Descubre el Impactante Legado de Dunk y la Tragedia del Juicio de Siete en "En el Nombre de la Madre"post-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La quinta reseña de los lectores de El caballero de los Siete Reinos ofrece un análisis de un episodio brutal. Tras el Del libro a la pantalla, el directo Anillos y Dragones y las impresiones de un No Lector, este es el turno de nuestro amigo Xavi (Sak Stark), que administra la imprescindible Wikia de hielo y fuego. "En el nombre de la Madre" es, probablemente, el episodio más crudo y oscuro hasta la fecha de la adaptación de El caballero errante.

El Pasado de Dunk: Un Hijo de las Calles

La mitad del capítulo se atreve a explorar algo que George R. R. Martin apenas sugería en el relato original, y que es todo un elefante en la habitación: el pasado de Dunk. Lejos de ser un desvío innecesario, ese extenso y arriesgado flashback es la clave emocional que da sentido a cuanto ocurre en Vado Ceniza. El propio título no es casual, remite directamente al juramento caballeresco: "En el nombre de la Madre, os encomiendo defender a los jóvenes y a los inocentes". Dunk se encuentra en esta situación por cumplir esas palabras.

En el flashback descubrimos que esa frase no es un mero formalismo ritual, sino una convicción grabada a fuego en su memoria: la intervención de Ser Arlan, cuando lo defendió de niño. Aquel anciano caballero errante, tambaleante y beodo, no descuidó sus votos. El episodio nos traslada a las inmediaciones de Desembarco del Rey. Ese campo de batalla con la Fortaleza Roja, en un horizonte de cenizas, no es una escaramuza cualquiera. En la cronología de los libros, esa batalla queda algo más atrás en el tiempo, pero la serie la acerca de manera conveniente para que su herida siga reciente.

Lo que vemos no es gloria, sino asolamiento. Hombres agonizando que llaman a sus madres, caballos abiertos en canal, y saqueadores arrancando el hierro de los muertos. Entre ellos, un Dunk adolescente, acompañado por su amiga Rafe, rebusca herraduras y otros objetos para sacar unas monedas. La escena del soldado moribundo es muy dura: Dunk quiere acabar con su sufrimiento dándole el don de la piedad, pero Rafe lo detiene, al ver que tiene un blasón en el pecho. Es un hombre de la Casa Frey, como puede deducirse de esos torreones gemelos en su sobrevesta. La crudeza se intensifica con detalles como la mención a una bruja que paga por dientes, o los recuerdos de Dunk junto a sus amigos. En el libro recuerda cuando robaron una cabeza de una pica para asustar niñas, hasta que la cabeza terminó en un guiso, antes de que se pudriese más.

La serie se empeña en recordarnos que Dunk no nació caballero. Fue un niño hambriento, violento cuando tocaba, y moldeado por la indigencia. En cuanto a los padres de Dunk, la serie mantiene la ambigüedad de Martin. La fantasía de un padre enviado al Muro o de la reaparición de su madre resalta la soledad del protagonista. Dunk es un hijo de las calles, un bastardo de la historia que, paradójicamente, terminará dictando el destino de la dinastía Targaryen. Lo único cierto es que nunca tuvo familia, y tuvo que buscarse una como diría su amiga.

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El rescate de Ser Arlan y el legado

Aquí la serie introduce un cambio importante respecto al libro. En el relato original, Ser Arlan encuentra a Dunk persiguiendo un cerdo. En pantalla, lo rescata de dos capas doradas corruptos, ante una muerte más que segura. Un detalle conmovedor es el peso visual de la tumba que acompaña a la de Ser Arlan. El casco que descansa sobre ella pertenece a Roger, el sobrino del Viejo. Roger no era solo un familiar; era el escudero legítimo, uno de los muchos que cayeron en Hierbarroja. En la serie, el flashback refuerza que Dunk es en esencia, un hijo por elección. “-Aquel día cayeron muchos hombres buenos, en los dos bandos. -No le gustaba hablar de la batalla. El mero hecho de pronunciar ese nombre lo hacía sentir culpable.

El pequeño Dunk sigue a Ser Arlan por los caminos. Mientras pasan los días, escuchamos al viejo caballero entonando una canción en idioma dothraki. Sorprendente el dato cuanto menos. Narrativamente solo podemos especular que la canción funciona como un vínculo místico. El hecho de que Arlan la cante en la paz del camino, dota al anciano de una profundidad insospechada.

El Juicio de Siete y la Caída del Príncipe

Llegamos entonces al Juicio de Siete, y de la esperanza a la catarsis. Baelor Rompelanzas asume el liderazgo del bando de Dunk con serenidad estratégica. En la serie propone mantener la formación y permanecer montados el mayor tiempo posible, conscientes de que la movilidad es su mejor arma. En el libro, su plan es incluso más refinado: emplear lanzas de torneo, más largas que las de guerra, para ganar ventaja de alcance. “-Mi hermano cometió un error al ordenar que la Guardia Real luchara por su hijo. Su juramento les prohíbe herir a un príncipe de sangre regia, y da la casualidad de que yo lo soy. -Esbozó una sonrisa-. -¿Eso es de buen caballero, mi príncipe?

