El arte, entre sus múltiples facultades, funge como catalizador de la identidad de las personas que comparte un territorio y una cultura. Por esta razón, las naciones buscarán proteger y preservar aquellas expresiones, objetos artísticos, edificaciones, etc., que las dotan de dicha identidad.
Tal vez sea conocido que en México existe un nutrido y variado patrimonio histórico y cultural, pero quizá se desconozca que la obra de algunos artistas a lo largo del tiempo ha sido declarada monumento artístico. El patrimonio cultural de un pueblo comprende las obras de sus artistas, arquitectos, músicos, escritores y sabios, así como las creaciones anónimas, surgidas del alma popular, y el conjunto de valores que dan un sentido a la vida, es decir, las obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese pueblo.
En México, el INBAL (Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura) ha catalogado las magistrales creaciones de icónicos artistas mexicanos como obras con declaratoria de Monumento Artístico y a estos artistas se les llama coloquialmente como Patrimonio Cultural del país. En México, la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos determina que “son monumentos artísticos los bienes muebles e inmuebles que revistan valor estético relevante”. Tal valor se determina atendiendo a su representatividad, inserción en determinada corriente estilística, grado de innovación, materiales y técnicas utilizados y otras análogas.
Significado y Regulaciones de la Declaratoria
Este nombramiento, además de un altísimo honor brindado por el país, implica que dichas obras no pueden dejar el suelo mexicano de forma permanente, sino que deben de mantenerse en el país o si salen, por algún préstamo a instituciones como museos internacionales, deben de tener una fecha estipulada de regreso. La declaratoria de monumento artístico puede abarcar algunas obras o la obra completa de un artista, y es expedida por el presidente de la República o el secretario de Cultura.
Aunado a lo anterior, existirán algunos puntos a considerar antes de emitir dicha declaratoria: no podrá ser patrimonial la obra de artistas vivos. Si la obra es de artistas mexicanos, no importará su lugar de producción. La Ley mencionada regula varios aspectos relacionados con este tema; por ejemplo, el artículo 2º se refiere a la importancia de dejar constancia de nuestro pasado, investigarlo y recuperarlo. El artículo 13 establece la obligación del propietario de alguna obra declarada como monumento artístico, de conservarla y en su caso restaurarla; y el artículo 14 estipula el deber de declarar el destino o cambio de destino de la obra.
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Dicha Ley, para ser efectiva, obliga a todo aquel que posea obra de algún artista patrimonial a declararla ante el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y a rendir cuentas sobre su estado de conservación y su localización en todo momento, brindándoles esta institución asesoría e instrucciones de restauración cuando las piezas lo requieran.
Pero ¿por qué hay obras de estos artistas fuera de México? La respuesta es sencilla, porque posiblemente esas piezas fueron creadas en otro país o ya estaban fuera de México para cuando se nombró a su creador artista patrimonio de México como coloquialmente nos referimos a ellos. Por ejemplo, si un extranjero comprara una obra de Frida Kahlo en México, no podría sacarla de nuestra nación legalmente, aunque acreditara su propiedad.
Artistas Mexicanos Declarados Monumento Artístico
Los artistas mexicanos cuya obra fue declarada monumento artístico son: José María Velasco, Diego Rivera, José Clemente Orozco, Gerardo Murillo "Dr. Atl", David Alfaro Siqueiros, Frida Kahlo, Saturnino Herrán, Remedios Varo y María Izquierdo. A continuación, se presenta una tabla con las declaratorias más relevantes:
| Artista | Año de Declaratoria | Alcance de la Declaratoria | Declarado por |
|---|---|---|---|
| José María Velasco | 1943 | Toda la obra plástica | Presidente Manuel Ávila Camacho |
| José Clemente Orozco | 1959 | Toda la obra plástica | Presidente Adolfo López Mateos |
| Diego Rivera | 1959 | Toda la obra plástica | Presidente Adolfo López Mateos |
| David Alfaro Siqueiros | 1980 | Toda la obra | Presidente José López Portillo |
| Frida Kahlo | 1984 | Toda la obra | Presidente Miguel de la Madrid |
| Remedios Varo | 2001 | Un conjunto de 38 obras | Secretario de Educación Pública Reyes Tamez Guerra |
| María Izquierdo | 2002 | Toda la obra | Secretario de Educación Pública Reyes S. Tamez Guerra |
En total, México cuenta con 10 declaratorias patrimoniales. La mayoría son artistas hombres. Rufino Tamayo aún no está en esta lista y es que según se ha dicho, es la familia de éste quien se ha opuesto a ello, por las limitaciones a nivel de mercado que esto implica para sus obras.
