Descubre Cómo las Grandes Empresas Reducen su Carga Fiscal con Estrategias Infaliblespost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Muchos negocios buscan eludir o evitar el pago de impuestos derivados de sus actividades económicas. Esto se lleva a cabo mediante la denominada ingeniería fiscal, una estrategia que aprovecha los vacíos legales y la diferente tributación entre los países para pagar menos impuestos. En los últimos meses ha sido protagonista este tema, que se ejecuta desde hace años en los conocidos paraísos fiscales. Las grandes compañías tecnológicas lo llevan a cabo para tributar cantidades ridículas en relación con su volumen de negocio. Desde Europa se les acusa de pagar hasta casi 20 puntos menos en el impuesto de sociedades que la media de los contribuyentes. Por otro lado, no solo son las empresas de tecnología las que realizan estas artimañas, sino también empresas del sector servicios.

La Ingeniería Fiscal: Entre la Elusión y la Evasión

Es importante matizar que, en cuanto a su legalidad, la elusión fiscal organiza los estados contables para minimizar la carga impositiva, lo cual es un mecanismo perfectamente legal. Todos tenemos derecho a pagar menos impuestos siempre que lo hagamos dentro de la ley. Sin embargo, en ocasiones, la línea puede ser muy delgada entre la elusión y la evasión fiscal.

El monto a pagar al fisco depende de la declaración impositiva. El primer paso de toda evasión es subdeclarar las ganancias obtenidas. Patrick Stevens, director de Política Impositiva del Chartered Institute of Taxation del Reino Unido, identifica dos momentos en este primer paso: "Por un lado la persona declara menos de lo que gana. Por la otra, esconde la diferencia, de manera que la Autoridad Impositiva no pueda rastrearla". Para hacerlo, las empresas tienen una red profesional muy aceitada que, según críticos como James Henry, de la Universidad de Columbia, se han convertido en una parte estructural del actual sistema financiero. Él indica que "es una industria interna dedicada a la evasión fiscal y el potenciamiento de la ganancia financiera. Hay acá una contradicción entre el circuito del dinero financiero abocado a la multiplicación y el del fisco, que tiene que recaudar para hacerse cargo del funcionamiento de una nación, desde las autopistas hasta la salud y la educación".

Estrategias Comunes para Minimizar la Carga Tributaria

1. Registro en Paraísos Fiscales y Uso de "Compañías Fantasma"

Una de las tácticas más conocidas para las grandes empresas implica registrar sucursales o empresas completas en "guaridas" o paraísos fiscales, jurisdicciones que ofrecen condiciones tributarias extremadamente favorables y un alto nivel de secretismo. En su estudio "The price of offshore revisited" (El precio real de las Guaridas Fiscales), James Henry calcula que hay cuando menos unos US$21 millones de millones en estas "guaridas fiscales", una suma aproximadamente semejante al PIB de Estados Unidos y Japón.

Uno de las guaridas favoritas de este dinero son las Islas Caimán, que tienen 85 mil compañías registradas, es decir, más compañías que población. Desde los años 70 el mundo se ha ido poblando de estas guaridas. Con poco más de 300.000 habitantes, las Bahamas tienen 113.000 compañías: una firma cada tres habitantes. En las Islas Caimán o Bahamas no se hacen muchas preguntas para la creación de una compañía.

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El mecanismo suele implicar que "un millonario en Estados Unidos monta lo que llamamos una compañía fantasma en una guarida fiscal, con la que lleva adelante transacciones usando precios falsos para transferir dinero a estos lugares, donde no paga impuestos", según indicó Henry a BBC Mundo. Estas compañías fantasmas abundan. El mismo Barak Obama suele citar en sus discursos el caso del edificio Ugland en las Islas Caimán, que es sede de 18.000 firmas. Este fenómeno no es exclusivo de pequeñas naciones insulares; en el noreste de Estados Unidos, el estado de Delaware cuenta con una población de 917.000 personas y 945.000 compañías.

Jurisdicciones con alta concentración de empresas registradas
Jurisdicción Población (aprox.) Empresas Registradas (aprox.)
Islas Caimán ~66,000 85,000
Bahamas ~300,000 113,000
Delaware (EE.UU.) 917,000 945,000

2. Uso de Testaferros y Fideicomisos

Otra estrategia para invisibilizar el rastro de los verdaderos propietarios es nombrar a un testaferro que actúa como presunto propietario del bien o compañía. Si bien se puede nombrar a un testaferro por razones legítimas, por ejemplo, para no atraer publicidad sobre la inversión en cuestión en el caso de alguien que está en la mira público, el problema empieza "cuando no se informa [a las autoridades impositivas], porque entonces lo que se está haciendo es pagar impuestos por una masa menor de dinero", señala Stevens.

