El movimiento revolucionario de México dio pie a grandes cambios económicos, políticos y sociales que generaron una nueva organización gubernamental y la creación de diversas instituciones, como la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Cuando Álvaro Obregón llega al poder muchos cambios fueron implementados. José Vasconcelos fue designado por Álvaro Obregón como secretario de Educación Pública de México en 1921. Encabezada por José Vasconcelos Calderón, quien con su filosofía personal basada en los ideales de la cultura universal y el reconocimiento de las raíces nacionales, consideró que la educación era el medio para acabar con la explotación de los más débiles y la herramienta para llevar la luz del conocimiento a los lugares apartados.
Cuando Vasconcelos encontró que el 90% de la población era analfabeta, buscó una manera de enseñar a la gente mucho más sencilla de entender.
Orígenes Post-Revolucionarios y la Visión de Vasconcelos
Vasconcelos estableció la operación de la SEP en el edificio que fue el Convento de Santa María de la Encarnación del Divino Verbo, ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Situó a la institución como una plataforma para que todos los mexicanos accedieran a las expresiones artísticas, entre ellas la pintura mural a la que concibió como el instrumento idóneo para lograr un proceso de alfabetización gráfico, a través del cual la población fuera capaz de leer su realidad social.
México tiene una tradición de pintar murales, comenzando por la Civilización Olmeca en el periodo prehispánico y en el periodo colonial con murales mayormente pintados para evangelizar y reforzar la doctrina cristiana. La tradición moderna tiene sus raíces en el siglo XIX, con el uso de temas políticos y sociales.
Lea también: Introducción al Derecho Tributario
El final del siglo XIX estaba dominado políticamente por Porfirio Díaz; este gobierno fue el primero en impulsar el desarrollo cultural del país, apoyando a la Academia de San Carlos y enviando a artistas prometedores a estudiar en el extranjero. Sin embargo, este esfuerzo dejó fuera a la cultura y gente indígena con el objetivo de hacer parecer a México como Europa.
La Revolución Mexicana fue la culminación de la oposición hacia las políticas de Díaz. Un grupo de oposición muy importante fue una comunidad intelectual que incluyó a personas como Antonio Caso, Alfonso Reyes y José Vasconcelos. Ellos promovieron una filosofía populista que coincidió con la crítica social y política de Atl y Posada e influenció a la siguiente generación de muralistas como Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.
Gerardo Murillo, también conocido como Dr. Atl, es considerado como el primer muralista mexicano moderno con la creencia de que el arte mexicano debe reflejar el estilo de vida mexicano. José Vasconcelos patrocinó al Dr. Atl Gerardo Murillo, quien fue pintor y maestro considerado el padre del muralismo. Él fundó el Centro Artístico en Ciudad de México unos años antes. El Centro Artístico buscaba la creación de un arte nacional, utilizando los principios modernos para expresar sus ideas a través de murales. Artistas e intelectuales mexicanos participaron en la construcción de una nueva identidad nacional.
En 1922 surgió un grupo llamado Sindicato Revolucionario de Obreros Técnicos y Plásticos (Unión Revolucionaria de Obreros Técnicos, Pintores, Escultores y Afines). Este grupo expresó las ideas socialistas a través del arte y muralismo, también quería incluir artesanos, talladores de madera y tejedores textiles que no fueron considerados artistas, lo cual hizo a una gran parte de la población a entender la importancia de los murales y sentirse incluidos en el movimiento. En 1923 el muralismo se volvió muy conocido dentro y fuera de México. La consolidación institucional del proyecto de nación mexicano va de la mano junto a la consolidación del muralismo. La pintura mural mexicana surgió, en los años 20, como parte del complejo diálogo político de la posrevolución.