Pintores Destacados y su Legado
José María Velasco
Toda la obra de José María Velasco fue declarada monumento histórico según decreto publicado por el presidente Manuel Ávila Camacho en el Diario Oficial de la Federación en 1943. La configuración temprana de la idea de nación y el género paisajístico en México encontrarán en la obra de José María Velasco su origen. Velasco nació en Temascalcingo, Estado de México, en 1840 con el nombre de José María Velasco y Gómez-Obregón. Fue aprendiz de Santiago Rebull, Pelegrín Clavé, Manuel Carpio y, sobre todo, del italiano Eugenio Landesio; de ellos asimiló el romanticismo.
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Figura máxima del paisajismo mexicano del siglo XIX, Velasco admite haber pintado 273 cuadros de diverso formato desde que salió de la escuela de San Carlos, a lo que hay que añadir el caudal de dibujos preparatorios y la legión de ilustraciones y dibujos de científica índole. El México de Velasco es, además, un México visto por un arquitecto y urbanista, un pintor y un dibujante con ribetes de agrimensor, botánico, zoólogo, naturalista y geólogo. Con una particular atención al detalle, en sus obras encontramos paletas de colores precisas y ciertas; a través del paisajismo, logró retratar con excepcional precisión las diversas áreas del Valle de México. Muchas de sus obras se encuentran en resguardo por el MUNAL.
José Clemente Orozco
Si bien, Orozco es identificado como uno de los tres grandes muralistas de México, se desempeñó asimismo como caricaturista y litógrafo. Originario de Zapotlán (actual Ciudad Guzmán, Jalisco), se traslada junto con su familia a la Ciudad de México. Es en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, donde lleva a cabo quizás uno de los murales más ambiciosos, en el Hospicio Cabañas. Orozco pintó cincuenta y siete murales en paredes, bóvedas, lunetos, pechinas y cúpula de la capilla. Todos ellos con gran contraste entre los colores brillantes, negros y grises para hacer énfasis en la historia de México, desde la Conquista y la Colonia hasta su tiempo. Sus obras, cargadas de simbolismos y metáforas, retrataban la desigualdad social que ha existido de forma ininterrumpida desde el surgimiento de nuestra nación. Muchas de sus obras se encuentran en las locaciones donde fueron creadas, pero también, por ejemplo, el Museo Carrillo Gil posee varias piezas suyas en su colección permanente.
Gerardo Murillo, Dr. Atl
Todos los dibujos y pinturas del artista José Gerardo Murillo Coronado, mejor conocido como Dr. Atl, han sido reconocidos. Además de dedicarse a la pintura y el paisaje, Murillo fue filósofo y vulcanólogo; por esta razón, un sinfín de sus obras capturan con gran destreza los volcanes mexicanos. A los 22 años, después de estudiar en la Escuela Nacional de Bellas Artes obtuvo una beca para estudiar en Europa, donde recorrió Inglaterra, Alemania, Francia, España e Italia. El seudónimo de Gerardo Murillo, Dr. Atl, proviene del náhuatl atl, que significa ‘agua’, y de su doctorado en Filosofía. Su gran inteligencia y los estudios que efectuó le condujeron a crear sus propios pigmentos, a los que llama Atl-colours, los cuales podían usarse en diferentes superficies con la misma intensidad.