El brutal combate y la tragedia final

La primera carga es brutal, en primera persona desde el visor de Dunk. La acción es muy caótica, pero asumimos que el Targaryen que cae desmontado es Daeron. Tal y como advirtió, y sin estómago para las justas, no volvemos a ver al príncipe piripi por ahora. El combate pronto degenera. Aerion se viene arriba con su mangual, un arma adecuada para reventar armaduras. Un derrotado Dunk cae al fango, pero es reanimado por el recuerdo de su mentor, como si de Galadriel con Frodo en el antro de Ella-Laraña se tratase. “Aerion era fuerte, pero Dunk lo era más, y más corpulento, y más pesado. Le agarró el escudo con ambas manos, lo retorció hasta romper las correas y lo usó para aporrear una vez tras otra las llamas esmaltadas de la cimera del príncipe. El escudo era más grueso que el de Dunk, de roble macizo y refuerzos de hierro. Una llama saltó por los aires. Luego otra. A duras penas se ha podido ver el golpe fatal; la batalla ha sido un torbellino absoluto.

Baelor Targaryen se presenta ante sus compañeros victoriosos, pero hay algo extraño en su paso. Con calma, la Mano del Rey se acerca y pide que se le ayude a quitarse el yelmo, pues parece conmocionado tras haber recibido un impacto severo. Dunk había pedido ponerse al servicio del honorable príncipe. Es en ese instante cuando culmina el horror, con un sabor muy a drama de Juego de Tronos. Al retirar la protección metálica, se revela la magnitud de la herida fratricida. El yunque y su maza. El «gran dragón» cayendo literalmente sobre los brazos del caballero errante. Y fundido a negro. Maekar y el resto de los Targaryen aún no han hecho acto de presencia para procesar la tragedia.

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“Una expresión de desconcierto cruzó el rostro de Baelor Rompelanzas, como una nube pasajera que tapa el sol. Se llevó una mano a la cabeza y se tocó el cogote con dos dedos, ligeramente, apenas un roce. -¡Arriba! -le contaron más adelante que había gritado, como hiciera con Trueno en el combate-. La muerte de Baelor nos muestra nuevamente a GRRM, haciendo referencias a su admirada Inglaterra medieval. Hay algunos paralelismos entre el Príncipe de Rocadragón y Eduardo de Woodstock, el legendario Príncipe Negro. Esta simetría histórica acentúa la tragedia dinástica: al igual que la muerte de Eduardo dejó a Inglaterra a merced de sucesores débiles que desembocarían en la Guerra de las Dos Rosas, la muerte de Baelor rompe la línea más sólida de los Targaryen.

A pesar de su corta duración, este episodio demuestra que no hace falta metraje extendido para asestar un duro golpe emocional. Al final, lo que nos queda tras el choque de las armas, es la imagen de un hombre común sosteniendo el cadáver de un futuro rey, bajo un cielo que no ha cambiado. Dunk no está pasando por su mejor momento. Aunque sigue vivo, sus heridas son graves, mucho más de lo que estuvo Baelor Targaryen (Bertie Carvel) antes de morir, según nos advierte el maestre local. George R.R. Martin, durante una sesión de preguntas con fans para Penguin Random House en 2022, explicó que "la muerte de Baelor… que era el heredero, el siguiente en la línea de sucesión al Trono" fue el "acontecimiento menor" que más cambió la historia de Poniente. “Creo que habría sido un rey muy fuerte y competente… que muere defendiendo el honor de un insignificante caballero errante. ¿Cómo sería distinta la historia de Poniente si Baelor no hubiera muerto?”

Cuando Dunk lamenta que Baelor arriesgara su vida por él, Lyonel Baratheon (Daniel Ings) le recuerda que su sacrificio fue menor al de los demás que combatieron. “A la mierda eso, yo luché por ti”, le dice Lyonel. “Harding, Beesbury, el maldito chico de las manzanas… luchamos por ti. Tu príncipe luchó por ti contra hombres que habían jurado protegerle. No arriesgó nada, y los dioses no favorecen a un necio.” Al final, Baelor murió porque su hermano Maelor le destrozó la cabeza con una maza. Esa es la verdad sencilla. Si Maelor no hubiera dudado en el campo de batalla, difícilmente habría necesitado la excusa del torneo para acabar con su propio pariente. “Tú blandiste la maza”, le dice más tarde Dunk a Maelor, aunque luego se culpe a sí mismo. Pocas cosas reflejan peor la mala gestión de una dinastía que llamar a tus hijos Baelor y Maelor.