El Edificio de la SEP: Un Lienzo de la Revolución
El edificio sede de la SEP es uno de los principales inmuebles donde se refleja la intención social que caracterizó a esta corriente artística, pues en dicho espacio puede observarse el trabajo de importantes muralistas, entre los que destacan Jean Charlot, Amado de la Cueva, Roberto Montenegro y Diego Rivera, quien realizó la mayor extensión de obra pictórica en sus muros. De acuerdo con las características arquitectónicas del inmueble de la SEP, Rivera integró magistralmente las ideas y formas para crear una técnica de alta calidad estética.
Lea también: Definición de Aspectos Tributarios
Sus murales se encuentran distribuidos en dos patios. Al principal lo denominó Patio del Trabajo, ya que en la planta baja plasmó escenas relacionadas con actividades laborales, en el primer nivel representó el trabajo intelectual y en el segundo rindió un homenaje a las artes, los héroes e ideales nacionales. Asimismo, en el cubo de las escaleras desarrolló un concepto propio de la transformación del ser humano, y en el vestíbulo de los elevadores hizo un tributo a la fertilidad. Al patio contiguo lo nombró Patio de las Fiestas, pues en la planta baja recreó diversas celebraciones mexicanas.
No menos importante es la obra de Roberto Montenegro, artista que decoró el despacho del entonces secretario -que aún conserva esta función-, con murales de imágenes relacionadas con las filosofías orientales y occidentales. En los salones Simón Bolívar e Iberoamericano, Montenegro retomó las ideas de unificación de América Latina, y en el salón Benito Juárez representó el valor social de la familia.
El Muralismo como Narrativa Social y Crítica
Los “tres grandes” muralistas no pudieron evitar plasmar sus convicciones políticas y visión social en sus obras, en sintonía con el comunismo y el proyecto de construcción nacional del Estado mexicano. A veces fue un arte comprometido con el Estado, pero también fue frecuente que tuviera un sólido carácter crítico.
Los murales que se hicieron en la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) muestran las tensiones que rodearon las primeras etapas del movimiento de pintura mural entre 1922 y 1924. Se advierten dos modelos distintos de representación: las convenciones pictóricas de carácter alegórico y una moderna pintura de carácter público ante el cambio social que anunciaba la Revolución. Esta circunstancia implicaba el ascenso de nuevos actores sociales, como los obreros y campesinos que no tenían visibilidad en las primeras pinturas murales como Maternidad (1923), de José Clemente Orozco, o La creación, de Diego Rivera (1922-23).
Hacia 1923-1924 David Alfaro Siqueiros con su obra El entierro del obrero sacrificado y Diego Rivera en 1923 con las obras que pintó en el Patio del Trabajo de la Secretaría de Educación Publica, particularmente Entrada a la mina y Salida de la mina, se alejaron de las ideas filosóficas del secretario de Educación.
Lea también: Inflación y Finanzas: Un análisis
El entierro del obrero sacrificado proyecta sus volúmenes en el espacio y crea una imagen de potencia icónica por la colocación del féretro y su pesada carga a la altura de las cabezas indígenas, que parecen esculpidas en piedra; imagen que será retomada por Sergéi Eisenstein en su película Que viva México. El entierro del obrero sacrificado, que lleva sobre el féretro los símbolos de la hoz y el martillo, es un homenaje al gobernador socialista de Yucatán, Felipe Carrillo Puerto.
Diego Rivera inició los murales de la Secretaría de Educación en 1923 y en cinco años cubrió todo el edificio con tres temas fundamentales: el trabajo, las fiestas y los movimientos sociales. Entrada a la mina, que refiere a la parte occidental del país, pertenece al patio del trabajo donde hay otras 17 escenas que incluyen los trabajos artesanales, agrícolas e industriales. Pero son estas dos escenas (Entrada a la mina y Salida de la mina) las que presentan la circunstancia trágica de los trabajadores destinados a la explotación y el maltrato. Hay un ambiente sombrío en Entrada a la mina en esa perfecta composición donde vemos los cuerpos de espaldas, apenas vestidos, lo que acentúa su fragilidad.
Estas imágenes son testimonio de la militancia de ambos artistas en el partido que les llevó a la creación del Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores.
