El Ácido Linoleico Conjugado, cuyas siglas en inglés son CLA, es un ácido graso esencial Omega-6 que se encuentra en cantidades significativas en la mayoría de los aceites vegetales como el aceite de maíz, aceite de soja o aceite de girasol, además de en la leche y la carne de los animales rumiantes. Este ácido es un nutriente orgánico 100% natural que el cuerpo humano no crea pero sí necesita; su síntesis corre a cargo de nuestra alimentación para poder permitir que las células de nuestro cuerpo no tengan ausencia de este componente.
Mecanismos de acción y metabolismo
En los procesos de pérdida de peso, el CLA tiene dos vías de actuación interesantes. Por un lado, reduce la “construcción” de depósitos de grasa en los tejidos (lipogénesis) y, por otro lado, potencia su “destrucción” (lipólisis). La mayor parte de sus actividades biológicas se relacionan con una mejora en el metabolismo energético y con una reducción en el apetito, lo que indudablemente ayuda a mejorar en los diversos problemas descritos anteriormente. Asimismo, actúa a nivel muscular optimizando el metabolismo y mejorando la masa muscular. Es decir, el CLA favorece la desaparición de depósitos de grasas en el organismo, al mismo tiempo que devuelve la fortaleza y tonicidad a los músculos evitando la flacidez.
La característica estrella de este ácido graso es su capacidad para reducir la grasa corporal gracias a que mejora el metabolismo de las grasas. El CLA es el encargado de estimular la utilización de los lípidos como fuente de energía, lo que se traduce en una disminución de los depósitos de grasa. La principal ventaja de los CLA se basa en la mejora de la gestión energética en nuestro organismo.
Interacción con el sistema metabólico
La principal función de CLA es la absorción de células grasas saturadas. Además, el CLA también ha demostrado influir en el sistema inmune y estimular el desarrollo muscular. Diversos estudios también han vinculado el CLA con mejoras en la sensibilidad a la insulina, lo que contribuye a una mejor regulación de los niveles de azúcar en sangre. Algunos estudios sugieren que el CLA podría mejorar la sensibilidad a la insulina, reduciendo así la tendencia a almacenar grasa.
Sin embargo, es importante considerar las precauciones necesarias en su asimilación:
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- Riesgos potenciales: Algunos estudios han reportado que el CLA puede causar acumulación de grasa en el hígado (esteatosis hepática) en ciertos casos.
- Metabolismo de hidratos de carbono: Tras su uso en estudios con humanos, se ha observado que se incrementa la concentración de glucosa e insulina en sangre cuando se utiliza en exclusiva el isómero trans-10, cis-12.
- Recomendaciones: No se recomienda su consumo durante el embarazo, lactancia, ni para personas con problemas hepáticos, obesidad o diabetes.
¿Cómo se distribuyen los isómeros en el cuerpo?
Los estudios que se han ido publicando indican que las actividades múltiples citadas pueden ser el resultado de la existencia de diversos isómeros. Se han descrito dos isómeros principales: el cis-9, 11 y el trans-10, cis-12. El primero podría poseer una acción en el estímulo del crecimiento, mientras que el segundo reduce el apetito.
Por otro lado, existe una diferencia en la forma de administración que afecta su asimilación. En un estudio, fue el colesterol la única variable que se vio alterada, mientras que en otro, fue el aumento de las concentraciones de c-LDL el único cambio encontrado, debido a que los isómeros fueron administrados en forma de ácidos grasos libres (AGL), en lugar de suplementarlos como triacilglicéridos (TAG).
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