La Recepción y Omisiones de la Serie

El showrunner Ira Parker reconoció abiertamente una omisión que, para muchos lectores, es fundamental en la historia de El Caballero de los Siete Reinos. Se trata de un error que no pasó inadvertido entre los seguidores más fieles tras el estreno del episodio cuatro. Durante una sesión de preguntas en la plataforma Reddit, Parker enfrentó la crítica de un fan que lamentó la ausencia de una conversación clave entre Dunk y el herrero Steely Pate.

En el libro de George R. R. Martin, este diálogo ocurre antes del juicio por combate, cuando Dunk, confundido por el apoyo de la gente común, se pregunta quién es para ellos: “¿Por qué? ¿Quién soy para ellos?”. Steely Pate le responde que es “un caballero que recordó sus votos”. La frase "un caballero que recordó sus votos", ausente en la serie, representa el alma moral de la novela, según los seguidores de George R.R. Martin.

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Ira Parker no eludió el reclamo y, en un gesto autocrítico, aceptó que “honestamente, fue un error de mi parte. No es el primero, ni será el último en este programa”, y agregó que la escena estuvo incluida en el guion, aunque finalmente fue descartada en la edición final. Aun así, defendió que la esencia de la historia se mantiene: a su juicio, “un caballero que recuerda sus votos” sigue en el corazón de la serie, aunque no se diga de forma explícita, porque las acciones de Dunk son coherentes con ese principio. En la serie, el espíritu de la frase ausente se percibe en otros momentos; por ejemplo, cuando el príncipe Baelor Targaryen se suma a Dunk en el combate y afirma que “este hombre protegió a los inocentes, como debe hacer todo caballero de verdad”.

No fue el único detalle que los seguidores detectaron. Otro usuario señaló que los príncipes Maekar y Aerion no portaban sus blasones personales, como sí ocurre en los libros. Parker reconoció ese descuido, admitiendo que definitivamente debieron colocar el de Maekar para facilitar su identificación en la niebla. Pese a estos errores, la serie logró conquistar a los propios creadores del universo literario. George R.R. Martin manifestó que amó los seis episodios iniciales. La crítica especializada y el público también han otorgado calificaciones destacadas, con un 95 % de aprobación de la crítica y un 73 % de los espectadores en Rotten Tomatoes, además de un 8,7 en IMDb.

El Viaje de Egg y la Incógnita de Dunk como Caballero

El atuendo de Egg (Dexter Sol Ansell) es espectacular. El tío de Egg (Dexter Sol Ansell) le pregunta a Dunk si aceptará a Egg como su escudero. Hasta ahora ha fracasado con dos de sus hijos, y la idea de que al menos un príncipe Targaryen gobierne con buenas intenciones basta para permitir que Egg acompañe a este caballero cualquiera. Tras pensarlo un momento, Dunk le dice que solo irá con él si pueden seguir viajando por el campo como el mandaloriano y Grogu. Maelor se niega: la vida de un campesino no es lugar para un príncipe. Al final, Egg se escapa sin que su padre lo sepa y le miente a Dunk diciendo que recibió su bendición. Probablemente, la confesión de Egg no sentará nada bien en la segunda temporada.

Hay además un guiño a George R. R. Martin hacia el final: Egg comenta que el título de los “Siete Reinos” se mantiene aunque en realidad haya nueve tras la Conquista de Aegon. Es un chiste para los espectadores más atentos. Pero el verdadero cierre llega cuando Dunk recuerda sus últimos momentos con Ser Arlan (Danny Webb).

¿De verdad Ser Arlan (Danny Webb) nombró caballero a Dunk? Probablemente no. El caballero de los Siete Reinos nunca confirma si Ser Arlan realmente nombró caballero a Dunk antes de morir. Dunk asegura que sí, y es raro que mienta; casi parece incapaz de hacerlo, aunque lo intentara. En un flashback alrededor de los quince minutos del final, le pregunta a su figura paterna enferma por qué nunca lo había armado caballero. “¿Pensabas que te dejaría? No lo habría hecho”, cuestiona. “¿O había otra razón?”

Ser Arlan no responde directamente, pero le deja un último consejo: “Un verdadero caballero siempre termina una historia.” Si no fuera un momento tan poderoso para Dunk, sería casi cómico que un personaje de George R. R. Martin recalque la importancia de cerrar tus relatos. Tras dos temporadas viendo a la horrible realeza matarse entre sí en La casa del dragón sin un solo personaje al que apoyar, resulta perfecto que esta historia siga a un caballero que, probablemente ni siquiera lo sea, y aún así intenta hacer lo correcto. Nada se te da por derecho; cuando lo es, lo más probable es que termines como uno de esos interminables Targaryen desquiciados. Esa es la moraleja de Juego de Tronos.

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