El impuesto rosa existe y las mujeres lo sabemos. Esta desigualdad económica, que no es exclusiva de México, ha sido nombrada pink tax o impuesto rosa, y además de ser un desventaja sustancial como consumidoras, también es considerada una forma de discriminación basada en el género. Cada vez que vamos al supermercado o hacemos las compras es clara la diferencia de precios entre productos que están dirigidos a los hombres y aquellos que son para nosotras. Desde artículos de higiene íntima hasta seguros médicos, las mujeres, por lo general, terminan pagando más por bienes y servicios que son iguales o similares para los hombres. Y, a veces, la única diferencia es tan solo el color.
¿Qué es el impuesto rosa y cómo funciona?
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) define el impuesto rosa como “un aumento en el precio de productos dirigidos al sector femenino, a diferencia de los enfocados al público masculino.” Al respecto, la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile (BCN) explica que el pink tax debe entenderse no propiamente como un impuesto, sino más bien como un sobreprecio aplicado por estrategias de marketing. El fenómeno del impuesto rosa se debe a una segmentación de mercado basada en estereotipos de género.
Con el marketing de género se diseñan empaques diferenciados y campañas publicitarias que asocian un producto con la feminidad y con eso las empresas justifican un margen de ganancia mayor. También se suele creer que este sobreprecio se debe a que las marcas invierten más dinero en la presentación de sus productos (empaques, diseño y publicidad) para así llamar la atención del público femenino. Sin embargo, esta justificación, basada en roles y estereotipos de género, sigue estigmatizando a las mujeres y a sus hábitos de consumo.
Ejemplos de disparidad en productos y servicios
Uno de los ejemplos más cotidianos del impuesto rosa lo podemos encontrar en los productos básicos de higiene femenina y salud menstrual: toallas sanitarias, tampones, rastrillos, desodorantes, jabones íntimos, champú y acondicionadores. Según Facua, las cuchillas de depilar para mujeres son hasta un 171% más caras. Además, esta cuestión también responde a un tema de salud, cuidados y prevención.
El siguiente cuadro ilustra cómo el fenómeno afecta diversas categorías:
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| Categoría | Tipo de diferencia |
|---|---|
| Higiene personal | Precios superiores en versiones femeninas (rastrillos, desodorantes). |
| Seguros médicos | Las mujeres pagan hasta 42% más en primas de gastos médicos mayores. |
| Finanzas | Brecha en acceso al crédito y montos otorgados a mujeres. |
| Moda y accesorios | Incremento de entre 3% y 7% en calzado y hasta 12% en relojes. |
El impacto acumulado en la economía de las mujeres
El impuesto rosa implica una carga económica a las mujeres de todo el mundo, especialmente porque siguen ganando menos que los hombres. El fenómeno suele verse en productos como máquinas de afeitar, desodorantes, champús, cremas y artículos de cuidado personal. De acuerdo con un estudio realizado por el OCEPP (Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas), las mujeres representan aproximadamente el 70 por ciento de las decisiones de compra a escala mundial, lo que las hace un blanco ideal para las tácticas de consumo.
El impacto económico aparece porque muchos de estos productos hacen parte del gasto recurrente. Algunos estudios estiman que las mujeres pagan entre 7% y 25% más por ciertos artículos comparables de consumo personal. Esta falta de legislación y de atención en este sector, afecta considerablemente los bolsillos de millones de mujeres, impactando negativamente en términos de igualdad: las mujeres ganan menos que los hombres por realizar el mismo trabajo. Al ganar menos y pagar más por productos básicos, el poder adquisitivo, la capacidad de ahorro y la autonomía financiera se ven mermadas.
La lucha contra la brecha de género
En 2022, la colectiva Menstruación Digna consiguió eliminar el IVA de los productos de gestión menstrual, luego de llevar su discusión al Congreso mexicano. Desde entonces, diversos estados han promovido programas de gratuidad para combatir la pobreza menstrual entre mujeres y niñas. Ante una práctica de sobreprecio por cuestión de sexo, tienes la herramienta más importante como consumidor: ejercer un consumo inteligente a través de tus decisiones conscientes de consumo, por ello identifica lo que realmente necesitas, infórmate, compara y exige.
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