En la mitad de 1924 hubo una campaña de prensa, apoyada por grupos estudiantiles conservadores, dirigida contra Vasconcelos y su proyecto de pintura mural. Además de los ataques en la prensa, hubo ataques de grupos estudiantiles contra los murales mismos. Orozco respondió a este ambiente de confrontación pintando grandes caricaturas murales en el primer piso de la Escuela Nacional Preparatoria. En esta caricatura mural (Acechanzas) Orozco deplora la simulación y la traición a la causa de los trabajadores.
En 1926, el rector Alfonso Pruneda invitó a Orozco para que terminara sus murales. El pintor, que independientemente de la censura había desarrollado una sólida autocrítica, destruyó una parte de sus tableros en la planta baja para pintar escenas de la Revolución y la guerra civil. Una de ellas es La destrucción del viejo orden (1927). Su pesimismo no había desaparecido, pero sí había madurado, pues atrás de los campesinos hay un desastre de columnas, arcos y cúpulas: elementos arquitectónicos típicos de las arquitecturas coloniales y neoclásicas. Estos escombros se traslapan y superponen unos sobre otros de manera semejante a la pintura cubista, que yuxtaponía diferentes puntos de vista del mismo objeto sobre el plano. La solidez, serenidad y monumentalidad de las figuras en primer plano genera una fuerte tensión con el derrumbe del fondo.
El muralismo mexicano puso en alto el arte en el lado Oeste del mundo durante el siglo XX ya que se esparció fuera de México, especialmente el ideal de promover a los murales como una forma de expresión social y política. Ofrecían una alternativa a la abstracción después de la Primera Guerra Mundial con trabajos figurativos que reflejaran a la sociedad y sus preocupaciones.
La Alianza entre Arte y Poder: El PRI y el Muralismo
Es imposible hablar de México sin mencionar al Partido Revolucionario Institucional (PRI), aquel gigante político que, no hace tanto tiempo, ejercía un poder absoluto. Nacido como Partido Nacional Revolucionario el 4 de marzo de 1929, en un México donde el nacionalismo florecía, el PRI encontró en el arte un reflejo de su esencia y un poderoso aliado.
El arte posrevolucionario, y en particular el muralismo de figuras como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, emergió como una herramienta esencial para construir una identidad nacional aún en proceso de definición. En una época sin la inmediatez de la tecnología actual, el muralismo se convirtió en el grito de México al mundo. El mensaje primordial era la justicia social, una bandera que el PRI enarboló con astucia, prometiendo un futuro mejor bajo su mandato. Supo utilizar las expresiones artísticas como propaganda, fortaleciendo su discurso y proyectando una imagen de un país próspero, pujante y en paz, unificado bajo un mismo símbolo.
Más allá de ideales sociales, estas expresiones artísticas se transformaron en una ideología institucional y educativa que legitimó al partido en el poder. En aquel entonces, arte y activismo político se fusionaron en el combate por un pueblo con altos niveles de analfabetismo. Poder y arte forjaron una alianza inquebrantable, beneficiándose mutuamente: el PRI obteniendo legitimidad política e histórica, y los artistas recibiendo apoyo institucional para el florecimiento del muralismo mexicano.
Hoy, el PRI ha aprendido a aprovechar la propaganda para ganar adeptos. Sin embargo, las promesas de un pasado de orgullo nacional, lucha social, arte, creación y estabilidad se ven cada vez más distantes. De aquel PRI hegemónico, omnipotente, queda poco.
Obras Emblemáticas y Contenido Político
Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros pasaron gran parte de su tiempo en Estados Unidos. Orozco fue el primero en pintar murales a finales de los años 20s en el Colegio Pomona, en Claremont, California.