No es necesario para este propósito que la compañía y el testaferro operen desde una guarida fiscal; ambos pueden actuar en el mismo país donde tributa el multimillonario en cuestión. Una variante de esta situación es el fideicomiso o Trust, un antiguo instrumento legal inglés. En este esquema, el dueño de un bien cede el control a alguien para que lo administre en beneficio de un tercero, cuyos beneficiarios "se pueden multiplicar al infinito", como explica Henry. Esto facilita el movimiento de grandes masas de dinero que con frecuencia atraviesan una compleja red de fideicomisos, firmas fantasmas y testaferros que logran el principal objetivo del evasor: borrar el rastro.

3. Reubicación Fiscal de la Actividad Económica

Las grandes empresas también optimizan su estructura empresarial eligiendo la ubicación geográfica más favorable y distribuyendo ingresos y activos entre distintas entidades. Un ejemplo claro es el caso de Airbnb, una empresa del sector servicios que concentra su actividad en el cobro de comisiones a los propietarios y turistas de las viviendas. Estas comisiones se derivan a su filial en Irlanda, a pesar de que España sea uno de sus grandes mercados, lo que le permite pagar menos impuestos.

De manera similar, el grupo Inditex ha sido acusada por el Parlamento Europeo de rebajar su factura fiscal en 585 millones de euros entre 2011 y 2014, planteando dudas sobre si los impuestos que pagan lo hacen en función de lo que realmente generan en cada país.

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4. Aprovechamiento de Vacíos Legales y Deducciones

La red de asesores y especialistas que rodean a las grandes empresas son expertos en encontrar vacíos legales en los sistemas impositivos. La ingeniería fiscal aprovecha estos vacíos legales para optimizar eficientemente el pago de tributos en cada país. Las exenciones y deducciones impositivas que ponen en práctica los gobiernos para estimular las economías o la donación a organizaciones caritativas suelen ofrecer excelentes oportunidades para reducir la carga fiscal. Como afirma Julio Serrano Espinosa, integrante del Consejo Directivo del CEEY, "lo que sí está pasando es que las grandes empresas (y las de todos tamaños) aprovechan -en menor o mayor grado- las lagunas en las reglas fiscales para pagar los menos impuestos posibles. Mientras que no caigan en la ilegalidad, hacen bien."

El Debate sobre la Tributación de Grandes Contribuyentes en México

En las últimas semanas han circulado en los medios cifras que hacen pensar que las grandes empresas mexicanas pagan pocos impuestos. El SAT dio a conocer que los grandes contribuyentes del país -un grupo con poco más de 10 mil empresas- pagan una “tasa efectiva” de impuestos de apenas 1.3%. A todas luces, este porcentaje parece muy bajo, sobre todo si lo comparamos con la tasa corporativa de ISR de 30%. La sensación inmediata es que los conglomerados más importantes del país están abusando. Dicha impresión se amplifica al observar que la tasa efectiva que calcula el SAT para los asalariados es de 11.4% y para las personas físicas de 25.4%. En otras palabras, la tasa efectiva que pagan los asalariados es ocho veces superior a la de los grandes contribuyentes y la que pagan las personas físicas es 19 veces mayor.

Cualquiera que vea los números del SAT de tasas efectivas saldrá con la idea de que las grandes empresas están lejos de pagar lo que deberían. Sin embargo, el problema es que la comparación es incorrecta: la tasa efectiva mide los impuestos que pagan las empresas sobre sus ventas y no sobre sus utilidades. En México y en todo el mundo se permite que los negocios deduzcan el costo de ventas, la nómina de sus empleados y otros gastos antes de aplicarles una tasa impositiva. Esa es la tasa del Impuesto Sobre la Renta (ISR) que, como su nombre lo indica, toma como base la utilidad o “renta” del negocio, no las ventas. De aplicarse la tasa de ISR a las ventas y no a la utilidad, la enorme mayoría de las empresas quebrará.

Lo cierto es que el SAT está mezclando peras con manzanas para promover su estrategia de sacarles más impuestos a los grandes contribuyentes. Raquel Buenrostro, jefa del SAT, dijo que pretende obtener 700 mil millones de pesos adicionales al año de esta fuente y buena parte de la justificación de sus cálculos proviene de la baja tasa efectiva que pagan. La lógica es que si pagan una tasa efectiva tan baja es porque deben de estar aplicando deducciones indebidas o estrategias ilegales. Es un asunto de recaudación, y aunque la de 30% de ISR corporativo (más 10% de PTU) es de las más altas del mundo, la recaudación en México es muy baja.

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