Descubre los Impactantes Orígenes de la Contabilidad Fiscal que Cambiaron la Historiapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Para entender el desarrollo del sistema tributario, es esencial comenzar con sus orígenes en la prehistoria.

Orígenes en Mesoamérica

En Mesoamérica, hace cientos de años, la aplicación de un sistema tributario era necesaria para llevar un control casi exacto de las transacciones de la época. Los mexicas crearon un sistema de tributación trimestral, que se le exigía a los pueblos subordinados. Esto representaba un incremento económico considerable para Tenochtitlán, ya que la riqueza de la ciudad se expandía gracias a las mercancías que ingresaban. Sin embargo, los tributos no eran divididos de forma equitativa, dado que en su mayoría, era gozado por los nobles y resguardado por los templos de aquel lugar.

La Conquista Española y el Nuevo Sistema Tributario

Con la llegada de los conquistadores españoles en 1521, se desmanteló por completo el sistema que existía para la recaudación de los tributos y se instauró uno nuevo que dirigía la recaudación de los mismos para la corona española, siendo así el Virreinato de Nueva España una colonia más.

En este nuevo sistema, se introdujo la encomienda, que asignaba comunidades indígenas a los conquistadores.

Para asegurar un control preciso de las contribuciones, se constituyó un organismo llamado “La Real Hacienda”. Sus facultades le permitían llevar a cabo los asuntos fiscales en la Nueva España.

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La Real Hacienda y su Expansión

La Real Hacienda estaba conformada por cajas reales fundadas en los centros administrativos más importantes, como las cajas reales ubicadas en México, Guadalajara, Mérida y Zacatecas hasta contar con más de veinte cajas reales distribuidas en lo que sería el territorio mexicano. Para entonces, la corona española no sólo percibía los tributos locales, sino también, aquellos que le eran enviados por parte de las colonias.

Años más tarde, con la expansión del dominio español, se creó el Tribunal de Cuentas, el cual supervisaba las operaciones de las cajas reales antes de que fueran enviadas a la Contaduría Mayor del Consejo de Indias en Castilla, España.

Reformas Borbónicas y la Evolución Fiscal

Con los crecientes cambios a las necesidades fiscales de la colonia, La Real Hacienda se vio obligada a expandir sus funciones y adaptarse a lo que su materia requería. Con la llegada de las reformas borbónicas en la constitución de Cádiz, se instauraron intendentes en los diferentes distritos administrativos, quienes tenían amplias facultades fiscales, tales como la recaudación del impuesto de alcabala (impuesto sobre transacciones comerciales) y el impuesto sobre la propiedad.

Controlaban los fondos y gestionaban la distribución de los recursos fiscales para proyectos públicos; además, podían realizar auditorías y llevar detallados registros contables de todas las transacciones fiscales, con la condición de informar regularmente a la corona española sobre el estado de las finanzas en su distrito.

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