Uno de los murales más conocidos por su polémica y contenido fue "Man at the Crossroads" (Hombre en la encrucijada o El hombre controlador del universo), un mural encargado por Nelson Rockefeller. Se presentó por primera vez como una contienda entre Pablo Picasso, Henri Matisse y Diego Rivera. Las directrices fueron que tenía que ser monocromático y decorativo. Eran tiempos de lucha, que inspiraron a Rivera para representar los acontecimientos políticos en su mural. Representó al mundo capitalista. A un lado de la tecnología, mostrando a Charles Darwin y la teoría de la evolución, así como la gente de clase baja reprimida por la gente de clase alta. En cambio, la otra parte de la obra representaba el mundo socialista, donde dibujó a Friedrich Engels, Karl Marx y León Trotski.
La parte más polémica de este trabajo fue que pintó a Lenin en el centro, sosteniendo sus manos con un ruso y un soldado americano negro, para representar la unidad de la nación. Aunque Diego Rivera explicó sus ideas y puntos de vista políticos a Nelson Rockefeller antes de pintar el mural, Rockefeller le pidió modificarlo incluso después de haberlo aceptado. Después de este incidente, se le prohibió a Diego Rivera pintar en los Estados Unidos durante algún tiempo, lo cual motivó a la comunidad artística de Nueva York a tomar acciones por el incidente. Un año más tarde, Diego Rivera volvió a pintar el mismo mural en el Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México, representando de nuevo al Comunismo como un símbolo de esperanza, y también a las luchas de la Primera Guerra Mundial.
Otras obras destacadas incluyen Diego Rivera, Gloriosa Victoria y Diego Rivera, Rtrato de Norteamérica, un óleo sobre tela de 1933, en el cual aparecen tanques, cañones de guerra y pozos petroleros.
David Alfaro Siqueiros realizó el mural Mitin en la calle (1932) en la Chouinard School of Arts, en Los Ángeles, California, conocido también como Mitin obrero o mitin en la calle.
Legado y Continuidad del Muralismo
La producción de arte populista mexicano de 1920 a 1950 a menudo es englobado con el nombre de 'Escuela Mexicana de Pintura y Escultura' acuñado en los años 30 por los historiadores y críticos. El término no está bien definido ni tampoco distingue entre diferencias importantes estilísticas y temáticas, no hay un acuerdo formal de que los artistas pertenezcan a él ni si el muralismo debe ser considerado parte de él o por separado. No es una escuela en el sentido clásico de la palabra y además incluye trabajos de más de una generación con diferentes estilos que a veces chocaban entre sí, sin embargo, sí abarca características importantes.
La mayoría de los pintores en esta escuela trabajaron principalmente en Ciudad de México e incluso en otras ciudades ininterrumpidamente en proyectos y/o como maestros, generalmente recibiendo apoyo del gobierno. Muchos de ellos tenían una gran preocupación por la historia e identidad del país y estaban políticamente activos. La mayoría del arte creado en esta escuela no era para vender, más bien como medio de difusión en México y en el extranjero.
Una gran cantidad de murales fueron producidos en la mayor parte del país de 1920 a 1970, generalmente con temas relacionados con política y nacionalismo enfocado a veces en la Revolución Mexicana, identidad mestiza y la historia de la cultura mesoamericana, esto sirvió como una forma de unión entre los miembros del movimiento.
En la década de 1950 surge la denominada Generación de la Ruptura (Ruptura con el muralismo) conformado por un grupo de artistas que reaccionó en contra de los valores de la Escuela Mexicana de Pintura, atacándola y presentando nuevas temáticas y estilos.
Como movimiento artístico comprende las obras realizadas hasta 1955, momento en que perdió su articulación inicial, son muchos los murales que se han continuado realizando en todo México con el mismo mensaje. Los murales pueden hallarse en edificios gubernamentales, iglesias y escuelas; un ejemplo reciente es un proyecto cultural que comenzó en 2009 y consistía en pintar un mural en el mercado municipal de Teotitlán del Valle, una localidad ubicada en el estado de Oaxaca. En Oaxaca, el muralismo político experimentó un resurgimiento significativo tras el conflicto social de 2006, cuando las paredes del centro histórico se llenaron de murales que respondían a la represión estatal.