Escaló incontables veces los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl para observar sus diferentes climas y pintarlos en hermosos paisajes. Los paisajes volcánicos serán tema recurrente dentro de su producción, resaltando la documentación en sus lienzos del nacimiento del volcán Paricutín. Su amor por los paisajes y las montañas lo hizo sobrevolar en muchas ocasiones los diversos parajes de México para después reinterpretarlos en sus pinturas. Los volcanes eran un particular punto de interés para él.
David Alfaro Siqueiros
La obra del pintor José de Jesús Alfaro Siqueiros, conocido como David Alfaro Siqueiros, fue declarada monumento artístico nacional por el presidente José López Portillo. Nació en la ciudad de México, y desde muy joven estuvo mezclado con la lucha revolucionaria. Como artista comprometido con el progreso, la ciencia y la justicia social, se afilió al Partido Comunista de México. Al ejercer una creciente oposición política, varias veces fue encarcelado o tuvo que marcharse al exilio.
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Los aspectos técnicos y formales serán fundamentales en la obra de Siqueiros. Su obra es parte fundamental del movimiento del arte moderno en nuestro país. Se le tiene reconocido como uno de los iniciadores del graffitti mexicano. Sus obras retrataban el progreso, la ciencia y la libertad. Alcanzó fama internacional por sus murales de fuerte contenido político e innovación técnica y fue precursor del action painting y el grafiti.
Saturnino Herrán
El interés plástico de Saturnino Herrán se centró en la representación de la vida cotidiana en México a través de las labores, costumbres y tradiciones de sus habitantes. Su gran destreza en la observación queda patente en los detalles de sus obras. A partir de sus trazos, la anatomía de los rasgos sobresale cuando efectúa retratos, en especial de mujeres criollas e indígenas. Por recomendación del Dr. Atl, Herrán fue elegido para llevar a cabo un gran mural que adornaría el Palacio de Bellas Artes, para lo cual elaboró varios estudios, uno de ellos es Nuestros dioses antiguos (1916). Su obra reúne momentos del pasado indígena del país, escenas cotidianas que reflejan sutilmente los escalafones socioculturales de la época, sin negar las realidades de un país cuyo forma y futuro, apenas estaban en ciernes. Recuperó las raíces del arte popular mexicano.
Diego Rivera
Diego Rivera y Frida Kahlo recibieron el reconocimiento, en diferentes momentos, de que su obra fuera declarada monumento artístico: la de Rivera, por el presidente Adolfo López Mateos. La identidad mexicana vista a través de la propia postura política será una marca importante en el trabajo de Diego Rivera. En su época, Diego Rivera era un reconocido muralista de ideología comunista, cuya obra destaca en una gran variedad de edificios públicos. Su gran habilidad para la pintura lo llevó con tan sólo diez años a tomar clases nocturnas en la Academia de San Carlos, donde conoció al paisajista José María Velasco. A los 21 años obtuvo una beca que le permitió durante la revolución vivir en Europa, donde estudia arte.
La obra de Rivera se distingue por trabajos públicos de gran tamaño, en donde retoma la identidad posrevolucionaria, el arte prehispánico, la tecnología y sus adelantos científicos; la ideología del proletariado y la desigualdad son el eje de su temática. El creador mexicano más relevante a nivel internacional, de todos los tiempos. Sus obras han sido algunas de las más altamente vendidas por las principales casas de subastas del mundo. Unas de las primeras características se pueden apreciar en El hombre controlador del universo (1934).
