paz entre las partes contendientes mediante un acuerdo». El Tratado de Londres, firmado el 6 de julio de ese mismo año, preveía la creación de un Estado griego como «dependencia de Turquía». La opinión pública apoyaba firmemente a los griegos, y el resultado de la batalla de Navarino había reforzado ese sentimiento. A pesar de las graves pérdidas que sufrió la flota otomana en Navarino, la Sublime Puerta se negó a reconocer cualquier forma de autonomía para Grecia. El 16 de noviembre de 1828, las tres grandes potencias firmaron el primer Protocolo de Londres, por el que se creaba un Estado griego tributario bajo la soberanía otomana, limitado al Peloponeso (entonces llamado Morea) y a las islas Cícladas.
El Protocolo de 1828 fue modificado el 22 de marzo de 1829 con la firma del segundo Protocolo de Londres. Al continuar la guerra ruso-turca, el Sultán sufrió varias derrotas y se vio obligado a pedir la paz. El 14 de septiembre de 1829, los dos países firmaron el Tratado de Adrianópolis, que obligaba a la Sublime Puerta a reconocer la autonomía de Grecia y a aceptar la decisión que tomara la Conferencia de Londres. Kapodistrias no estaba satisfecho con la decisión de un Estado griego vasallo, y presionó a las Grandes Potencias para que Grecia se independizara. Así, el segundo Protocolo de Londres fue revisado con la firma del tercer Protocolo de Londres el 3 de febrero de 1830. En él, los plenipotenciarios de Gran Bretaña, Francia y Rusia declararon a Grecia Estado independiente y soberano bajo su protección conjunta. El segundo artículo definía las fronteras de Grecia, que se reducían a la línea Aspropotamos-Spercheios. En 1827 Ioannis Kapodistrias fue elegido como primer gobernador de la nueva República. Mientras el trono permaneció vacío, el gobernador Kapodistrias fue el jefe del Estado heleno, ocupándose de importantes tareas, como el establecimiento de una administración, infraestructuras básicas y la primera moneda griega.
Sin embargo, luego de su asesinato el 9 de octubre de 1831, le sucedió su hermano, que dimitió seis meses más tarde. En mayo de 1832, el Secretario de Asuntos Exteriores británico Palmerston convocó la Conferencia de Londres de 1832, que estableció el Reino de Grecia, revisando una vez más sus fronteras de acuerdo con el Protocolo de 1829. El trono se ofreció al joven príncipe Otto de Wittelsbach, hijo del rey Luis I de Baviera. Las decisiones fueron ratificadas en el Tratado de Constantinopla, por el que se declaró oficialmente el fin de la guerra y el Imperio Otomano reconoció oficialmente el reino griego independiente. Debido a su actitud autoritaria, Otón I fue destronado en 1862 y, un año más tarde, reemplazado por el príncipe Guillermo de Dinamarca, quien tomó el nombre de Jorge I.
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La Proclamación de la Segunda República Helénica (1924-1935)
Los años siguientes al final de la Primera Guerra Mundial estuvieron caracterizados por la inestabilidad. Poco después de terminada la Primera Guerra Mundial y con la partición del Imperio otomano, Grecia intentó extender sus territorios hacia Asia Menor, que en ese tiempo era una región con una gran población de origen griego, pero salió derrotada en la guerra greco-turca de 1919-1922. Como consecuencia del conflicto y la firma del Tratado de Lausana, ambos países sufrieron un gran intercambio poblacional: los griegos que vivían en territorio turco emigraron a Grecia, y viceversa.
Tras los eventos catastróficos en Asia Menor, en 1924 se celebró un referéndum para abolir la monarquía y proclamar la Segunda República Helénica. Esta república, sin embargo, tuvo una vida relativamente corta. El primer ministro Georgios Kondilis tomó el poder en 1935 y prácticamente abolió la república al traer de vuelta la monarquía con otro referéndum. Al año siguiente Ioannis Metaxas dio un golpe de Estado e implantó una dictadura conocida como el régimen del 4 de agosto.
El Establecimiento de la Tercera República Griega (1974 -hasta el día de hoy)
La Grecia moderna presenció un nuevo capítulo en su historia republicana a finales del siglo XX. Constantino tenía 23 años cuando accedió al trono tras la muerte de su padre en 1964. Pero Constantino había heredado un país profundamente dividido políticamente. Pronto el rey se enemistó con su primer ministro, y luego trató de nombrar un nuevo gobierno sin celebrar elecciones. Durante esa crisis, un grupo de oficiales del ejército lanzó un golpe de Estado en 1967. Fue el inicio de lo que se conoció como la dictadura de los Coroneles, un regimen brutal y represivo.
Tras parecer que cooperaba con los nuevos líderes, Constantino intentó un contragolpe. El complot del rey fracasó. Se vio obligado a huir del país a Italia, donde dio una conferencia de prensa en Roma. Seis años después del golpe, los coroneles declararon a Grecia como una República, aunque esta proclamación se dio bajo un régimen militar no democrático.
El restablecimiento de la Democracia en julio de 1974 fue un punto de inflexión para la historia contemporánea de la política en Grecia. Cuando cayó la dictadura militar que gobernaba desde 1967, comenzó una época de transición con la formación de un gobierno de “unión nacional” bajo el mandato de Konstantinos Karamanlis que desempeñó un papel destacado como Primer Ministro en el final de la década de los 50 y en el principio de la década de los 60. El antiguo primer ministro Constantinos Karamanlís fue invitado a regresar de su exilio en París y dar comienzo a la era Metapolítefsi. El gobierno civil que asumió el poder hasta que se celebraran elecciones democráticas consideró ilegítima la Constitución del régimen militar y restableció por decreto la de 1952, que establecía la forma de gobierno de Grecia como una monarquía constitucional.
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Todo parecía indicar que Constantino sería reconocido nuevamente como monarca. Pero tras los comicios, el nuevo primer ministro, Constantinos Karamanlis, que era el líder tradicional del partido conservador monárquico, convocó un referéndum para decidir el futuro de la monarquía, de una vez por todas. Había, sin embargo, mucha gente en contra del regreso de la corona. Opinaban que la monarquía era anticuada e irrelevante, y que Constantino se había entrometido demasiado a menudo en la política.
Finalmente, el 8 de diciembre de 1974, cuatro millones y medio de personas acudieron a las urnas para emitir su voto. El resultado fue dos a uno a favor de la República. "Esta noche murió la monarquía", reportó la BBC. "En las calles, gritan de júbilo, llevando velas mientras los coches siguen ululando como lo han hecho desde que la victoria republicana se hizo segura". "No sólo han votado en contra de la monarquía, sino que la han enterrado definitivamente y de esta manera han ganado un importante primer día en la lucha por la independencia nacional y la soberanía popular", celebró el líder socialista Andreas Papandreou. El primer ministro Karamanlis, por su parte, llamó a la unidad. En el primer aniversario de la revuelta de la Politécnica de Atenas se celebraron las primeras elecciones multipartidistas desde 1964. El 11 de junio se promulgó una constitución democrática. Así se estableció la Tercera República Helénica, que permanece hasta el día de hoy.
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