Son numerosos los artistas formados en la tradición del muralismo, y que continuaron realizando murales, así como las comisiones de edificios públicos y privados esforzados por mantener la obra pública en México vigente, como un estandarte de su cultura. Entre los sucesores del muralismo se encuentran Antonio González Orozco Arturo García Bustos, Rafael Cauduro, Jorge Navarro, Héctor Cruz García, Luis Nishizawa Flores, Santiago Carbonell, Leopoldo Flores, Julio Carrasco Bretón, entre muchos otros.
Antonio González Orozco (1933-2020) fue un muralista mexicano que estudió de 1953 a 1957 en la Antigua Academia de San Carlos. En esa época (1956) fue alumno de Diego Rivera, quien motivó su interés por el muralismo, en un curso que impartió en dicha Institución sobre técnica mural. En su larga carrera que abarca la segunda mitad del siglo XX y parte del siglo XXI, Antonio González Orozco, contribuyó a la plástica mexicana con pinturas de caballete y retratos, dibujos, grabados, serigrafías, esculturas, muchas de las cuales exhibió en 31 exposiciones individuales, tanto en México, como en diversos países como Estados Unidos, Canadá, Polonia y Rumanía. Destacan particularmente 8 pinturas murales, ubicadas en la Ciudad de México, Coahuila, Sinaloa y Chihuahua.
El arquitecto Juan O'Gorman (1905 - 1982) también realizó murales. Los más destacados son los de la habitación «Independencia» en el Castillo de Chapultepec. Polyforum Cultural Siqueiros, La Marcha de la Humanidad pintada por David Alfaro Siqueiros entre 1966 y 1971 abarca 4.600 metros cuadrados. El interior, de forma octogonal se compone de 72 tableros de asbesto-cemento reforzados con bastidores de hierro, el techo es de fiberglas fundido en cuatro secciones, las escultopinturas fueron realizadas con láminas de acero recortadas, moldeadas y soldadas.
Muralistas Destacados y Sus Contribuciones
| Muralista | Periodo de Actividad / Obras Notables | Temática/Estilo Principal |
|---|---|---|
| Dr. Atl (Gerardo Murillo) | Fundador del Centro Artístico | Considerado padre del muralismo moderno, buscaba un arte nacional que reflejara el estilo de vida mexicano. |
| Diego Rivera | SEP (Patio del Trabajo, Patio de las Fiestas), Palacio de Bellas Artes ("El hombre controlador del universo"), Palacio Nacional, Escuela Nacional de Chapingo, "Man at the Crossroads" | Actividades laborales, vida intelectual, héroes nacionales, transformación humana, fertilidad, confrontación capitalismo vs. socialismo, herencia prehispánica, comunismo. |
| Roberto Montenegro | SEP (despacho del secretario, salones Simón Bolívar, Iberoamericano, Benito Juárez) | Filosofías orientales y occidentales, unificación latinoamericana, valor social de la familia. |
| David Alfaro Siqueiros | ENP ("El entierro del obrero sacrificado"), Polyforum Cultural Siqueiros ("La Marcha de la Humanidad"), "Mitin obrero o mitin en la calle" | Temas obreros y socialistas (hoz y martillo), crítica a la explotación y represión, proyecciones volumétricas, uso de técnicas innovadoras como el aerógrafo. |
| José Clemente Orozco | ENP ("Maternidad", "Acechanzas", "La destrucción del viejo orden"), Colegio Pomona | Crítica social, caricaturas murales, denuncia de la simulación y traición a los trabajadores, escenas de la Revolución y guerra civil, pesimismo sobre el derrumbe del viejo orden. |
| Antonio González Orozco | 8 murales en CDMX, Coahuila, Sinaloa, Chihuahua (segunda mitad S. XX y S. XXI) | Continuador de la tradición muralista, obras de caballete, retratos, dibujos, grabados. |
| Juan O'Gorman | Castillo de Chapultepec (habitación «Independencia») | Temas históricos y nacionales. |
tags: #aspectos #muralismodel #regimen #priista #información