Frida Kahlo
La obra de Frida Kahlo fue declarada monumento artístico por el presidente Miguel de la Madrid. Desde temprana edad, Frida Kahlo tuvo problemas de salud. Sus inconfundibles autorretratos, su tormentosa vida, su relación con el círculo intelectual de México, sus problemas de salud, todo el misticismo alrededor de sus creaciones nos devela a una mujer creativa, sensible y profunda, digna representante de México ante el mundo. Representa la parte más personal. Entre sus obras más emblemáticas destacan: Las dos Fridas (1939), La columna rota (1944) y Viva la Vida (1954). En 1922, mientras Diego Rivera pintaba el primer mural en la Escuela Nacional Preparatoria, conoció a una estudiante de nombre Frida; sin embargo, se trató sólo de una conversación casual. Fue hasta tres años después del accidente de Kahlo cuando ella conoció realmente a Rivera al llevarle algunos de sus cuadros. En este encuentro, él quedó encantado con su talento.
Asimismo, en Lo que el agua me dio (1939), Kahlo plasma la intimidad de un relajado baño de tina, en donde incluye innumerables elementos: un mundo acuático de plantas y flores; un volcán y un rascacielos; a sus padres, sus vestidos tradicionales mexicanos, ella como niña; habla de su pasado, de su presente y lo que espera del futuro. Sin duda la creadora más relevante en la historia del arte mexicano.
Remedios Varo
Un conjunto de 38 obras de la artista Remedios Varo, que nació en España y en 1941 emigró a México, fueron declaradas monumento artístico por el secretario de Educación Pública Reyes Tamez Guerra. Definida como surrealista, la obra de Remedios Varo encontrará su inspiración en lo onírico y en la inagotable imaginación de su autora, nutrida a su vez por la acumulación de conocimientos y saberes adquiridos a través de la lectura, actividad que realizaba con avidez. Varo fue una de las primeras mujeres que estudiaron en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Viajó a París con el poeta francés Benjamin Péret y en 1941 ambos se exiliaron en México debido a la ocupación nazi.
Ya establecidos en México, se integraron en un círculo de amigos y artistas entre los que se encontraban César Moro, Esteban Francés, Gerardo Lizárraga, Leonora Carrington, Octavio Paz y Eva Sulzer, quienes fueron sus mecenas, al igual que de otros artistas exiliados. Remedios Varó se casó en 1949 con el político austriaco Walter Gruen, con quien permaneció hasta su fallecimiento en 1963. Él la animó para que se dedicara de tiempo completo a la pintura. Las pinturas de Remedios con figuras alargadas y miradas de cierta espiritualidad dejan ver una narrativa proveniente de sus sueños. Una de las figuras más destacadas del surrealismo, Remedios Varo llegó a México en 1941 para dejarnos un legado de obras entre las que el sueño y la vigilia se funden, mostrándonos recónditos lugares dentro de nuestro propio inconsciente. Cabe mencionar que existen una gran cantidad de obras apócrifas y falsificaciones atribuidas a la artista, por ello, no todas sus obras son consideradas patrimonio, ya que de muchas no se ha podido comprobar su autenticidad.
María Izquierdo
Toda la obra de María Izquierdo, cuyo nombre completo era María Cenobia Izquierdo Gutiérrez, fue declarada monumento artístico por Reyes S. Tamez Guerra, secretario de Educación Pública. La obra de Izquierdo, si bien tiene una iconografía variada, pues incluye naturalezas muertas, autorretratos, retratos bodegones, escenas de circo, sobre todo se caracteriza por una temática religiosa, como los altares de dolores. Luego de un matrimonio arreglado con un coronel, y a los 17 años, ya era madre de tres hijos. Sin embargo, quedó viuda al poco tiempo y se trasladó a la ciudad de México, en donde ingresó a la Academia de San Carlos. Tuvo maestros como German Gedovius y Manuel Toussaint, aunque fueron Diego Rivera y Rufino Tamayo sus principales mentores.
En la obra de Izquierdo encontramos piezas de pequeño formato (comparada con otros creadores de su generación), en las cuales plasmaba bodegones, escenas cotidianas de su vida, de los momentos comunes en México, destacando a los juegos infantiles, los juguetes, las creencias populares y la importancia del hogar y la cocina para nuestra idiosincrasia. Expone su mexicanidad revalorada con la feminidad. Una de las más destacadas mujeres pintoras del México moderno.
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